Por Carlos Alarico Gómez
jueves, 30 de mayo de 2013
MARACAPANA
Por Carlos Alarico Gómez
jueves, 15 de abril de 2010
El alemán Ambrosio Alfinger, primer gobernador de Venezuela
Nacido en Ulm posiblemente en el año 1500; a raíz de una capitulación firmada el 27 de marzo de 1528 entre el rey español Carlos V y unos banqueros de Augsburgo-Alemania, de apellido Welser o Belzares, con la finalidad de cancelar deudas entregaron para su explotación la provincia de Venezuela comprendida desde el Cabo de la Vela en occidente hasta el cabo de Maracapana al oriente.
Micer Ambrosio Alfinger con la designación de Adelantado, al frente de cuatro navíos desembarca en las costas corianas el 24 de febrero de 1529. El representante del rey español en la provincia de Venezuela era el factor Juan de Ampies, fundador de Coro en julio de 1527, quien no veía con buenos ojos la presencia de este señor alemán, que basado en su nombramiento expulsa al jefe español con la condición de no regresar nunca más.
Cumpliendo las ordenanzas españolas, Alfinger realiza el trazado de Coro, ubicando la Plaza Mayor y la iglesia principal, reparte solares cercanos a la plaza y designa el Primer Cabildo de la ciudad, de Venezuela y Sur América; para estos cargos son designados Juan Cuaresma de Melo, Gonzalo de los Ríos y Martín Arteaga sus compañeros de viaje y Virgilio García, del grupo de Ampies; éstos reunidos en Cabildo procedieron a elegir como Alcalde a Sancho Briceño, soldado de Alfinger.
España había enviado unos funcionarios encargados de velar por las rentas y el desempeño de Alfinger en beneficio de la corona. A medida que transcurría la permanencia del alemán, aumentaba el maltrato hacia los infelices indígenas caquetíos, utilizados como bestias de carga en las penosas y prolongadas expediciones ambicionando el ya famoso y buscado mito de El Dorado.
El cacique Manaure reclamaba airadamente el maltrato a los de su raza; en una ocasión Alfinger se apodera de unas canoas de Manaure y al recibir la reclamación ordena apresar al "Diao", sus familiares y a los principales caciques, tenidos en calidad de sirvientes. Al poder reunir con sus subalternos, Manaure acordó abandonar sigilosamente su región curiana, esperando estoicamente las mejores condiciones para proceder al abandono de sus legítimas tierras.
A mediados de 1529 Alfinger deja encargado de la gobernación de Coro a Luis Sarmiento como teniente general, partiendo hacia occidente con unos ciento cincuenta soldados y más de cien indios; le corresponde fundar el 8 de septiembre de 1529 a Maracaibo en la ribera occidental del lago; en su avance llega hasta el cabo de La Vela, Sur del lago y parte baja de la cordillera andina regresando sin contratiempos.
Durante su ausencia llegaron a Coro representantes de la corona española y de los banqueros alemanes representados por Nicolás Federman, destituyendo a Sarmiento. En junio de 1530 Alfinger deja encargado de la gobernación a Nicolás Federman trasladándose a la isla La Española (Santo Domingo), pretextando viaje por motivos de salud; algunos pensaron que su ausencia se debía a llevar el cuantioso tesoro que había acumulado en su primera expedición. A pesar de la prohibición de no salir de Coro, Federman salió aventurándose rumbo al Sur el 12 de septiembre de 1530 al frente de cien soldados y unos cuatrocientos indios encadenados unos con otros llevando pesadas cargas de víveres, regresando el 17 de marzo de 1531.
Alfinger quien se encontraba en territorio caquetío, ordena amonestar y enviar a España al frustrado Federman a rendir cuentas de su indisciplina ante las Cortes. El 9 de junio de 1531, Alfinger ávido de riquezas, emprende su segunda expedición al occidente, dejando encargado de la gobernación de Coro como teniente general a Bartolomé Sailer, bautizado por los cronistas como Bartolomé Santillana.
Simultáneamente con la preparación y salida de Alfinger, el Diao Manaure organizaba su retirada hacia el Sur, posiblemente hacia las riberas de los ríos Meta y Arauca; algunos historiadores sostienen que el grupo de Manaure pasó por Barinas y otros que apenas llegaron hasta Capatárida a pocos kilómetros de Coro.
