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domingo, 23 de noviembre de 2014

“Un paladín en contra de la malaria” Arnoldo Gabaldón y el paludismo

Daniel Sánchez Silva*


Es una lástima que en la Venezuela del siglo XXI se haya recrudecido la malaria, luego de haber sido erradicada. El ministerio de sanidad abandono los programas exitosos de Gabaldon y ahora estamos pagando las consecuencias
     

Daniel Sánchez Silva El paludismo o malaria es una enfermedad parasitaria cuyo agente causal es el “plasmodium”, un protozoario que ataca el glóbulo rojo alojándose en él y posteriormente destruyéndolo. El vector o agente que porta al parásito es un zancudo denominado “anopheles”. La sintomatología por lo general es de una fiebre alta, seguida de escalofríos, nauseas, vómitos, dolor de cabeza y hemorragias que por lo general conducen a la muerte.
En Venezuela el paludismo se encontraba entre las principales causas de muerte en el país, tenemos citas interesantes desde la colonia hasta el siglo XIX. Para el año 1936, era la tercera causa de muerte del país superada solamente por la tuberculosis y la gastroenteritis. Ese año se reportaron 2224 muertes por esta enfermedad, tomando en cuenta que la población del país era de 3.463.000 habitantes, la cifra era alarmante.
Sin embargo, un joven médico venezolano graduado en la UCV, sería becado para especializarse en los Estados Unidos en todo lo referente a al paludismo, enfermedad que desangraba a su nación. Uno de los grandes inconvenientes para el progreso del país hacia el sur y hacia las zonas montañosas era esta terrible enfermedad que diezmaba a los trabajadores y ocasionaba el éxodo hacia la capital. El mismo Miguel Otero Silva en su novela “Fiebre” hace que el protagonista muera de fiebre palúdica construyendo las carreteras de la época gomecista.
gabaldon_arnoldo_4El Dr. Gabaldon rápidamente se incorpora al Ministerio de Sanidad al frente de la lucha antimalárica. Se entrenan cuadrillas para combatir el mosquito, se da educación a la población, se trata de sanear el medio rural proponiendo que no se construyan casas de bahareque con techos de paja pues propiciaban el crecimiento del anopheles. Estas medidas habían logrado disminuir las muertes por paludismo, pero aún seguía siendo la tercera causa de muerte llegando a una cifra de 1458 muertos para el año de 1944.
Para el año 1945, Gabaldón, quien estaba muy vinculado con la lucha antimalárica a nivel mundial, logra traer el insecticida DDT a Venezuela, y de esta manera se da comienzo a la etapa más gloriosa de la lucha contra el paludismo. Par este año el Ministro de Sanidad era el Dr. Félix Lairet (h) quien le dio carta blanca a Gabaldon para emprendiera su cruzada. El Dr. Enrique Tejera, quien era el presidente del estado Carabobo, propuso que se fuera este el primero en ser rociado con DDT.
Se organizaron las cuadrillas para rociar el DDT en todo el país, se educó a la población sobre los hábitos higiénicos. Del exterior llegaron diferentes delegaciones para estudiar el éxito de Gabaldón sobre el paludismo, y se entrenó a diferentes sanitaristas extranjeros para replicar la experiencia de Venezuela en sus países, esto último en la escuela de Malariología creada por el mismo Gabaldón.
El éxito de la campaña fue tal que entre los años 1945 al 1958 se redujo la mortalidad por paludismo de 1094 en 1945 a solo 3 muertes para 1958. Para el período 1958-1963 Gabaldón fue ministro de Sanidad y mantuvo siempre los programas de la lucha antimalárica. En los dos últimos años de su gestión como ministro no hubo ningún caso de muerte reportada por paludismo, y la enfermedad salió de las estadísticas de las causas muertes de los venezolanos.
Realmente, Arnoldo Gabaldón fue un paladín de la lucha antipalúdica venezolana. Si habría que rendirle un homenaje a un verdadero héroe civil, no dudaría en pensar en él. Gracias a su equipo, Venezuela pudo avanzar hacia el progreso. Se logró la conquista del sur, se construyeron las ciudades industriales, ya los mineros y obreros no morirían de paludismo. Un verdadero héroe cuyas armas fueron la inteligencia, un buen equipo de trabajo, la capacidad de gerenciar y el DDT.
Es una lástima que en la Venezuela del siglo XXI se haya recrudecido la malaria, luego de haber sido erradicada. El ministerio de sanidad abandono los programas exitosos de Gabaldón y ahora estamos pagando las consecuencias. Quizás haga falta el talento de hombres probos, especializados y capacitados para dirigir un programa de salud. Hombres a los cuales les importe más la salud de la población que los compromisos políticos para conservar el poder.
NOTA: las cifras citadas en este artículo fueron tomadas de los anuarios epidemiológicos y de estadística vital del Ministerio de Sanidad.

