miércoles, 13 de mayo de 2009
Aporte de Curazao a la emancipación
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
Por su ubicación geográfica Curazao está apegada por diversos motivos a nuestro país; descubierta en 1500 por Alonso de Ojeda, Américo Vespucio y Juan de la Cosa, bautizada "la isla de los gigantes", debido a la estatura de sus pobladores. A partir de 1780 se inició un importante intercambio comercial con el añil, cacao y frutas en trueque con quesos y mercancías holandesas. Curazao era visitada con frecuencia por el Zambo José Leonardo Chirino y su amo José Tellería, dueño de tierras en la serranía coriana; Chirino oía hablar de los postulados de la revolución francesa de libertad, igualdad y fraternidad que lo inspirarían en sus futuros propósitos. De Curazao se dirigieron hacia Coro los negros "loangos", llegados del reino del Congo, algunos de ellos acompañaron a Chirino en la lucha originada por el cobro de impuestos. El 13 de septiembre de 1797 en La Guaira se encontraban paseando procedentes de Curazao tres esclavos de la servidumbre de Francisco Diego Hernández, mientras éste se encontraba realizando diligencias en Caracas; ellos cantaban inocentemente la Marsellesa, el himno de Francia magnificando los postulados revolucionarios, que al ser oídos por las autoridades las motivó a multar a Don Domingo con mil pesos y el compromiso de no volver a traer estos mulatos a Venezuela. Los realistas colocaron carteles que prohibían entonar coplas y canciones por considerarlas contrarias a las buenas costumbres. La heroína curazoleña Doña Isabel Gómez, madre del futuro general en jefe Manuel Piar, estuvo comprometida en el movimiento precursor de Gual y España, encargada de distribuir panfletos en La Guaira; al ser expulsada brindó alojamiento en Curazao a los involucrados en este movimiento incluyendo a los españoles Juan Bautista Picornell, Manuel Cortes Campomanes, Sebastián Andrés y José Lax. La Junta Suprema surgida el 19 de abril de 1810 envió a Curazao a los ilustres próceres Mariano Montilla y Vicente Salias para informar sobre los últimos sucesos y procurar apoyo. Perdida la Primera República con la Capitulación firmada por Miranda y Monteverde el 25 de julio de 1812, nuestro Precursor pensaba dirigirse a Curazao a fin de coordinar un nuevo intento emancipador; Bolívar con mejor suerte y gracias a un pasaporte facilitado por Francisco Iturbe pudo dirigirse el 27 de agosto a Curazao, recibiendo hospedaje por parte de Abraham de Meza, permaneciendo dos meses antes de emprender su viaje a Cartagena. Curazao les tendió la mano a muchos venezolanos que buscaban amparo temporal, hasta tanto las condiciones permitieran el regreso y continuar el afán de cambiar el sistema político en Venezuela; María Antonia y Juana, hermanas del Libertador, huyendo del temible Boves en 1814, recibieron las atenciones en la generosa isla por parte de Mordehay Ricardo, dueño de la residencia "Octagón", hoy museo particular de un hotel. En Curazao vieron la luz de la vida el Almirante Luis Brión (1782-1821), Primer marino en alcanzar el mas alto grado militar de la Armada, fundador del Almirantazgo y de la Infantería de Marina, el ilustre prócer Manuel Piar (1774-1817), "libertador de Guayana", de los pocos paladines que podía ejecutar exitosamente operaciones terrestres y marinas; ambos con el mas alto grado militar de los cuales solo once oficiales lo alcanzaron en la Venezuela heroica. Don Joseph Curiel se presentó en Angostura en 1818, ofreciendo el aporte de los sefarditas curazoleños en beneficio de la causa redentora. El "siempre leal" Urdaneta consiguió hospitalidad en Curazao durante año y medio a partir del 7 de junio de 1831, sin poder permanecer ni en la Nueva Granada ni en Venezuela por su afinidad al Libertador. Es un acto de justicia mencionar otros dignos curazoleños sefarditas que brindaron su presencia, apoyo invalorable y desprendimiento en beneficio de la independencia: General Juan Isaac De Sola (1795-1858), se encontraba en Angostura en 1819, escribió en el Correo del Orinoco, participó en la Batalla de Carabobo, recibió el Escudo de los Vencedores en Carabobo y el Busto del Libertador; en 1835 fue subjefe del estado mayor de Páez; En VALENCIA fue editor y dueño de la Gaceta de Carabobo, fundó igualmente el semanario "el Patriota" editando 62 ejemplares; es de los fundadores de la Sociedad Bolivariana de Carabobo en 1843. En Caracas participó a finales de 1842 en la recepción de los venerados restos del "Padre de la Patria". Julián Castro lo asciende en 1858 a general de brigada, fallece este distinguido servidor el 22 de agosto de 1858. Teniente coronel Benjamín Henríquez, nacido en 1784, se destaca como oficial de caballería en la Campaña Admirable, estará participando en la Expedición de los Cayos de San Luis, la cual zarpó de Haití en 1816 en la escuadra naval de Luis Brión. El Libertador lo había encomendado a Curazao en busca de apoyo logístico y de voluntarios, en 1820 se trasladó a Bogotá donde fallece. Otro curazoleño voluntario fue el capitán Samuel Henríquez, incorporado en la caballería republicana, logrando por méritos y patriotismo sus merecidos ascensos. David Castillo Montefiore fue un importante financista para los republicanos, apoyo entregado a través de Brión. Los restos del preclaro general barinés Pedro Briceño Méndez se encuentran desde 1836 en Curazao. El 27 de enero de 1989, el gobierno de Venezuela en agradecimiento a los invalorables apoyos a la gesta emancipadora ofrecidos por Curazao emitió tres estampillas recordatorias.
