sábado, 1 de marzo de 2014

10 de enero de 1860, sitio de San Carlos, muerte de Ezequiel Zamora



Eumenes Fuguet Borregales (*)

Luego del triunfo en Santa Inés el 10 de diciembre de 1859, principal combate ejecutado durante la Guerra Federal por las fuerzas del general Ezequiel contra los Centralistas,  decidió continuar su exitosa campaña hacia el centro del país. Había sido designado “Valiente Ciudadano” por el Concejo Municipal de Barinas  el 14 de junio de 1859; llegó sin contratiempos a Guanare el 4 de enero de 1860, el  9 entra por el extremo Sur de San Carlos, donde consigue resistencia por parte de los oponentes enviados desde Valencia. Zamora  acompañado de su estado mayor, ayudantes y de Antonio Guzmán Blanco su secretario, instala su comando el día 10  en la iglesia de San Juan. Desde la torre observa el área de operaciones y al analizar la situación, ordenó a sus inmediatos  movilizarse hacia las casas que se encuentran frente a la iglesia, con la misión de acercarse a través de los solares para obtener información de las fuerzas gubernamentales. Guzmán Blanco y el doctor José Manuel Montenegro cruzan la calle e ingresan a la residencia de la familia Acuña; del solar abren un boquete para pasar a la casa contigua y proceden de igual forma a un tercer solar. Zamora preocupado por el retardo de la comisión, decidió cerciorarse personalmente de la situación; vestía casaca con botones dorados, pantalón azul,  llevaba su inconfundible kepis, una cobija terciada del hombro a la cadera izquierda y su sable. A las 10.15 de la mañana, cuando conversaba con sus ayudantes, una bala mortal le atraviesa el ojo derecho con orificio de salida por el occipital; Guzmán lo recoge y coloca en la mesa del comedor de la familia Acuña. Dejó el cadáver del "Héroe de Santa Inés" al cuidado del general Piña, dirigiéndose hacia el sector de La Yaguara, para dar la infausta noticia al general Juan Crisóstomo Falcón, quien exclamaría ¡Qué desgracia Santo Dios! A la una de la madrugada del día 11, Guzmán y cuatro soldados, cubren el cadáver con una colcha y con una hamaca, lo entierran en el patio de la familia Acuña. En los solares se enterraron varios caídos en combate, de allí la confusión cuando exhumaron a los presuntos restos del "Valiente Ciudadano". Las fuerzas sitiadas solicitan al general Falcón una tregua para retirarse de San Carlos; éste la concede y aprovecha para preparar su avance hacia Valencia a partir del 17 de enero; movimiento  detenido en Tinaco por falta de municiones para enfrentar a un ejército superior. Al desviar su desplazamiento al oriente es derrotado por el general León de Febres Cordero  en Coplé cerca de río Apure y San Jerónimo de Guayabal- Guárico el 17 de febrero de 1860. El Congreso había dispuesto los honores a la memoria de Zamora en 1864. Los generales federalistas Desiderio Escobar (edecán de Zamora) y Ramón García, declararon que el 23 de septiembre de 1868, habían exhumados los restos de Zamora en San Carlos, trasladados a Valencia, recibidos pomposamente por el gobierno presidido por Isidro Espinoza, permaneciendo en capilla ardiente en el Cuartel de Artillería, próximo a la Plaza Bolívar, para ser llevados por el general Rafael Carabaño hasta la iglesia de La Victoria, donde fueron depositados temporalmente hasta el traslado a Los Teques. La otra versión nos indica que Guzmán Blanco, sosteniendo la autenticidad de los restos, informaba que había autorizado al general Luis Caspers Zamora (sobrino del líder federal) y al doctor Montenegro para realizar la exhumación el 4 de abril de 1870, el señor Carlos María Oviedo, trató de indicarle a Montenegro la negativa de la ubicación de los restos, éste le contestó que no lo contrariara. Dichos restos fueron depositados provisionalmente en la iglesia de San Juan en San Carlos, para seguir en septiembre a Valencia, Puerto Cabello y embarcados a La Guaira, quedando depositados en la iglesia parroquial hasta el 13 de noviembre de 1872, fecha de ingreso al Panteón Nacional. En junio de 1904 el presidente Cipriano Castro, acompañado del doctor Montenegro testigo del fatal momento, visitó en San Carlos el sitio de la muerte de Zamora. Preocupado por conocer la veracidad sobre los verdaderos restos del caudillo federal, solicitó a través de la prensa, información sobre este aspecto; el historiador, el general Manuel Landaeta Rosales, informó que: los restos de Zamora fueron exhumados en 1868 por el general Desiderio Escobar, llevados a la iglesia de La Victoria y de allí trasladados por el sacerdote Gerardo Larraín a la iglesia de Los Teques el 19 de abril de 1869. El sacerdote durante la misa  exclamó: "Por fin señores, registrad ese árido y descarnado cráneo y lo veréis traspasado de un balazo y a través de la fisonomía de la materia y de la nada, nos revela la imagen del esclarecido Gral. Zamora". Según Landaeta los restos de Zamora colocados en Los Teques, se encuentran desaparecidos desde 1894; los historiadores indican que Guzmán Blanco no estuvo presente en San Carlos en el momento de la exhumación, de donde presuntamente se llevaron otros restos. Cipriano Castro diría: "Los restos de Zamora podrán aparecer o no, pero en todo caso nosotros hemos cumplido nuestro deber".
Gral. de Bgda.                                                                                              churuguarero77@gmail.com
@eumenesfuguet

1 comentario:

elogomez dijo...

Apreciado Eumenes:
El amigo Yerena me envía este interesantísimo artículo tuyo, al que le encuentro solo dos puntos que no fueron tratados por ti.
1. El primero se refiere al sitio desde donde le dispararon. He estado varias veces en el lugar. En una ocasión me acompañó el cronista de la ciudad y me señaló que la trayectoria de la bala indicaba que fue disparada desde el campanario de la iglesia de San Juan. Guzmán estaba a su lado en el momento del atentado y fue él quien recogió el cadáver. La que le rezó fue la señora Acuña. Creo que se llamaba María. Tengo el dato. La duda es si el que lo mató era de su propio bando. Yo estoy convencido de que así fue. Los federalistas tenían tomado el pueblo. Los centralistas estaban cercados y querían salir de lugar, tal como tú lo señalas. No es dable pensar que un enemigo pudiera estar ubicado tan cerca de Zamora y de haber sido así habría sido muerto en el acto.
2. El segundo interrogante es quién lo mató. Los historiadores Armas Chitty y Manuel Vicente Magallanes –a quienes conocí y traté de cerca- sostienen que fue el coronel Rodulfo Calderón, un coriano molesto (arrecho, perdona la palabra) por una ofensa que le infligió Zamora en Santa Inés delante de las tropas, llegando incluso a golpearlo con el foete en el rostro. La molestia de Zamora se debía a que Calderón no le había obedecido la orden de perseguir y aniquilar a los centralistas mientras huían. Contaba Magallanes que Calderón fue amigo de su abuelo y que después de la Federal se reunía muchas veces con sus amigos allá en Coro y entre tragos decía en alta voz que había siso él quien lo mató. Nunca negó el hecho. Era la ley coriana. Una ofensa de esa naturaleza solo podía ser pagada con sangre.
Me gustaría que me hicieras algún comentario. Tú eres historiador, eres militar y naciste cerca de Coro. Debes haber oído esa anécdota.
Cordial saludo,
Carlos Alarico Gómez

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