miércoles, 2 de abril de 2014

LAS QUESERAS DEL MEDIO, 2 DE ABRIL DE 1819, a 195 de la epopeya.


RAFAEL  ARTEAGA ROMERO (*)

         “Jamás se había visto un combate ni más desigual ni más glorioso para las armas de la República. El General Páez y sus compañeros  se han excedido a sí mismos haciendo mucho más de lo que debía esperarse de su valor e intrepidez”…”la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones”
                    Boletín del Ejército Libertador, 3 de Abril de 1819 y Proclama de la misma fecha en Escritos del Libertador, Documentos 3663 y 3664, Tomo XVI

 La batalla de las Queseras del Medio (2 de Abril de 1819), constituye para los hombres de armas  un crisol de enseñanzas, pues permite demostrar la primera característica que debe poseer y poner en práctica un verdadero conductor de tropas la cual no es otra que la capacidad de poder ver y valorar el poder del enemigo, determinando los medios para vencerlo y luego concebir el plan o maniobra necesaria para vencerlo.
 De acuerdo a lo expresado por el historiador José Febres Guevara, gran estudioso de este hecho bélico, las Queseras del Medio no fue un hecho casual, sino un plan debidamente concebido por el General de División José Antonio Páez, quien sabedor de los problemas que afectaban a su ejército, pero a la vez gran conocedor  del medio ambiente llanero que lo rodeaba, decide enfrentar al todopoderoso español Pablo Morillo.
 Este gran militar ibérico, desesperado al ver que sus filas iban diezmando por los ataques contínuos por parte del gran centauro llanero, decide lanzar un 2 de Abril,  un ataque con más de 1500 hombres para alcanzar y destruir las tropas de Páez. Ese día los dos ejércitos se encontraban separados por el rio Arauca; Páez concibe la idea de sorprender a los realistas con un cuerpo de caballería, comandados por él y pide voluntarios: todos se ofrecen hasta sumar 154 hombres, excelentes lanceros y mejores jinetes.
Pasan el rio sin ser vistos y ya en la sabana arisca, se acerca al trote a las filas realistas. Morillo al distinguirlos a lo lejos, lanza su caballería con más de 1000 hombres con el fin de envolver al poco más de un centenar de patriotas. Al acercarse unos a otros,  Páez y sus lanceros simulan huir al trote pero a su vez van acortando la carrera y disminuyendo la distancia que los separaban del enemigo. Don Eduardo Blanco escribió: “…Tres cuerpos de caballo apenas los separan. Los brazos se extienden, los sables se levantan, la sangre va a correr. Llegó el momento”…”Un grito agudo resuena de improviso dominando el estrépito. Grito que encierra una orden terrible. La de Páez: VUELVAN CARAJO …! Todos la oyen y la obedecen con la suprema rapidez del rayo”
 Morillo ve con terror como su caballería es arropada y destruida por aquellos hombres numéricamente inferiores pero superiores como soldados  y de inmediato su clarín toca a retirada.
Lo que allí paso “no tiene ejemplo en los fastos del heroísmo humano” apuntaba Blanco en su Venezuela Heroica.
   A LOS BRAVOS DEL EJERCITO DE APURE  Proclamo Simón Bolívar al premiar a esos 154 bravos con José Antonio Páez a la cabeza, con la CRUZ DE LOS LIBERTADORES.
                                                   CARACAS, 2 de Abril de 2014
                                                     A  195 de la epopeya
(*) Médico Pediatra

   

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