*Medico – Cirujano UCV. Especialista en Anestesiología, Medicina Crítica CMC, Gerencia de servicios de Salud UCAB. Maestría de Historia de Venezuela UCAB. Anestesiólogo del Hospital Vargas de Caracas. Profesor de Historia de la Medicina Facultad de Medicina UCV. Individuo de numero sillón 1 de la sociedad Venezolana de Historia de la Medicina
Tomado de:@CodigoVenezuela
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domingo, 30 de junio de 2013

Dr. Mario Briceño Iragorry, eminente trujillano

Eumenes Fuguet Borregales (*)

El estado Trujillo se enorgullece de tener entre sus hijos al Dr. Mario Briceño Iragorry, destacado historiador, escritor, ensayista, académico, humanista, brillante en la narrativa con elocuente estilo, estudió a fondo lo referente a las culturas indígenas de los andes; considerado entre los primeros ensayistas de América; autor de más de cien obras.
Algunos detractores le han criticado su cercanía con el gobierno de Gómez. Nacido en la ciudad de Trujillo el 15 de septiembre de 1897, primogénito del matrimonio de Don Jesús Briceño y Doña María Iragorry. Realizó sus estudios elementales y secundarios en el lar nativo y en Valera. Luego de una permanencia de dos años en Caracas entre 1912 y 1914, regresa a Trujillo incursionando en el periodismo escribiendo en 1818 “Ariel”. Se traslada a Mérida a iniciar los estudios de Derecho y a la vez trabajar en la Secretaría de Gobierno para ayudarse en los estudios. Obtiene el titulo de abogado en 1920. 
En Mérida iniciará una larga y sincera amistad con el conocido escritor Caracciolo Parra León (1901-1939). Contrae matrimonio con la distinguida merideña Josefina Picón Gabaldón, procrean digna descendencia. Escribe en 1921 “Horas” En Caracas ocupa el cargo de Director de Política Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores; tuvo de compañeros de trabajo Laisandro Alvarado, José Ramos Sucre y Jacinto Fombona Pachano entre otros. Colateralmente ejerció la docencia en el Liceo Andrés Bello del que fuera Director mas adelante. 
Su capacidad profesional le permite ser nombrado Secretario de la Cámara de Diputados en 1922; ese año escribe “Motivos”. El Ministerio de Relaciones Exteriores lo envía como Cónsul en Nueva Orleans en 1923.Regresa en 1925 para realizar estudios de Ciencias políticas en la U.C.V. Escribe en 1926 “Ventanas en la Noche “y “lecturas Venezolanas”; es designado en 1927 Secretario de Gobierno de Trujillo, en 1928 Presidente (Gobernador) de Carabobo. Escribe en 1929 “La Fundación de Maracaibo” y “La historia de la fundación de Trujillo”. La Academia Nacional de la Historia lo recibe como Individuo de Número al asignarle el Sillón Letra “B” en 1930; igual distinción le confiere la Academia Nacional de la Lengua en 1932. Una de sus grandes obras “Tapices de Historia Patria”, escrita en 1936, en ella explica claramente el aspecto jurídico del Utis Possidetis Juris; ese año y hasta 1941 desempeña el cargo de Ministro Plenipotenciario en Centro América con sede en Costa Rica. Ocuparía las funciones de Director del Archivo General de la Nación, Gobernador del estado Bolívar y la Presidencia del Congreso. 
A causa del golpe militar del 18 de octubre de 1945 es detenido por poco tiempo. Permanece en Caracas ejerciendo su profesión y dedicado a la investigación histórica y a escribir sus conocidas obras. Publica en 1946 otra de sus grandes obras “Casa león y su tiempo”, donde narra los aspectos ilícitos de la época colonial y emancipadora; magnífica publicación que le merece el Premio Municipal de Literatura. Al siguiente año presenta “El Regente Heredia o la piedad heroica”, referido al jurista José Francisco Heredia (1776-1820), personaje honesto que le correspondió aplicar justicia en los gobiernos de Monteverde, Boves, Cajigal y Morillo. Heredia fue el primer defensor de Miranda; expulsado por Morillo a México donde fallece. Con esta obra le cupo el honor de ser el primero en recibir el premio Nacional de Literatura. La Academia de la lengua le otorgó “Medalla de oro” como el mejor libro del año. Escribe en 1948 “El caballo de Ledesma”, nueva contribución valiosa a la literatura venezolana; en esa obra refiriéndose al Libertador dijo: “debemos ver a Bolívar no como difunto, sino como el héroe que renace para el triunfo permanente, y cuya apoteosis ahoga la misma voz de la muerte. Debemos tenerle cerca para escuchar sus admoniciones y enseñanzas, y así medir nuestro deber de hoy en el campo de la dignidad humana”. De nuevo Don Mario es designado al servicio exterior, esta vez a Colombia como Embajador. En 1951 la municipalidad caraqueña lo designa Cronista Oficial de la Ciudad. 
En las elecciones presidenciales de 1952, apoya al Dr. Jóvito Villalba, al serle desconocido el triunfo, decide exilarse en Brasil, Costa Rica y España entre 1953 y 1958. Escribe en 1957 “Los Riberas”. A la caída del régimen el 23 de enero de 1858 regresa a Venezuela; fallece este paisano ejemplar en Caracas el 6 de junio de 1958 a los sesenta años. Sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional el 6 de marzo de 1991. Al ser exhumado en el Cementerio General de Sur, su cuerpo estaba incorrupto; el corazón fue enterrado en al Catedral de Trujillo. Un municipio del estado Aragua, bibliotecas, instituciones educativas y culturales se honran llevar su nombre. Mario Briceño Iragorry manifestaba que: “El mundo de las ideas, más que el mundo de los hechos, ha sido la temática de mi labor como escritor”. Igualmente nos dejo un axioma: “No hay abismos, sólo caminos”.

(*) General de Brigada

eumenes7@gmail.com

jueves, 6 de junio de 2013

LA MESA TRUJILLANA.

Rafael Ángel Terán Barroeta*

 



Mesa de madera, de moderada altura, con patas en forma de “S”, que según los expertos reciben el nombre de patas “cabrioladas”, características de todo el siglo XVIII; estilo que nació en Oriente y de allí pasó a los países bajos e Inglaterra.

