sábado, 24 de enero de 2015

24 de enero de 1848, asalto al Congreso Nacional

Eumenes Fuguet Borregales



En la fecha señalada, ocurrió un lamentable hecho, conocido también, como “el fusilamiento del Congreso”; los grupos políticos predominantes, eran el Liberal, fundado por Antonio Leocadio Guzmán en agosto de 1840, con su slogan Dios y Federación, y el grupo, al cual pertenecía el general Páez, denominado despectivamente por los liberales, como los conservadores, godos y oligarcas; ambas organizaciones mantenían serias rivalidades desde 1830. La crisis política, social y económica, no había sido posible solventarla, continuaban  los reclamos por las justas reivindicaciones. El 20 de enero de 1847, es instalado el Congreso Nacional, en la sede ubicada en el antiguo Convento de San Francisco, hoy Palacio de las Academias, tres días después, es elegido el general José Tadeo Monagas, Presidente de la República, para el periodo 1847-1851, prócer, denominado por el Libertador, como “la Primera Lanza de Venezuela”, llega  a la alta magistratura  el 1ro de marzo de 1847, con el apoyo de los conservadores, quienes no le aceptaron luego, el perdón que concedió a Antonio Leocadio Guzmán, sentenciado a muerte por conspirador en marzo de ese año; Monagas le permitió salir exiliado. De esta manera, se deslinda de los conservadores, cambia el tren ejecutivo, y se apoya de los liberales. Los paecistas consideraron este perdón como una traición. Había el interés de los conservadores, de llevar las sesiones a Puerto Cabello, para buscar la oportunidad de enjuiciarlo, y evitar manifestaciones del liberalismo en Caracas, a última hora fracaso tal idea. El 24 de enero de 1848, a partir de las 2 de la tarde, es presentado el mensaje del Presidente, por parte del Secretario (Ministro) de Relaciones Interiores, el Dr. Tomas Sanabria, los diputados conservadores, previendo alguna alteración del orden público, designan al coronel Guillermo Smith, encargado de la seguridad de los parlamentarios e instalaciones. El doctor Sanabria, una vez presentado el Mensaje, es impedido por parte de los diputados conservadores, a salir del recinto. Se encontraban presentes los secretarios (ministros), de Hacienda Guerra y Marina y Exteriores, afuera  todo es confusión y rumores. Se especulaba del peligro de la integridad física de los funcionarios  secuestrados; en las afueras, unas mil personas afectas al liberalismo, exigen la inmediata libertad. Los milicianos Pedro Pablo Azpúrua y Juan Maldonado, defensores del Congreso, fallecen en las acciones iniciales. Un guardia hiere al capitán Miguel Riverol y luego al sastre Juan Maldonado. En la confusión varios diputados liberales, saltan por los balcones y ventanas, algunos se asilan en las legaciones diplomáticas, otros se dirigen a Curazao; el coronel Smith, es herido por arma blanca. Fallecen apuñalados los diputados Juan Vicente Salas, Juan García y Francisco García Argotte. Desde la multitud dispara Julián García, quien fallece igualmente a manos de un opositor; el doctor Manuel Alemán, un ciudadano que sufrió el fatal destino. El Presidente Monagas, enterado de la insensata situación, se aproxima al Parlamento, es recibido por la multitud que lo aplaude; se traslada a la legación inglesa, convenciendo a algunos parlamentarios, a retornar al Congreso. Una sensible baja, es la del Diputado Santos Michelena, herido ese día, fallece el 12 de marzo; gran político, economista, diplomático, conocido por su actividad en las negociaciones fronterizas con Colombia, mediante el Tratado Pombo- Michelena.  Cuando fueron a la residencia del Diputado Fermín Toro, para conminarlo ir al Congreso, respondió: Dígale a Monagas, que mi cadáver lo pueden llevar, pero Fermín Toro, no se prostituye. Fallecieron un total de ocho personas, de los cuales,  tres diputados conservadores y uno Liberal; una vez restablecido el orden y la actividad parlamentaria, Monagas, recibe poderes extraordinarios. Los hermanos José Tadeo y José Gregorio, se alternaron en el poder por once años, periodo conocido como el “Monagato”. Aún se discute, sobre la autoría de este penoso incidente. Por Ley del 14 de marzo de 1849, Monagas declara el 24 de enero de cada año, junto con el 5 de julio, “grandes días de la independencia y de la libertad de los venezolanos”,  y exteriorizó sarcásticamente:
La Constitución sirve para todo”.

