martes, 18 de marzo de 2014

MIRANDA VIAJA POR LA CRIMEA CON EL PRINCIPE POTIONKIN.



ANA LUCINA GARCIA MALDONADO.

(FRAGMENTO DEL TRABAJO SOBRE FRANCISCO DE  MIRANDA  EN LA CORTE DE  CATALINA DE RUSIA).

          


Preparativos del Viaje.-
El 24 de Octubre de 1785, José II,  Rey de Hungría y de Bohemia, en nombre del Santo Imperio Germánico, le   otorga do  un Pasaporte  para viajar a Constantinopla en estos términos:
 “Al Señor de Miranda, caballero español, todo cuanto requiera para efectuar su viaje prontamente, incluyendo salvoconducto, seguridad pública, guías  del país,  provisiones, vehículos, navíos, caballerías y otros medios necesarios, para realizar el proyectado viaje.  Todo lo cual mucho agradecería a Su Gracia Cesárea Real y Apostólica  Majestad”.
Se piensa que este Pasaporte tan especial, otorgado en nombre del Emperador José II, en Viena, solo se podía referir a un miembro de la  nobleza, pues era imposible imaginar  que hubiese sido concedido a un simple particular y fue  la motivación  que determinó al Internuncio Imperial en  Constantinopla, dar a Francisco de Miranda oficialmente el Titulo de Conde, en el Pasaporte que le otorga en la capital del Imperio Otomano, para viajar a Rusia.
Miranda ha pasado ocho semanas de extraordinarias vivencias en la Estambul Otomana, lugar en donde los diplomáticos estaban completamente aislados del mundo musulmán, el venezolano logra descubrir  esta ciudad, casi desconocida para los europeos.  En “Colombeia” se encuentran descripciones precisas de:  mezquitas y serrallos, fortalezas y mercados de esclavos, históricos vestigios de la Constantinopla Bizantina, la magnificencia de la Catedral de Santa Sofía, la pompa desplegada por el Sultán Abdul – Hamid I,  la Biblioteca de Rachid Paschâ .
Asimismo  la reconstrucción  del  poderío  naval del imperio al lado del Balneario BuyuK – Dere, donde encuentra acaudalados negociantes, residentes en  Turquía, quienes lo acogieron cordialmente en la intimidad de sus suntuosas  residencias.
El 13 de Septiembre de 1786 se embarca en el Velero Imperial “Cesar Augusto” con dirección a Kherson,  puerto de 40.000 habitantes recientemente fundado por el Príncipe Potionkin , solo 4 años antes,   al término de la primera guerra Rusa- Turca, en tierras de la pequeña Tartaria, ahora convertido en la puerta meridional de la Rusia de Catalina II.

La Península de Crimea.-
A l llegar a la  Península de Crimea y pisar suelo ruso el 6 de octubre, es conducido por las autoridades  a un “lazareto” para estar en cuarentena obligatoria impuesta a todo viajero procedente de Turquía, se impedida que la viruela negra y otras epidemias se propagasen en el país, como había ocurrido en años anteriores, ocasionando millares de víctimas.
  Durante los  33 días  de aislamiento   retira  de su  portafolio de color verde, que siempre llevaba consigo, donde guarda   las  Cartas  de Recomendación  del Embajador Ruso en Constantinopla, Jacov Ivanovich Bulgakov, para enviársela  al Gobernador de Kherson,  Príncipe Viazemski, “ a quien le ha causado excelente impresión por sus finos modales y vastos conocimientos de los más variados dominios del saber humano”, además de otras misivas para el General Ranimiski y  para el Cónsul Imperial  en Kherson,  señor Van Schooten.  
Enviadas estas Cartas, los destinatarios se apresuran a visitarle, le hacen llegar abundantes provisiones, así como también una mesa y sillas, durante  su precario encierro.
El Kanato de Crimea, Estado de los Tártaros de Crimea desde  1441 a 1783, durante este tiempo  el territorio de Crimea fue gobernado por Kanes musulmanes  aliados o vasallos del Imperio Otomano.