Esta fotografía, aparece publicada en la página Nº 324 del libro: Guía General de Venezuela, Primer Tomo, escrito por F. Benet, Director y Editor Propietario. Caracas Apartado 507, 1929.


La única mención relacionada con la fotografía de la “mesa trujillana”, es la que aparece al pie de la misma como ilustración; y dice: “Mesa donde se firmó el célebre decreto de “GUERRA A MUERTE”, adquirida por el Dr. Mario Briceño Iragorri para el Benemérito General Don Juan Vicente Gómez”.


No existe en el texto del libro, otro comentario relacionado con la fotografía de la mesa, publicada en la página 234. El recopilador no realizó afirmaciones ofensivas o despectivas, en contra del Secretario General de Gobierno Dr. Mario Briceño Iragorri.

El libro de Benet, fue editado en la imprenta de Oscar Brandstetter, ubicada en un gran edificio, de la ciudad de Leipzig en Alemania.


Ya en el año 1165 esa localidad, recibió el derecho de ciudad y de mercado. Desde entonces, Leipzig se convirtió en uno de los centros de comercio más importantes de Europa Central. La ciudad tiene una larga tradición de recinto ferial y una de las ferias más antiguas de Europa data de 1190. Junto con Fráncfort del Meno, Leipzig es el centro histórico de la imprenta y el comercio.


El libro de F. Benet, se comenzó a imprimir el 10 de enero de 1929, y se terminó el 9 de febrero del mismo año. La edición fue de 5.000 ejemplares, que se hicieron por cuenta y orden de su director y propietario F. Benet, quien actuó como corrector de pruebas e inmediato inspector de todos los trabajos.


La obra en edición de lujo y papel especial, consta de 832 páginas, 658 fotograbados, 7 croquis de carreteras, 6 dibujos a pluma, dos fotografías iluminadas y una página en colores. Contiene algunos avisos publicitarios de los establecimientos comerciales más importantes de la época.


La imprenta, informa que según convenio con la casa Brandstetter, debe remitirse a Venezuela la edición completa del libro, en dos embarques, el primer embarque el día 2 de marzo de 1929; y el segundo, el día 16 de marzo de 1929.


Este primer tomo de la obra de F. Benet, contiene su trabajo de recopilación informativa, sobre los estados: Táchira, Mérida, Trujillo, Lara, Falcón y Zulia. El Capitulo del Estado Trujillo se encuentra desde la página 257 a la 376; contiene las generalidades del Estado y la descripción de Distritos y Municipios.


Está ilustrado con la fotografía a cuerpo entero del General Emilio Rivas, Presidente del Estado Trujillo, Escudo, y otras, sobre vistas de las ciudades más importantes, puentes, carreteras, plazas, hospitales, casas de gobierno, templos, ferrocarril de la Ceiba, monumentos históricos, etc.


El libro está dedicado así:


“Al General Don Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela, dedica ésta obra el autor”



La primera fotografía del libro, a página completa, corresponde a nuestro Libertador Simón Bolívar.


La segunda fotografía del libro, a página completa, corresponde al Presidente de la Republica General Juan Vicente Gómez; y está ilustrada así:


“Benemérito General Juan Vicente Gómez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos de Venezuela; fundador de la Paz; ganadero entusiasta, agricultor experimentado y propulsor de las industrias venezolanas. A su iniciativa constancia y honradez, se debe la soberbia red de carreteras de Venezuela, entre las que se destaca la Gran Carretera de Los Andes”


…………….

De la información, contenida en el texto de la obra, se deduce, que fue un trabajo ordenado por el propio General Juan Vicente Gómez, con fines de promoción personal y política; para además figurar en un libro, al lado del Libertador Simón Bolívar, exhibiendo las obras más importantes de su gobierno, en una excelente recopilación editada, en uno de los más adelantados centros de imprenta de la época.

………………….

En la página Nº 270 del trabajo, aparece publicada una nómina de médicos, dentistas, farmacéuticos, farmacias y expendios de medicinas; ubicados en los diferentes distritos de Trujillo. Dicha lista está suscrita por el Director de Estadística del Estado: Samuel Barreto Peña, y por el Secretario General del Estado: MARIO BRICEÑO IRAGORRI; lo cual prueba que el mismo, para la fecha de la recopilación desempeñaba ese cargo.


En las páginas 261, 262, y 263; aparecen publicadas las fotografías de cerámica precolombina, perteneciente a la colección del Dr. Mario Briceño Iragorri; quien seguramente las facilitó al recopilador.


Las anteriores informaciones, y otros abundantes detalles, forman parte del texto del libro, que aquí referimos, y son una prueba de que las mismas, fueron entregadas al recopilador, por el ilustre trujillano Don Mario Briceño Iragorri, cuando ocupaba el cargo de Secretario General de Gobierno del Estado Trujillo.


Ante hechos evidentes y probados documentalmente, podemos asumir, que la fotografía de la “Mesa Trujillana”, publicada en la página 324, fue proporcionada por el propio Dr. Mario Briceño Iragorri, para hacer constar que durante sus funciones, adquirió de terceras personas, por órdenes del Presidente de la Republica, ese bien mueble, con destino a la Primera autoridad de los Estados Unidos de Venezuela, el General Juan Vicente Gómez.


La mesa, de carácter histórico, seguramente se encontraba en manos privadas, pues de haber pertenecido al Estado, obviamente no era necesario adquirirla, tal como especifica la leyenda de la fotografía.



