domingo, 26 de abril de 2015

HEMINGWAY: ENTRE LA T IERRA Y EL MAR

Rafael Arteaga Romero *
           
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  Fue en las vacaciones de la primavera  del año 2012. Mi esposa cumplía años  en ese entonces y de mutuo acuerdo escogimos irnos de viaje a algún lugar marino habida cuenta de nuestro gusto por lugares olorosos a yodo y sal y llenos de historias marineras. 
 Enrumbamos hacia los cayos de La Florida, específicamente a Key West o Cayo Hueso como también se le conoce buscando playas,  historias del gran océano y no se cuanto más
 Siendo el lugar de los Estados Unidos más cercano a la isla de Cuba, queríamos ver donde llegaron los primeros balseros, pioneros de la diáspora cubana. Nos atraía entrar a la casa donde vivió ese connotado escritor, periodista, cazador de fieras, pescador de alta mar y muchas cosas más llamado Ernest Hemingway.
 Una vez llegados a nuestro destino floridiano buscamos el número 907 de Whitestreet, situado a pocas cuadras del muelle principal, lugar de una hermosa mansión de arquitectura hispana y de dos pisos, construida en 1851.  Allí Hemingway y su esposa vivieron desde los años treinta y durante más de diez años, escribiendo en ella sus obras más importantes.
 Al pasear por sus amplios y arbolados jardines me di cuenta de la gran cantidad de gatos de varias razas que moraban en ellos, muchos  con una característica especial: sus patas, por una alteración genética tenían cinco y más dedos y su origen fue un gato regalado al escritor en los años 30, el cual poseía esa característica llamada polidactilia.
  Subiendo al segundo piso de la casa, pudimos observar una habitación que guardaba el escritorio y algunos libros, conservándose aún la máquina de escribir utilizada tantas veces.  Igualmente allí se atesoraban múltiples trofeos de caza mayor, representados por cabezas de animales disecadas colgando de las paredes como recuerdo de sus viajes a tierras africanas.
  Su afición por el mar lo lleva a vivir en Cuba durante mas de 20 años (1939-1960) entre La Habana y Finca Vigía , a unos 24 kilómetros de la capital, lugar donde escribió Rafael Arteaga Romero * obra que le valió el Premio Pulitzer en Mayo de 1952.  Acostumbraba salir de pesca en su muy cómodo yate “Pilar”, siendo ganador de varios concursos y uno de ellos celebrado en 1960 llevó su nombre: “Concurso de Pesca Hemingway”  en donde también participó Fidel Castro.
 El Bar Floridita y la Bodeguita del Medio atestiguan la fuerte tendencia al alcoholismo de Hemingway, particularmente El Floridita en donde existe una estatua suya al lado de la barra del bar como testigo mudo de sus permanentes visitas al mismo.
 Si las etapas de su vida dedicadas al mundo marino son interesantes, no menos son las vividas en tierras muy lejanas a su lugar natal, Idahoo, Estados Unidos. Hacia el año de 1914, al comenzar la Primera Guerra Mundial, se  alistó como tantos otros jóvenes en el ejército de su país, pero no fue aceptado como combatiente por tener un defecto visual y se le destinó al frente en Italia como conductor de ambulancias militares.
 Laborando como periodista en Nueva York para varios diarios fue enviado como corresponsal a cubrir las incidencias de la guerra civil española actividad que le permitió conocer la península ibérica y vivir sus costumbres. Su gusto por la España de entonces lo animó a viajar a ella varias veces acumulando amistades y grandes noches de farra y corridas de toros. De allí surge su obra “Muerte en la Tarde” , “Por quién doblan las Campanas” , “Adiós a las Armas” y otras más.
 La Segunda Guerra Mundial lo encuentra desarrollando su trabajo de corresponsal en Normandía y durante el desembarco de las tropas aliadas, demostró un gran valor al estar en los sitios de pleno combate, valor que fue posteriormente reconocido al concederle a posteriori la “Estrella de Bronce” del ejército americano.
 Al llegar la post guerra y hacia 1946 comenzó a escribir una trilogía tentativamente titulada “La Tierra, El Mar y El Aire”, la cual revelaba los tres ambientes en que siempre se movió, particularmente tierra y mar, que inspiraron el título de este artículo.
  Pero curiosamente en el aire también estuvo a punto de morir pues en uno de sus viajes por avión en el continente africano, el aparato sufrió un desperfecto cayendo a tierra, dejándolo gravemente herido y con importantes secuelas orgánicas. Tales secuelas y el deterioro físico sufrido contribuyeron a la gran depresión que mantuvo durante años. Algunos meses después le fue concedido el Premio Nobel de Literatura pero sus trastornos de salud no le permitieron viajar a Estocolmo para recibirlo.
  Su gran depresión lo lleva al suicidio el cual ocurre en l961 en su casa de habitación perdiendo así el mundo de las letras al prolífico autor de más de un centenar de relatos, una decena de novelas, cuatrocientos artículos y ensayos y hasta una obra de teatro.


*Médico pediatra  y escritor.                                                                                       

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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