miércoles, 12 de octubre de 2011

El Libertador y sus ideas administrativas


Eumenes Fuguet Borregales*
“El sistema de gobierno más perfecto, es aquel que   produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”.
                                                                                            Discurso en Angostura- 15-II-1819
Grandes y efectivas actividades desarrolló en su corta pero fructífera vida emancipadora  nuestro “Padre Libertador”; su amplia capacidad de trabajo, le permitió materializar su juramento lanzado a los cuatro vientos en la antigua Roma el 15 de agosto de 1805. Lo estudiamos y conocemos como táctico, estratega, líder militar, visionario, comunicador social, legislador, magistrado, abogado, conservacionista, diplomático, humanista y por antonomasia Libertador, pero poco sabemos de sus cualidades de administrador. Perdida la República nacida el 5 de julio de 1811, se traslada a Curazao  el 27 de agosto  de 1812, y luego a Cartagena de Indias, donde emite el 15 de diciembre su famoso Manifiesto magistrados, diría:
 “La disipación de las rentas públicas en objetos frívolos, y perjudiciales, y particularmente en sueldos de infinidad de oficinistas, secretarios, jueces, magistrados, legisladores provinciales y federales, dio un golpe mortal a la República, porque le obligó a recurrir al peligroso expediente de establecer el papel moneda sin otra garantía, que la fuerza y las rentas imaginarias de la Confederación. Concluida la exitosa Campaña Admirable iniciada el 14 de mayo de 1813  en Cúcuta, al llegar a Caracas recibe el título de Libertador el 14 de octubre de 1813, le corresponde dictar medidas que controlen los escasos gastos públicos, preservando  la renta del tabaco, principal fuente de ingreso del Estado. En la continuación de las hostilidades en la afanosa búsqueda de la ansiada como inexistente libertad, al regresar de nuevo a Venezuela procedente de Haití, emitió en Carúpano  un decreto de “Libertad de los esclavos” el  de junio de 1816, al considerar que  estas personas no eran tratadas como seres humanos sino como un bien económico.
Liberada la importante región de Guayana en agosto de 1817, decreta el 3 de septiembre la confiscación de bienes y permite la exportación de ganado previo el pago de 8 pesos por cabeza; emite severas medidas para evitar el contrabando de ganado en detrimento las rentas públicas, estimula a los denunciantes dándole parte de lo recuperado. En su  conocido mensaje dirigido en el Congreso de Angostura reunido el 15 de febrero de 1819 nuestro Libertador dijo:
“Es el deber de todo ciudadano  vigilar sobre la legítima inversión de las rentas públicas en beneficio de la sociedad”. A través del Orinoco se moviliza hacia la Nueva Granada, luego de realizar la proeza de atravesar el páramo de Pisba el 5 de julio de 1819, triunfa en Gameza, Pantano de Vargas y Boyacá el 7 de agosto. De nuevo dicta medidas para la obtención de recursos financieros, ordena asignación de recursos para fundar un colegio de los niños huérfanos, hijos de los mártires de la patria, tal fin dijo: “La educación e instrucción pública son el principio más seguro de la felicidad general y la más sólida base de la libertad de los pueblos”.   
El 16 de enero de 1820 en  le entrega en San Juan de Payara al general de brigada Antonio José de Sucre 80.000 pesos, para que se traslada a  la isla de San Thomas  para compra 4.232 fusiles con sus respectivas bayonetas,  papel periódico, pólvora, sables y telas, material necesario para la logística del ejército. Encontrándose en Guanare rumbo a San Carlos en la ejecución de la concentración previa a la batalla de Carabobo, le escribe el 24 de mayo a Fernando Peñalver: “Para el gobierno, nada será más útil ni más satisfactorio, que corregir los abusos de la administración”.