(*)Gral. de Bgda
miércoles, 6 de mayo de 2009
Juan Agustín Bolívar, "hermano del Libertador"
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
(*) General de brigada (Ej.)
sábado, 2 de mayo de 2009
Venezuela... "La octava isla canaria"
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
De esta manera definen con respeto, cariño y agradecimiento a nuestra patria los naturales y descendientes de estas maravillosas siete islas que conforman el archipiélago canario, punto geográfico avanzado, en la ruta de Europa hacia América, siendo sus islas mayores: Hierro, La Gomera, Las Palmas, Tenerife, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote; "Legendarias islas afortunadas de los antiguos". En su tercer viaje, con destino a nuestras costas de la "Tierra de Gracia", el almirante Colón tocó La Gomera para aprovisionarse y embarcar algunos marineros.
Durante la colonia, gran parte de los animales y cultivos provenían de las generosas islas canarias, siendo la caña de azúcar un cultivo que destacaría desde aquellos tiempos como base económica en países caribeños. Los canarios, expertos agricultores, desarrollaron con éxito la caña de azúcar, cacao, café, papa, tomate, cebolla, melón, hortalizas y verduras; y además, destacaron en labores manuales como zapateros, albañiles, amoladores, carpinteros, carniceros y bodegueros; para convertirse en corto tiempo con el sudor de la frente, el ahorro y la honradez, en prósperos dueños de negocios y empresas contribuyendo al desarrollo nacional. A partir de la colonización, los "isleños" vinieron para quedarse, dedicándose más a las faenas agrícolas que a la actividad bélica. En 1681 desde Tenerife, partieron 54 familias con destino a Cumaná y al año siguiente, lo harían otras treinta y seis familias. Son los canarios los primeros pobladores de San Felipe, Los Teques, San Antonio de los Altos, Macarao, La Vega y algunas poblaciones llaneras, entre otras.
Durante la colonia, los isleños ocuparon importantes posiciones de la sociedad: obispos, gobernadores y altos cargos públicos; se cuentan por millares quienes dedicaron cada día de su vida con entusiasmo, sacrificio y dedicación, a contribuir con la producción de nuestro pan de cada día y el desarrollo del país; su fecunda sangre dio origen a dignos hijos de este terruño, donde se encuentra nuestro siempre Precursor Francisco Miranda, el sabio José María Vargas, los presidentes y próceres de nuestra independencia, Carlos Soublette, José Antonio Páez, los hermanos José Gregorio y José Tadeo Monagas. También destaca, Juan Pedro López, abuelo de Don Andrés Bello, como destacado pintor de la época colonial, autor de más de ciento cuarenta obras de carácter religioso. El canario Juan Francisco León, quedó registrado como uno de los precursores de la independencia, al encabezar el 19 de abril de 1748 desde Panaquire con ochocientos hombres, una insurrección que llegó a Caracas protestando los abusos de la abusiva Compañía Guipuzcoana. Durante el movimiento emancipador, muchos canarios participaron en la causa realista, de ellos, el capitán de fragata Domingo Monteverde y Francisco Tomás Morales, quien de pulpero en Píritu llegó al grado de Mariscal de Campo y le correspondería firmar la capitulación, luego de su derrota en la Batalla Naval de Lago de Maracaibo, el 24 de julio de 1823.
Posterior a la independencia, los canarios tuvieron especial preferencia al facilitarse la inmigración hacia Venezuela el 13 de junio de 1831, cuando el Congreso dio curso a la Primera Ley de Inmigración, autorizando al Ejecutivo a ingresar únicamente "isleños"; el 14 de junio deroga la prohibición de casarse los españoles con venezolanos. Favoreció tal disposición, la identidad de costumbres, religión, lengua, su facilidad de adaptarse a nuestro ambiente socioeconómico-cultural, sin olvidar su laboriosidad y sincera disposición de participar al desarrollo del país. El año 1836, ingresaron quinientos ochenta y cinco canarios; en 1838, noventa y cinco; en 1840, ciento ochenta y luego, trescientos canarios más; todos exentos del servicio militar con derecho a recibir préstamos y ocupar tierras baldías. El 12 de abril, se decreta el ingreso de tres mil cien canarios. Entre 1874 y 1888, ingresó al país, un contingente de veinte mil inmigrantes, entre españoles peninsulares y canarios. A consecuencia de la Guerra Civil Española, miles de canarios escogieron a Venezuela como tierra de esperanzas. Actualmente la colonia canaria, sobrepasa los ochocientos mil compatriotas, ubicados en todo el territorio nacional; en Caracas se congregaron en el conocido sector de la parroquia Candelaria, la parroquia tomó su nombre en honor a la Virgen de la Candelaria, Patrona de los isleños, iglesia que data desde 1696 y declarada Monumento Histórico Nacional el 2 de agosto de 1960; allí se encuentran los venerados restos del Dr. José Gregorio Hernández. En Valencia la parroquia Candelaria, es de las primeras de la ciudad gracias a la presencia isleña. El Himno Nacional de las Canarias, aprobado el 28 de abril de 2003: Soy la sombra de un almendro -Soy volcán, salitre y lava- repartido en siete peñas- late el pulso de mi alma.
