jueves, 24 de enero de 2013

Roof Garden del Hotel Madrid, Caracas



Gerónimo Alberto Yerena Cabrera
Crónica de Caracas en canciones
Esquina de la Torre

Orquestas de Billo Frometa

“El cochero Isidoro” El último cochero de Caracas

Tomás Maza, el penúltimo cochero de Caracas.

 “Sueño caraqueño”

 “Epa’ Isidoro”
El antiguo y famoso Hotel Madrid, cuyo edificio data de finales del siglo XIX, estaba situado en el ángulo noreste de la esquina de la Torre, en todo el frente de la torre de la Catedral de Caracas. El edificio se llamaba  Edificio Alcázar. Fue en este hotel donde originalmente estuvo ubicada la Cervecería Strich/Donzella  antes de mudarse entre Torres y Principal. En la amplia terraza del hotel se instaló una de los mejores salones de fiesta caraqueñas: El Roof Garden, que junto con La Suiza, El Trocadero, el Lonchamps y el Sans Souci, fueron los sitios predilectos de los caraqueños para disfrutar de la diversión nocturna, del baile y de los espectáculos que allí se presentaban. Fue lo que se llamó: “té danzante” o “Los vermut de los domingos por la tarde”. Los días de semana generalmente funcionaban de martes a sábado en la noche, con horarios variados dependiendo del salón.

En el caso del Roof Garden, los días de semana funcionaban de 9 p.m a 4 a.m. Cuando la orquesta "Mingo and his Wopee Kids" terminó su contrato y abandonó el Roof Garden del Hotel Madrid, coincide con la feliz llegada a nuestro país del famoso e inolvidable Luis María Frómeta, quien había llegado a Venezuela un 31 de diciembre de 1937, y esa misma noche debutó en el Roof Garden contratado por  los hermanos Sabal, con su orquesta Billo’s  Happy  Boys.

En el año 1939 por problemas diversos se disolvió la orquesta y la mayoría de los músicos dominicanos o regresaron a su país o trabajaron en otros grupos musicales. Billo decidió organizar la orquesta con músicos venezolanos y un sólo dominicano que lo acompaño; para mediado del año de 1944 ya tenía formada la nueva orquesta que la llamó: Billo’s Caracas Boy. El estreno de la “Billo´s Caracas Boys” fue el día 31 de agosto de 1940, nuevamente en el Roof Garden, precisamente donde Billo debutó en el país. De allí en adelante es historia conocida para todos los venezolanos quienes lo adoptamos como uno de los más queridos y brillantes paisanos, y el músico que más le compuso y quiso a nuestra apreciada Caracas, La Sultana del Avila.

Es de hacer notar, que luego de este cambio de estilo con la participación de Billo en el Roof Garden, el establecimiento se hizo más famoso de lo que ya era, y a partir del inicio de la década de los cuarenta Caracas empieza a ser una ciudad de vida nocturna mucho más prospera. Para ese entonces con la llegada de Billo, mi abuelo materno Macario Isidoro Cabrera González “El Cochero Isidoro” (Tenerife 1880-Caracas 1963), el último cochero de Caracas, quien tenía uno de sus puntos, entre  las esquina de Bolsa a Padre Sierra o frente al Club Venezuela, decidió trasladarse entre  las esquinas de Torres a Gradillas y dedicarse a trabajar sólo de noche; según él, porque ya estaba la ciudad con muchos carros en las horas diurnas, y porque, durante las noches, conseguía mejores clientelas en ese punto, sobre todo, luego del debut de Billo, a quien conoció en enero de 1938 e hizo una progresiva y silenciosa amistad hasta su muerte.

Fue ahí donde Billo oyó por vez primera el saludo de  Epa’ Isidoro, dado por los transeúntes y los choferes que por allí pasaban, cosa que le llamó mucho la atención. Ya, a los inicios de esa época se había retirado el penúltimo cochero, el señor Tomás Maza en el año de 1940.

En el año de 1958 Billo saco un LP para celebrar sus veinte años de haberse iniciado en el Roof Garden del Hotel Madrid, y lo denomino: Recordando al Roof Garden.


Crónica de Caracas en canciones

Para la celebración del Cuatricentenario de Caracas, Billo compuso dos canciones que hacen historia. La primera, SUEÑO CARAQUEÑO” es una excelente crónica de Caracas compuesta en 1964, donde menciona todos los sitios emblemáticos de la Caracas de los años treinta y cuarenta que él conoció, y los acopla de un manera brillante; como son o fueron:

“Los pasteles del Tricás después de misa”.  El Tricás era una panadería en el centro de Caracas, quedaba cerca de la Plaza Bolívar, donde se reunía la gente a tomar café y comer pasteles, era un sitio muy selecto, donde la gente se comía un pastelito y un café por real y medio, y ese era un precio muy caro para la época. 