Al llegar a Caracas el 29 de junio triunfante de Carabobo, sin perder tiempo, designa una comisión de personas probas que velarán por evitar fraudes y malversación de fondos y controlar las medidas económicas tendentes a mejorar la situación económica a causa dela lucha emancipadora, entre ellas la prohibición de circulación de  la moneda de cobre española, confiscación de bienes a los colaboradores de los realistas, igualmente se dictaron leyes sobre las monedas, papel sellado, pesas y  medidas.
Realizada la liberación de Quito el 24 de mayo de 1822  mediante la batalla de Pichincha, “Cima de la libertad”, obra magistral del general Sucre; el Libertador llega a Lima  el 16 de junio, procediendo a dictar decretos  en beneficio de mejorar la situación financiera. Desde Pativilca-Perú le escribe el 15 de enero de 1823 al general porteño Bartolomé Salom: “La impunidad de los delitos, hace que estos se cometan con más frecuencia; al fin llega el caso, en que el castigo no basta para reprimirlos”.
 Después del triunfo en Ayacucho, “Cumbre de la gloria americana” el 9 de diciembre de 1824,   el Libertador dicta nuevas medidas en procura  de reducir los gastos y mejorar la economía de los pueblos  liberados; para el cuido de las vicuñas, decreta que el trasquilado se realice únicamente los meses de abril, mayo, junio y julio, de modo de protegerlas durante el período  frío, asignó un peso de bonificación por cada animal nacido, decreta el 5 de julio de 1825 la prohibición de la cacería  de las vicuñas. El 2 de agosto en Pucará-Perú, en relación al arriendo y venta de las minas, indica: “Sobre el gobierno de la República gravita una inmensa deuda, que debe procurar el gobierno por todos los medios en extinguirla”.
Desde Chuquisaca-Bolivia, le escribe al general Francisco de Paula Santander el 27 de diciembre b de 1825: “El que no sabe escribir, ni paga contribución, ni tiene oficio conocido, no es ciudadano”.  El 9 de marzo de 1827 en Caracas, dicta las medidas para el buen funcionamiento de la aduanas en Venezuela, exoneraba de pago de impuesto los siguientes rubros: instrumentos de cirugía, agricultura, semillas, libros, imprentas, mapas e impresos.  Prohíbe  exportar: caballos, yeguas, mulas, asnos, ganado vacuno y metales en pasta; exoneraba de pago de exportación: café, arroz, maíz y efectos manufacturados en Venezuela. Encontrándose en Bogotá le informa al Contador General  el 24 de junio de 1828: “La bancarrota, es el colmo de las calamidades que pueden sobrevenir en una nación”.  
En su elocuente mensaje dirigido en el Congreso Admirable en Bogotá el 20 de enero de 1830 dijo: “La deuda pública es el cáncer de Colombia”.
Bolívar y la Corrupción.  La lucha contra el flagelo  de la corrupción fue una de las más grandes preocupaciones del “Padre de la Patria”,  consideraba que el único medio de erradicar este delito era mediante la elaboración  y aplicación de severas leyes. El 11 de septiembre de 1813, sitiando al castillo San Felipe de Puerto Cabello, firma un Decreto de aplicación a los defraudadores de la renta del tabaco. Artículo  1ro. Todo aquel que fuere convenido  de haber defraudado los caudales de la Renta Nacional del tabaco, será pasado por las armas  y embargados sus bienes. El 12 de enero de 1824 en Lima decreta: Artículo 1ro. Todo funcionario público a quien se le conviniere en juicio sumario por haber malversado o tomado para sí los fondos de diez pesos para arriba, queda sujeto a la pena capital. Artículo 2do. Los jueces a quienes según la ley, compete este juicio, que en su caso no procediesen conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena. Artículo 3ro. Todo individuo puede acusar a los funcionarios públicos del delito que indica el Artículo 1ro.
Notamos que el Libertador se esmeraba en gobernar a todos, para todos y por el bien de todos; Bolívar exterioriza en la Última Proclama dictada en Santa Marta el 10 de diciembre de 1830: “colombianos, mis últimos votos son por la felicidad de la patria”
Recordemos que: “el lápiz con que se escribe la historia no tiene borrador”.

 * General de Brigada 

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Automóviles de los 40

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