viernes, 14 de diciembre de 2012

Boticas y boticarios :La primera botica de Venezuela se estableció en Cubagua a en el siglo XVI


OSCAR YANES

ASÍ SON LAS COSAS

El acucioso historiador y farmacéutico Ángel Félix Gómez, nacido en Porlamar, sostiene que la primera botica venezolana nació en Cubagua y no en Caracas como se ha venido afirmando. Hablé hace algún tiempo con "Felito", como le dicen en Margarita y me refirió lo siguiente: "El 11 de abril de 1528 llegó a Cubagua desde Sevilla, la carabela Santa María de Guadalupe al mando de Germán Rodríguez. En el cargamento de la carabela aparecen drogas y preparaciones farmacéuticas, para el mercader Juan de la Barrera, dueño de la Botica de Cubagua. En total 92 productos con peso de 70 kilos.

Cristóbal de Medina, era el boticario de Cubagua -me siguió contando Gómez- Esta botica fue la primera en Venezuela y se adelantó a la Botica de Caracas, fundada a mediados del siglo XVII, perteneciente a Marcos Portero de Los Santos, señalada hasta ahora como la primera en tierra venezolana". Añadió el historiador que para 1611 en La Asunción se encontraban boticas y boticarios. Todos estos datos aparecen en el libro Presencia de la primera botica en Venezuela, de Ángel Félix Gómez.

En una publicación del profesor Orlando Vizcarrondo M., profesor de la Facultad de Farmacia de la UCV y del profesor Luis José Vera S., también de la misma facultad y quien se dedicó de lleno a la formación y conservación del gran Museo Histórico de la Farmacia en Venezuela, se señala que en 1499 "pisa tierra venezolana el primer facultativo farmacéutico, un italiano de apellido Bernal, quien trajo consigo algunas sustancias y drogas usadas en sus preparaciones medicinales".

El académico de la historia Héctor Parra Márquez, en su libro Sitios, Sucesos y Personajes Caraqueños cuenta cómo la viruela, la sífilis y la fiebre amarilla azotaban a Caracas durante la colonia cuando un médico, Rafael Ellelker, a quien le decían don Rafael, el Inglés, estableció una farmacia en Caracas. Este médico vendió luego dicha botica por setecientos pesos a don Xavier de Socarrás quien fijó su residencia en una casa al lado del establecimiento que había comprado.

La gente comenzó a hablar de "La Botica de Socarrás", para indicar cualquier dirección en el centro de Caracas: "llegas a la Botica de Socarrás y cruzas a la izquierda". Otros decían: "subes dos cuadras hacia el norte de la esquina donde vive Socarrás, al lado de la Botica". Y aquella esquina quedó consagrada para siempre como "una de esas deliciosas vitrinas de la entrañable crónica caraqueña", según las palabras del hoy injustamente olvidado gran periodista y escritor Ramón Díaz Sánchez.

Y don Manuel Bernal, el italiano que llegó con medicinas en 1499, se convirtió después por orden de La Corona en el fiscal de drogas y productos farmacéuticos. Las boticas cayeron en manos de curanderos y en Caracas y en la población de San Carlos "estaban robando y matando a la gente "con remedios malos". Bernal, pasó a ser el Torquemada en la guerra contra los curanderos más peligrosos, pues no recetaba yerbas, sino píldoras. "¡Chúpate esa mandarina!".

Así son las cosas
|  EL UNIVERSAL
viernes 14 de diciembre de 2012  12:00 AM


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