jueves, 13 de agosto de 2009

Bolívar. El Loco de Casacoima

Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 4 de julio de 1817, el Libertador vivió uno de sus momentos más difíciles, cuando casi rodeado por las fuerzas realistas, su integridad física corrió inminente peligro. Liberada parte de la vasta e importante región de Guayana el 11 de abril de 1817, gracias a la exitosa actividad del general Manuel Piar en la batalla de San Félix, donde funcionó exitosamente el binomio soldado-indio; los primeros con la caballería e infantería y los segundos con lanzas y flechas. En la población oriental de El Chaparro Bolívar recibe la fausta noticia del triunfo, procediendo a apurar su marcha hacia Angostura. Luego de su llegada el 27 de abril, el 2 de mayo felicita a los bravos soldados y asciende a Piar a general en jefe, siendo uno de los once oficiales que ostentaron el máximo grado militar en la Venezuela heroica. Con la finalidad de lograr el total dominio de la región y la libre navegación por el Orinoco, el Libertador se dedica a organizar las fuerzas para eliminar la poderosa flota realista y completar el asalto a las fortificaciones de Angostura y Guayana la Vieja. El sacerdote y general caraqueño José Félix Blanco comandante de la Misiones del Caroní, la cuales comprendían veintinueve comarcas con una población de veinte mil habitantes, proporcionaba mulas, caballos y alimentos para el apoyo de las operaciones. Por disposiciones del máximo jefe, el almirante Luís Brión fundador de la Infantería de Marina y del Almirantazgo, zarpa el 31 de mayo de 1817 de Pampatar en dirección desembocadura del Orinoco, con su flota integrada por ocho buques, entre bergantines y goletas y cinco flecheras, bien armadas y tripuladas, se encontraba como segundo jefe el margariteño Antonio Díaz. Bolívar había ordenado al general Arismendi, construir flecheras en Boca de Tablas del Caroní sector San Miguel, para reforzar la flota de Brión, supervisados por el porteño Agustín Armario, utilizando los indios caribes expertos navegantes en el "río Padre", y fortificar la ensenada del Cabrián. El cuartel general republicano se encontraba cerca de Guayana la Vieja en un trapiche ubicado en el sector de Casacoima (hoy municipio con dicha denominación). Calculando la aproximación de Brión, el Libertador dispone que cuatro flecheras se movilicen desde el apostadero de San Miguel hacia las bocas del Orinoco; en esas embarcaciones se trasladan: Bolívar, Carlos Soublette, Jacinto Lara, Juan Bautista Arismendi y su hijo Miguel, Pedro Briceño Méndez, miembros del estado mayor y pocos soldados. Desde las fortificaciones enemigas en Guayana la Vieja, observan el movimiento procediendo a dispararles y perseguirlos con seis lanchas cañoneras; estas fuerzas superiores obligan al Libertador dirigirse velozmente hacia el caño Boca Negra en la orilla derecha del Orinoco. Casi rodeados por los atacantes, para salvar sus vidas optan por lanzarse al estero lleno de lodo y matorrales para esconderse. Los realistas capturan las flecheras y pasan a cuchillo a los tripulantes. El bravo oficial caroreño Pedro León Torres con dos oficiales, logra evadirse de la zona y con refuerzos permite la retirada de los atacantes. En horas de la noche milagrosamente salvados y enlodados llegan al Trapiche de Casacoima. Bolívar quien se había desprendido de las ropas para poder movilizarse en el pantanal presentando un estado febril, recibe una bata y luego de consumir bebidas calientes, pronuncia unas palabras en forma incoherentes; entre otras cosas dijo: "Perdí mi uniforme, pero estoy a gusto con esta bata que ustedes me han regalado. Sin embargo más complacido estaré mañana cuando me estrene la hermosa camisa de corteza marina que me regaló un cacique. Debemos estar felices, porque el almirante Luís Brión está cerca y todo este territorio en que estamos va a ser liberado, y entonces se salvará Venezuela y la Nueva Granada, y yo los conduciré a todos ustedes a libertar también a Quito, Perú y a todo el Continente Americano, allí llevaremos nuestros pendones victoriosos, el Perú será libre". Los oficiales presentes, mirándose unos a otros pensaban que es el delirio febril que lo hizo hablar de esta manera y que no estaba en sus cabales. Dionisio asistente de Bolívar, último en llegar al campamento, no soltaba un enorme cuchillo, explicaba que:"era para matar a su excelencia el Libertador, antes que verle prisionero por los realistas". Un oficial llamó aparte al coronel Briceño Méndez y le dijo llorando:"Todo está perdido, amigo lo que era toda nuestra confianza, helo aquí loco, está delirando" El capitán de navío Antonio Díaz, triunfa contra una flotilla española en Pagallos el 7 de julio; por tierra el general José Francisco Bermúdez sitia las fortalezas de Angostura donde se encuentra el general Miguel de La Torre, quien al verse sin alimentos, sin refuerzos y con demasiadas bajas a causa de las epidemias, se moviliza el 17 de julio hacia los castillos de Guayana La Vieja, permitiendo que Bermúdez ocupe Angostura ese día; a la vez que Brión organiza su flota reforzada con flecheras e indios caribes. Ante la presión y la falta de logística De La Torre procede a evacuar en treinta navíos al personal militar y civil que se encuentra en las fortificaciones de Guayana la Vieja, zarpando el 3 de agosto con resultados adversos por la maniobra y experiencia del almirante Luís Brión en el combate de El Cabrián, apoyado por los batallones Barlovento y Guardia de Honor, colocados a la orilla del río. Las perdidas españolas fueron de: catorce embarcaciones con setenta y tres cañones, 1.700 prisioneros, cuantiosas municiones, trescientos treinta fusiles, 160.000 pesos de plata y 300.000 pesos en cobre; las naves que pudieron escapar con De La Torre se dirigieron a Trinidad. Con estas importantes acciones, se logra el libre transito por el Orinoco hacia el Apure y la Nueva Granada, la salida al mar, y una extensa zona preparada para el soporte logístico. El Libertador le escribe a Páez sobre este suceso, expresándole eufóricamente:"Este golpe nos da una preponderancia eterna, y fija el destino irrevocablemente el destino de Guayana, Barinas y aún de la Nueva Granada". Bolívar en Casacoima deliró sobre el futuro de la América hispana, era el desarrollo de su Juramento de Monte Sacro.

(*) Gral. de bgda
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición

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