(*) General de brigada (Ej.)
miércoles, 29 de abril de 2009
El primer amo del valle
Garci-González de Silva
Datos parciales de la genealogía del Libertador
Caracas de Antaño
Los primeros amos del Siglo XXI
En la sección Caracas de Antaño, del Blog Venezuela Libre a principios del año 2008, en algunos artículos, inicié la modalidad de combinar tres temas: Caracas de Antaño, Datos parciales de la genealogía del Libertador y los Amos del Valle, con la finalidad de evitar escribir un trabajo completo de la genealogía del Libertador y hacerlo parcialmente, combinado con sucesos, edificaciones o personajes de la Caracas Colonial, que estuvieron ligados de una u otra forma al Libertador. Los relaciono con aquellos amos del valle de la Caracas colonial los cuales formaron parte importante de nuestra capital, y también asociarlos con algunas construcciones emblemáticas, que, a pesar de las modificaciones que sufrieron por los conocidos terremotos ocurridos durante la colonia y en plena gesta independentista, aún persisten en nuestra querida capital.
El trabajo que elaboré en el año 1998 sobre la Legendaria Ana de Rojas, fue la inspiración para publicar esta trilogía, sin embargo, preferí seleccionar algunos hechos o personajes antes de publicar la narración de Ana de Rojas, motivado a que ella sola abarcaría, de una vez, casi todo el tema en cuestión. Comencé con Alonso Díaz Moreno (1) a quién le corresponde un bien merecido lugar en importancia y en esa oportunidad lo asocié con Simón Bolívar "El Viejo" y las coincidencias entre ambos.
En esta ocasión en orden cronológico le corresponde a Garci-González de Silva, el cual fue el primer amo del valle, y su descendencia esta ligada íntimamente con el Libertador. Al hablar de la biografía de este personaje, del cual hay tantos trabajos escritos, es difícil evitar repeticiones, por lo cual he seleccionado el "dossier" escrito por Guillermo Meneses en su libro El Libro de Caracas (2), en el cual la clara narración que hace de este personaje condensa todo lo que de él pueda decirse.
A continuación transcribo textualmente:
"Garci-González de Silva. Uno de los hombres más resaltantes durante los primeros años de la vida de Caracas es Garci-González de Silva. Llegó, según el mismo dice, un año después que Losada. El testimonio de Garci-Gonzalez es solicitado como válido en varios casos relacionados con la fundación de la ciudad. El hombre es de aquellos a quienes puede llamarse con toda verdad conquistador y poblador. Garci-González de Silva tiene apetencia de tierra; quiere establecer relación precisa de propietario; promueve documentos que prueban dominios, posesión; defiende con las armas sus bienes; guerrea por los ganados, por las semillas; alguna vez es herido por los indios. Ya ha afirmado J.A. de Armas Chitty que puede vérsele como el primer latifundista. Aceptamos el término, pero también podríamos considerarlo como hombrón que pelea por su vida y por su fortuna además de ser escrupuloso cumplidor de las normas legales. Después de que logra el dominio de la tierra (y demuestra hechos de valor y arrojo suficientes para solicitar trato de excepción) desea papeles en regla; compra a veces a sus compañeros, menos ansiosos o menos cumplidores de formulas, los terrenos que les han concedido; llena de papeles se asegura de que están demostrados su propiedad, su derecho. Está unido a la provincia, tiene cargos administrativos; es Regidor por Elección y luego, por Cédula Real, adquiere el cargo a perpetuidad; de muchas maneras es uno de los primeros caraqueños. En el ataque del pirata Preston no parece afortunado; sale a pelear a los caminos conocidos el inglés lo desborda por la pica de la traición. En las próximas elecciones de Cabildo es elegido Procurador, con lo que se prueba que no hubo desconfianza para él con motivo de la defensa de la ciudad. Si el viejo Andrea de Ledesma se hizo Quijote de Caracas para morir frente a los hombres de Preston, Garci-González de Silva estaba vigilando otras entradas; las que lógicamente debían estar guardadas. Se tiene por cierto que era amigo de poesías, danzas y comedietas y las representaba en la Plaza Mayor. Por todas esas razones, este caballero reúne en su persona mucho de lo que puede ser exigido a un caraqueño de los primeros tiempos. Estaba unido a Caracas y la sentía suya como para defenderla a igual que defendía otros valores materiales que poseía; estaba unido a ella y a sus gentes y le parecía grato soltar al aire de la tarde alguna canción, algún verso, algún gesto de danza. Buen señor caraqueño don Garci-González de Silva cuya memoria se guarda con admiración y cariño en la ciudad de Santiago de Léon de Caracas; su ciudad"
Con esta descripción Guillermo Meneses sintetiza en pocas palabras toda la vida de este personaje y nos viaja por esa época, de una manera tal, que pareciera que la estuviéramos viviendo.
