miércoles, 8 de octubre de 2014

TEATRO CARACAS O COLISEO DE VEROES


GERÓNIMO ALBERTO YERENA CABRERA

                                                                                 
 




Introducción

El Teatro Caracas, conocido también como Coliseo de Veroes, ubicado entre las esquinas de Veroes e Ibarra, en la acera norte, fue una construcción emblemática  en la Caracas de mediados del siglo XIX y principio del XX. Allí se presentaron una variedad de espectáculos los cuales distrajeron a los caraqueños, ayudo a conservar el interés cultural que traíamos desde la colonia, lo cual tanta falta nos hacía y aún lo necesitamos.
En este ensayo, además de tratar, en forma amplia, sobre el Teatro Caracas, nos sirve para recordar, de manera somera, los otros teatros que existieron en ese período, dos de ellos le dieron posteriormente el nombre a las esquinas; como fue el caso del Teatro Coliseo, segundo con ese nombre, construido con anterioridad al Teatro Caracas, el cual le dio nombre a la esquina homónima; luego, once años después de haberse incendiado el original, en el año 1930, fue construido un teatro que le dio nombre de Teatro Caracas a la actual esquina, el cual no guarda ninguna relación con el primitivo Coliseo de Veroes.

Teatro Coliseo o Patio de Comedias.
Esquinas de Conde a Carmelitas.
Teatro Coliseo.
Esquina de Coliseo.

El sobrenombre de Coliseo de Veroes, se debe en recuerdo al antiguo Teatro Coliseo o Patio de Comedias que existió en nuestra ciudad desde 1784 hasta 1812, ubicado entre las actuales esquinas de  El Conde y Carmelitas; construido en el solar del Conde de La Granja, don Fernando Ascanio (1).
Luego que concluyó las presentaciones en el antiguo teatro, en octubre de 1818,  José Inés Blanco le propone al Ayuntamiento el arrendamiento del mismo, pero los trabajos de reconstrucción exigían gastos muy crecidos. El Ayuntamiento quiso adquirir un solar perteneciente al Real Consulado para edificar un teatro casi en el mismo sitio donde treinta  y cuatro años después iba a levantarse el de Caracas pero el Real Consulado- estaba situado entre las esquinas de Veroes a Santa Capilla, en la acera norte a igual que el Teatro Caracas- se negó a ceder el solar.
En vista de esto, José Inés Blanco, consiguió el solar de la Gallera en la antigua esquina de doña Margarita Sanavria, para instalar un teatro provisional, mientras se le permitía reconstruir el antiguo; se instala allí el Teatro Coliseo, alrededor de 1820 (2).
 El nombre del teatro, reemplazara más adelante al nombre de la esquina, la cual desde 1784 se denominaba esquina de Las Sanavrias, aunque en los planos de Caracas hasta 1856 se denominaba aún así, por voz popular desde varios años antes el pueblo la llamaba esquina de Coliseo. Fue en 1875 cuando en  los planos figura el nombre de Coliseo (3).
Los caraqueños acostumbrados a crear refranes, relacionado con estas esquinas inventó el viejo dicho cuando alguien tenía disentería, y lo quería expresar de una manera jocosa: estas de chorro a coliseo…