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Historia y Tradición

domingo, 18 de enero de 2015

En el Panteón Nacional hay tres próceres que están sin enterrar, relegados en su patio trasero.


David R. Chacón Rodríguez

Cuando uno visita el Panteón Nacional  encuentra, en el patio que queda frente a la casa del guardián, habitada actualmente por los militares de la guardia de honor, tres columnas de mármol que traen la inscripción de tres abnegados militares que lucharon para fundar en nuestra patria la República Federativa, estos esclarecidos varones son los Generales: Zoilo Medrano, Donato Rodríguez Silva y José de Jesús González, alias El Agachado.

Ha sorprendido a la Sociedad Divulgadora de Historia Militar Venezolana y a la Fundación Hermano Nectario María la desidia y el abandono en que ellos se encuentran, por eso con los datos que reposan en nuestros archivos, explicaremos brevemente su origen y significación:

La historia comienza cuando el Presidente de la República, General Antonio Guzmán Blanco convierte la iglesia de La Trinidad en Panteón Nacional el 27 de marzo de 1874, expone en su decreto de creación que: es signo característico de la vitalidad y grandeza de los pueblos el culto de su historia. Pero no basta que la memoria de sus héroes se conserve por la posteridad en aquellas páginas, sino que sus cenizas deben guardarse con religioso respeto, levantando así el perdurable monumento de la gratitud nacional.
Aunque nacida ayer a la vida de las naciones, laboriosa y constante ha sido la obra de la República, que en el camino de las luchas por su progreso y bienestar ha visto levantarse en su  seno notables merecimientos, elevados en unos hasta el heroísmo, en otros hasta las más eximias virtudes del ciudadano.
La patria reconocida debe guardar esos restos venerados en el asilo que consagre la piedad y el amor de un pueblo; y esta administración perseverante en el trascendental propósito de dejar satisfechas todas las nobles aspiraciones del patriotismo, encarnadas en la idea liberal, cumple una altísima e ineludible obligación ofrendando un digno testimonio de reconocimiento a la memoria de aquellos muertos ilustres cuyos hechos y sacrificios los presentan mancomunados con la gran causa de la revolución de abril…
Más abajo, en el artículo 2º del mismo decreto dispone: Serán conservados en el Panteón Nacional los restos de los próceres de la Independencia; y los de los hombres eminentes que designe la Cámara del Senado a propuesta del Presidente de la República.

De esta manera, sobre el recinto dedicado a la fe religiosa, cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, se erige el templo de la República, el lugar consagrado al culto del patriotismo.

El cinco de julio de 1896, el Presidente Joaquín Crespo considera:
Primero: Que el sistema federal establecido en Venezuela constituye la mayor gloria y la más alta y trascendental conquista alcanzada en la República después de su independencia.
Segundo: Que de tan inestimable beneficio son deudores los pueblos al Partido Liberal, generador del progreso patrio y factor principal del engrandecimiento nacional.
Tercero: Que es un deber impuesto por el patriotismo y la honradez política hacer perdurable las demostraciones de la gratitud pública y
Cuarto: Que a los Generales Falcón y Zamora tomó la gloria de guiar las huestes populares hasta alcanzar, el primero la victoria que coronó con su grandiosa magnanimidad, estando aún frescos los laureles que el segundo conquistó con su heroísmo en los campos inmortales de Santa Inés, Decreta: Art. 1° La Capilla del Panteón Nacional donde se encuentran los restos del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora, se denominará Capilla de la Federación y á ella serán trasladados los del Gran Mariscal Juan Crisóstomo Falcón. Art. 2° En la Capilla de la Federación se erigirá un monumento de mármol conmemorativo de aquellos hechos, y el cual ostentará sobre pedestal adecuado la estatua de la República apoyada en la Bandera de la Federación y teniendo en una mano la Constitución  de 1864, á la derecha la estatua del Gran Mariscal  Juan Crisóstomo Falcón, presentando al país el Decreto de Garantías; y a la izquierda estatua del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora, en traje de campaña y en acto de disponer una batalla. Art. 3º En el pedestal se grabarán en letras de oro los nombres de los grandes servidores de la Federación; y en el centro del frente se pondrá la siguiente inscripción: Erigido en virtud del Decreto  dictado el 5 de julio de 1896 por el General Joaquín Crespo, Presidente de la República. Art. 4° Se fija el día 20 de febrero de 1897, trigésimo noveno año de la Federación para la inauguración del monumento[1].

