viernes, 1 de mayo de 2015

Historia de la canción: El norte es una quimera

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

                                                             



En el libro del nieto del General Eleazar López Contreras, Don Eleazar López Contreras, Estampas Musicales de Caracas, El Joropo: Historia y Evolución, nos narra interesantes peripecias de músicos venezolanos que incursionaron fuera del país, llevando la música criolla llanera a Nueva York hacía mediados de los años 20 y 30 del siglo pasado.

Coincide con este relato del autor, el hecho que ya en esa época mientras en el llano se desarrollaba la música criolla “sabanera”, en la capital iba surgiendo un joropo más estilizado y Lorenzo Herrera fue uno de sus exponentes junto con Vicente Flores, quien era caraqueño, pero sus músicos, gran parte de ellos, sí eran llaneros. 


Relata Don Eleazar que en el año de 1935 “En el Waldorf-Astoria se filmó la secuencia final de la película Joropo, producida por un grupo de venezolanos residentes en la ciudad de Nueva York dirigida por Héctor Cabrera Sifontes. En las escenas finales aparecen los personajes bailando joropo vestidos de etiqueta. Uno de ellos era Lorenzo Herrera.” 


Pero todo no fue siempre ten exitoso para este talentoso y gran intérprete de nuestra música, hacia inició de la década de los veinte se sumó Lorenzo Herrera a un grupo de venezolanos que estaban emigrando a dicha ciudad afectados por las dificultades económicas que aquejaban el país. Sin embargo tenían que ganarse la vida, haciendo labores sencillas como de lavado, planchado, costura, entre otros. Así se defendió Lorenzo Herrera con su familia lejos de su hogar, en 1924, a sus 28 años. Mientras estuvo en Caracas, trabajaba de zapatero, aunque su pasión era la música. En aquel tiempo, no se consideraba la música como una opción honorable para un joven, por ser sinónimo de borracho y bohemio. Se decía entonces que “no había nada peor que ser músico o chofer”. Por tal motivo su familia no lo apoyaba en sus aspiraciones musicales. 

En esa oportunidad, tal como se mencionó, ya Luis Fragachán se encontraba en Nueva York, luego de eso regreso pronto a su país y escribió la guasa-protesta El Norte es una Quimera, la cual se puso de moda en 1928.

Cuando Lorenzo decidió probar suerte fuera de su país, “ya se encontraban allí personajes que serían sus futuros colegas, entre ellos, Manuel Briceño y Luis Fragachán, quien pronto regresó desilusionado y escribió la guasa-protesta El Norte es una Quimera, que se puso de moda en 1928.
Como consecuencia de la ocurrencia de Fragachán de componer la letra y música de este merengue con un sentido de humor muy oportuno, y algo sarcástico cronistas y músicos de su época refieren que causo un disgusto entre ambos, que con el tiempo fue subsanado. Indudablemente que Fragachán tuvo mucha chispa al ocurrírsele hacer esta composición, y Lorenzo Herrera  a disgustarse.



Letra y música: Luis Fragachán



Me fui para Nueva York
En busca de unos centavos
Y he regresado a Caracas
Como fuete de arriar pavos
El norte es una quimera
¡Que atrocidad!
Y dicen que allá se vive
Como un Pachá

* Ay, Nueva York
No me agradas con el oro
Tu ley seca la rechazo
No me agrada y la deploro
A Nueva York yo más no voy
Allá no hay "Berro"
no hay vino y no hay amor

Todo el que va a Nueva York
Se vuelve tan embustero
Que si allá lavaba platos
Dice aquí que era platero
El norte es una quimera
¡Que atrocidad!
Y dicen que allá se vive
Como un Pachá

* Ay, Nueva York...

Todo el que va a Nueva York
Se vuelve tan embustero
Que si allá cargaba cajas
Dice aquí que era cajero
El norte es una quimera
¡Que atrocidad!
Y dicen que allá se vive
Como un Pachá

* Ay, Nueva York...

Yo no vuelvo a Nueva York
Lo juro por San Andrés
No me gusta hablar inglés
Ni montar en ascensor
El norte es una quimera
¡Que atrocidad!
Y dicen que allá se vive
Como un Pachá

* Ay, Nueva York...


https://youtu.be/LG50shX0-ao







                                           


















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