El Teatro Caracas o Coliseo de Veroes
Esquinas de Veroes a Ibarra
La crónica de la época describe al Teatro Caracas como un edificio “modesto y vistoso”, con capacidad para mil doscientos espectadores.
Abrió sus puertas al público, el día 22 de octubre de 1854 a las siete de la noche para presentar su primera función de gala con que se iniciaba su vida en el mundo del arte: la ópera Hernani, del maestro Verdi. Desde ese momento fue el teatro preferido por los caraqueños (4). Narra  Enrique Bernardo Nuñez, que  los laureles de esa noche fueron para la soprano Cecilia Seaman, mujer de gracia leve, a quien Juan Vicente González pedía una rosa de sus triunfos para su sepulcro (5).
Don Lucas Manzano relata que el teatro lució la primera iluminación a gas conocida por los caraqueños, el día de su inauguración, a la cual asistió el presidente, general José Tadeo Monagas (6).
Luego al teatro  fue reformado en su totalidad y abrió de nuevo sus puertas el 14 de marzo de 1886, y así se conservó hasta su trágico fin.
En su segunda etapa, el año 1886,  fue reinaugurado  con la presentación de la zarzuela “jugar con fuego”. Surgió gracias al entusiasmo del grupo integrado por Juan Esteban Linares, Manuel Rivero Escudero y doctores Antonio Ramella y José Tomas Márquez, fue sitio especial y único para todo lo que representara un anhelo de cultura, para todas las palpitaciones del vivir ciudadano. Allí se presentaron operas y operetas, las primeras compañías que vinieron al país y las que le siguieron; compañías liricas y dramáticas, venezolanas o extranjeras. Se ofrecieron conciertos y recitales; se celebraron reuniones políticas, literarias y satíricas; se dieron funciones de títeres y variedades. Hasta bailes de carnaval y sorteos de la Lotería de Caracas se efectuaron en ese teatro, por cuyo escenario desfilaron grandes figuras hasta mamarrachos; fue el predilecto de la ciudad. Su ídolo. Irremplazable. Espejo de un tiempo ya pasado.
La presentación de la Compañía Infantil de Zarzuela Española, en mil ochocientos ochenta y seis, en el teatro, fue un acontecimiento y constituyo un ejemplo seguido por el empresario y autor teatral venezolano Carlos Ruiz Chapellín, quien formó su Compañía Infantil Venezolana, la cual debutó en abril de ese mismo año con el drama “O parricida o perjuro” y su sainete criollo “Un gallego como pocos”, con música de Pedro Elías Gutiérrez.
En Caracas y con la Compañía de Dramas y Zarzuelas del empresario criollo Miguel I. Leicibabaza, se estableció la modalidad de las funciones por tandas, precursora de la vespertina, intermediara y noche de hoy (7).
El tres de agosto del año 1896 se exhibió en Caracas, por primera vez, cinematografía. Las cuatro cintas proyectadas, cada una de las cuales no superaba el minuto de duración, se insertaban como una gran novedad y sorpresa, al final de una deslucidas tandas de zarzuelas, las cuales tenían una semana en cartelera. Lo presentado fue con la técnica del Vitascope- las vistas con movimientos, produciéndose un efecto sorprendente en el tamaño natural de las personas-, último invento de Edison. El dueño del Vitascopio fue Luis Manuel Méndez; quien continuó exhibiendo películas hasta 1903 (8).
Hubo dos famosos cronistas de Caracas que tuvieron la dicha de conocerlo: Lucas Manzano y José García de la Concha; éste último relata lo siguiente, sic: “Ya jovencitos nos dirigíamos todos los domingos a las tandas del Teatro Caracas de Veroes a Ibarra. El Puñao de Rosas, La Verbena de la Paloma, La Marcha de Cádiz, y tantas otras. Después fueron las zarzuelas: La Gatita Blanca, Las Bribonas; y las operetas: Marina, La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, La Casta Susana, etc.” (9).
En el teatro se estrenó el 19 de septiembre de 2014, nuestro segundo Himno Nacional, bajo el nombre de Alma Llanera, zarzuela en un acto, por la compañía española de Matilde Rueda; con música del contrabajista Pedro Elías Gutiérrez, nativo del puerto de La Guaira, y letra del escritor y periodista de Villa de Cura, estado Aragua, Rafael Bolívar Coronado (10).
En abril de mil novecientos dieciocho la firma Boccardo & Co., para entonces propietaria del teatro, celebró un convenio con el empresario Francisco Granados Díaz; mediante éste, el local estaría destinado única y exclusivamente a la exhibición de películas cinematográficas. Finalizaba así la vasta etapa durante la cual el Teatro Caracas fuera impulso para el teatro venezolano y para la presentación de espectáculos diversos que matizaban el vivir de la quieta ciudad de esos tiempos (11). En Caracas los dos sitios conocidos donde se pasaban películas en esa época eran el Circo Metropolitano, situado de la esquina de Miranda a Puerto Escondido, conocido luego como Teatro Metropolitano, y, el teatro Princesa, situado entre las esquina de Monja a Principal, conocido luego  como cine Rialto.