El 29 de enero de mil ochocientos noventa y siete, el General Joaquín Crespo dicta un nuevo decreto refrendado por todos los Ministros del Despacho referente a la traslación  de los restos de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo  Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, al Panteón Nacional; en él expone: Primero: Que los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, han dejado su nombre imperecedero en los fastos de la República, por los servicios que a ésta prestaron en lucha sostenida por el Partido Liberal de Venezuela para fundar y consolidar el sistema federal que nos rige; Segundo: Que los referidos Generales, Próceres eminentes de la Federación Venezolana, cuentan entre sus méritos los más valiosos esfuerzos en favor  de la causa de los pueblos,  como campeones de ella desde la Revolución Liberal de 1846, presidida por el General Ezequiel Zamora y por el Coronel Francisco Rangel; Tercero: Que como sostenedores del Gobierno General de la República en 1858, se mantuvieron fieles a su bandera y a sus principios, como únicos Jefes armados en favor de aquellos y de las autoridades debeladas, luchando por su causa con tal denuedo y decisión que dieron ejemplo de mayor heroísmo y lealtad en aquella tenaz resistencia, con la cual vinieron ellos a ser la primera base militar y el primer elemento político de la consiguiente proclamación del sistema federal, para continuar luego como decididos colaboradores de la guerra en que los pueblos derramaron su sangre por la libertad, y en que aquellos tres heroicos Jefes habían sido columnas indestructibles del gran edificio que para su gloria ha levantado con la Federación, el Partido Liberal de Venezuela; Cuarto: Que a la memoria de tan notables servidores de la República, cuyos esfuerzos pueden considerarse como parte esencial en el  origen de los progresos alcanzados bajo el régimen por ellos proclamado y defendido, se deben los más altos honores con que la Patria demuestra su gratitud a sus hijos predilectos, por lo tanto, decreta: Artículo 1º: De acuerdo con el Decreto Ejecutivo de 27 de marzo de 1874 se pedirán al Senado de la República en su próxima reunión ordinaria los honores del Panteón Nacional para los Eminentes Ciudadanos y Servidores distinguidos de la Causa Liberal de Venezuela, Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, con el fin de que sus restos sean colocados en la misma Capilla de La Federación donde están los del Gran Ciudadano Mariscal Juan Crisóstomo Falcón y los del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora; Artículo 2º: Se erigirán en la expresada capilla, y por delante del Monumento que por Decreto Ejecutivo de 5 de julio de 1896 se ordenó en recuerdo de los hechos grandiosos que simboliza la Federación Venezolana, tres proporcionadas columnas en mármol, con la inscripción de los nombres de los tres Generales mencionados y con alegorías de su gloria militar y de su constancia patriótica, en las cuales se signifique que fueron aquellos la base indestructible de la magna empresa en que los pueblos dieron su aliento para elevar las ideas de libertad y de progreso que proclamaban, a instituciones democráticas bajo el régimen federativo; Artículo 3º: Dentro de esas columnas, que al efecto serán construidas con la capacidad necesaria y como pequeños mausoleos, serán depositados los restos de los tres referidos Generales, y esta ceremonia se hará en el mismo solemne acto inaugural del Monumento de la Federación.[2].

El 8 de marzo de 1897, el General Joaquín Crespo pide al Senado acordar la traslación al Panteón Nacional, de los restos mortales de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano, y José de Jesús González alias El Agachado: Próceres fundadores de la Federación; dos días después, el Congreso acordó la petición.

El 10 de de ese mismo mes y año, el mismo Crespo estipula que: En ejecución de los Decretos de 5 de julio de 1896 y de 29 de enero de 1897, sobre conmemoración de los hechos grandiosos que simboliza la Federación Venezolana y fijado como lo ha sido el día 22 de abril del presente año para la solemne inauguración del Monumento mandado erigir al efecto en el Panteón Nacional, establece:  Art. 1°: El día 22 de abril del presente año será festivo en el Distrito Federal, y se excita  a los  gobiernos de los Estados de la Unión para que a su vez lo solemnicen en recuerdo de los hechos gloriosos que dieron existencia al sistema federal que nos rige; Art. 2°: Para disponer lo conveniente a su celebración en el Distrito Federal se nombra una Junta compuesta de los ciudadanos: General José Antonio Zamora, General Luis Rafael Caspers, General Santos Mattey, General Ignacio Andrade, General José María García Gómez, Doctor Juan Francisco Castillo, General Manuel María Iturbe, General Simón Martínez Egaña, General Francisco Tosta García, General Víctor Rodríguez, Doctor José Manuel Montenegro,  General Ismael Pereira Álvarez, General Julio Sarría, General Francisco González P., Doctor Torcuato Ortega Martínez, Doctor José Ignacio Arnal, General Alejandro Ibarra, Doctor Pedro Bruzual Serra, Santos Jurado, Anfiloquio Level, Doctor Luis  Ezpelosín, José Julián Ponce Valdez, Doctor Manuel María Vargas Coronado, Doctor Emilio H. Velutini y Coronel J. M. Pachano, quienes  se instalarán y entre sí designarán el que los deba presidir, pudiendo la Junta, una vez constituida, funcionar en las sesiones subsiguientes hasta con siete de sus miembros[3].

