viernes, 12 de octubre de 2012

Secretos de El Silencio. ASÍ SON LAS COSAS


OSCAR YANES
 "Presidente, la familia caraqueña no tendrá con qué pagarle lo que está haciendo hoy"
El general Isaías Medina Angarita ordenó la demolición del viejo Silencio. Fue en aquella época un verdadero impacto. Es bueno que se recuerde que nosotros teníamos a seis cuadras de la Plaza Bolívar la zona más horrible que existía en América Latina, que era un barrio horrible en donde nadie podía entrar de noche; donde se cruzaban gánsters, bandidos, ladrones, es decir, algo terrible. Bueno, Medina derrumbó todo aquel viejo Silencio y apareció entonces esa urbanización que hizo el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y que llamamos hoy El Silencio, como entonces.

Cuando el presidente llegó a la Plaza Miranda, el pueblo comenzó a gritar:

¡Viva Medina! ¡Viva Medina!-. El General se quitó el sombrero para saludar a la multitud y le dijo a Diego Nucete Sardi, Director del Banco Obrero:

-La gente está contenta- Medina iba vestido de gris y caminó hacia la casita número 23, de la calle oeste de la Plaza Miranda. Nucete Sardi le entregó un pico, nuevecito, y cuando el Presidente lo levantó para descargar el primer picazo que anunciaba la demolición de El Silencio, Carreñito Delgado, gritó:

-¡Un momentico, General! - Medina, sonriendo, sostuvo el pico, mientras Luis Noguera, el viejo Avilan, el gordo Pérez y Jaime Albánez tomaban las fotos.

Caracas estaba celebrando el 374 aniversario de su fundación, el 25 de julio de 1942, con la primera gran obra, que iba a transformar a la capital.

-Yo no lo creo hasta que no lo vea con estos ojos que se han de comer la tierra... -decían las señoritas viejas que vivían en las parroquias vecinas.

-¡Matilde! ¡quítate de la ventana! ¡Recuerda que El Silencio está muy cerca! - recomendaban madres, tías, cuñadas. Las prostitutas que salían a la calle, con una mano en la cintura y en la otra una botella de cerveza, para partírsela en la cabeza a un cliente que quería "tirarles un carro", tomaban las calles de El Silencio; los ladrones y asesinos más buscados se ocultaban en El Silencio.

-Por fin vamos a terminar con este foco de pecado-, dijo Monseñor Pellín en voz alta, para que lo escuchara el propio General Medina, y cuando el Presidente se quedó viendo con sonrisa de satisfacción al cura-periodista, Monseñor agregó:

-Presidente Medina, la familia caraqueña no tendrá con qué pagarle lo que usted está haciendo hoy y lo abrazó, mientras Arrieti y otros dirigentes comunistas gritaban:

-¡Viva Medina! ¡Con Medina contra la reacción! ¡Viva Medina!- los periodistas rodearon al Presidente. -Pasado mañana lunes -dijo el General a los reporteros-, 400 obreros comienzan a demoler todo esto. Aquí se alzará una de las urbanizaciones más espectaculares de América Latina, con hermosos apartamentos, parques y todo lo que se necesita dentro de una comunidad moderna. De este viejo Silencio no quedará ni el recuerdo, se los aseguro a ustedes...

Muchas personas no creían lo que decía el Presidente. Pero así fue; tal como él lo anunció.

|  EL UNIVERSAL viernes 12 de octubre de 2012 
Así son las cosas.

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