jueves, 1 de agosto de 2013

EL PRIMER BOLÍVAR NACIDO EN AMÉRICA



Eumenes Fuguet Borregales (*)
En la ascendencia de nuestro Libertador encontramos común el nombre de Simón, así se llamó su quinto abuelo paterno, el primer Bolívar que llegó al continente americano había nacido en la puebla de Bolíbar, Villa de Marquina, en Vizcaya en 1532, es conocido por la historia como Simón “El Viejo”. Llegó a la isla de Santo Domingo en 1559, donde casó con la dominicana Ana Hernández de Castro, de esa unión nació en 1569 Simón Bolívar de Castro en 1559, conocido como “El Mozo” o “el joven” cuarto abuelo y primer Bolívar nacido en América.
Simón “El Viejo” se caracterizó como buen administrador y excelente calígrafo, durante treinta  años se desempeñó como escribano público del cabildo y secretario de la Real Audiencia de Indias. Llegó a Venezuela en 1588 contratado como secretario y luego Procurador de la Provincia; logró por primera vez que Venezuela exportara mercancías a España en forma legal; igualmente, cambió la segunda “B” del apellido por la “V”, tal como actualmente se escribe.  También obtuvo permiso de España para que se instalara en 1589 por primera vez el Seminario Tridentino de Santa Rosa, núcleo de la Real y Pontificia Universidad de Caracas, fundada por el rey Felipe V el 22 de diciembre de 1721. Desde el 24 de junio de  1827 por disposición del Libertador, se denominó Universidad Central de Venezuela, teniendo como primer Rector al sabio Dr. José María Vargas. Simón “El Viejo” logró que Caracas fuera la capital de la Provincia de Venezuela. Al quedar viudo casó de nuevo en septiembre de 1600 con María Luyando, con quien no tuvo descendencia.
Simón “El Mozo” contrajo nupcias en 1592 con Beatriz, la hija mayor de Ana Rojas y del conquistador Alonso Díaz Moreno, natural de Olalla-España, fundador de La Nueva Valencia del Rey; con Beatriz nacieron Luisa en 1592 y Antonio en 1596, tatarabuelos paternos, Primeros del  apellido  Bolívar que nacieron en Venezuela.
Simón “El Mozo”, defensor de los indígenas,  consolidó económicamente la hacienda-ingenio San Mateo, una de las principales de Venezuela. Al fallecer Beatriz, Simón ingresó en la vida eclesiástica, ejerciendo estas funciones fue nombrado comisionado del Santo Oficio en Valencia y Visitador General de Obispado, con la responsabilidad de fijar las construcciones de los templos en los Valles de Aragua.
Antonio como capitán de Milicias cumplió importantes funciones, tales como alcalde de Caracas; casó en 1622 con Leonor de Rebolledo de cuya unión nació en 1627 Luís, bisabuelo paterno; dedicado a las milicias, ocupó en Caracas importantes cargos administrativos.
Luís casó con María Martínez de Villegas y Ladrón de Guevara, de cuya unión nació en San Mateo en 1665 Juan, abuelo paterno, quien fundó en 1717 La Villa de San Luís de Cura, hoy Villa de Cura; Juan se había casado en segundas nupcias en 1711 con María Petronila Ponte de Marín y Narváez, hija de María Josefa Marín de Narváez, madre natural reconocida, quien heredó de su padre, el capitán español Francisco Marín de Narváez, las ricas minas de Aroa y la Casa Natal en Caracas, ésta última propiedad, vendida en junio de 1806 a Juan de la Madrid;  las minas de cobre, era uno de los pocos bienes que le quedaban a nuestro Libertador en el momento de dictar su testamento el 10 de diciembre de 1830 en Santa Marta. Los otros bienes los dispuso en la lucha emancipadora. Las minas fueron vendidas por Antonia Bolívar en 1831 a unos ingleses. Juan y Petronila procrearon en 1727 en la población de La Victoria a Juan Vicente, quien casó en 1773 con María de la Concepción Palacios Blanco, padres del más grande hombre nacido en Caracas, Venezuela y en  América el 24 de julio de 1783.
Al momento de ser bautizado el 30 de julio  en la Catedral de Caracas, Juan Vicente quería ponerle el nombre de Pedro, pero el sacerdote Juan Félix Jerez y Aristiguieta, primo, quien le deja importante herencia o vínculo, le propone que sea Simón, evocando a los primeros familiares que llegan y nacen en América; fue  su padrino Don Feliciano Palacios y Sojo, a quien se le advirtió el parentesco espiritual y obligación con el bautizado. Nuestro Libertador se auto denominado el “Hombre de las dificultades”, es el  padre de un manojo de seis naciones libres que ocupan casi cinco millones de kilómetros cuadrados.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                churuguarero77@gmail.com
@eumenesfuguet

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