El periódico La Religión[4] reseña la fiesta de ese día en estos términos: Cumpliose el programa que publicamos; y han sido conducidos triunfalmente al Panteón los restos mortales de los Generales Medrano, Rodríguez Silva y González. En el Monumento de La Federación el grupo principal es una joven con una bandera amarilla en una mano y en la otra la Constitución de 1864. A sus lados están los Generales Falcón y Zamora, jefes principales de la Guerra Federal. Un historial de esos cinco años de nuestra historia contemporánea fue el discurso de orden que pronunció el Dr. José M. Montenegro[5].

El General Joaquín Crespo, en el mensaje que presentó al Congreso Nacional en 1898, corrobora que el 22 de abril se celebró la fiesta conmemorativa de la Federación, de la cual fueron parte principal la inauguración de un rico monumento, la erección de las estatuas de Falcón y Zamora, jefes de aquella inmortal cruzada, y las de las columnas en que se depositaron los restos de los ilustres próceres generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González, a quienes cupo la gloria inmarcesible de haber iniciado la lucha por la Federación[6].

El eminente historiador, General Manuel Landaeta Rosales, en su obra publicada en 1911, con el Título de El Panteón Nacional, al hablar del Monumento de la Federación expresa: El 8 de marzo de 1897, el mismo General Crespo pidió al Senado acordara la traslación al Panteón Nacional, de los restos mortales de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús Gonzáles alias El Agachado, próceres fundadores de la Federación y el 10 del mismo marzo así lo acordó. Aquellos restos fueron colocados en tres preciosas columnas de mármol, al pie del Monumento de La Federación, el mismo 22 de abril de 1897, cuando se inauguró aquel. Aquellas columnas costaron Bs. 100.000 por contrato hecho con Juan Bautista Sales.

Ahora bien, con los datos aportados  podemos afirmar sin temor a equivocarnos que dentro de esas torres de mármol, se encuentran los restos de estos tres abnegados militares, fundadores de la Federación, y que las lápidas que están en el piso, enfrente de la capilla de la Federación están vacías. Es lamentable que cada uno de ellos tenga dos puestos en el Panteón Nacional.

Esto nos obliga a solicitar muy cordialmente, a las autoridades competentes, que ordenen la debida investigación para que procedan a trasladarlos al lugar donde originalmente fueron colocados, por decreto del General Joaquín Crespo.





[1] En: Gaceta Oficial. Año XXIV, mes IX. Nº 6.753 del lunes 6 de julio de 1896. p. 14.966.
[2] En: Leyes y Decretos de Venezuela. 1897.  Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Serie República de Venezuela. Nº 20. Caracas: Italgráfica C.A. 1992. p. 17 y 18.
[3] En: Gaceta Oficial Año XXV, mes V, Nº 6.962 del jueves 11 de marzo de 1897. p. 15.829 y 15.830.
[4] En: Diario La Religión. Año VI, mes X. Nº 1.668 del 23 de abril de 1897, p. 3.
[5] En: Discurso de orden pronunciado por el Doctor José Manuel Montenegro en el acto de inauguración del monumento conmemorativo de la Federación Venezolana erigido en el Panteón Nacional el 22 de abril de 1897. Caracas: Imprenta Nacional. 1897. 26 p.
[6] En: Mensaje que presenta el General Joaquín Crespo, Presidente Constitucional de la República al Congreso Nacional en 1898. Caracas: Imprenta Arauca. 1898. p. 8.

domingo, 11 de enero de 2015

Dr. Efraín Inaudy Bolívar, Eminente galeno, “El Gran Pemón”


