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domingo, 28 de junio de 2015

Casa del General Páez en Valencia


Eumenes Fuguet Borregales (*)
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El general en jefe José Antonio Páez, héroe de la batalla de Carabobo, tuvo una especial deferencia con Valencia a partir de su triunfante ingreso al lado del Libertador, luego de realizar el magno combate el 24 de junio de 1821, que le mereció el máximo ascenso en el mismo campo de batalla; adquiere en 1822 la residencia ubicada en la avenida Boyacá con calle Páez, a poca distancia de la Plaza Bolívar y de la Catedral; será la preferida de las tantas  residencias que logró poseer en Caracas, Maracay y Puerto Cabello. Entre 1822 y 1830  la vetusta edificación fue remodelada por parte de los mejores maestros de obras. Páez desarrolló numerosas actividades de índole artística, donde la sociedad valenciana acudía a escuchar sus interpretaciones como barítono y a su pareja sentimental Barbarita Nieves como soprano. “El Centauro” deleitaba a  los asiduos visitantes con el piano, violín inclusive con el violoncelo. En ocasiones presentaba obras de teatro donde algunos protagonistas fueron sus compañeros en la lucha emancipadora. Las tertulias que se realizaban con frecuencia en la residencia valenciana contaban con especial y nutrida asistencia. El conocido pintor Pedro Castillo (1790-1858), abuelo de Arturo Michelena, realiza en los pasillos nueve grandes murales de las acciones militares de alto valor histórico donde participó “el Taita”, que le describía al artista con lujo de detalles sus vivencias  épicas que lo inmortalizaron. La casona sirvió luego de cuartel de policía, donde el visitante podrá apreciar cerca del frondoso árbol de mango, un sótano utilizado como calabozo del organismo represivo en tiempos de Gómez; anteriormente estuvo destinado como depósito de alimentos; en ese lugar se exponen armas, lanzas, bayonetas, vajillas y utensilios del siglo XIX, también se observará un pequeño espacio cercano al sótano donde se  torturaba a los presidiarios, funesto lugar construido en tiempos de Gómez. Fallecido Páez en Nueva York el 6 de mayo de 1873, la casona quedó en manos de la viuda  Doña Dominga Ortíz, quien la vendió a Don José Arroyal. El 15 de mayo de 1908 el doctor Samuel Eugenio Niño, Presidente (Gobernador) del estado Carabobo por instrucciones del Gral. Gómez, compró la casona a la sucesión Arroyal por la cantidad de veinte mil bolívares, ordena los trabajos necesarios bajo la supervisión del ingeniero Francisco de Paula García, con la finalidad de tenerla lista para las festividades centenarias del 19 de abril de 1810, que una vez adelantados fue declarada Museo del estado. Al siguiente año el general José Antonio Dávila en reemplazo de Samuel Niño, continuó las labores de remodelación, designando como ingeniero inspector a Juan Antonio Michelena, padre del eximio pintor Arturo Michelena; más adelante tendrá como supervisor de los trabajos al gran artista valenciano Andrés Pérez Mujica, que al fallecer, la continuación de las obras fue encargada a la viuda experimentada escultora. Con motivo del sesquicentenario de la Gran batalla de Carabobo la Casa de Páez fue designada “Museo Histórico”, con diversos salones que denotan una época y un estilo, mencionamos: El salón Presidencial, Salón del piano, Salón de las Aguas, el Salón del Sol y de los Amigos, donde se indica la lista de los amigos del “León de Payara”, civiles y militares empezando por el Libertador; también se observan las pinturas que reflejan personajes de la mitología griega: Zeus (Padre de los Dioses), Venus Afrodita (amor y belleza), la Fragua de Vulcano.  La Casa de Páez dispone de una  importante y valiosa biblioteca denominada Dr. Francisco González Guinán. En la fachada leen algunas inscripciones tales como: “Mi amigo es  mi otro yo”, “Primero olvidarme a mí mismo que a mis amigos” y “sin virtudes non hay Patria” entre otros.  En  abril  de  1936 funcionó como Biblioteca del estado la antigua residencia fue utilizada como sede de la Escuela de Derecho “Miguel José Sanz”, de la escuela “Bellas Artes, Ballet y Música” e incluso de la circunscripción militar. Por decisión del Ejecutivo Nacional en 1960 se entregó en calidad de comodato a la Digna Sociedad Bolivariana de Venezuela- Carabobo; en dicha sede funciona igualmente la Sociedad de Amigos de Valencia. Don Luís Ovalles es el actual Curador, muy preocupado por más de treinta años por el mantenimiento y la difusión de lo que encierra esta histórica casona ubicada en el centro de la ciudad del Cabriales.
(*) Gral. de Bgda.                                                                               eumenes7@gmail.com
                                                                                                                     @eumenesfuguet