Lo cierto es que este gallardo jefe al defender la integridad de los suyos, con dignidad salió al frente de sus caquetios en busca de mejores oportunidades convirtiéndose en el Primer Desterrado de Venezuela. Muere Alfinger por certera acción de una flecha envenenada en el valle de Chinacota, Norte de Santander, Colombia el 1 de junio de 1533. Sus acompañantes pudieron llegar a Coro en noviembre de ese año.
Al conocerse la muerte de Alfinger, asumen el 13 de noviembre el gobierno en forma provisional por reacción del Cabildo y del pueblo, los alcaldes Francisco Gallego y Pedro San Martín, actividad conocida como la Revolución de Coro, también como el Primer Golpe de Estado en Venezuela contra un régimen autocrático.
(*) Gral. de Bgda
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
martes, 3 de noviembre de 2009
LA PRIMERA COLONIA DE AGUAS DE VENEZUELA.
Autor: Arístides Rojas.
Recopilador histórico: Julián Viso Rodríguez.
Refieren los cronistas castellanos que, cuando los parías, desde las costas occidentales del golfo de este nombre, saludaron, en 1498, las carabelas de Colón, las vírgenes indianas, de bello porte y agraciadas formas, aparecieron delante de los descubridores llevando en el cuello y en los brazos hermosas sartas de perlas. Interrogadas por Colón los primeros indios que subieron a bordo respecto al yacimiento de las perlas, indicaron que venían de una isla situada al norte de Paria, donde existían ricos ostiales.
Creyendo el Almirante que las perlas yacían más al oeste, siguió en sus carabelas este rumbo y se detuvo frente a la desembocadura del río Paria, uno de los afluentes del Golfo. En tan pintoresco sitio fueron regalados por el cacique de la comarca los oficiales de Colón que pisaron la costa, y también por el hijo del Soberano, lo cual no es extraño, porque siempre fue de tierras hospitalarias repartir los obsequios al extranjero que por la vez primera visita las playas de un país desconocido.
Después de haber degustado las frutas tropicales, y saboreado el vino de palma en una y otra estancia, cada uno de los oficiales de Colón recibió, en palto de barro indígena, ostras llenas de perlas, que llevaron al Almirante como gaje de aquella tierra hospitalaria, la cual había sido bautizada por el Descubridor con el nombre de Tierra de gracia.
Una apertura de dos leguas, situada en el interior de aquella costa y que conducen hacia un golfo que bañan aguas de cuatro ríos, hizo que el Almirante distinguiera aquella región pintoresca con el nombre de Golfo de la perlas, aunque no era allí donde existía la suspirada concha con que acababan de agasajarle los caciques de la comarca.
Convencido Colón de que por el Oeste no había salida al mar, dirigió sus proas hacia el Norte, y después de vencer mil dificultades en la temida boca del Golfo de Paria, que llamó del Dragón. Por los sustos que le inpirara, entró libre y sin zozobras en el mar antillano, por entre el grupo de islas que constituyen hoy la porción oriental del Territorio. Colón pensaba que los ostiales situados al Norte, de que le habían hablado los indios parias; y ya se aproximaba al sudeste de la isla que llamó Margarita, cuando vio en la costa oriental de la vecina tierra, buzos indígenas que se zambullían y tornaban a la superficie cargados de ostras.
Colón acababa de descubrir los ostiales de la isla de Cubagua, situada entre Margarita y Coche, cima desierta, sin agua, sin leña, visitada por los pescadores guaiqueríes, donde iba a levantarse la primera ciudad frente a las costas de Paria; aquella Nueva Cádiz que ostentó sus riquezas e hizo gala de sus edificios y de su comercio, y que al través de los tiempos debía de desaparecer en medio de los cataclismos de la naturaleza, al agotarse los indios y las perlas, y al alejarse de ella, como de suelo maldito, los seres que la habían explotado durante cincuenta años.