Eumenes Fuguet Borregales (*) 
 
Denominado  así por quienes tuvimos la suerte y honra de tratarlo, orlado con sus amplios conocimientos, su brillante erudición y amistad; es de los fundadores de la Cátedra de Obstetricia de la Universidad de Carabobo; pionero de la neonatología en Venezuela, nace el 24 de enero de 1930 en Upata, estado Bolívar, hijo de Luis Inaudy Cazzetti. Músico y sastre de origen italiano y Ventura Bolívar, nieto de la india pemona, Sulpiciana Bolívar. El destino le hizo una mala jugada, al quedar huérfano de padre a los seis años y a los doce pierde a su querida madre, queda bajo la tutela de Salomón el hermano mayor. Llegó a Valencia en 1942, estudia bachillerato en el liceo Pedro Gual. Ingresa en la Facultad de Medicina de la U.C.V en 1952, egresa médico cirujano el 22 de agosto de 1958, integrante de la “promoción de la Libertad”, apadrinada por “Leopoldo Briceño Iragorri”. Inicia su profesión en 1959 como residente en el Hospital Central de Valencia. Durante su especialización tuvo entre sus profesores al Dr. Oscar Agüero Tovar, “Padre de la Obstetricia Moderna en Venezuela. El Dr. Inaudy Se desempeñó como Interno rotatorio del Hospital Central, durante dicho internado hizo pasantía por el Servicio de Medicina Interna con el Dr. Fabián de Jesús Díaz, igualmente trabajó en los Servicios de Emergencia y Obstetricia. En 1960 obtuvo el cargo de Médico residente de Maternidad, siendo sus compañeros de trabajo Francisco Montoya Travieso, Jesús Mendoza Romero y José Luis Ceballos.  Becado por  la Organización Mundial de la Salud,  realizó en 1969 el posgrado en Perinatología en el Centro Latinoamericano de Perinatología en Montevideo - Uruguay. Regresa a Venezuela en 1970 como Profesor Titular en la Ilustre Universidad de Carabobo. Funda la Unidad de Perinatología en 1972 junto a los distinguidos médicos José Luis Fachín, Armando Arcay, Aldo Giugni y Luis Enrique Torres Agudo. Llegó a formar un centenar de profesionales en esta importante especialidad; unas cien obras reflejan su amplia capacidad científica y divulgadora. Expositor en Venezuela, Argentina y Uruguay. Contrae matrimonio en Valencia con Luisa Caballero, procrearon a: Luisa Fernanda y Piedad Victoria. El 28 de junio de 2001 se incorporó en la Academia Nacional de Medicina, como Miembro Correspondiente Nacional. Perteneció a diferentes instituciones gremiales e históricas nacionales y extranjeras entre ellas: la Academia Nacional de la Historia y de la Academia de Historia del estado Carabobo, Asociación de Escritores de Venezuela, de la Sociedad Amigos de Valencia y de la Sociedad Bolivariana del estado. Es miembro fundador de la Asociación venezolana de ultrasonido en medicina; del Colegio de Médicos y de la Federación Médica Venezolana. Nunca se separó de su raíz nativa Pemón, a la cual le dedicó extraordinarios poemas y escritos, frutos de su vivencia, estudios y la gran capacidad que le proporcionaba la musa inspiradora. Es fundador de la Cátedra de Cultura Aborigen de la Universidad de Carabobo, y Director de la Revista “Ekare” de la referida Cátedra; su trabajo de incorporación al Centro de Historia del estado Carabobo, hoy Academia de Historia se denominó “Orígenes, Diluvios y Serpientes en la Mitología Pemón”. Escribió su conocida obra “Los pájaros de Majay”. De amplia y reconocida cultura  incrementada con la pintura, el piano, el violín y la poesía. Su novela “Guriana” clasificó  en 1998  entre las cinco finalistas del Concurso Internacional Miguel Otero Silva”; ha recibido premios de literatura en los ámbitos comunicacionales y gremiales. Columnista en El Carabobeño y El Nacional entre otros. Su valiosa actividad profesional, gremial y  literaria le hacen merecedor a diferentes condecoraciones y reconocimientos: “Hijo Ilustre de Upata”, “Hijo Adoptivo de Valencia”, Doctorado Honoris Causa de la ilustre Universidad de Carabobo en el 2003, Título de “Padre de Perinatología  en Venezuela” otorgado por el ministerio de Sanidad en 1991; recibió los premios nacionales de medicina "Dr. Pastor Oropeza" y "Dr. José Tomás Jiménez Arraiz". Falleció el 8 de enero del 2011. La Alcaldía de Valencia le otorgó la Orden  Arturo Michelena” Post Morten, recibida por su hija Luisa. El distinguido Dr. y académico Bernardino Marvez Hernández, lo sintetiza como:
Un venezolano de excepción con una magna labor y una preciosa vida”.