En el año 1929, no existía en Trujillo alguna institución pública, cuya función fuese el resguardo del Patrimonio Histórico del Estado.


No existía el Ateneo de Trujillo, que fue inaugurado el 13 de noviembre de 1942, con asistencia del Presidente de la Republica General Isaías Medina Angarita, durante el desempeño del Dr. Numa Quevedo, como Presidente del Estado Trujillo.


Tampoco existía el Centro de Historia del Estado Trujillo, que fue creado por Decreto del 24 de julio de 1958, durante el desempeño del ilustre trujillano, Dr. Mario Briceño Perozo, como Gobernador del Estado Trujillo.


Resulta absurdo, ilegal e inconstitucional, considerar como irregular la adquisición de un bien mueble, realizada por un funcionario público, que actuó no como persona natural, sino en su carácter de Secretario General de Gobierno; realizando una gestión oficial con la seguridad de ingresar dicho bien, al Patrimonio Histórico del país; y entregarlo en las manos del propio Presidente de la Republica; que ejercía el poder de una manera omnipotente, bajo el titulo de Benemérito, durante un largo periodo caracterizado por la concentración de todos los poderes en su persona.



La mesa, fue adquirida de buena fe, por el Dr. Mario Briceño Iragorri; quien tomó la previsión de aclarar la identificación de la misma; proporcionando además la fotografía, señalando la naturaleza del acto: “adquisición”, y su correspondiente destino.



La información sobre la mesa, es entregada al editor por el Secretario General de Gobierno, para que forme parte de un texto oficial, ordenado por el gobierno nacional; no de una investigación histórica individual e independiente.



El autor de la recopilación oficial, es un editor extranjero, contratado por el Gobierno del General Juan Vicente Gómez; que se dedicó a recorrer los estados: Táchira, Mérida, Trujillo, Lara, Falcón y Zulia; con su equipo de trabajo, para obtener de los funcionarios públicos, toda la información concerniente a la organización político territorial, las obras del gobierno, los nombres de los funcionarios públicos en ejercicio, comerciantes, profesionales, etc.


Así fue elaborado el texto del libro, el cual es llevado por el comerciante editor, a una prestigiosa imprenta alemana, en cuyos talleres fueron editados 5000 ejemplares, y todos ellos ingresaron al territorio nacional, para dar cumplimiento a un contrato; obteniendo para sí la correspondiente ganancia por el trabajo realizado.


Es de hacer notar, que el recopilador, obtuvo la información geográfica de la obra del Br. y Agrimensor Américo Briceño Valero, quien realizó un mapa especialmente para la Guía de Venezuela; del mismo autor obtuvo el texto de la Conquista, Población y Colonización de la antigua Provincia de Trujillo; la Dirección de Estadística proporcionó los datos de los censos de 1891 y 1926; del libro “Estado Trujillo” de Víctor V. Maldonado fueron tomados los datos sobre la producción agrícola; el Inspector Técnico E. Álvarez de Lugo, proporcionó los datos sobre la Instrucción Pública; de la “Memoria y Cuenta” del Dr. Mario Briceño Iragorri, Secretario General de Gobierno, tomó la lista de las personas que han ejercido la primera magistratura de Trujillo desde su fundación hasta la fecha; del informe rendido por el ex presidente del Estado Trujillo, General Amador Uzcategui, tomó el listado completo de las obras realizadas en Trujillo por el General Juan Vicente Gómez.


Como conclusión de todo lo anteriormente dicho, podemos afirmar, sin ninguna duda, que el Dr. Mario Briceño Iragorri, cuando celebró el contrato de adquisición del bien mueble, con destino a la Presidencia de la Republica; dentro del marco de sus atribuciones como Secretario General de Gobierno del Estado Trujillo, no incurrió en la comisión de ningún ilícito administrativo, ni penal; por el contrario actuó ajustado al cumplimiento de un deber, en el ejercicio de su autoridad y cargo.


Fundamento mi conclusión en lo siguiente:


1.-En el Código Penal, vigente para el año 1929, fue aprobado el 6 de julio de 1926, contemplaba : que no es punible, el que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legitimo de su autoridad, oficio o cargo, tampoco es punible, quien obra en virtud de la obediencia legitima y debida.


2.-En el decreto de fecha 15 de enero de 1902, dictado por el Doctor Leopoldo Baptista, Presidente del Estado Trujillo, publicado en la Gaceta Oficial del Estado en fecha 18 de enero de 1902, donde se establecieron las atribuciones de la Secretaría General de Gobierno, que fue evolucionando en el tiempo, hasta el reglamento dictado en 1927.
La Secretaría General de Gobierno, era el órgano encargado de realizar todo género de contratos, con las más amplias facultades en las materias de la función pública que allí se especifican, gestión que cumplía a través de dos secciones: la sección de Política y Justicia y la Sección de Hacienda y Fomento.

3.- Y por sobre todas las cosas, en la HONORABILIDAD, del ilustre trujillano Dr. Don Mario Briceño Iragorri.

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Cuando el Dr. Mario Briceño Iragorri, llega a desempeñarse como Secretario General de Gobierno del Estado Trujillo, ya había pasado por varios cargos de inferior categoría, era un empleado al servicio del Estado, de los que modernamente, la doctrina y la ley reconocen como Funcionarios de Carrera. Es el caso que Don Mario, en una oportunidad desempeñaba el cargo de Archivero del Estado Trujillo (Ver en el álbum de fotografías: una relación de leyes del Estado, con su firma, y cargo de archivero, en manuscrito de su puño y letra).