Con el objeto de establecer relaciones con los naturales que, agrupados en la costa, contemplaban las naves castellanas, Colón despachó en un bote, a un marinero provisto de un plato de Valencia. Desde el primer momento llámale la atención cierta india que en el grupo descollaba, por tener sobre su cuello sartas de perlas, y a ella se dirigió por tal motivo, haciéndole señas y ofreciéndole el palto que llevaba. Ambos se comprenden y se acercan; el marinero rompe el plato de dos pedazos, lanza los tiestos a la hermosa guaiquerie y ésta le corresponde con el collar de perlas que adornaba su Garganta.
Al momento torna el bote a las carabelas, y Colón lleno de regocijo, pondera aquella tierra que tantas maravillas le ofrecía. Nuevo bote cargado de oficiales, éstos provistos de platos de Valencia y baratijas, se dirigieron entonces a la costa; y en esta ocasión las indias se disputan la adquisición de los platos, dando los brazaletes y collares que poseían, por obtener lo que para ellas era superior en belleza: el objeto de barro exornado de figuras coloridas, realzadas por el esmalte, que por primera vez contemplaban.
El primer plato. Castellano en las costas situadas al norte de América del Sur acababa de ser admirado por las tribus guaiqueries, las cuales trocaron con delirio aquella obra de la cerámica europea, por las ricas perlas que hasta entonces les había proporcionado el antillano mar. De choza en choza y de tribu en tribu, los platos de Valencia, como don del cielo fueron admirados. Eran dos civilizaciones que se encontraban: la una con la belleza del arte, fuerte, inteligente, vestida; la otra con el arte de la naturaleza, hospitalaria, salvaje, desnuda. Indios y castellanos se felicitaron.
Texto: Orígenes venezolanos.
Libros de El Nacional.
Editorial CEC. S.A. 2003.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
ALONSO DE OJEDA EN CIUDAD OJEDA
Navegante español, considerado el más importante después de Colón, nacido en la provincia de Burgos el año 1472; descubridor de Curazao, golfo de Venezuela y del lago de Maracaibo. Primer Gobernador del Nuevo Mundo nombrado por los reyes católicos con extensión desde el Mar Caribe hasta lo más extremo del Sur del continente sin limitación geográfica alguna, dio el primer uso industrial del petróleo al calafatear sus naves con betúmen tal como lo realizaban los indios; realizó el primer mestizaje en el continente al casarse con Guaricha, una nativa de Coquivacoa a quien bautizó Isabel en honor a la reina española; construye en la Guajira el primer barco en América; considerado el primer conquistador del continente; es el primer navegante en recorrer por primera vez la costa venezolana. Gracias a las influencias de Juan Rodríguez Fonseca, acompaña en 1493 a Colón en su segundo viaje, llegando a la isla “La Española”, hoy Santo Domingo. Al regresar a España consigue el patrocinio a través de Capitulaciones con los reyes, para realizar su primera expedición que salió el 18 de mayo de 1499 desde el puerto de Santa María en Cádiz, siguiendo la ruta del tercer viaje de Colón, acompañado del navegante italiano Américo Vespucio y Juan de la Cosa, cartógrafo quien realizó el primer mapa del nuevo continente y de Venezuela; la flota llegó a Trinidad, las bocas del Esequibo y del Orinoco, Isla de Margarita y Cumaná; en sus toques costaneros para aprovisionarse de agua y frutos, tuvo que combatir contra los aborígenes ubicados en Puerto Cabello y Tucacas. Siguieron a Curazao denominándola Isla de Los Gigantes por la altura de sus aborígenes. Pasó por Aruba y Bonaire. El 9 de agosto de 1499, día de San Román llega a la península de Paraguaná, en el punto más septentrional de Venezuela, cabo de San Román. El 24 de agosto llegan a la entrada del lago de Maracaibo bautizándolo San Bartolomé, día de ese santo, al adentrarse al golfo observaron los palafitos que le recordó a Juan de la Cosa a Venecia; continúa hacia el Cabo de la Vela- hoy Guajira y Santa Marta, regresa a Santo Domingo para abastecerse y seguir a Cádiz adonde llega en junio de 1500 con perlas, oro, esmeraldas y algunos aborígenes esclavos, entre ellos su esposa con quien procreó tres hijos, ella le servía de interprete durante su estada