El incendió del Teatro Caracas.
En la época del siniestro el señor Boccardo tenía asegurado el Teatro por 300.000 bolívares (12).
Narra Cortina, lo siguiente, sic: “La tarde del 1° de abril de 1919, a las siete menos cuarto, se fue la luz de improviso en todos los alrededores de la Plaza Bolívar. Las personas que estaban viendo una película en el teatro Princesa, salieron a la calle ayudados por linternas, yesqueros y fósforos y lo mismo fue en la Gobernación, oficinas y comercio. Sobre los árboles de la plaza Bolívar, y sobre la torre de la Catedral, se levantaban llamaradas hasta cincuenta metros de Altura y a causa de la cantidad de chispa que volaban en todas direcciones, varios conatos de incendios se registraron en lugares adyacentes. El cielo tomó un color rojizo y las campanas de los templos tocaron a rebato. Se proyectaba la película Romeo y Julieta y de pronto, aun se desconocen las causas, comenzó el voraz incendio. El público asistente pudo salir a la calle sin registrar víctima alguna en aquél desastre. Pocas horas bastaron para lo que fue nuestro teatro predilecto, quedara reducido a un montón de escombros humeantes, pues toda su construcción era en su mayor parte de madera” (13).
Para esa noche estaba anunciada la proyección de la película “La Fiera” de Jorge Wals, una de las primeras películas con temas del oeste norteamericano y que tuvo un sonado éxito. Esa noche era la proyección número cincuenta.
El Teatro Caracas no volvió a ser reconstruido en su lugar de origen. Se fue olvidando su gran tradición, los momentos felices que se disfrutaban en él, el lugar más concurrido por los caraqueños el siglo XIX y XX.

El Teatro Caracas (1930). Esquina Teatro Caracas
En 1930, fue edificado en esa esquina un pequeño teatro de planta circular, palco y balcones a la manera de “Teatro Municipal” por el cual se le puso el nombre a esa esquina (14).
 Algunos caraqueños o compatriotas venidos del interior en esa época, los cuales conocieron este último teatro, lo confunden a veces con el anterior Teatro Caracas o Coliseo de Veroes.
Como diría Oscar Yánez(Q.E.P.D): Así son las cosas…

Bibliografía
1.-Nuñez, Enrique Bernardo: La ciudad de los techos rojos. Monte Ávila Editores.1988. p.197.
2.- Nuñez, Enrique Bernardo: La ciudad de los techos rojos. Monte Ávila Editores.1988. p. 210.  
3.-Valery S, Rafael: La Nomenclatura Caraqueña. Ernesto Armitano Editor. Caracas 1978. p. 157.
4.- Cortina, Alfredo: La ciudad que se nos fue. Fundarte Alcaldía de Caracas.1994.p. 291.
5.-Nuñez, Enrique Bernardo: La ciudad de los techos rojos. Monte Ávila Editores.1988. p.227.
6.-Manzano, Lucas: Aquel Caracas. Concejo Municipal del Distrito Federal. Caracas.1974. P. 163.
7.- Schael Martínez, Graciela: Estampas caraqueñas. Concejo Municipal del Distrito Federal Caracas. 1975. P.265.
8.- Sueiro Villanueva, Yolanda: Inicios de la exhibición cinematográfica en Caracas 1896-1905. Fondo Editorial Humanidades y Educación, 2007. Departamento de Publicaciones de la Universidad Central de Venezuela.p.51-53.
9.- García de la Concha, José: Reminiscencias, Vida y costumbres de la vieja Caracas. Historia de la adolescencia. Ernesto Armitano, Editor. p.72.
10.-  Bendahan, Daniel: Siete músicos venezolanos. Cuadernos Lagoven, SA. Caracas Venezuela. 1990. p. 10.
11.-Schael Martínez, Graciela: Estampas caraqueñas. Concejo Municipal del Distrito Federal Caracas. 1975. P.266.
12.- Veloso Saad, José: La Caracas de aquellos tiempos. 1976 .p. 62.
13.-Cortina,  Alfredo: La ciudad que se nos fue. Fundarte Alcaldía de Caracas.1994.p. 291.
15.-Valery S, Rafael: La Nomenclatura Caraqueña. Ernesto Armitano Editor. Caracas 1978. p. 327.























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