El Dr. Mario Briceño Iragorri, nunca llegó a ocupar cargos en los puestos ejecutivos de la policía, ni en ningún cuerpo armado al servicio del Estado; no participó en ningún acto de represión, ni en ningún conflicto bélico; en consecuencia no se le puede atribuir ningún hecho punible, relacionado con la integridad de las personas, ni hechos contra los derechos humanos.



La responsabilidad penal, desde los tiempos más remotos es “personalísima”, esto quiere decir, que por la comisión de actos que constituyen delito, solo pueden ser sancionados las personas que materializan los hechos considerados como punibles.


Mario Briceño Iragorri, en el año de 1913, ingresó como cadete a la Academia Militar de Venezuela y abandonó los estudios, para dedicarse a su formación intelectual y carrera humanística.



Actualmente, lo que más interesa a todos los trujillanos, es realizar la búsqueda de la histórica mesa, utilizando todos los mecanismos y recursos que tiene el Estado Venezolano, para rescatarla y colocarla en el sitio que le corresponde: el Centro de Historia del Estado Trujillo.

……………………

El artículo 60 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela, establece:


“Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación”.

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El artículo 25 de nuestra Carta Magna, establece:


“Todo acto dictado en el ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos garantizados por esta Constitución y la ley es NULO; y los funcionarios públicos y funcionarias publicas que lo ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan de excusa órdenes superiores”

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“…el que manda debe oír aunque sean las más duras verdades y, después de oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores”


SIMÓN BOLIVAR [19-4-1820]


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*Cordialmente, Abogado Rafael Ángel Terán Barroeta, Cronista de Tucutucu. 16 de junio de 2010.
cronistadetucutucu@gmail.com

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Tomado del blog:  
http://elcronistadetucutucu.blogspot.com/
De Rafael Ángel Terán Barroeta




ALBUM DE FOTOGRAFIAS:


Para ver las fotografías pinche aquí:

http://picasaweb.google.com/cronistadetucutucu/LaMesaTrujillana?feat=directlink

domingo, 23 de diciembre de 2012

Monumento al zancudo caído, "único en el mundo"