Datos parciales de la genealogía del Libertador
Garci-González de Silva se casó con Beatriz Gómez de Rojas, más conocida por el segundo apellido que era el que usaba a igual que sus dos hermanas, Ana y Francisca, hijas de la legendaria Ana de Rojas. Por lo tanto Beatriz Gómez de Rojas o Beatriz de Rojas, era tía de Beatriz Díaz y Rojas hija de su hermana Ana la cual se casó en el año de 1592 con Simón Bolívar "El Mozo"; desde allí siguió el entronque entre toda la descendencia de las Rojas, y el parentesco con El Libertador (3).
Primeros "amos del valle" del siglo XXI
Alberto Cuevas Picón (4), en el prólogo de la edición original del Libro de Caracas, hace el siguiente comentario refiriéndose a Guillermo Meneses: "Podemos decir que el libro no asume ninguna posición frente a los hechos. Sin contenido polémico, se convierte en una crónica real, objetiva y veraz de los acontecimientos más importantes en la vida de la ciudad".
Esto lo pudo decir gracias a la naciente democracia, que para esa época sólo tenía 9 años y ya enrumbaba al país en un camino cierto. ¿Podrían decir lo mismo, ahora, autores de la calidad y prestancia de un Guillermo Meneses, en 10 años que han transcurrido de la "Revolución Bonita", del llamado Socialismo del Siglo XXI, donde la objetividad y la veracidad de los hechos acontecidos en este último periodo, sólo depende de la voluntad y de los dictámenes del "líder?
En cuanto a los primeros "Amos del Valle" de la colonia y los surgidos en el siglo XXI, me recuerda al comentario de Francisco Herrera Luque (5) en su libro Los Amos del Valle: "No se iguala al caballo con el burro ni a cabo con general. Machete no es arma noble, ni torta é cazabe es pan".
yerena.geronimo@gmail.com
Bibliografía
1.- Gerónimo Alberto Yerena Cabrera. Alonso Díaz Moreno, coincidencias con Simón Bolívar "El Viejo". Publicado en el Blog Venezuela Libre de Joaquín Ramón. Sección Caracas de Antaño. Sábado 12 de abril de 2008. http://joacoramon.blogspot.
2.- Guillermo Meneses. Libro de Caracas. Dossier Garci-González de Silva, pag 18. Editorial Funda Arte, 1995.
3.-Raúl Díaz Legórburu (premio nacional de historia 1981) La casa natal del Libertador. La Caracas de Bolívar. p 83. Editado por la Gobernación del Distrito Federal en el bicentenario del natalicio del Libertador. 1983.
4.- Alberto Cuevas Picón. Prólogo a la primera edición de El Libro de Caracas. Consejo Municipal del Distrito Federal. 1967
5.- Francisco Herrera Luque. Los Amos del Valle (historia novelada). Pag 18, Editorial Pomaire. 1979
martes, 28 de abril de 2009
"Carta de la viuda de Sucre al asesino"
Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
El general en Jefe Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, "el prócer mas puro de la independencia americana" y "El Caballero de la Historia", fue vilmente asesinado en la montaña de Berruecos, el 4 de junio de 1830, al sur de Colombia, cuando se dirigía desde Bogotá a encontrarse con su familia en Quito-Ecuador.
Su viuda, doña Mariana Carcelén y Larrea, Marquesa de Solanda y Villaroche, le escribió una carta al asesino intelectual, el general José María Obando, natural de Pasto-Colombia, con unas sentidas palabras, las cuales por su hondo contenido humano transcribimos a continuación:
"Estos fúnebres vestidos, este pecho rasgado, el pálido rostro y desgreñado cabello, están indicando tristemente los sentimientos dolorosos que abruman mi alma.
Ayer esposa envidiable de un héroe, hoy objeto lastimero de conmiseración, nunca existió un mortal más desdichado que yo, no lo dude, hombre execrable: la que te habla es la viuda desafortunada del Gran Mariscal de Ayacucho. Heredero de infamias y delitos, aunque te complazca el crimen, aunque él sea tu hechizo! Dime, desacordado, ¿para saciar tu sed de sangre era menester inmolar a una víctima tan ilustre, una víctima tan inocente?, ¿ninguna otra podía saciar tu saña infernal?