jueves, 7 de mayo de 2015

EL GENERAL PAEZ Y CUBA


Rafael Arteaga  R (*)
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“¡ Ojalá no termine la carrera de mi vida sin ver repetidas en los campos de Cuba las escenas que tuve la gloria de presenciar en las llanuras de mi patria ¡”
Así escribía en su Autobiografía (1) José Antonio Páez, refiriéndose al encargo que en sus manos había puesto el Libertador Simón Bolívar de comandar una expedición que contribuyera a libertar a Cuba del dominio español hacia 1827. Apremiado estaba ante la demora de iniciar tal misión, toda vez que las tropas que habían sido dispuestas para ese cometido (10.000 hombres de Infantería y 1000 de Caballería) tuvieron que contramarchar hacia Perú por la insurrección enemiga de la libertad peruana eruana.
Fueron Bolívar y Páez visionarios de la importancia de mantener una isla estratégicamente situada como era Cuba, libre del dominio español, toda vez que desde esta podían despacharse fuerzas militares con el empeño de recuperar las nuevas naciones independientes que habían surgido en Sur América como consecuencia de los procesos libertarios, entre ellos la Gran Colombia (2).
“yo no sé en este momento –escribía Páez- si todos los planes de Bolívar eran realizables… y que acogí su pensamiento con alegría y con aquel ciego entusiasmo con que me había acostumbrado a vencer siempre”. Y continuaba ese mismo entusiasmo diciendo: “ya me figuraba en el recinto del Morro (la fortaleza) dictando la Ley a un Capitán General de Castilla, como había tenido la fortuna de dictársela a Calzada, sucesor del valiente y caballeroso La Torre, dentro los muros de Puerto Cabello” (1).
México y Sur América toda veían con mucho interés la situación colonial de Cuba y tampoco esto escapaba al prócer llanero, lo cual le lleva a reunirse con jóvenes exiliados de gran talento y porvenir, a los cuales alentaba a formar Juntas Patrióticas y a buscar apoyo pecuniario en otros países para fomentar expediciones libertadoras.
Parecería premonitorio de tiempos actuales lo que preocupaba al General Páez  en aque-llos años en los que hablaba de un gobierno opresor. Así lo escribía en  su Auto-biografía: “ en cuanto a los cubanos, en medio de sus desgracias actuales, tengan un consuelo para la suerte futura que les ha de tocar como nación libre e independiente” Igualmente transcribió en varias páginas de su obra y en su afán de contribuir a difundir las ideas libertarias, la carta que un grupo de patriotas cubanos dirigió al Congreso de México y de la cual por considerarlo vigente leemos el siguiente fragmento “…las familias gimen en el silencio por la ausencia, destierro o prisión del hijo, del hermano, de un esposo, de un padre. El espionaje engendra la desconfianza y el terror en todas las clases de la sociedad. Este es el estado de un pueblo que reclama vuestra protección y amparo”
   Grandes y agradecidos próceres cubanos como Macedo y Martí, honraron a Páez con su amistad a lo largo de sus últimos años, así como otros muchos naturales de la isla, emigrados políticos que le amaron y respetaron en vida y quisieron tributarle en sus últimos momentos una prueba de amor y de ese respeto a que por tantos títulos era acreedor el anciano general venezolano. Y fue a un médico cubano, el Dr. Federico Gálvez al que tocó el honor de embalsamar gratuitamente el cadáver del General, muerto durante su exilio en Nueva York en 1873 a los 83 años de vida (3)
   En el discurso pronunciado por el gran José Martí con ocasión del traslado de sus restos a Venezuela, en 1888 estaban incluidas estas hermosas palabras:
“ Podrá un cubano olvidar que cuando tras dieciséis años de pelea, descansaba por fin la lanza de Páez, a una voz de Bolívar saltó la cuja dispuesto a cruzar el mar con el batallón de Junín, para caer en un puerto cubano, dar libres a los negros y coronar así su gloria de redentores…”
“Mientra haya Americanos tendrás Templos y mientras haya Cubanos tendrás hijos “(4)
  Bibliografía:
1) Páez J.A., Autobiografía: ed. Publicada por Petróleos de Venezuela ,1990 pag 365 a 373
2) Pérez Guzmán F.:Bolívar y la Independencia de Cuba, ed Letras Cubanas, La Habana  1988
3) Michelena Tomás: Resumen de la Vida Militar y Política del Ciudadano Esclarecido, General José Antonio Páez, Tipog. El Cojo 1890. Reeditada 1973 por Consejo Municipal de Caracas
4) Revista El Porvenir, Tomo 8, pag 219, edit Ciencias Sociales, La Habana  1975


