viernes, 24 de octubre de 2014

EL GENERAL PAULINO CAMERO. PERSONAJE POLÉMICO

Por Oldman Botello*
                                                                                                                 
       Rito Paulino Camero Redondo era su nombre. La cédula de extranjería obtenida en Cúcuta cuando el exilio en 1940 expresa que había nacido en San Antonio del Táchira el 22 de junio de 1872, que medía 1,54 de alto, trigueño, ojos castaño claro. Tres cosas lo metieron en la historia: su participación en la Revolución Liberal Restauradora en mayo de 1899 en los primeros contingentes anexados al cruzar la frontera colombo-venezolana; la dirección de la Penitenciaría General del Centro (léase castillo Libertador de Puerto Cabello) y el poema Pesadilla con tambor, escrito en ese recinto carcelario por Andrés Eloy Blanco y donde se cita a Camero junto con otros jerarcas del régimen, civiles y militares.
    Paulino Camero –como se le llamaba comúnmente- tal como se dijo formó parte de los primeros contingentes que se agregaron a las huestes del general Cipriano Castro cuando invadió al Táchira desde Colombia y se vino hasta Caracas entre mayo y octubre de 1899. Camero probó ser recio para el plomo y estuvo en la campaña hasta su término, a pesar de que cuando le ponían en 1931 en el castillo de Puerto Cabello los grillos setentones al general Juan Pablo Peñaloza, éste lo quiso descalificar ante los demás diciendo que era malo para la guerra y bueno para asaltar un corral. Pero Camero llegó a general. Fue hombre de confianza del régimen.
    Después del triunfo de la Restauradora Camero ocupó cargos públicos menores. En 1908 se desempeñaba como jefe civil de Choroní, lo cual quiere decir que el general Gómez quería tenerlo cerca. Lo distinguía. En 1924 tomó posesión de la presidencia del estado Portuguesa en reemplazo del general Gregorio Cedeño y en julio del año siguiente le entregó el despacho al general trujillano José Garbi Galli. Es muy poco lo que se puede hacer en algo más de un año al frente de la gestión administrativa y con magros recursos. Seguramente fue una hábil maniobra política del general Gómez con algún resultado. Sabía mover sus piezas Por allí andaba merodeando con ganas de alzarse el general José Rafael Gabaldón hasta que lo puso por obra en 1929 desde su hacienda Santocristo, en Biscucuy.
    Hacia 1928 o 29 se le designa director de la Penitenciaría General del Centro como se llamaba oficialmente al castillo de San Felipe Neri o Libertador, en Puerto Cabello. Allí le corresponderá la ingrata tarea de recibir a mucha gente importante, entre otros a Andrés Eloy Blanco, Jóvito Villalba, Alberto Ravell, los generales Juan Pablo Peñaloza y Rafael María Carabaño. Podemos decir en su descargo que no era de malos sentimientos. Tal vez le disgustaba colocar sesentones y setentones en los tobillos de tantos venezolanos, pero la orden de Maracay era inexorable, colocar los grillos a quien el gobierno conviniera. Andrés Eloy se quejó después en un artículo de prensa de la comida: “...aquella bazofia que Camero echaba de comer a los presos, aquellas arvejas, aquellos quinchonchos que llegaban en latas de gasolina, eran perdigonadas que daban en el blanco...”. En una carta de Jóvito Villalba a Joaquín Gabaldón Márquez entra en contradicción pues a pesar de que lo llama “siniestro General Camero” explica más adelante que la familia de Andrés Eloy Blanco había conseguido permiso con él para introducir una victrola al castillo, música clásica al lado de fox-trots, tangos y música popular, al igual que libros de toda naturaleza hasta tal punto que los universitarios, entre ellos Andrés Eloy, instalaron una escuela de enseñanza desde alfabetización hasta contabilidad, política y economía. Sobre él escribiría su poema el bardo cumanés, Pesadilla con tambor, en una de cuyas estrofas se lée: “Camero. Ranero. Cepo ballestero. Rodríguez Rivero”. Rodríguez Rivero era el Rector de la UCV, tío del fallecido presidente Caldera y quien era amigo del régimen. AEB lo grabaría en un disco con su clásica voz cascada durante el exilio en México. A la muerte del general Gómez, Camero se exilió voluntariamente en Trinidad ayudado por su hijo Reyes Camero Pico, que era edecán del general López Contreras. Aprendió inglés perfectamente. Luego se radicó en Cúcuta hasta 1941 cuando regresó al país ayudado por el general Isaías Medina Angarita que lo pasó a retiro y le asignó una pensión. Camero se radicó en Guayabita, cerca de Turmero, donde ejercía la agricultura  y su familia lo visitaba con frecuencia. Fueron sus hijos radicados en Aragua, en Maracay, los habidos de su unión con la coriana Rita del Carmen Lugo, nacidos en Barrera y Tocuyito: Bertha Olimpia, Juana Josefa, Belén María y Ana Gertrudis, que fue esposa de don Chuchú Rausseo Pereney. Afectado por la diabetes murió en  la Clínica Maracay el 21 de diciembre de 1943 a los 75 años. El general Medina Angarita vino a su entierro. Se recuerda que cuando regresó al país nadie osó molestarlo. No las debía, a pesar de haber sido carcelero de tantos que ocupaban cargos en el gobierno o estaban cerca de él, o en la gruesa oposición contra López.
                                        oldmanbotello@hotmail.com
*Cronista del municipio Girardot

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