Yo te lo juro, e invoco por testigo el alto cielo, 'un corazón más puro y recio que el de Sucre no palpitó en pecho humano'. Unida a él con lazos que solo tú, bárbaro, fuiste capaz de desatar; unida a su memoria por vínculos que tu poder maléfico no alcanza a romper. No conocí en mi esposo sino un carácter elevado y bondadoso, un alma llena de benevolencia y generosidad.
Mas yo no pretendo hacer aquí una apología del general Sucre; ella está escrita en los fastos gloriosos de la Patria. No reclamo su vida, pudiste arrebatarla, pero no restituirla, tampoco busco la represalia. Mal pudiera dirigir el acero vengador la trémula mano de una mujer. Además, el Ser Supremo, cuya sabiduría quiso por sus fines inescrutables consentir en un delito, sabrá exigirte un día cuenta más severa.
Mucho menos imploro tu compasión, ella me serviría de un cruel suplicio. Sólo pido que me des las cenizas de tu víctima. Si dejas que ellas se alejen de esas tórridas montañas, lúgubre guarida del crimen y de la muerte y del pestífero influjo de tu presencia, más terrífica todavía que la muerte y el crimen.
Tus atrocidades, hombre inhumano, no necesitan nuevos testimonios. En tu frente feroz está impresa con caracteres indelebles la reprobación del Eterno. Tu mirada siniestra es el tósigo de la virtud, tu nombre en el epígrafe de la iniquidad y la sangre que enrojece tus manos parricidas, el trofeo de tus delitos, ¿aspiras a más?
Cédeme pues los despojos mortales, las tristes reliquias del héroe, del padre y del esposo, y toma en retorno las trémulas imprecaciones de su Patria, de su huérfana y de su viuda".
(*) General de Brigada (Ej)
domingo, 26 de abril de 2009
El juramento de Bolívar en Cajamarca-Perú
Eumenes Fuguet B. (*)
El tercer juramento del Libertador
Esta importante actividad de nuestro Libertador poco conocida y difundida por la historia, nos da a conocer de nuevo la visión profética de Bolívar, iniciada el 15 de agosto de 1805 en Roma en la colina de Monte Sacro, cumplida con la magistral Batalla de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824 y que al correr de los tiempos define su concepción de una América unida.
Bolívar cual predestinado para la redención de los pueblos de hispano América, frente a la Roma eterna prometió romper las cadenas de la opresión, cuando en presencia de su maestro Don Simón Rodríguez y su pariente Don Fernando Rodríguez del Toro exclamó: "Juro delante de Usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español" y en Cajamarca se propuso reivindicar el derecho de una raza a la libertad que perdió con la prisión y sacrificio de Atahualpa su último monarca.
Retrocediendo las páginas de oro de la independencia americana, leemos que Bolívar desde Quito, una vez organizado el gobierno después del brillante triunfo del general de brigada Antonio José de Sucre en Pichincha "Cima de la libertad" el 24 de mayo de 1822, se traslada hasta el Perú llegando al puerto de El Callao el 10 de septiembre de 1823, a partir de ese momento se dedica incansablemente a organizar, equipar y adiestrar al nuevo Ejército, paralelamente coordinaba las actividades políticas para la dura tarea de libertar esa importante región.
En su recorrido por el Norte del Perú pasó por Cajamarca, a 2.750 metros de altura, capital del Departamento del mismo nombre los días 13, 14, 15, 16 y 17 de diciembre de 1823 donde tres siglos atrás, el 29 de agosto de 1533 fue ejecutado Atahualpa, Rey de Quito hijo de Huayna Cápac, quien pagaba con su vida el hecho de ser el monarca de un imperio cuyas riquezas rayaban en el mito y en la leyenda. A Bolívar le vino a la mente su juramento de Monte Sacro y ante sus lugartenientes y amigos que lo acompañaban, el día 17 al frente de una antigua "Cruz de piedra" al pie del cerro de Santa Apolonia, antes de despedirse pronunció proféticamente una vibrante oración jurando vengar ante esa cruz la muerte de Atahualpa y de una raza bravía a manos del conquistador Francisco Pizarro.
Bolívar a través del general de división Antonio José de Sucre, vencedor en la Batalla de Ayacucho "Cumbre de la gloria americana" cumplió su juramento de Cajamarca como una de las mayores expresiones de unión americana.
Este sería el tercer juramento de nuestro Libertador, considerando que el primer juramento lo realizó el 22 de enero de 1803 a la muerte de su esposa María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza en Caracas, donde prometió no volver a casarse.
Bolívar, es hoy y siempre un mensaje desde la eternidad, con visión y alma de poeta y voluntad de guerrero, con suficiente humildad para no perder el sentido del equilibrio y de la realidad.
Razón tenía el doctor peruano José Domingo Choquehuanca, cuando le dijo en la población de Pucará a Bolívar el 2 de agosto de 1825, en lengua quechua: "Con los siglos crecerá vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declina".
Bolívar soñó y realizó... porque quien no sueña no realiza.