 (*) Tataranieto  del General J.A. Páez








miércoles, 1 de abril de 2015

LAS QUESERAS DEL MEDIO



                           
RAFAEL  ARTEAGA ROMERO (*)

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         “Jamás se había visto un combate ni más desigual ni más glorioso para las armas de la República. El General Páez y sus compañeros  se han excedido a sí mismos haciendo mucho más de lo que debía esperarse de su valor e intrepidez”…”la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones”
                    Boletín del Ejército Libertador, 3 de Abril de 1819 y Proclama de la misma fecha en Escritos del Libertador, Documentos 3663 y 3664, Tomo XVI

 La batalla de las Queseras del Medio (2 de Abril de 1819), constituye para los hombres de armas  un crisol de enseñanzas, pues permite demostrar la primera característica que debe poseer y poner en práctica un verdadero conductor de tropas la cual no es otra que la capacidad de poder ver y valorar el poder del enemigo, determinando los medios para vencerlo y luego concebir el plan o maniobra necesaria para vencerlo.
 De acuerdo a lo expresado por el historiador José Febres Guevara, gran estudioso de este hecho bélico, las Queseras del Medio no fue un hecho casual, sino un plan debidamente concebido por el General de División José Antonio Páez, quien sabedor de los problemas que afectaban a su ejército, pero a la vez gran conocedor  del medio ambiente llanero que lo rodeaba, decide enfrentar al todopoderoso español Pablo Morillo.
 Este gran militar ibérico, desesperado al ver que sus filas iban diezmando por los ataques continuos por parte del gran centauro llanero, decide lanzar un 2 de Abril,  un ataque con más de 1500 hombres para alcanzar y destruir las tropas de Páez. Ese dia los dos ejércitos se encontraban separados por el rio Arauca; Páez concibe la idea de sorprender a los realistas con un cuerpo de caballería, comandados por él y pide voluntarios: todos se ofrecen hasta sumar 154 hombres, excelentes lanceros y mejores jinetes.
Pasan el rio sin ser vistos y ya en la sabana arisca, se acerca al trote a las filas realistas. Morillo al distinguirlos a lo lejos, lanza su caballería con mas de 1000 hombres con el fin de envolver al poco más de un centenar de patriotas. Al acercarse unos a otros,  Páez y sus lanceros simulan huir al trote pero a su vez van acortando la carrera y disminuyendo la distancia que los separaban del enemigo. Don Eduardo Blanco escribió: “…Tres cuerpos de caballo apenas los separan. Los brazos se extienden, los sables se levantan, la sangre va a correr. Llegó el momento”…”Un grito agudo resuena de improviso dominando el estrépito. Grito que encierra una orden terrible. La de Páez: VUELVAN CARAJO …! Todos la oyen y la obedecen con la suprema rapidez del rayo”
 Morillo ve con terror como su caballería es arropada y destruida por aquellos hombres numéricamente inferiores pero superiores como soldados  y de inmediato su clarín toca a retirada.
Lo que allí paso “no tiene ejemplo en los fastos del heroísmo humano” apuntaba Blanco en su Venezuela Heroica.
   A LOS BRAVOS DEL EJERCITO DE APURE  Proclamo Simón Bolívar al premiar a esos 154 bravos con José Antonio Páez a la cabeza, con la CRUZ DE LOS LIBERTADORES.
                                                   CARACAS, 2 de Abril de 2014
                                                     A  195 de la epopeya
(*) Médico Pediatra

   

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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