en las poblaciones indígenas, e inclusive le salvó la vida en varias ocasiones. Con el nombramiento de gobernador de Coquivacoa salió en su segunda expedición hacia el Nuevo Mundo en 1502, donde recorrió el golfo de Paria y Margarita; regresa a Santo Domingo, allí es encarcelado durante dos años por las denuncias de sus acompañantes. De esa isla caribeña organiza en 1508 una tercera expedición, la cual fracasa por la falta de abastecimientos, por los ataques de los indígenas de la Guajira con flechas envenenadas y por la codicia de sus compañeros de viaje. Sin dinero y desmoralizado se aloja en el Monasterio de San Francisco en Santo Domingo, donde muere en 1515; antes de morir, pidió ser enterrado en las puertas del templo, de manera que los fieles al entrar y salir lo pisaran en penitencia por los pecados cometidos durante su vida, especialmente por el asesinato de los indígenas. Isabel, de noche lloraba frente a la tumba y realizaba sus oraciones guajiras, muere a los quince días, siendo enterrada al lado de su esposo por los sacerdotes franciscanos. Al profundizar la investigación, notamos, que sus restos no se encuentran en el Monasterio de San Francisco en Santo Domingo, cuya construcción data de 1505, actualmente está en ruinas. En 1965 con motivo de una insurrección, las tumbas fueron profanadas. Venezuela en tres ocasiones (1889,1942 y 1949), solicitó traer las cenizas, pero el gobierno dominicano negó la solicitud. El Presidente Eleazar López Contreras, debido a los incendios petroleros que afectaban a Lagunillas, funda el 13 de diciembre de 1939, día de Santa Lucía a Ciudad Ojeda. El distinguido sacerdote agustino, historiador, acucioso investigador, educador, escritor de fina pluma y abogado Fernando Campo del Pozo, actualmente en Zaragoza; como párroco de Ciudad Ojeda, desde 1964, se preocupó por recuperar las cenizas, a tal fin habló con su Eminencia el Cardenal Quintero y éste a su vez con las autoridades dominicanas, recibiendo respuesta negativa. El padre Campo viaja a Santo Domingo en diciembre de 1981 para realizar las diligencias ante la Academia Nacional de Historia e instituciones oficiales y eclesiásticas, pudiendo recoger, registrar y traer a Ciudad Ojeda las cenizas, las cuales en acto público, se colocaron en un cofre de vidrio, bendecidas con agua del lago y cubierta con la Bandera Nacional por Monseñor Ramírez Roa, Obispo de Cabimas.
Historia y Tradición
(*) General de brigada.
eumenes7@gmail.com
sábado, 2 de mayo de 2009
Venezuela... "La octava isla canaria"
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
De esta manera definen con respeto, cariño y agradecimiento a nuestra patria los naturales y descendientes de estas maravillosas siete islas que conforman el archipiélago canario, punto geográfico avanzado, en la ruta de Europa hacia América, siendo sus islas mayores: Hierro, La Gomera, Las Palmas, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote; "Legendarias islas afortunadas de los antiguos". En su tercer viaje, con destino a nuestras costas de la "Tierra de Gracia", el almirante Colón tocó La Gomera para aprovisionarse y embarcar algunos marineros.
Durante la colonia, gran parte de los animales y cultivos provenían de las generosas islas canarias, siendo la caña de azúcar un cultivo que destacaría desde aquellos tiempos como base económica en países caribeños. Los canarios, expertos agricultores, desarrollaron con éxito la caña de azúcar, cacao, café, papa, tomate, cebolla, melón, hortalizas y verduras; y además, destacaron en labores manuales como zapateros, albañiles, amoladores, carpinteros, carniceros y bodegueros; para convertirse en corto tiempo con el sudor de la frente, el ahorro y la honradez, en prósperos dueños de negocios y empresas contribuyendo al desarrollo nacional. A partir de la colonización, los "isleños" vinieron para quedarse, dedicándose más a las faenas agrícolas que a la actividad bélica. En 1681 desde Tenerife, partieron 54 familias con destino a Cumaná y al año siguiente, lo harían otras treinta y seis familias. Son los canarios los primeros pobladores de San Felipe, Los Teques, San Antonio de los Altos, Macarao, La Vega y algunas poblaciones llaneras, entre otras.
