martes, 18 de septiembre de 2012

Cuando el futuro de un país dependió de un solo hombre



Dr. Daniel José Sanchez Silva*

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A finales del mandato del presidente Medina Angarita, ya Venezuela era otra. Había culminado la segunda guerra mundial y el petróleo era el motor que movía al mundo. Desde el punto de vista político se habían conformado dos bloques el del este con la Futura “OTAN” y el del Oeste con el “Pacto de Varsovia”. La importancia que adquiría Venezuela era mayor debido a su situación geográfica y sus riquezas natural.


La apertura que había generado Medina a las organizaciones políticas también trajo como consecuencia la madurez de los grupos políticos en darse cuenta de la situación en la cual se hallaba el país y comenzaron a exigir los cambios acordes a los tiempos. Concomitantemente se había formado una oficialidad en la academia militar, profesional, intelectual que quería acabar para siempre con el fantasma del gomecismo dentro de las fuerzas armadas.

Las reformas que se pedían eran el sufragio universal si restricciones, voto popular y directo para la elección del presidente de la republica y los miembros del congreso por parte de todos los venezolanos hombres y mujeres, mayores de 18 años supieran ó no, leer y escribir. Elecciones limpias y alternabilidad del poder, manteniendo la no reelección inmediata del presidente de la republica.

Ante la presión ejercida sobre el gobierno por parte de los grupos políticos en especial Acción Democrática y de una logia militar incipiente de militares formados en la escuela de Chorrillos (Lima-Perú) los cuáles tenían sus propias exigencias, se busco un candidato de consenso el cual garantizaría las reivindicaciones de todos los sectores. Este candidato fue el Dr. Diógenes Escalante.

El Dr. Escalante, político, diplomático y periodista. Había permanecido fuera del país durante un largo tiempo en el servicio exterior. Fue embajador durante la presidencia de Castro, Gómez, López Contreras y Medina. Conocía muy bien la política exterior ya que estuvo de servicio diplomático en Holanda, Inglaterra, Francia, Alemania y para el momento de su llegada a Venezuela estaba acreditado en Washington. Tenía una relación personal con el presidente Truman el cual le hizo saber su agrado por su nominación presidencial. Este Tachirense de 66 años era el hombre en que se tenían todas las esperanzas para una transición democrática. Por este motivo Rómulo Betancourt y Raúl Leoni viajaran a Washington a entrevistarse con él y pedirle que acepte la candidatura presidencial para poner fin a la crisis política e iniciar un conjunto de reformas que ameritaba el país.

Escalante acepto la postulación y el 8 de agosto de 1945 (dos días después de lanzarse la bomba atómica a Hiroshima y el día que se lanzo a Nagasaki)  llega a Maiquetía en un vuelo de Pan American, donde es recibido con honores de jefe de estado. Se dice que más de 5000 personas y 1279 automóviles bajaron al aeropuerto, por la vieja carretera de la Guaira. Fue recibido personalmente por Arturo Uslar Pietri (ministro de relaciones interiores), Jovito Villalba, Rafael Vegas y Ramón Díaz Sánchez entre otros. Sin duda alguna este hombre representaba la transición pacifica hacia la democracia y el fin del fantasma del gomecismo, encarnado por la amenaza de reeleccion de Eleazar López Contreras.

Sin embargo el 2 de septiembre de 1945, estando alojado en la suite presidencial del hotel el Ávila, y antes de una reunión pautada con el presidente Medina Angarita, el futuro mandatario comienza a desvariar mentalmente. Repetía incesantemente que alguien le había robado sus camisas, sus pañuelos y su chequera. Sin embargo todas sus prendas se encontraban intactas en su guardarropa, aunque el seguía insistiendo en lo mismo. Se le informa de inmediato a Medina, quien ordena que lo trasladasen a otro lugar para que una junta medica lo examinara.  

Al día siguiente es examinado por los Doctores: Rafael González Rincones, Vicente Peña, Miguel Ruíz Rodríguez, Félix Lairet, León Mir, Pedro Castro y Enrique Tejera Paris quien la dirigía. El diagnostico fue que “había perdido la Razón”, aun hoy en día se especula si fue una enfermedad cerebrovascular, algún tipo de demencia debido al estrés, o esquizofrenia. Lo cierto fue que el Dr. Escalante ya no estaba capacitado para ejercer la presidencia, y por ende, esta bisagra que unía a los partidos de izquierda, el partido Acción Democrática, el medinismo y los militares se había fracturado y las alianzas disuelto.

La consecuencia más importante de este hecho fue que entonces se realizo una alianza cívico-militar, con la oficialidad media y el partido Acción Democrática para derrocar al presidente Medina previniendo el peligro de que volviera el general López Contreras y con él los vestigios del gomecismo. Este movimiento se llamo “La Revolución de Octubre” y dio origen al “Trienio Adeco”, que pronto también seria derrocado por una dictadura que duro 10 años. Como vemos esta enfermedad cambio nuestra historia, y es la consecuencia de cifrar todas nuestras esperanzas y expectativas en un solo hombre y no en un proyecto. Los seres humanos somos falibles, mortales y sustituibles; un país que se juega su futuro en una sola persona es una nación que de alguna manera también se encuentra problemas.


BIBLIOGRAFIA:
CALDERA, Rafael. “De Carabobo a Punto fijo. Los Causahabientes” La historia del origen de la democracia en Venezuela. Editorial Libros Marcados. Caracas 2008
BETANCOURT, Rómulo. “Venezuela Política y Petróleo”. Edición Conjunta de la Academia de Ciencias políticas y Sociales, UCAB y Fundación Rómulo Betancourt. 6° edición Caracas 2007
VELAZQUEZ, Ramón J; CALVANI, Arístides; SILVA, Carlos R.; LISCANO, Juan. “Venezuela Moderna” Medio siglo de historia 1926-1976. Fundación Eugenio Mendoza. Caracas 1976
PRIMERA, Maye. “Diógenes Escalante” Biblioteca Biográfica Venezolana N° 58. Editorial El Nacional, Caracas 2007
FUNDACION Empresas Polar. Diccionario de Historia de Venezuela. Segunda Edición, Caracas 2011
OLAVARRIA, Jorge. “La revolución olvidada. El 18 de Octubre de 1945”. Fundación Jorge Olavarría, Caracas 2008

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