viernes, 27 de agosto de 2010

GOTTFRIEL KNOCHE "el momificador"

EUMENES FUGUET BORREGALES*

PICACHO EL PALMAR
HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS DE LA GUAIRA
TOMAS LANDER
FRANCISCO LINARES ALCANTAR
HACIENDA BELLA VISTA o CARICARI


Famoso científico alemán, quien logró desarrollar técnicas de embalsamiento en los cadáveres no reclamados en los hospitales de La Guaira. El sombrío médico Gottfried Knoche (se pronuncia canoje) utilizaba a una vieja mula para transportar los cadáveres sin dolientes hasta su laboratorio, donde experimentaba fórmulas para embalsamar. La técnica de Knoche hasta hoy se desconoce, pero se caracterizaba por no extraer del cuerpo ningún órgano o víscera, a diferencia de la tradicional técnica egipcia para embalsamar. El hábil cirujano nació en la población de Halbertstadt, Selva Negra, el año de 1813, logrando graduarse en la universidad de Friburgo en 1840. Atraído por sus lecturas y el llamado de algunos paisanos radicados en Venezuela, le interesó ejercer en nuestro país, y llega a La Guaira en 1840 en compañía de su esposa y dos enfermeras. Obtuvo reválida de la Universidad Central de Venezuela en 1845 para ejercer legalmente la profesión. En el caluroso puerto atendía a los alemanes allí radicados y a los pacientes pobres, sin cobrar por sus servicios. Le correspondió fundar en 1854, con otros colegas, el conocido Hospital San Juan de Dios de La Guaira, ubicado al lado de la Catedral, durante el gobierno federal del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, hospital hoy desaparecido.

Knoche igualmente fue director del Hospital de La Guaira donde combatió eficientemente la epidemia de cólera desatada en buena parte del país. Atraído por el clima montañoso del Ávila, que le recordaba su país de origen, emprendía largas caminatas y paseos en mula. A fines del siglo XIX construyó una mansión rodeada de flores y árboles frutales, conocida como Hacienda Bella Vista o Caricari, ubicada al norte del picacho El Palmar, próximo al sector El Palmar; adonde se llega subiendo por Macuto o San José de Cotiza, en Caracas. Uno de sus dos hijos se graduó de médico para ejercer en Puerto Cabello; su hija Anna se casó con un médico. Volviendo al proceso de embalsamiento, el doctor Knoche no suministró a nadie su inédita fórmula de preservación de cadáveres, la cual lograba que por largo tiempo el cuerpo se mantuviera sin descomponerse. En su completo laboratorio, instalado en su casa de habitación, preparaba sueros antiofídicos. Numerosas curiosidades se rememoran de este excéntrico médico, recordándose al famoso soldado de la Guerra Federal, José Pérez, quien permaneció sesenta años momificado, uniformado y con un viejo fusil aparentando ser un guardián de la casa del científico; de la misma forma utilizaba perros, gatos y burros disecados, que dispersos en los patios, parecían vigilar, amarrados con cadenas para ahuyentar a los curiosos. A cien metros de su vivienda, construyó un mausoleo con cinco fosas o criptas de mármol cubiertas de vidrio, donde permanecieron su esposa, su hija, su yerno y dos enfermeras en perfecto estado de conservación. El famoso pintor Bellerman pasó temporadas de descanso en la acogedora residencia, allí podía contemplar el paisaje de Macuto y el mar Caribe.

Por su fama de embalsamiento le llamaban el "Momificador del Ávila" y también el "Frankestein venezolano". Sus servicios post mórtem fueron solicitados para aplicar su técnica al eminente doctor Tomás Lander, fallecido el 6 de diciembre de 1845, quien luego de recibir el líquido milagroso, permaneció momificado por 39 años, vestido y maquillado sentado en la sala de su casa, ubicada en la esquina de La Pedrera en Caracas, hasta el 5 de abril de 1884, cuando fue trasladado al Panteón Nacional; igual actividad realizó al presidente en ejercicio Francisco Linares Alcántara, fallecido repentinamente de afección bronquial en La Guaira en noviembre de 1878, antes de su traslado al Panteón Nacional el 4 de diciembre de ese año. El doctor Knoche falleció en su residencia avileña el 2 de enero de 1901, llevándose a la tumba su bien guardado secreto, no sin antes dejar preparado suficiente líquido para preservar su propio cadáver. Su residencia, laboratorio y el mausoleo fueron saqueados y luego abandonados; los restos humanos momificados fueron enterrados cerca del sitio. Al doctor Knoche, conocido como el "Momificador" de la fórmula secreta; le sobrevivió su leal y eficiente enfermera alemana Amalie Weissmam, que fallecería en 1926 a los ochenta y ocho años de edad, para quien, por cierto, su fallecido patrón dejó preparado el misterioso y eficiente líquido, que luego de veinticinco años aún conservaba su capacidad para momificar. A más de un siglo de su muerte, aún se comentan en nuestro principal puerto, algunas referencias sobre las momias del Ávila y la leyenda del Frankestein venezolano, Gottfried Knoche.

(*) General de brigada (Ej.)

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