Durante la colonia, los isleños ocuparon importantes posiciones de la sociedad: obispos, gobernadores y altos cargos públicos; se cuentan por millares quienes dedicaron cada día de su vida con entusiasmo, sacrificio y dedicación, a contribuir con la producción de nuestro pan de cada día y el desarrollo del país; su fecunda sangre dio origen a dignos hijos de este terruño, donde se encuentra nuestro siempre Precursor Francisco Miranda, el sabio José María Vargas, los presidentes y próceres de nuestra independencia, Carlos Soublette, José Antonio Páez, los hermanos José Gregorio y José Tadeo Monagas. También destaca, Juan Pedro López, abuelo de Don Andrés Bello, como destacado pintor de la época colonial, autor de más de ciento cuarenta obras de carácter religioso. El canario Juan Francisco León, quedó registrado como uno de los precursores de la independencia, al encabezar el 19 de abril de 1748 desde Panaquire con ochocientos hombres, una insurrección que llegó a Caracas protestando los abusos de la abusiva Compañía Guipuzcoana. Durante el movimiento emancipador, muchos canarios participaron en la causa realista, de ellos, el capitán de fragata Domingo Monteverde y Francisco Tomás Morales, quien de pulpero en Píritu llegó al grado de Mariscal de Campo y le correspondería firmar la capitulación, luego de su derrota en la Batalla Naval de Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823.
Posterior a la independencia, los canarios tuvieron especial preferencia al facilitarse la inmigración hacia Venezuela el 13 de junio de 1831, cuando el Congreso dio curso a la Primera Ley de Inmigración, autorizando al Ejecutivo a ingresar únicamente "isleños"; el 14 de junio deroga la prohibición de casarse los españoles con venezolanos. Favoreció tal disposición, la identidad de costumbres, religión, lengua, su facilidad de adaptarse a nuestro ambiente socioeconómico-cultural, sin olvidar su laboriosidad y sincera disposición de participar al desarrollo del país. El año 1836, ingresaron quinientos ochenta y cinco canarios; en 1838, noventa y cinco; en 1840, ciento ochenta y luego, trescientos canarios más; todos exentos del servicio militar con derecho a recibir préstamos y ocupar tierras baldías. El 12 de abril, se decreta el ingreso de tres mil cien canarios. Entre 1874 y 1888, ingresó al país, un contingente de veinte mil inmigrantes, entre españoles peninsulares y canarios. A consecuencia de la Guerra Civil Española, miles de canarios escogieron a Venezuela como tierra de esperanzas. Actualmente la colonia canaria, sobrepasa los ochocientos mil compatriotas, ubicados en todo el territorio nacional; en Caracas se congregaron en el conocido sector de la parroquia Candelaria, la parroquia tomó su nombre en honor a la Virgen de la Candelaria, Patrona de los isleños, iglesia que data desde 1696 y declarada Monumento Histórico Nacional el 2 de agosto de 1960; allí se encuentran los venerados restos del Dr. José Gregorio Hernández. En Valencia la parroquia Candelaria, es de las primeras de la ciudad gracias a la presencia isleña. El Himno Nacional de las Canarias, aprobado el 28 de abril de 2003: Soy la sombra de un almendro -Soy volcán, salitre y lava- repartido en siete peñas- late el pulso de mi alma.
(*) General de brigada (Ej.)
miércoles, 29 de abril de 2009
El primer amo del valle
Garci-González de Silva
Datos parciales de la genealogía del Libertador
Caracas de Antaño
Los primeros amos del Siglo XXI
En la sección Caracas de Antaño, del Blog Venezuela Libre a principios del año 2008, en algunos artículos, inicié la modalidad de combinar tres temas: Caracas de Antaño, Datos parciales de la genealogía del Libertador y los Amos del Valle, con la finalidad de evitar escribir un trabajo completo de la genealogía del Libertador y hacerlo parcialmente, combinado con sucesos, edificaciones o personajes de la Caracas Colonial, que estuvieron ligados de una u otra forma al Libertador. Los relaciono con aquellos amos del valle de la Caracas colonial los cuales formaron parte importante de nuestra capital, y también asociarlos con algunas construcciones emblemáticas, que, a pesar de las modificaciones que sufrieron por los conocidos terremotos ocurridos durante la colonia y en plena gesta independentista, aún persisten en nuestra querida capital.