Eumenes Fuguet Borregales (*)
Dr. Arnoldo Gabaldón, pionero en la lucha contra el paludismo
En Venezuela se realizaron dos grandes guerras, la de independencia y contra el paludismo que diezmaba a la población, el héroe de ésta última fue el distinguido doctor Arnoldo Gabaldón, nacido el 1ro de marzo de 1909 en la ciudad de Trujillo, capital del estado del mismo nombre, hijo  de Don Joaquín Gabaldón y Doña Virginia Carrillo Márquez.
Recibió una esmerada educación, completada en la Universidad Central de Venezuela en 1924, cuando en 1930 obtuvo el doctorado en Ciencias Médicas con altas calificaciones. Bajo la tutela del eminente doctor valenciano Enrique Tejera (1899-1980), se desempeñó en el Laboratorio de Bacteriología y Parasitología adscrito a la dirección General de Sanidad Nacional. Preocupado por el alto número de muertes a causa del paludismo, y su preocupación en combatirlo, logró una beca por dos años para estudiar  en Alemania y en Italia.
Al regresar es designado medico sanitarista en el estado Apure, donde pudo palpar la triste realidad del campo en el área de salud. Su aval profesional le permitió en 1935 una beca sobre medicina higienista en Baltimore- Estados Unidos por parte de la Fundación Rockefeller. En 1936 el ejecutivo nacional presidido por el general Eleazár López Contreras lo designó Director Especial de Mariología. Durante su gestión le dio un importante impulso a los estudios sanitaristas; fundó la Escuela de Mariología y Saneamiento Ambiental con sede en Maracay, la cual tuvo carácter internacional desde 1944.
Se debe a este insigne científico que el Congreso Nacional sancionara en 1936 la Ley de Defensa contra el Paludismo. Durante la realización de la V Conferencia Panamericana de Directores Nacionales de Sanidad realizada en Washington en 1944, se relacionó con el general James Simmons, quien le informó de un polvillo blanco denominado Dicloro-Difenil-Tricloetano (DDT), empleado con fines bélicos, que ligado con kerosene ofrecía un buen efecto sobre el transmisor del paludismo.
Entusiasmado por la información, el Dr. Gabaldón, y con la finalidad de traer a Venezuela el polvillo, consiguió el apoyo de los doctores Enrique Tejera, Gobernador del estado Carabobo y  Rafael Guerra Méndez médico higienista y escritor (1866-1946), conocedores a fondo y autores de obras sobre el flagelo de la malaria. Es así como el 2 de diciembre de 1945 se inició en forma experimental en Morón, lugar que conocía el Dr. Gabaldón por haber trabajado en Puerto Cabello el empleo del DDT en una humilde vivienda propiedad de Melecio Castillo.
A partir de ese momento histórico, Gabaldón organizó un pequeño ejército de rociadores o dedetizadores con su característico uniforme gris y casco de aluminio en forma de hongo que desplazándose en mulas, vehículos rústicos o a pie, recorrieron gran parte del territorio nacional fumigando las viviendas rurales en la titánica lucha contra el zancudo Anópheles, cuya hembra es el transmisor de este flagelo. Muchos de estos anónimos servidores murieron cumpliendo la afanosa tarea.
La experiencia del doctor Gabaldón y su equipo de trabajo, sirvió de modelo para muchos países ansiosos de eliminar la malaria. El Dr. Gabaldón se mantuvo al frente de la División de Malariología hasta 1950. Ocupó la cartera de Sanidad desde 1959 hasta 1964. Sus obras científicas (más de doscientas), sirven de permanente referencia en los estudios sobre la especialidad sanitarista y científica, ingresó como Individuo de Número en la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, y de la Academia Nacional de Medicina.
En 1989 el ejecutivo dispuso la publicación de sus obras, distribuyéndolas a todos los entes científicos y profesionales del país. El Dr. Gabaldón recorrió el territorio nacional y varios países dando conferencias basadas en su exitosa experiencia.
Recibió innumerables condecoraciones y reconocimientos nacionales y extranjeros, entre ellas Orden de El Libertador y El Plato Dorado otorgada ésta última por el estado de California; en su honor el ejecutivo emitió una estampilla postal con su rostro. Casado el 22 de abril de 1937 con María Teresa Berti con quien procreó cinco hijos: Luisa, Arnoldo, Mariela, Yleana y Reinaldo, dignos profesionales, sucesores de la noble herencia.
Falleció el ilustre paisano en Caracas el 1ro de septiembre de 1990. Gracias a la labor de tantos héroes anónimos dirigidos por el Dr. Gabaldón, se pudo elevar el promedio de vida del venezolano. Una Parroquia del Municipio Candelaria del estado Trujillo se enorgullece de llevar su nombre, cuyo norte, enseñanza y legado es: "ser más útil que importante".
Monumento al zancudo caído, "único en el mundo"
En la población de Morón, capital del municipio Juan José Mora del estado Carabobo, se encuentra el "Monumento al zancudo caído", construido en 1955 por iniciativa del Club de Leones de Valencia, recordando que en ese sitio se inició el 2 de diciembre de 1945, la titánica lucha contra el paludismo, considerada la principal causa de muerte en el país.
 Recordemos que María Teresa Rodríguez del Toro, la joven esposa del futuro Libertador, fallece el 22 de enero de 1803 de fiebre amarilla. Bolívar con Rafael Urdaneta y el prócer neogranadino Atanasio Girardot,  debido a las muertes por la fiebre amarilla   tienen que suspender el sitio a la fortaleza San Felipe de Puerto Cabello iniciado el 17 de agosto de 1813 hasta mediados de septiembre, Páez tuvo que retirar el cerco en Puerto Cabello el 26 de mayo de 1823 y movilizarse a Valencia, porque su ejército "estaba siendo diezmado por la peste de calenturas, degenerado en vomito prieto". Acción que reinicia el 7 de octubre hasta lograr luego del ataque nocturno con las tropas desnudas con el agua al cuello, la rendición del general Sebastián de la Calzada el 8 de noviembre, último combate de la guerra de. Antes de la lucha contra el paludismo la esperanza de vida del venezolano estaba en los cuarenta y siete años, mejorando considerablemente a partir de 1950, hasta llegar a los sesenta; es importante resaltar que desde 1962 en Venezuela no se registran defunciones por paludismo, es uno de los males traídos al Nuevo Mundo por los europeos a partir de 1528. Fue el eminente doctor Gabaldón, quien viene a obtener los primeros éxitos en este combate que ocasionaba no menos de diez mil muertes al año; convierte a Venezuela en el primer país en organizar una campaña a escala nacional contra la malaria con resultados por demás exitosos.
El distinguido doctor valenciano Pedro Rafael Guerra Méndez (1866-1946), adelantó campañas antimaláricas y en sus escritos sobre el paludismo, se refería como la  principal causa de mortalidad en Carabobo. 
El profesor Alexis Coello Cronista Oficial del municipio Juan José Mora, en su excelente obra "Morón auge y caída del Paludismo en Venezuela", patrocinado por la ilustre Cámara Municipal, editado en 2005, nos ilustra con gran acierto y en forma por demás  didáctica y documental, sobre el flagelo que sufrió el país a causa del zancudo transmisor del paludismo y pormenores de la lucha iniciada en Morón, por ser la zona con un elevado índice de mortalidad.
El 2 de diciembre de 1945  inicia en forma experimental su labor, utilizando el D.D.T en un rancho propiedad de Melecio Castillo, empleando un pequeño ejército de rociadores o dedetizadores con su característico uniforme gris y casco de aluminio en forma de hongo, que pronto se desplazarían en mulas, a pie o en vehículos rústicos. Recorrieron gran parte del territorio nacional, fumigando casa por casa, caseríos, aldeas, pueblos y ciudades, dignos del permanente agradecimiento nacional; algunos de ellos fallecieron en cumplimiento de su loable actividad. El inédito monumento al "zancudo caído", colocado donde estaba el primer rancho rociado, es de metal colocado yacente sobre una base de piedra redonda.

(*) Gral. de Bgda.                                                                                         churuguarero77@gmail.com
                                                                                                                                        @eumenesfuguet
Vicepresidente de la Ilustre Academia de Historia del estado Carabobo
Asesor nacional de la digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela

martes, 1 de mayo de 2012

Prócer Antonio Nicolás Briceño, “el Diablo”

