martes, 9 de junio de 2015

El discurso de Cariaco. Discurso histórico real de la ignorancia, repetido en el siglo XXI.






Muchas personas han oído en oportunidades acerca del famoso “discurso de Cariaco” pronunciado hace 65 años en nuestra población, que para la época no contaba con ningún servicio como agua, electricidad; las calles de tierra y las constantes inundaciones del río Carinicuao que arrasaba con todo lo que encontraba a su paso, amén de el único medio de transporte eran los burros.


El diario El Nacional publicó hace 27 años el discurso en sus páginas y recoge lo que a través de la oralidad llegó a manos del redactor de la época y lo publico tal como salió en su momento.


El año de 1947 se recuerda como un año en que la lucha política adquirió signos de violencia en muchas regiones de Venezuela. Los partidos AD, Copei, URD y PCV se disputaban las elecciones presidenciales. Asunción Guzmán, militante fundador de Acción Democrática, fue escogido para que hablara en un mitin en Cariaco, donde debía asistir el candidato presidencial Rómulo Gallegos.


Asunción Guzmán acudió a su amigo Andrés Barrios, urredista, encargándole que le hiciera “un buen discurso político” para leerlo el día del acto en la plaza de Cariaco. Barrios, bajo los influjos de las copas en una bodega de Carúpano, diseñó y confeccionó el discurso, pero con el agravante, o atenuante de que muchas frases y palabras, giros y gracejos fueron añadidos por otras personas que compartían la jarana alcohólica en ese caluroso mediodía carupanero.


La tradición oral ha conservado el texto del discurso. Asunción Guzmán, frente al público y de espaldas a un descomunal jabillo, expresó lo siguiente:

“Compañeros deportivos: hétenos aquí solemnemente instalados, serena la mirada, seguro el porvenir; aquí en Cariaco, con sus ríos caudalosos, sinuosos, brumosos y hermosos; aquí en Cariaco, con sus techos rojos, su blanca torre, sus azules lomas y sus bandas de tímidas palomas que hacen nublar de lágrimas mis ojos: porque Cariaco no es Casanay, ni Casanay es El Pilar, ni El Pilar es Tunapuy, ni Tunapuy es Pantoño, ni Pantoño es Cariaco, y yo estoy hablando precisamente en Cariaco” (grandes ovaciones).


“Por aquí pasó un tal Jóvito Villalba (silbidos y rechiflas) y se fue, pero no importa, porque como dijo nuestra querida compañera Juana de Arco, en un mitin de Acción Democrática en Tucupita, un amor se va ¡cuantos se han ido! Otro amor volverá más duradero y menos doloroso que el ya ido”.


“Aquí está con nosotros el compañero Severo Cortés, que no es severo ni cortés, pero es valiente. El compañero Severo, antes de la revolución de octubre, no sabía leer ni escribir y hoy pesan sobre sus espaldas cartapacios de libros y plumarios, y es de Correspondencias, Actas y Secretario, 192 de la Independencia y 85 de la Federación del año que sigue y cursa”. (Prolongados aplausos)


“Estamos satisfechos compañeros, por la obra creada desde el poder. En los años que tiene el compañero Betancourt al frente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, hemos construido nada menos que la Cordillera de los Andes, la Cordillera de la Costa, el Cabo de Tres Puntas, San Francisco, Malapascua, Punta Cardón, Punta Arena y la Península de Araya. Y si no hemos hecho el acueducto de Margarita, a los adecos nos cabe la honra de haber hecho la isla que no es lo mismo”.


Acuérdense compañeros, del compañero José Francisco Bermúdez, que montado en lo alto de este jabillo y mirando hacia el poniente dijo: “cariaqueños, de lo alto de este jabillo, cien siglos os contemplan”; acuérdense del compañero Simón Bolívar, cuando paseaba en las góndolas llenas de belleza, allá en Venecia, con su prima Fanny; y acuérdense también del compañero Jesucristo, cuando con cinco panes y cinco sardinas le dio de comer a cinco mil personas y eso que no había Junta Reguladora de Abastecimiento”.


“Compañeros, fíjense hasta donde llega el sectarismo de los urredistas, el sectarismo marrón, que una obra como Romeo y Julieta, los urredistas dicen que la escribió un tal “Cheskespiare”, claro, porque el “Cheskespiare” es urredista, pero todos sabemos en el partido que esa obra salió de la pluma vigorosa del compañero Domingo Alberto Rangel”.


“Compañeros…yo lo único que les pido es que voten por Rómulo Gallegos para la presidencia de la república. Gallegos es grande en el pensamiento y en la acción; Gallegos es tan grande, compañeros, que es capaz de echarse encima, él solo, la América del Norte, la del Centro, la del sur, Monagas, Anzoátegui, Nueva Esparta y Trinidad. Y abajo la banca, la industria y el comercio”.


Estruendosos los aplausos, los gritos, silbidos y rechiflas…No se entendieron las últimas palabras.

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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