La anexión rusa  se realizó luego de finalizar   la Primera Guerra Ruso – Turca  la cual duró desde 1768 hasta 1774.  En 1783 se lleva a cabo la conquista de la Crimea con la brillante intervención del Mariscal de Campo Gregorio Potiomkin, quien  recibe  el agradecimiento de  la Zarina Catalina al concederle el Titulo de Su Alteza Serenísima, Príncipe de la Tauride,  Gobernador General de las Nuevas Posesiones, Jefe del Almirantazgo y la Flota del Mar Negro,   Presidente del Consejo Superior de Guerra jerarquía con la que  opera con una autoridad absoluta en asuntos militares.   El Príncipe un año después de sus victorias,   en 1784,  emprende una serie de fundaciones y  construcciones dentro de las cuales se encuentran  la Flota Imperial Rusa del Mar Negro y  las ciudades  de Kherson, Nikolaiev,  Sebastepol y Jekaterinoslav.
  En 1787, cuando Miranda llega a esas tierras, el Principe Potiomkin,  desde su Cuartel General de Krementchung a un centenar de vertsas de Kherson se ocupaba de  organizar la logística   del  triunfal viaje  de Catalina de Rusia a la Crimea, para conocer sus nuevas posiciones y por tal motivo visitaría la ciudad de Kherson,  coincidiendo con la llegada de nuestro compatriota.  
El 9 de Noviembre,  por fin Miranda  se ve en tierra rusa,  el Gobernador de Kherson,  Príncipe Viazemski, cuya esposa es de ascendencia española,   le ofrece al ilustre viajero alojamiento en su casa.
Miranda frecuenta la nobleza regional,  los salones del Principe Dolgoruki, del Coronel   Nejlindow, del Comandante de la Ciudad,  Korsakov. Estos altos funcionarios esperaban la llegada de su Alteza el Principe Gregorio Mijailovich Potiomkin, Gobernador de las regiones recientemente conquistadas por Rusia y virtual Co – Regente del Imperio.
Por decisión de la Emperatriz, la histórica  Península de Crimea ha recobrado su antiguo nombre de Tauride, como era conocida desde la más remota antigüedad, porque era ocupada por los Tauros, que le dejaron su nombre, colonizada luego por la Grecia Arcaica, sus personajes legendarios inspiraron a  grandes   dramaturgos griegos de la época clásica, tal como lo describe  el geógrafo Estabón, cuya obra lleva Miranda en su equipaje.
El 5 de Diciembre, día de Santa Catalina y cumpleaños de la Emperatriz, hubo  celebración en su honor. En su “Diario” Miranda apunta: “Los brindis fueron, primero por la Emperatriz,  el segundo por los Grandes Duques y la real familia rusa, cada oficial general de los presentes, oficiales del ejército por clases y damas militares “Catalinas”.
Conoce a un italiano, el oficial Boggio, piamontés, que sirvió al Kan de Crimea y al Edecán del Teniente General Samoiloff, sobrino del Príncipe Potiomkin, que acaba de llegar de Petersburgo,   para preparar el alojamiento a  su jefe, quien  informa sobre  la partida de la Emperatriz hacia la Crimea estaba prevista para el día 2 de febrero según el calendario Juliano que rige en la  Rusia ortodoxa,  el cual tiene una diferencia de 11 días de atraso al Calendario Gregoriano,  que rige en occidente.
 El criollo  hace vida de sociedad, observa las  costumbres regionales, la  música, el tiempo frio,  constantemente nublado, las  partidas de “lotto” que  celebra con las damas, el modo como  se visten los militares de forma impecable, como  se honra a los generales según el método de los  romanos, dando a estos el nombre de las acciones militares, así,  a Orlov, “Chesmeano”, a  Dolgoruky,” Crimeano”.
Usa el “trusky” que es el transporte público, visita el “Jardín de la Emperatriz”,  a Catalina le gustaban mucho y el Príncipe, para complacerla,  había hecho plantar  jardines en las cercanías de cada una de las casas  preparadas para alojarla en las distintas ciudades  que visitaría.
El Diario del 13 de Diciembre dice: “El joven Korsakov y yo tomamos el coche, pues helaba y hacia un frio terrible, para visitar un parque a 2 vertsas”, regresa a  casa en coche del Coronel  Korsakov, “hace un frio del demonio”, comenta.
Ese Diciembre hay mucha nieve, viento y frio, “me ha parecido prudente quedarme en casa escribiendo y leyendo “La Historia de Rusia” por Voltaire y “Memorias del General Mastein sobre Rusia”.         

