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domingo, 17 de enero de 2016

EL TETANO INFANTIL EN VENEZUELA Dr PASTOR OROPEZA. 1937

Doctor Pastor Oropeza*

EL TÉTANOS INFANTIL EN VENEZUELA (1937)


 

Folleto escrito por el Dr Pastor Oropeza. Publicaciones del Ministerio de Sanidad y Asitencia Social. Impreso en Tipografía Americana, Caracas, 1937. “Se designa en Venezuela con el nombre de mocezuelo al Tétanos Infantil o mejor dicho, al tétanos del recién nacido. Con el advenimiento de la era pasteuriana en la medicina en la medicina, se ha modificado totalmente el concepto sobre esta enfermedad. Sin hipérbole puede decirse que la bacteriología ha dado toda su luz sobre esta enfermedad infecciosa, en su etiología, patogenia y tratamiento. .. La puerta de entrada de la infección tetánica en el niño recién nacido la constituye el cordón umbilical el cordón umbilical o la herida consecutiva a su eliminación.


Si esta sección no se realiza con las condiciones de limpieza requeridas y si después las curas del cordón – hasta su caída definitiva, más o menos 7o día - , no se practican con la asepsia suficiente, el bacilo de Nicolalier, agente etimológico que existe en todas partes sembrará la herida” (Texto tomado del documento) Contenido parcial: Diagrama de las variaciones anuales de las cifras absolutas y del los coeficientes por mil nacimientos de la mortalidad por tétanos infantil acorrida en la república durante los años 1922 a 1936.-- Cura umbilical.-- Registro de comadronas.-- El médico de sanidad.-- Servicio nacional de puericultura.-- Curso para las comadronas rurales.-- Instrucciones para las comadronas.-- Cosas importantes que una comadrona no debe hacer.-- Síntomas peligrosos para la madre después del parto.-- Estados peligrosos del bebe.-- Preparación para la asistencia obstétrica domiciliaria.-- Preparación del material aseptico.-- Atención de los intestinos durante el parto.-- Sistema que hay que seguir en la lactancia del bebé durante los primeros días de nacido.

Folleto: Cota: V- 43 C116. Libros raros.

domingo, 3 de enero de 2016

Una Celebración Olvidada / Historias de los hospitales en Caracas

 
Dr. Daniel J. Sánchez Silva*
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Hospital Vargas 1900
Este primero de enero del 2016 se cumpli
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125 años de la inauguración del Hospital Vargas en la ciudad de Caracas. Fue aquel jueves 01 de enero de 1891 cuando Caracas se vistió de fiesta por el acontecimiento más importante que ocurriría. La población subió hasta las faldas del Ávila pues el nuevo hospital sería inaugurado. Una cantidad inusitada de pobladores, curiosos, aduladores, académicos y políticos se aglomeraron en torno a la nueva edificación, entre escombros que aún quedaban de la construcción. A las 10:15 minutos de la mañana el Presidente de la Republica el Abogado Dr. Raimundo Andueza Palacios inaugur
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oficialmente el primer hospital de la modernidad en Venezuela, entrando así nuestro país a una nueva etapa en la historia de la medicina. El discurso de orden estuvo a cargo del Dr. Calixto Gonzales quien exaltó el logro de  haberse construido el hospital agradeciéndoles a dos presidentes civiles y abogados como Juan pablo Rojas Paul y Raimundo Andueza Palacios y celebró que el epónimo fuera el del padre de la medicina venezolana “José María Vargas”. Aunque su nombre oficial es Hospital Vargas.
 
Hace 25 años en enero de 1991 se cumplieron 100 años de la inauguración del hospital Vargas. Aquello fue un gran acontecimiento, se publicaron libros, se dictaron discursos de orden en las academias, las universidades y en el congreso de la república. Fue decretado el Vargas como monumento nacional y se hicieron una cantidad de promesas en donde se reformaría la infraestructura y se ampliaría para darle mejor capacidad, aun esperamos por el cumplimiento de las mismas.
 
Hoy 5 cuartos de siglo después, ha pasado desapercibido el cumpleaños de nuestro Hospital. Entre la tristeza, la desidia y el abandono estamos sobreviviendo a duras penas. Los que hemos optado por no abandonarlo, padecemos los duros golpes que da la indolencia de la autoridades oficiales al no proveer de insumos, no mejorar la infraestructura y no realizar ningún esfuerzo por combatir la inseguridad.
 