*General de brigada (ej).
domingo, 19 de abril de 2009
19 de Abril de 1810... ni un solo tiro
Historia y Tradición
Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 19 de abril de 1810, fue un movimiento revolucionario originado por el espíritu separatista de los criollos, aprovechando que en el año 1808, Napoleón Bonaparte había invadido España y colocó en el poder a su hermano José, con el título de José I, conocido por la historia como "Pepe botella", el rey español Carlos IV, abdicó el 19 de marzo a favor de su hijo Fernando VII, quien salió desterrado hacia Francia; sus seguidores en España formaron Juntas de apoyo denominadas Supremas.
En Caracas los jóvenes se reunían en sociedades secretas, hermanados en los postulados franceses de: Libertad, Igualdad y Fraternidad, y en las ideas de nuestro siempre Precursor Francisco de Miranda, quien mantenía desde 1808 comunicación epistolar con Juan Vicente Bolívar, hermano de nuestro futuro Libertador.
Entre los jóvenes que realizaban estas reuniones podemos mencionar a los Bolívar, los Salías, los Ribas, los Ayala, los Montilla, los Ibarra, los Palacios, los Ustáriz y los Tovar entre otros. Las noticias que llegaban de la península a comienzos del año 1810, eran cada vez más alarmantes, lo que motivó a José de las Llamosas, vicepresidente del Ayuntamiento caraqueño a convocar una reunión con carácter de urgencia para el 19 de abril a las 7 de la mañana.
El Capitán General de Venezuela era Vicente de Emparán y Orbe, quien al percatarse en el Cabildo de la crítica situación planteada, prefirió diferir la reunión y trasladarse a la Catedral para asistir a los oficios religiosos de ese jueves Santo; antes de ingresar fue conminado por el caraqueño Francisco Salías, (hijo de la valenciana María Margarita Sanoja de Salías), para que regresara al Cabildo, donde se le exigió la renuncia, y desde el gran balcón al consultar con el pueblo que se encontraba en la Plaza Mayor, hoy Plaza Bolívar, si querían que los siguiese gobernando, un NO señalado por el sacerdote chileno José de Madariaga, verdadero protagonista de ese memorable día, y seguido desde abajo por el doctor Rafael Villarreal, motivó a que todos los presentes repitieran a coro "No lo queremos"; a Emparán no le quedó otra alternativa que renunciar y salir de Venezuela; en Caracas se formó la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, seguida por Barcelona, Barinas, Cumaná, Margarita, Trujillo y Mérida.
La Junta Suprema creó cuatro despachos: Marina y Guerra, Relaciones Exteriores, Gracia y Justicia y Hacienda, convocó a elecciones para el Congreso Constituyente de 1811, prohibió el tráfico de esclavos y ordenó la protección a los indios, creó la Academia Militar, designó comisiones al exterior para solicitar apoyo y fundó la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía.
El 19 en la tarde se conoció la buena nueva en El Hatillo y el 20 de julio en Bogotá.
Valencia, no estuvo ajena a lo acontecido, los hermanos Francisco (el marqués), y Fernando Rodríguez del Toro, coordinaron las acciones de apoyo del movimiento iniciado en Caracas, grito que como un eco llegó a los dos días; contó con la aprobación del comandante de milicias Francisco Ramón Páez y personas prominentes de la región valenciana, en la tarde del 21 de abril se supo la noticia en Puerto Cabello, quienes se sumaron al ejemplo que Caracas dio.
Lo ocurrido el 19 de abril, no fue un hecho fortuito, tenía raíces profundas con sentido de patria en sus ideales. Fue el primer gobierno de los criollos. Bolívar diría el 19 de abril de 1820 en San Cristóbal: "El 19 de abril de 1810 nació Colombia".
(*) General de brigada (Ej.)
sábado, 18 de abril de 2009
Hacienda-Ingenio de San Mateo, "testigo mudo del sacrificio"
En la carretera nacional que conduce de La Victoria a San Mateo, se encuentra la hacienda-ingenio de San Mateo conocida como "ingenio Bolívar", allí el valeroso prócer neogranadino Antonio Ricaurte (1786-1814) sacrificó su vida y salvó la Patria; histórico lugar reconstruido y convertido el año 1964 en Museo Histórico Nacional, propiedad de la familia Bolívar desde 1593 hasta 1877, fecha de venta por parte de Anacleto Clemente, hijo de María Antonia Bolívar hermana del Libertador. Esta histórica hacienda cambió de dueños en varias oportunidades hasta que en 1924 el presidente Juan Vicente Gómez la adquirió al señor Francisco Rodríguez Zumbado por la cantidad de cuatrocientos cincuenta mil bolívares para el Acervo de la Nación, decretándola el 14 de septiembre de 1924 Museo Histórico Militar, abierta al público a partir del 1ro de diciembre de ese año. Simón Bolívar y Castro conocido como "Simón el Mozo", nacido en la isla de Santo Domingo en 1569, cuarto abuelo del Libertador y primer Bolívar nacido en América hijo de Simón Bolívar "el viejo", luego de haber obtenido una "encomienda" el 17 de septiembre de 1593 para los indios Quiriquires en los fértiles Valles de Aragua, consolidó económicamente la hacienda, desarrollando el cultivo de la caña de azúcar con su correspondiente ingenio, molino de agua y hornos para la producción de la panela.