El trabajo que elaboré en el año 1998 sobre la Legendaria Ana de Rojas, fue la inspiración para publicar esta trilogía, sin embargo, preferí seleccionar algunos hechos o personajes antes de publicar la narración de Ana de Rojas, motivado a que ella sola abarcaría, de una vez, casi todo el tema en cuestión. Comencé con Alonso Díaz Moreno (1) a quién le corresponde un bien merecido lugar en importancia y en esa oportunidad lo asocié con Simón Bolívar "El Viejo" y las coincidencias entre ambos.
En esta ocasión en orden cronológico le corresponde a Garci-González de Silva, el cual fue el primer amo del valle, y su descendencia esta ligada íntimamente con el Libertador. Al hablar de la biografía de este personaje, del cual hay tantos trabajos escritos, es difícil evitar repeticiones, por lo cual he seleccionado el "dossier" escrito por Guillermo Meneses en su libro El Libro de Caracas (2), en el cual la clara narración que hace de este personaje condensa todo lo que de él pueda decirse.
A continuación transcribo textualmente:
"Garci-González de Silva. Uno de los hombres más resaltantes durante los primeros años de la vida de Caracas es Garci-González de Silva. Llegó, según el mismo dice, un año después que Losada. El testimonio de Garci-Gonzalez es solicitado como válido en varios casos relacionados con la fundación de la ciudad. El hombre es de aquellos a quienes puede llamarse con toda verdad conquistador y poblador. Garci-González de Silva tiene apetencia de tierra; quiere establecer relación precisa de propietario; promueve documentos que prueban dominios, posesión; defiende con las armas sus bienes; guerrea por los ganados, por las semillas; alguna vez es herido por los indios. Ya ha afirmado J.A. de Armas Chitty que puede vérsele como el primer latifundista. Aceptamos el término, pero también podríamos considerarlo como hombrón que pelea por su vida y por su fortuna además de ser escrupuloso cumplidor de las normas legales. Después de que logra el dominio de la tierra (y demuestra hechos de valor y arrojo suficientes para solicitar trato de excepción) desea papeles en regla; compra a veces a sus compañeros, menos ansiosos o menos cumplidores de formulas, los terrenos que les han concedido; llena de papeles se asegura de que están demostrados su propiedad, su derecho. Está unido a la provincia, tiene cargos administrativos; es Regidor por Elección y luego, por Cédula Real, adquiere el cargo a perpetuidad; de muchas maneras es uno de los primeros caraqueños. En el ataque del pirata Preston no parece afortunado; sale a pelear a los caminos conocidos el inglés lo desborda por la pica de la traición. En las próximas elecciones de Cabildo es elegido Procurador, con lo que se prueba que no hubo desconfianza para él con motivo de la defensa de la ciudad. Si el viejo Andrea de Ledesma se hizo Quijote de Caracas para morir frente a los hombres de Preston, Garci-González de Silva estaba vigilando otras entradas; las que lógicamente debían estar guardadas. Se tiene por cierto que era amigo de poesías, danzas y comedietas y las representaba en la Plaza Mayor. Por todas esas razones, este caballero reúne en su persona mucho de lo que puede ser exigido a un caraqueño de los primeros tiempos. Estaba unido a Caracas y la sentía suya como para defenderla a igual que defendía otros valores materiales que poseía; estaba unido a ella y a sus gentes y le parecía grato soltar al aire de la tarde alguna canción, algún verso, algún gesto de danza. Buen señor caraqueño don Garci-González de Silva cuya memoria se guarda con admiración y cariño en la ciudad de Santiago de Léon de Caracas; su ciudad"
Con esta descripción Guillermo Meneses sintetiza en pocas palabras toda la vida de este personaje y nos viaja por esa época, de una manera tal, que pareciera que la estuviéramos viviendo.
Datos parciales de la genealogía del Libertador
Garci-González de Silva se casó con Beatriz Gómez de Rojas, más conocida por el segundo apellido que era el que usaba a igual que sus dos hermanas, Ana y Francisca, hijas de la legendaria Ana de Rojas. Por lo tanto Beatriz Gómez de Rojas o Beatriz de Rojas, era tía de Beatriz Díaz y Rojas hija de su hermana Ana la cual se casó en el año de 1592 con Simón Bolívar "El Mozo"; desde allí siguió el entronque entre toda la descendencia de las Rojas, y el parentesco con El Libertador (3).
