domingo, 18 de octubre de 2009

JURAMENTO DEL MONTE SACRO.


El
Día 15 de agosto de 1805, estaba Bolívar en compañía de Simón Rodríguez en una de las siete colinas: el Monte Sacro. Señala el historiador que mucho discurría en esa oportunidad aquel joven de apenas 22 años de edad; era algo más del mediodía, cuando de pronto se plantea como hablando consigo mismo preguntas y da respuestas. Dijo entonces el histórico juramento al cual consagró su existencia:

“¿Con que este es el pueblo de Rómulo y de Numa, de los Gracos y los Horacios, de Augusto y de Nerón, de César y de Bruto, de Trajano y de Tiberio?” Aquí todas las grandezas han tenido su punto y todas las miserias han tenido su cuna. Octavio, se disfraza con el manto de la piedad pública para ocultar su carácter suspicaz y sus arrebatos sanguinarios. Bruto hunde el puñalm en el corazón de su protector para reemplazar la tiranía de César por la suya. Antonio, renuncia al derecho de la gloria para embarcarse en las galeras de una meretriz sin proyectos y reformas. Sila, degüella a sus compatriotas. Tiberio, sombrío como la noche y pervertido como el rimen divide su tiempo entre lo conpíscuo y las matanzas. Por un Cincinato hubo cien Caracallas, por un Trajano hubo cien Calígulas y por un Vespeciano hubo cien Claudio.

Este pueblo ha dado para todo: severidad para los viejos tiempos, austeridad para la República, depravación para los emperadores, catacumbas para los cristianos, mujeres para que las ruedas sacrílegas de sus carruajes pasen por el tronco despedazado de sus padres, valor para conquistar el mundo, ambición para transformar los estados de la tierra en arrabales tributarios, poetas que seducen con su canto como Virgilio, satíricos como Juvenal y Lucrecio, oradores que convencen como Cicerón, filósofo débiles como Séneca y ciudadanos enteros como Catón.. Ha dado para todo, menos para la causa de la humanidad: Mesalinas corrompidas, Agripinas sin entrañas, procónsules voraces, sibaritas desenfrenados, historiadores insignes, ciudadanos de aquilatadas virtudes y crímenes groseros y cobarde.

La civilización del Oriente ha soplado aquí en todas sus fauces y ha mostrado sus diversos elementos; pero ha quedado poco para no decir nada para la emancipación del espíritu, la extirpación de las preocupaciones y el hombre en libertad. El despeje de esta incógnita habrá de verificarse en el nuevo mundo”. Mirando al maestro dijo:”Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por mi honor y juro por la Patria, que no daré descanso a mi brazo y tranquilidad a mi espíritu, hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del yugo español”.

Después de este hecho e histórico, permanece cierto tiempo en Italia; visita otras ciudades como Alemania, Holanda y Estados Unidos (Boston). Para el año 1807, está de regreso al país natal y se ocupa de sus asuntos personales y declara haber abierto una casa de comercio.

Las ideas emancipadoras gravitan en su mente y para el año de 1810, ocurre en Europa y específicamente en Francia un hecho de significativa importancia, cuando obliga Bonaparte a Carlos IV y al príncipe heredero Fernando, renunciar a la corona de España, siendo su objetivo colocarla en la frente de su hermano José Bonaparte.

Este hecho produjo profundo malestar en el pueblo español y se crea la Junta de Regencia de Madrid cuya finalidad era el reconocimiento de su propia monarquía. La Junta de Madrid, da paso a las de Cádiz y León, que envía emisarios a las colonias con la finalidad de reconocer fidelidad a Fernando VII, como rey de España. Con la excepción de las provincias de Coro y de Guayana, no acatan tal pedido alegando que si España se proporciona su propio gobierno, las colonias tenían el derecho de proporcionarse el suyo.

Ocurren los hechos del 19 de Abril, la renuncia de Emparan, declaración de la independencia y luego los sucesos del 5 de julio de 1811.

Para finales del año 1812, Bolívar inicia una campaña de liberación de los pueblos de occidente y llega de triunfo en triunfo a Caracas, el ayuntamiento presidido por Don Cristóbal Mendoza, le confiere el título de Libertador. Esta campaña es concordad en los anales de la historia como la Campaña Admirable.

A inicios de 1813, sin conocimiento personal de Bolívar con Santiago Mariño, este último con los hermanos José Francisco y Bernardo Bermúdez, Valdez y Piar y el entonces joven oficial Antonio José de Sucre, realizan dese el islote de Chacachacare la liberación de los pueblos de oriente, Campaña ésta conocida en los anales de la historia como la de los Libertadores de Oriente.

Recopilador Histórico: Julián Viso Rodríguez.

Autor: Dr. César Aure Tulene.

Consideraciones varias sobre el Libertador.

Colección Razetti. Volúmen III.Editorial Ateproca. Caracas 2007.pp:79.

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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