“El Pampán de Gradillas a Sociedad”, una especie de panadería y pastelería, donde la gente se reunía a oír música y comer cosas menudas, pero no se bailaba. 

“Los vermuths los domingos por la tarde/ Donde toda la cuerdita iba a bailar”. Como mencionamos, era la costumbre de los caraqueños de ir a bailar a estos salones.

“Se acabó la media lisa de Donzella”. Para la época de Billo, la cervecería estaba ubicada de Principal a Santa Capilla, que fue la última mudanza(la sexta) en el año de 1936. Ya en la original cervecería situada en el Hotel Madrid, el señor Strich había ideado y popularizado la Lisa y la Media Lisa luego de la Primera Guerra Mundial.  

“Jaime Vivas y El Trianón, se fueron ya”. Eran restaurantes muy populares. El primero se mudo de la Candelaria a Sabana Grande, hace unos cuantos años, y aún existe

“Ni la India, ni La Francia y La Atarraya”. ”.  La India quedaba de Gradillas a Sociedad, al lado del Palacio Arzobispal, en pleno centro.  “La Francia” quedaba en la esquina de Los Monjes.  Ambas eran heladerías donde al mismo tiempo servían licor.  Se dice que los helados eran espectaculares.  “La Atarraya”, quedaba cerca de la Plaza San Jacinto. Era una bodega grande donde se expendía de todo.



“Perecito en Palo Grande, ya no está”.  Era el famoso “Bar de Perecito”. Quedaba en el sector Palo Grande en San Martín, fue también una arepera muy concurrida. Allí asesinaron a puñaladas al boxeador Oscar Calles. Ya no existe.



Ya no queda ni el Roof Garden ni La Suiza”.  El Roof Garden y La Suiza, como ya lo expusimo eran salas de baile.  La Suiza quedaba en Caño Amarillo.



“El frontón de Jai Alai no existe ya”.  Era un sitio visitado por muchos extranjeros que practicaban este extraño deporte para el caraqueño: JaiAlai. Se llenaba de curiosos por la novedad del juego.  Quedaba donde funcionó la Creole Petroleum Corparation y luego funcionó allí la Seguridad Nacional en la avenida México.



“Las muchachas ya no van por La Planicie”.  En esa época los jóvenes y niños iban a patinar.



“Y a Los Chorros casi casi nadie va”Actualmente, dado que Caracas carece casi casi de sitios de recreación, aún lo visitan, sobre todo, los domingos.









“SUEÑO CARAQUEÑO”. 

“Han cambiado mi Caracas compañero

Poco a poco se me ha ido mi ciudad

La han llenado de bonitos rascacielos

Y sus lindos techos rojos ya no están



Los pasteles del Tricás después de misa

El Pampán de Gradillas a Sociedad

Los vermuts los domingos por la tarde

Donde toda la cuerdita iba a bailar



Se acabó la media lisa de Donzella

Jaime Vivas y el Trianón se fueron ya

Ni la India ni la Francia y la Atarraya

Perecito en Palo Grande ya no está



Ya no queda ni el Roof Garden ni la Suiza

El frontón de Jai a lay no existe ya

Las muchachas ya no van por La Planicie

Y a Los Chorros casi casi nadie va... “



La segunda, porque inmortalizo  a su amigo Isidoro, quien había dejado el coche en el año de 1961 y murió en  1963, ya sólo recordado por un pequeño grupo de caraqueños de mitad de siglo XX, por la canción de Billo, y por sus familiares que aún lo tenemos presente en nuestros corazones.

                                         EPA’ ISIDORO

                                            Epa, Isidoro,
                                            buena broma que me echaste
                                            el día que te marchaste
                                            sin acordarte de mi serenata.

                                              
Epa’, Isidoro,
                                           cuando vuelvas por Caracas,
                                           explícale a las muchachas
                                           que te fuiste lejos, sin decir adiós.

                                           Y sigo pensando
                                           que ese viaje tuyo no era necesario,
                                           ahora que Caracas
                                           está celebrando cuatricentenario.

                                           Epa’, Isidoro,
                                           por las calles de los cielos
                                           en tu choche roto y viejo
                                           la cuerdita nuestra te recordará...


Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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