Eumenes Fuguet Borregales (*) Emancipador, jurista y Diputado, nacido en la población de Mendoza Edo. Trujillo, el 29 de abril de 1782, del matrimonio del abogado Antonio Nicolás Briceño Quintero y Francisca Briceño Pacheco. Desde niño personalizaba al “Diablo” en la escuela y en actividades religiosas, de allí su apodo con que la historia y tradición lo recuerda. Realizados los estudios primarios en el suelo natal y en Mérida, se traslada a Caracas para concluir Derecho en la Real y Pontificia Universidad de Santa Rosa de Lima; muy apasionado por la lectura de los enciclopedistas europeos con ideas de avanzada que lo estimularían en la participación de la futura lucha redentora. Briceño contrae matrimonio el 10 de enero de 1807 con María Dolores de Jerez y Aristiguieta, prima de Simón Bolívar; procrean dos hijas que no dejaron descendencia. Como aspecto anecdótico, Briceño poseía un lote de tierras en Yare, valles del Tuy, y por asuntos de delimitación tuvo fuertes discusiones con el futuro Libertador. A partir de 1808 se involucra en los movimientos clandestinos que desembocaron el 19 de abril de 1810, su encendido verbo y acción le valieron prisión en diferentes oportunidades. Se traslada a Trujillo y Mérida para motivar el apoyo al grito que Caracas dio. Los electores merideños lo eligen Diputado al Congreso Constituyente, instalado el 2 de marzo de 1811 y declara la independencia el 5 de julio; es uno de los firmantes del Acta de Independencia. La participación de Briceño en las discusiones fueron determinantes en los históricos momentos del nacimiento de la República. En marzo de 1812 lo nombran Secretario del Ejecutivo Federal. Al iniciarse la lucha emancipadora, Briceño actuó a las órdenes de Francisco “libertad” Miranda, en funciones de Fiscal Militar. Firmada la capitulación de San Mateo el 25 de julio, El Diablo se traslada el 31 hacia Curazao en la Goleta “Matilde” acompañado de su esposa y de Francisco Javier Yánez, Juan Nepomuceno Ribas, Pedro Labatut, Vicente Tejera, Francisco José Ribas, Juan Silvestre Chaquea y Francisco de Paula Navas. A los pocos días continúan hacia Cartagena de Indias; redacta un documento el 16 de enero de 1813 con máximas sanciones y confiscaciones de bienes de los realistas, algo similar a la Proclama de Guerra a Muerte emitida por Bolívar en Trujillo el 15 de junio de 1813. Después de haber recibido del gobierno de Cartagena el grado de coronel, marcha con un grupo de voluntarios en busca de Bolívar, quien luego de iniciar operaciones el 24 de diciembre de 1813 desde Cartagena, se encontraba en Cúcuta en los preparativos de la fulgurante Campaña Admirable; Bolívar le reconoce a Briceño el grado de coronel. En San Cristóbal “El Diablo” emite una proclama el 7 de abril con algunos ajustes al plan elaborado en Cartagena; En su capítulo noveno establecía: “Para tener derecho a una recompensa, o a un grado, bastará presentar cierto número de cabezas de españoles, o de isleños canarios. El soldado que presente veinte, será hecho abanderado en actividad; treinta, valdrán el grado de Teniente y cincuenta el de Capitán”. Dos días después inicia operaciones en San Cristóbal con el fusilamiento de dos españoles de tendencia realista; con la sangre de éstos firmó documentos para Bolívar y el coronel neogranadino Manuel Castillo. Acción unilateral que tanto molestó, que fue juzgado en Consejo de Guerra, según informara Francisco Javier Yánez. Sin contar con la autorización de Bolívar, “El Diablo” se movilizó el 7 de abril desde San Cristóbal en dirección Guasdualito por la montaña de San Camilo, con el propósito de reunirse en Barinas con familiares y voluntarios dispuestos a la lucha. A causa de una delación del hacendado Francisco Antonio Fortoul, es emboscado, y capturado por José Yáñez el 15 de mayo de 1813; es remitido a Barinas. Jacinto Lara con mejor suerte pudo escapar en la acción. Algunos familiares y seguidores fueron ajusticiados el 22 de mayo. Antonio Nicolás Briceño, por disposición de un Consejo de Guerra es fusilado el 15 de junio, precisamente cuando Bolívar emitía su famosa Proclama en Trujillo. Luego de escribirle a su esposa y confesarse con el sacerdote trujillano José Tadeo Montilla, antes de ser ejecutado Briceño exclamaría: “fusílenme pronto para no ver por más tiempo a los tiranos de mi Patria”. La cabeza del impetuoso trujillano fue exhibida en el camino hacia San Cristóbal, y la mano derecha enviada a La Victoria en el mismo sitio donde fueron ejecutados los sacerdotes González y López. Historia y Tradición (*) Gral. de Bgda. eumenes7@gmail.com

lunes, 27 de junio de 2011

Arnoldo Gabaldón: un héroe sin espada

Ramón Peña
El sesgo militarista de nuestra historia, cultivado atávicamente desde la escuela y exacerbado groseramente estos últimos años, ha educado a los venezolanos en la creencia de que el heroísmo es una categoría exclusiva de los hombres de armas. Se ha hecho poco comprensible que algún coterráneo sea considerado prócer sin haber desenfundado un revolver. De allí, la importancia de rescatar y divulgar la memoria de quienes han sido esenciales en nuestra historia fuera de los campos de batalla. La publicación más reciente de la Biblioteca Biográfica Venezolana, iniciativa del diario El Nacional, está dedicada a la vida de uno de esos héroes sin uniforme, el doctor Arnoldo Gabaldón.

Este científico trujillano libró una memorable batalla por la vida contra un enemigo que diezmaba nuestra población: la malaria. Médico sanitarista y acucioso investigador, estudió en profundidad las características de esta endemia e ideó una innovadora cruzada para erradicar su agente transmisor, el mosquito anófeles. En las adversas condiciones sanitarias de la Venezuela de los años 30, emprendió una campaña multidisciplinaria, utilizando todos los recursos disponibles. Drenajes, rellenos de pozos, redes de distribución gratuita de Quinina, (único medicamento disponible), y finalmente, la aplicación masiva de DDT, un recién inventado insecticida residual, que convertía las paredes de los ranchos en trampas mortales para el vector de la enfermedad.