Simón "el Mozo" al enviudar ingresa a la vida sacerdotal cumpliendo actividades en Valencia. La encomienda es una institución socio-económica, mediante la cual, un grupo de individuos debía retribuir a otros en trabajo, especie o por otro medio en base al disfrute de un bien. En el complejo histórico se observa en la colina la Casa alta, sector conocido como la "colina del sacrificio" donde ocurrió la inmolación de Ricaurte; en la parte restaurada funciona un museo con armas y uniformes de la época emancipadora, como también una importante galería de pinturas. En la parte baja se encuentra el ingenio y en su cercanía el molino y los hornos del ingenio convertido en el Museo de la Caña.
A finales de 1802 el futuro Libertador y su joven esposa María Teresa Rodríguez del Toro disfrutaron algunos días en la acogedora hacienda atendidos por la servidumbre, y entre ella figuraba la Negra Matea. Esa hacienda será testigo mudo de dos combates ejecutados en el funesto año de 1814; la Primera Batalla de San Mateo llevada a cabo el 28 de febrero, cuando el Libertador cerca de la propiedad con tres mil soldados resiste durante diez horas la acometida de seis mil efectivos del ejército de Boves, optando éste último retirarse a Villa de Cura al resultar herido en una pierna. La Segunda Batalla ocurre el 25 de marzo, ya Boves recuperado de la herida con un efectivo de ocho mil combatientes e informado de la existencia de las armas y pólvora depositadas en la Casa Alta al resguardo del capitán Antonio Ricaurte, planifica el asalto a la hacienda, donde se encontraban heridos y enfermos de la lucha independentista, como también niños, mujeres y ancianos de pueblos cercanos huyendo de la cruel lucha. Bolívar encontrándose en la parte baja con mil quinientos soldados defendiendo a toda costa la posición, al analizar la crítica situación de enfrentarse a un enemigo numéricamente superior, diría a sus soldados inmediatos que: "mis valientes, si el sacrificio de la Patria impone morir en la lucha, seré el primero". El capitán Ricaurte conocido desde joven por su impetuosidad y valor como "el chispero", al observar la proximidad de los realistas desde las colinas cercanas hacia la Casa Alta al mando de José Francisco Morales, se acercó a la cocina y le pidió un tizón a la señora Petrona esposa de Vicente Malavé mayordomo de la hacienda; de inmediato ordenó desalojar a los enfermos, heridos y personal civil cercano y la poca tropa disponible, inmolándose para evitar que el valioso material bélico cayera en manos enemigas; inexplicablemente se salvaron de la explosión la mesa del comedor y un retablo con la figura de Santa Bárbara. Gracias a la digna y patriótica acción de Ricaurte, las fuerzas republicanas con la balanza de la victoria a su favor, pudieron asumir después de nueve horas de combate la iniciativa, y a sangre y fuego mediante un contra ataque obligaron a los realistas retirarse de San Mateo. María Antonia y su fiel Matea soportaron estoicamente el desarrollo de las acciones. El Libertador visitaría su hacienda en forma breve los años 1818, 1821 y 1827. En la población de San Mateo se encuentra la iglesia de la Virgen de Belén, la cual data de 1620, en ella se encuentra una lámpara donada por Don Vicente Bolívar y una campana y un cuadro de la coronación de la Virgen de Belén donados por Doña Concepción.
En junio de 1826, Bolívar le escribe a María Antonia pidiéndole gastar tres mil pesos en la reparación de la Casa Alta. El monumento recordatorio del sacrificio de Ricaurte fue donado por el gobierno de Colombia, erigida en julio de 1911 centenario de la declaración de la Independencia, obra del venezolano Lorenzo González. La población de San Mateo se ufana de ser capital del municipio Simón Bolívar. Visitar la hacienda de San Mateo es conocer el sacrificio de los prohombres alfareros de libertades.
(*) Gral. de Bgda.
jueves, 16 de abril de 2009
Dr. Luis López Méndez, "Promotor de Voluntarios"
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Se ha estudiado y valorado la importante participación de los voluntarios europeos en beneficio de la independencia suramericana; sin embargo, poco se ha divulgado del doctor Luis López Méndez, que como agente en Londres cumplió a cabalidad la misión de reclutar voluntarios, conseguir armas, municiones, alquilar barcos y lograr préstamos para los ingentes gastos que facilitaron romper el vínculo del nuevo mundo con la metrópoli. Este ilustre caraqueño, nacido en agosto de 1758, se graduó de abogado en la Universidad de Caracas; la preparación académica le permitió ser designado Alcalde Ordinario de Caracas en 1797. Encontrándose en Curazao en julio de 1797, junto a la familia del futuro general Manuel Piar ayuda a los revolucionarios Manuel Gual, José María España y Juan Picornell, emigrados a raíz de haber sido develado el movimiento conspirativo conocido como "de Gual y España".