Primeros "amos del valle" del siglo XXI
Alberto Cuevas Picón (4), en el prólogo de la edición original del Libro de Caracas, hace el siguiente comentario refiriéndose a Guillermo Meneses: "Podemos decir que el libro no asume ninguna posición frente a los hechos. Sin contenido polémico, se convierte en una crónica real, objetiva y veraz de los acontecimientos más importantes en la vida de la ciudad".
Esto lo pudo decir gracias a la naciente democracia, que para esa época sólo tenía 9 años y ya enrumbaba al país en un camino cierto. ¿Podrían decir lo mismo, ahora, autores de la calidad y prestancia de un Guillermo Meneses, en 10 años que han transcurrido de la "Revolución Bonita", del llamado Socialismo del Siglo XXI, donde la objetividad y la veracidad de los hechos acontecidos en este último periodo, sólo depende de la voluntad y de los dictámenes del "líder?
En cuanto a los primeros "Amos del Valle" de la colonia y los surgidos en el siglo XXI, me recuerda al comentario de Francisco Herrera Luque (5) en su libro Los Amos del Valle: "No se iguala al caballo con el burro ni a cabo con general. Machete no es arma noble, ni torta é cazabe es pan".
yerena.geronimo@gmail.com
Bibliografía
1.- Gerónimo Alberto Yerena Cabrera. Alonso Díaz Moreno, coincidencias con Simón Bolívar "El Viejo". Publicado en el Blog Venezuela Libre de Joaquín Ramón. Sección Caracas de Antaño. Sábado 12 de abril de 2008. http://joacoramon.blogspot.
2.- Guillermo Meneses. Libro de Caracas. Dossier Garci-González de Silva, pag 18. Editorial Funda Arte, 1995.
3.-Raúl Díaz Legórburu (premio nacional de historia 1981) La casa natal del Libertador. La Caracas de Bolívar. p 83. Editado por la Gobernación del Distrito Federal en el bicentenario del natalicio del Libertador. 1983.
4.- Alberto Cuevas Picón. Prólogo a la primera edición de El Libro de Caracas. Consejo Municipal del Distrito Federal. 1967
5.- Francisco Herrera Luque. Los Amos del Valle (historia novelada). Pag 18, Editorial Pomaire. 1979
sábado, 20 de septiembre de 2008
La huella española

La conquista de las Indias Occidentales fue una empresa emprendida bajo el impulso del capitalismo naciente, que daba sus primeros pasos en Europa. Iniciada por la Corona de Castilla, es ejecutada por empresarios de diversas nacionalidades con la autorización, regulación y fiscalización del Estado Español.
El establecimiento de los primeros europeos en las regiones costeras de Tierra Firme inicia la formación de la sociedad que después de tres siglos, consolidado en Nación, se llamará Venezuela.
El proceso se caracterizó por la violencia conquistadora. Esta causó la merma de la población indígena y la destrucción de su cultura. Desarrolló un nuevo poblamiento que descansó en el trasiego de colonos con vocación de dominio, quienes trajeron sus instituciones religiosas, económicas y fiscales, complementadas por otras de carácter político, militar y judicial, y con ello trasladaron su mundo a las nuevas tierras, creando así las redes políticas y administrativas sobre las cuales se asentó en América el Imperio español.
Mantener los nuevos dominios no les resultó fácil a los conquistadores, pues debieron enfrentar un territorio inhóspito, las permanentes acciones de resistencia indígena, sus propias contradicciones y los frecuentes ataques de piratas y corsarios.
1498
MarzoAmbrosio Alfínger, primer Gobernador y Capitán General de la provincia de Venezuela, llega a Coro, funda una ciudad, quizás en el mismo sitio donde Juan de Ampíes había fundado Santa Ana de Coro.

1530 JunioNicolás de Federmann, como Teniente General de Ambrosio Alfinger, queda encargado del gobierno de la provincia de Venezuela.
Bandera venezolana
Automóviles de los 40