Con la obra de Gabaldón y sus cuadrillas de combatientes sanitarios, la tasa de mortalidad por la enfermedad se redujo de 164 fallecidos a menos de 20 por cada 100.000 habitantes.

En el país no hay estatuas que honren este nombre; quizás en muchas escuelas tampoco sea mencionado junto a los adalides militares que monopolizan las páginas de nuestra historia. Pero fue un venezolano que le devolvió la vida a nuestras casas muertas.

En pocas palabras
27/6/2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

Rafael Rangel y el Día del Bioanalista

Eumenes Fuguet Borregales (*)
Los bioanalistas venezolanos se sienten orgullosos de tener como guía permanente desde el 25 de abril de 1950, a su ilustre colega, el trujillano Rafael Rangel, fundador de la parasitología, quien legó importantes avances en la especialidad. Nació en el barrio Arenal casa 9-8 en Betijoque Municipio Rangel, el 25 de abril de 1877. Hijo de Eusebio Rangel y Teresa Estrada quien falleció a los seis meses del nacimiento de José Rafael, nombre con que fue presentado.
Nuestro biografiado realizó los estudios elementales en Betijoque, siguió a Mérida a estudiar en el seminario Diocesano, luego en Maracaibo donde culmina como Bachiller en Filosofía en la Universidad del Zulia el 6 de agosto de 1896. En sus tiempos libres aprendió alemán, más adelante lo haría con inglés y francés. Inició estudios de medicina en la Universidad Central de Venezuela entre septiembre de ese año y 1898. No completó el segundo año, a pesar de sus altas calificaciones; sin embargo, el aprendizaje que tuvo en ese breve lapso de formación, las lecciones que recibió de su preparador el doctor Santos Aníbal Dominici, en el Instituto Pasteur de Caracas, donde se familiarizó con la bacteriología y la microbiología técnica, haber sido externo en la Cátedra de Clínica Médica, dirigida también por el doctor Dominici en el Hospital Vargas, y el desempeño que tuvo como preparador de las cátedras del doctor José Gregorio Hernández, entre agosto de 1899 y abril de 1903, sobre las técnicas de la parasitología microscópica, la coloración de microbios, la elaboración de medios de cultivo, y la inoculación de gérmenes patógenos en animales de laboratorio, lo prepararon para ser nombrado, el 18 de febrero de 1902, jefe del Laboratorio de Histología y Bacteriología del Hospital Vargas; desarrollando una corta pero fructífera labor investigativa.
Por sugerencia del Dr. Hernández, una de las primeras ideas de estudio fue el de la estructura y fisiología del sistema nervioso. Su contribución en la historia de la medicina, consistió en el análisis sistemático y detallado, fundamentándose en el análisis de casos de la anquilostomiasis como causa de anemias graves en poblaciones rurales. En las investigaciones observó el parásito Necátor americanus y sus huevos; hallazgos sumamente útiles para establecer el tratamiento de la anemia. A fines de 1904, en un viaje a los llanos logró establecer la causa de la "derrengadera" o "peste boba" de los caballos al encontrar organismos unicelulares o Tripanosomas en la sangre de animales afectados. Entre 1906 y 1907, en Miraca cerca de Coro, diagnosticó correctamente como ántrax o Bacillus Anthracis”, una enfermedad conocida vulgarmente como el "grito de la cabra". En marzo de 1908, se presentó en el puerto de La Guaira, una enfermedad infecciosa, presuntamente Peste Bubónica; llamado Rangel para los debidos estudios; en un primer momento no logró aislar los agentes etiológicos. Las autoridades sanitarias, se negaron inicialmente a declarar una cuarentena por problemas económicos y cerrar el puerto por treinta días. En análisis sucesivos Rangel apreció, que efectivamente se trataba de un brote de peste bubónica, que causó defunciones que pudieron haberse evitado con las medidas preventivas recomendadas; en menos de un mes erradicó la enfermedad.
Sobre Rangel cayeron acusaciones infundadas para crearle un antagonismo social y político, acrecentado al perder la protección del Presidente Cipriano Castro, ausentado del país por enfermedad en 1908. A Rangel le fue negada una beca para estudiar Medicina tropical en Europa. Sin defensa en el ámbito oficial, atacado inclusive por amigos, y los reclamos de los dueños de casas que tuvieron que ser quemadas, le desarrolló una psicosis depresiva que lo condujo a suicidarse el 20 de agosto de 1909, ingiriendo cianuro en su laboratorio en el Hospital Vargas; contaba apenas treinta y dos años de edad. Un lamentable fin que dio origen dos meses después a la obra de teatro "Sombras", de Salustio González Rincones.
El Dr. Enrique Tejera descubrió un tipo de Tripanosoma, denominándolo “Rangeli” en su honor. Sus restos ingresaron al Panteón Nacional el 20 de agosto de 1977. Un municipio y parroquia en Trujillo, El Instituto Nacional de Higiene en la U.C.V, instituciones educativas, de salud, y culturales, se honran eternizar su insigne nombre. Muchas felicitaciones a los Bioanalistas en su día.
(*)Gral de Bgda
eumenes7@gmail.com

HISTORIA Y TRADICIÓN

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Automóviles de los 40

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