El doctor López Méndez contrae matrimonio por segunda vez en 1800, con doña María Rodríguez Miranda, hija de Micaela Antonia Miranda, sobrina del "Siempre Precursor". Al iniciarse el movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810, nuestro biografiado se incorpora de lleno al lado de los jóvenes que más adelante nos legaron la independencia. La Junta Suprema de Caracas, asesorada por el Dr. Juan Germán Roscio, con la finalidad de informar los nuevos acontecimientos y obtener respaldo político y financiero, designa varias comisiones a Estados Unidos, Nueva Granada, Curazao e Inglaterra; a esta última nación fueron enviados Simón Bolívar, recién ascendido a coronel, como jefe de la comisión y quien cubrió los gastos; don Andrés Bello, como secretario, y el doctor Luis López Méndez, como comisario ordenador. El grupo salió el 4 de junio de La Guaira a bordo de la corbeta "Wellington", cedida por el gobierno inglés, y llegó al puerto inglés de Portsmouth el 29 de junio. A partir del 14 de julio son recibidos por el Secretario de Estado de Su Majestad Británica y varias personalidades, tiempo que aprovechan para visitar a Miranda, solicitándole regresar a Venezuela, aspecto materializado el 10 de diciembre de 1810. López Méndez trataba al "más universal de los venezolanos" como "pariente, paisano y amigo".
Bolívar regresa el 22 de septiembre a bordo de la corbeta "Saphire", Bello y López Méndez se quedan en Londres completando las coordinaciones previstas con las autoridades inglesas. Desde Barcelona, el 5 de enero de 1817, el Libertador designa a Bello y López Méndez comisionados de Venezuela en Inglaterra, para procurar personal y objetos militares. El triunfo inglés con apoyo alemán sobre Francia en la Batalla de Waterloo, el 18 de junio de 1815, y el advenimiento de la paz con la firma del Tratado de Viena, trajeron como consecuencia el licenciamiento de millares de soldados. Los movimientos de López Méndez eran seguidos por los espías del embajador extraordinario y plenipotenciario de España en Londres, el limeño José Miguel de Carvajal, Duque de San Carlos, quien protestaba constantemente por el apoyo brindado a López Méndez para la formación de los primeros cuerpos armados con veteranos e informaba a la metrópoli y a las colonias sobre la salida de barcos cargados con cientos de voluntarios, portando armas y llevando suficiente logística para la ejecución de las operaciones militares en apoyo de los insurgentes americanos.
Los barcos iniciaron su movimiento a finales de 1817 hacia Venezuela, Chile y Buenos Aires. La tarea de López Méndez no le fue de difícil ejecución, pues aprovechaba la "neutralidad benévola" del gobierno inglés y las facilidades de los comerciantes, que aceptaron como pago tabaco, mulas, cueros y frutos venezolanos. Los voluntarios ingleses empezaron a llegar a Angostura en marzo de 1818; al puerto de Juangriego, en Margarita, llegaron en febrero de 1819, siendo recibidos y organizados por el "siempre leal" Urdaneta. El último grupo arribó a Guayana el 19 de abril de 1819. Estos voluntarios, en base a su experiencia de combate, fungieron de instructores de nuestros bisoños soldados, como oficiales comandantes de unidades y miembros del Estado Mayor, aumentando notablemente la capacidad operativa y la moral del Ejército Libertador.
El general Pablo Morillo, llegado como "pacificador" en abril de 1815, preocupado por la presencia de europeos en las filas republicanas, se vio en la necesidad de enviar desde su cuartel general, ubicado en el caño Atamaica, una urgente comunicación al Ministerio de Guerra español el 28 de febrero de 1819, donde decía: "Hemos visto por primera vez a las tropas rebeldes vestidas a la inglesa completamente, y a los llaneros de Apure con morriones y monturas de caballería británica... si no recibo a tiempo los auxilios que aguardo de la península, la situación empeorará". López Méndez después del triunfo en Carabobo es designado en cargos diplomáticos en Europa. En 1826 estará en Lima, en 1827 en Guayaquil involucrado en una sublevación, siendo enviado en calidad de detenido a Bogotá; al poco tiempo se dirigió a Chile, donde murió en la población de Casablanca en 1841. Sus restos no han podido ser localizados.
En la Plaza Mayor de la localidad se colocó en 1970 un monumento recordatorio de este pundonoroso paisano, que cumplió a cabalidad la misión de búsqueda de personal, armas y equipo para aumentar la capacidad operativa necesaria para el éxito de las operaciones militares emancipadoras.
(*) General de Brigada (ej)
Artículo publicado en el Diario El Carabobeño:
http://www.el-carabobeno.com/p_pag_hnot.aspx?art=a271105lt09&id=t271105-lt09
martes, 14 de abril de 2009
El Gral. Pablo Morillo en Valencia
Bandera venezolana
Automóviles de los 40