Historia y Tradición


(*) Gral. de Bgda.                                                                       churuguarero77@gmail.com
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viernes, 2 de enero de 2015

Los Locos de la Vela de Coro

Eumenes Fuguet Borregales



Fiesta tradicional, celebrada el 28 de diciembre, en el Día de los Santos Inocentes, recordando la maldad del rey Herodes “El Grande”, contra los niños. Es una réplica de antiguas tradiciones, cuando los amos les concedían a los esclavos, permiso para disfrazarse con improvisados harapos y el rostro cubierto, pudiendo parrandear, tomar y  hasta robar animales de corral.
En Carabobo se celebra en Canoabo,  en Lara en Sanare igualmente en algunas poblaciones de Cojedes; en esta oportunidad nos referiremos a la festividad que se realiza en   la Vela de Coro,  ciudad histórica, Patrimonio Cultural de la Humanidad  por disposición de la UNESCO, desde el 9 de diciembre de 1993, se lleva a cabo, esta emotiva actividad, constituyéndose en sitio de reencuentro de la Falconianidad, de visitantes de diferentes ciudades del país  y países vecinos.
El vestuario es preparado en secreto, representando animales con variados modelos; algunos trajes llegan a pesar hasta veinticinco kilos; el esfuerzo es recompensado con valiosos premios en metálico, la alegría, aplausos y la motivación de los miles de asistentes. Es una vieja tradición española con algunos matices afro indígenas, que con el tiempo, ha adaptado cierto estilo caribeño y brasilero.
Los cientos de participantes se organizan en “comparsas”, conocidas como “Las Locainas”, con su jefe denominado “Capitán” o “el Diablo Cachimbo de Piedra”, quien se desplaza con su vestimenta y un rejo, se convierte en el terror de los niños.
En 1930, durante los inicios de esta fiesta popular, se utilizaban antifaces y vestimenta de mamarrachos, elaborados con harapos; los participantes, robaban gallinas, chivos y cochinos,  para mitigar el hambre; actualmente, reciben colaboración de los comerciantes y asistentes.
El festejo, se inicia el 27 de diciembre, con la salida a las siete de la noche de “La Mojiganga”, vestida con levita, montada en un burro, en bicicleta, moto o vehículo, al son del tambor veleño, ella anuncia el inicio de la celebración y señala las casas a ser visitadas por los Locainas o comparsas.
El 28 a las siete de la mañana, se lanza un “primer cohete”, anunciando la aparición del “Pordiosero”, quien se desplaza en bicicleta o moto, conocido como “el Correo”; este personaje toca de casa en casa, invitando a los pobladores, sumarse a la festividad.
Al lanzarse el “segundo Cohete”, los comerciantes proceden a cerrar sus negocios, dada la proximidad de “las Locainas”, dispuestos a perturbar la paz del pueblo veleño; al dispararse el “tercer Cohete”, bajo lo animación de los conjuntos musicales, aparecen “las locainas”, luciendo sus brillantes trajes y ocultando sus rostros con máscaras, algunas al estilo veneciano.
En la cabeza, algunos se colocan una especie de cucurucho, decorado con colores brillantes, sus manos cubiertas con guantes o medias femeninas.
Durante la celebración, se utilizan instrumentos tales como: maracas, violín, cuatro y el conocido tambor veleño. Luego del oficio religioso y el desfile, las comparsas se distribuyen por las calles y al entrar en las casas, para jugarles broma a los residentes, distorsionan la voz, para no ser reconocidos,
Concluida  la celebración, las autoridades proceden a la premiación de disfraces y comparsas. En el Carnaval del Mundo en 1997, realizado en Bélgica, participó una representación de la Vela de Coro, recibiendo los mejores elogios y comentarios de la prensa y de los asistentes.
Esta celebración, conjuga el sincretismo religioso con la fiesta pagana.
Churuguarero777@gmail.com                                                                     @eumenesfuguet
Historia y Tradición

Bandera venezolana

Bandera venezolana

Automóviles de los 40

Automóviles de los 40