miércoles, 28 de julio de 2010

Pedro Emilio Coll, destacado escritor, ensayista y diplomático

Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 12 de julio de 1872 nace en Caracas Pedro Emilio Coll, escritor, ensayista, destacado periodista y diplomático, hijo de Doña Emilia Núñez Pedro Coll Otero, propietario de la conocida imprenta Bolívar, ubicada cerca de la esquina de Jesuitas, sitio de reunión de escritores e intelectuales, cuyas conversaciones orientaron al párvulo a definirse por desarrollar la prosa en el período conocido como modernista, figurando en ese distinguido grupo Manuel Díaz Rodríguez, Luís Manuel Urbaneja Achelpol (1873-1937) y Pedro César Dominici (1873-1954). Pedro Emilio Coll manifestó que recibió inspiración por los cuentos narrados frecuentemente y consejos recibidos por la aya Marcolina. Este joven realizó estudios elementales en el colegio La Paz.

Sin concluir los estudios superiores inició su producción literaria a los veintidós años en la revista "Cosmopolis" en mayo de 1894 del cual es fundador junto a Luís Manuel Urbaneja Achelpol y Pedro César Dominici, quien lo apoyó y estimuló en la superación literaria, y en el "Cojo Ilustrado", donde escribió su conocida novela "El diente roto". Utilizaba diversos seudónimos tales como: Juan de Caracas y A.R. Lequin.

Contrae nupcias con Paula Borges Delgado; es designado en 1899 cónsul en el Reino Unido en la ciudad de Southampton, estancia en Europa que le permitió visitar Paris, ciudad donde escribía su columna en el "Mercurio de Francia"; en la "ciudad luz" estableció amistad con los letrados del momento tales como Anatole France y Mauricio Barres. Pedro Emilio Coll tuvo inspiración del famoso escritor inglés Oscar Wilde (1854-1900). En 1896 publica su primer libro "Palabras", "Crepúsculo caraqueño", "El Colibrí", recopilación de varios ensayos sobre arte y educación. Regresa a Venezuela en 1899, ese año escribe "La sotana del cura".

En 1901 escribe el ensayo "El Castillo de Ensinor". La gobernación del Distrito Federal lo designa en abril de 1910, miembro del jurado para el concurso literario con motivo del centenario del 19 de abril de 1810, jurado integrado igualmente por Julio Calcaño, Andrés Mata, Luís Chourión y el general Pedro Arismendi Brito, resultando ganador Ismael Emilio Urdaneta Paz con su obra "Los Libertadores". La Academia Nacional de la Lengua lo designa Individuo de Número en 1911. Acepta los cargos de funcionario y a los pocos meses Ministro de Fomento en 1913; se desempeñará luego como Secretario de Instrucción. De nuevo es designado en 1915 en misión diplomática como Cónsul en Paris, y en 1916 Secretario de la Embajada en España, cargo que ocupa por siete años.

En Madrid se encontraba residenciado el escritor Rufino Blanco Fombona dueño de la editorial América, donde se reedita la obra "El Castillo de Ensinor".

Al regresar al país en 1923, se desempeña como Fiscal de Bancos; designado en 1924 Diputado por el estado Anzoátegui y Presidente del Congreso Nacional, curúl que ocupa hasta 1926. Pública en 1925 "Las Divinas Personas" obra de caracterizada por una excelente narrativa. En 1925 es nombrado Inspector de Consulados en Madrid, tiempo que aprovecha para escribir "La Escondida Senda", obra de aspecto histórico. De nuevo en Venezuela en 1933, la Academia Nacional de la Historia lo recibe en 1934 como Individuo de Número, asignándole el Sillón letra "F". Pedro Emilio Coll tuvo una permanencia relativamente corta, a causa de otro nombramiento diplomático desde 1935 hasta 1939 a España en pleno desarrollo de la guerra civil.

Llegado al suelo natal es designado bibliotecario de la Academia Nacional de la Historia en 1941. Fallece en Caracas el 20 de marzo de 1947, a los setenta y cuatro años de edad, en plena preparación de "El paso errante", "Apuntes para un retrato" y varias obras para la Biblioteca Popular Venezolana publicadas en 1948. Varias de sus obras salieron a la luz pública tiempo después de su muerte entre ellas:"La colina de los sueños" en 1954 y la "La vida literaria" en 1977. Pedro Emilio Coll de una amplia visión de la cultura venezolana de comienzos del siglo XX, expresaba:

"Me parece que los tres libros que he publicado por el camino de inconexas impresiones y glosas, se dirigen a circular algunos de mis antagonismos y contradicciones espirituales. Por lo demás, al tomar la pluma hice un examen de conciencia para medir con su poquillo de fatuidad, la influencia que pudiera ejercer sobre los lectores desprevenidos".

(*) Gral. de Bgda.
eumenes7@gmail.com
Diario El Carabobeño

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