viernes, 28 de agosto de 2009

Reconocimiento a los valerosos voluntarios emancipadores

Eumenes Fuguet Borregales (*)

..."Legión Británica", destacándose en la Campaña de la Nueva Granada, recibiendo la denominación de "Albión"; en enero de 1821 se llamaría "Batallón Británico", en mayo de ese glorioso año "Cazadores Británicos", que al inmortalizarse en Carabobo con su heroica orden "rodilla en tierra", el Libertador lo bautiza como "Batallón Carabobo"...

Nuestro pasado histórico es glorioso en la acción y fecundo en el proyecto; inserta una suma de voluntades de cualquier latitud en procura del objetivo común; es un libro abierto con páginas inconclusas. La empresa emancipadora, plena de esperanzas y luchas, pudo concluir felizmente, gracias a un factor de invalorable participación de miles de voluntarios que lucharon hombro a hombro con nuestros paisanos. Para su arribo a Venezuela, llegaron en grupo, o individualmente, pero sin excepción; todos conocieron los rigores del trópico y sufrieron las vicisitudes de la guerra conducida por el más grande de los caraqueños; la mayoría de quienes aceptaron el llamado, pudo adaptarse a exigentes condiciones y estrecheces, y en aporte a la emancipación, la mayoría no regresó al lar nativo. Muchos de los voluntarios, allende el mar, abonaron caminos de la redención con su sangre y su vida. Es el legado y gloria de los voluntarios libertadores. En cumplimiento del Juramento de Monte Sacro, Bolívar inicia a lo largo del río Magdalena su fulgurante Campaña Admirable el 24 de diciembre de 1812, con apenas setenta voluntarios neogranadinos; El apoyo de Camilo Torres permite incorporar a su arrollador ejército un contingente de quinientos soldados y distinguidos oficiales, que a partir del 27 de febrero de 1813 escribieron páginas gloriosas con tinta de sacrificio; la historia recuerda la importancia y sacrificio de: Ricaurte, Girardot, los hermanos Vélez, Maza y D´Lúyar. El 19 de enero de 1813 el coronel margariteño Santiago Mariño, escribe una carta en francés dirigida a las antillas, instando a sus ciudadanos servir de voluntarios en la lucha emancipadora a cambio de tierras y otros beneficios. Con la derrota de Napoleón Bonaparte surge el 9 de junio de 1815 el Tratado de Viena; lo cual incide que en la Europa quedasen miles de oficiales y soldados desempleados, oportunidad de oro que aprovecha el Libertador para enviar instrucciones al doctor Luís López Méndez el 5 de enero de 1817, quien se encontraba en Londres como Agente Residente en calidad de Comisionado Especial Diplomático, con máximas responsabilidades otorgadas por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Venezuela para lograr un selecto contingente de militares. De tal forma, el 4 de mayo comienza el reclutamiento encomendado para cumplir la arriesgada tarea; el 10 de julio de 1817 el cnel. Henry Wilson, acepta la propuesta de López Méndez. Materializando la misión encomendada, las embarcaciones partieron del puerto de Posmouth hasta la Isla de Granada para reabastecer; el 18 de marzo de 1818 comienzan a llegar Angostura los primeros contingentes según la siguiente relación:

1ro de Húsares-30 oficial, 160 soldados comandados por Hippisley en el buque Esmeralda

1ro de Rifles -36 oficiales-200 soldados comandados por Campell en el buque Dawson

Bgda. de Artillería 10 oficiales- 80 soldados comandados por Gilmour en el buque Britania

2do de Húsares 20 oficiales -100 soldados comandados por Wilson en el buque Príncipe

1ro de Lanceros 200 oficiales comandados por Skeen en el buque Indian (naufragó al salir).

Los señores Thompson y Mac Kintosh llamados contratistas proveyeron armas, municiones y vestuario. A principios de 1819 llega a angostura George Elsom con 20 oficiales y 100 soldados a bordo del bergantín Hussareen; igualmente se presentan los bergantines "Tártaro" y "Perseverancia" con unos trescientos veteranos. El 10 de febrero de 1819 llegan a Juan Griego cuatro embarcaciones con ochocientos cincuenta soldados, dos mil uniformes, mil fusiles, trescientas carabinas, trescientos sables y trescientos pares de pistola; comandadas desde su llegada a la isla Granada por el almirante Luís Brión y entregadas a Urdaneta por disposiciones del Libertador con la orden de accionar sobre Barcelona, Cumaná y Maturín. Bolívar está alborozado al conocer la llegada del valeroso refuerzo, y con motivo de aquella euforia informaría desde su cuartel general en Angostura el 20 de febrero de 1819: ¡Ciudadanos una legión británica protectora de nuestra libertad, ha llegado a ayudarnos a quebrantar las cadenas. Recibidlos con la veneración que inspira el heroísmo benéfico. Abrid vuestros brazos a estos extranjeros generosos. Los primeros en llegar fueron enviados a los llanos apureños a las órdenes de Páez. Concluidas las deliberaciones del Congreso de Angostura, Bolívar se moviliza hacia Apure con un batallón de ingleses, procediendo a ejecutar el combate de La Gamarra el 27 de marzo de 1819. El 4 de abril llegan a Juan Griego los buques "Plutus" y "Lamber" con ciento veinte fusileros alemanes e ingleses organizados por Juan Uslar de recordada permanencia en Valencia. El 19 de abril de 1819 llega a Angostura la fragata "Héroe" con ciento noventa y dos soldados comandados por Arturo Sandes. Los irlandeses llegados Margarita entre 1819 y 1820, formaron la Legión Irlandesa designados a realizar operaciones en Río Hacha. Gran parte de las fuerzas inglesas desembarcadas en Angostura, formaron un glorioso cuerpo de infantería y caballería con el nombre de "Legión Británica", destacándose en la Campaña de la Nueva Granada, recibiendo la denominación de "Albión"; en enero de 1821 se llamaría "Batallón Británico", en mayo de ese glorioso año "Cazadores Británicos", que al inmortalizarse en Carabobo con su heroica orden "rodilla en tierra", el Libertador lo bautiza como "Batallón Carabobo", hasta 1830 cuando sus efectivos integrarían el "Batallón Vargas". En su honor Inglaterra es el único país que puede desfilar en Venezuela con la bayoneta calada. Los restos de Algunos paladines extranjeros se encuentran en el Panteón Nacional. Recordamos a James Roock cuando herido de gravedad en el combate de Pantano de Vargas el 25 de julio de 1819, al amputársele el brazo derecho, lo levantó con la izquierda y exclamó ¡Viva la Patria¡. El cirujano le preguntó ¿Cuál Patria? y contestó: ...La que me ha de dar sepultura.
(*) Gral. de Bgda



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