Miranda Conoce  al  Príncipe  Potiomkin y es  Invitado a   Recorrer Península de   La Crimea en la   Carroza  Real.
Miranda piensa continuar su viaje personal, ha  comprado  una “Kibita”, la ha mandado preparar, pero el crudo invierno lo obliga a aplazar su proyectado periplo hacia la Crimea,  aun cuando le han sido otorgados Pasaporte y Órdenes para el mismo,  por el Teniente General y Comandante en Jefe, señor Tekely.   
El 28 de Diciembre en horas de la mañana,   entabla amistad con Suvòrov,  el famoso estratega militar ruso quien acaba de llegar como parte de la comitiva principesca,  departe gratamente con él,   sobre el  arte militar. Esa misma tarde, dice:” al ponerse el sol  sentimos la artillería que arreciaba  al arribo del  Príncipe Potionkin”,  el “Diario” anota: “Todo el género militar se fue al encuentro, a mí me dejaron con las damas,  en cuya compañía según nuestra partida de “lotto”.
  Conoce dos días después al Príncipe,   contribuyó  en buen grado a este acercamiento el Edecán del Príncipe Imperial,  de origen  napolitano,  De Ribas, quien hablaba español  y establece una gran amistad y acercamiento con el criollo, que durará durante todo el tiempo que permanece en Rusia.
Según escribe el Príncipe Nassau – Singer en sus Memorias: “Conocimos en Kherson a un hispanoamericano, el Señor Miranda, hombre de extraordinaria personalidad e inteligencia, que fue muy del agrado del Príncipe Potionkin”.
El 31 de Diciembre, Miranda recibe la visita del Edecán del Príncipe, invitándolo a Palacio, Miranda apunta: “me preguntó por mi patria, el lugar donde había nacido  y oí  un  concierto en su compañía”.
El 1 de Enero lo manda a buscar con su Edecán, lo invita a cenar colocándolo a su lado, conversan largamente sobre política.  Asimismo  ocurre la noche posterior.  El 4 en la noche, Miranda le dice: “Mi ánimo es de partir al día siguiente, si Su Alteza, me lo permite”, el Príncipe le respondió “que mejor haría en venir con él,  en su propio coche, en que tendrá un asiento, pues ninguno podría servir mejor  “cicerone” que él, que conocía La Crimea a palmos y que estaría de vuelta dentro de  10 a 12 días”.
El 5 de Enero el Edecán le dice que: “me buscaba de parte del príncipe para avisarme que estuviese  presto para esa noche, que después de cenar, marchamos”, a las 10 de la noche fue la partida. En el coche iban el Príncipe Potiomkin, el Príncipe de Nasseau, el Señor Kiselov, Capitán de Guardias y  Miranda.
 Al pasar por un rio congelado le dice el Príncipe,  que eso no acontecía  en su país, seguramente, y que esto sería nuevo para él”. Tan nuevo e inesperado como era ese recorrido  a conocer la Provincia de La Crimea invitado y  en compañía del hombre más importante de Rusia que  va a supervisar los preparativos del viaje de la Emperatriz Catalina.  
Para Potiomkin, un viajero de calidad, procedente de la capital otomana, recomendado por su Embajador Boulgakof y el Internuncio Imperial, era un personaje importante para conocer noticias frescas del ambiente que reinaba en Constantinopla, en momentos en que la gran Emperatriz realizaba un  viaje  a la Península Tártara de Crimea, recientemente anexada.  Además podía conocer datos fidedignos de los colonos españoles en América, donde comerciantes rusos tenían factorías a lo largo del Pacifico y Shelejof,  había fundado un poblado ruso en la Isla de Kodiak, en las proximidades de Alaska y pensaban desplazarse hasta California. Años antes, Catalina dio la orden de armar y enviar a la zona del Pacifico una flotilla  al mando del Capitán Mulovski, “para defender el derecho  nuestro a las tierras descubiertas por navegantes rusos”. Había 4 navíos de línea y 4 fragatas custodiando estas posesiones.

Miranda tenía fama de hombre de mucha influencia en las Colonias Españolas, capaz de liberarlas o de causar  grandes  dolores de cabeza a la Corte de Madrid. Así lo decían los Embajadores rusos en Madrid, Paris y  Londres. El gobierno español perseguía a Miranda por toda Europa.
Para el Príncipe Potionkin era un verdadero hallazgo, por ello le hace la  invitación  para que lo acompañe en su propia carroza, a recorrer oficialmente la Península de Crimea, donde él va a supervisar los preparativos para recibir y alojar adecuadamente a la Emperatriz  Catalina, en la próxima primavera.
El príncipe departe con Miranda en francés, acerca de sus campañas militares, analiza la política de las grandes potencias  en Europa, le cuenta la Historia de Rusia.  El venezolano le comunica sus impresiones sobre  los  Estados Unidos y sus vivencias con los Libertadores Washington, Jefferson, Adams, Franklin y todos los personajes con que se ha relacionado  en aquel país. También hablan de Inglaterra, Prusia  y otros lugares  y celebridades que ha conocido, le señala de las fabulosas riquezas existentes en las Colonias Españolas a las que tendría acceso la potencia que tuviera la sagacidad de brindar ayuda a los criollos en la guerra de independencia.
Un mes y siete días dura el  recorrido por la Península de Crimea, hospedándose en las residencias reales preparadas para sus huéspedes, en cada ciudad  han sido recibidos con salvas de artillería e iluminación a la turca,  es decir con juegos artificiales.
Regresan al Cuartel General de Krementchung, Miranda quiere partir en su viaje particular, el Príncipe Potiomkin lo invita para Kiev, donde  estará  instalada la Corte de Catalina,  hasta la primavera

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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