Quizás no podemos vivir de recuerdos, sin embargo es significativo recordar lo importante que ha sido el Vargas para la historia de Venezuela. En las grandes epidemias que asolaron a nuestro país como la gripe española de 1918 fue el Vargas el hospital que respondió a la población. Durante la mayoría de las revoluciones y montoneras de finales del siglo XIX y en el siglo XX los heridos eran atendidos en nuestro hospital. Y no olvidemos en el siglo XXI el 11 de abril del 2002, la mayor parte de los heridos de la avenida Baralt y de Miraflores fueron atendidos en nuestro hospital hasta alta horas de la madrugada del 12 de abril. Jamás el hospital en 125 años le ha preguntado a los heridos de que tendencia política es para poder ser atendido. Nosotros atendemos personas enfermas sin distinción de sexo, raza o condición económica o social.
 
Me siento en deuda con los grades maestros y directores de nuestro hospital como Pablo acosta Ortiz, el Mago del bisturí y príncipe de la cirugía; José Gregorio Hernández fundador de la medicina experimental en Venezuela o Luis Razetti quien fuera un gran cirujano y académico e impulsor
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e la modernidad en la medicina venezolana. Todos ellos trabajaron en el Vargas, dieron su vida por el hospital y ahora su hospital agoniza ante la desidia e inclemencia de las autoridades oficiales.
 
Dentro de pocos días cumpliré 20 años de servicio en el hospital y en el año 1996 el 23 de enero cuando ingrese a él, aun se hablaba de lo que había sido la celebración de los 100 años, y de alguna manera me emocionaba saber que yo estaría presente para los 125 años. Que gran tristeza siento que después de 5 cuartos de siglo nuestro gran hospital se encuentre en el olvido. Recuerdo yo
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que cuando entre a este centro de salud, los directores de hospital siempre eran profesores de la universidad con el más grande rango académico de manera tal que siempre los veíamos rodeados de bachilleres preguntándoles alguna duda médica. Hoy en día nuestros directores son foráneos los cuales no conocen ni la realidad ni la historia del hospital, son nombrados a dedo y desconocemos sus credenciales académica y por lo general andan rodeados de escoltas y/o guardaespaldas lo que los hace aún más lejanos.
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Que paso? Que hicimos mal? Porque hemos tratado tan mal al nosocomio que durante 125 años le ha dado tanto a Venezuela. Para concluir este más que un artículo, un lamento. Debo decir que la patria algún día nos reclamara nuestros actos y el no haber sabido defenderla a ella y a nuestras instituciones.
 
Que Dios Bendiga a Nuestro Hospital en sus 125 años, a nuestros pacientes y a nuestra patria.
*Dr. Daniel J. Sánchez Silva
Jefe del Servicio de Anestesiología Hospital Vargas
Profesor de Historia de la Medicina Escuela Vargas UCV


Hospital Vargas año1900

viernes, 25 de diciembre de 2015

José Francisco Torrealba


Biografia elaborada por:
José Ramón Torrealba, Rafael T. Torrealba, Ana Benigna Torrealba y Ana Teresa Torrealba

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José Francisco Torrealba fue un hombre nacido y
criado en el campo, en contacto con la naturaleza y el pueblo, lo cual contribuyó a estructurar su personalidad, recia, dedicada al trabajo, desprendida de los bienes materiales y con una gran sensibilidad para analizar, sentir y buscar solución a los problemas de la comunidad.
    Nace en el hato San Roque, en las cercanías de Santa María de Ipire (estado Guárico, Venezuela), el 16 de junio de 1896. Sus padres: Don Tereso Torrealba y Doña Ana María González de Torrealba. Fue el séptimo de nueve hijos de esta unión. Contrae matrimonio con Rosa Isabel Tovar, de Zaraza, con quien compartió 43 años de su existencia. Tuvieron doce hijos: Ana Isabel, Pedro Aquilino, José Witremundo, Ana Rosa, José Francisco, Ana Teresa, Sara del Pilar, Rafael Tereso, Jesús Rafael, José Ramón, José Nicolás y Ana Benigna, todos profesionales universitarios.
  Realiza sus primeros estudios en el Colegio de Luis Morillo y Saturno González, en Santa María de Ipire y en la Escuela del Br. Diego Antonio Ferrer y de su hermana Ana Isabel Torrealba, en San Diego de Cabrutica. Luego pasa al Colegio San Gabriel y al Colegio Federal de Zaraza (1910-1916), donde obtiene el título de bachiller. En Caracas realiza estudios de Medicina en la Universidad Central de Venezuela, donde obtiene el título de Doctor en Ciencias Médicas, en 1922, con excelentes calificaciones.1
    Durante toda su vida cultivó su formación humanística y el aprendizaje de varios idiomas. Fue un autodidacta y suplió la falta de estudios de postgrado formales con incesantes lecturas de textos de la ciencia médica europea dominante para la época; no sólo de Parasitología y Medicina Tropical sino de Psiquiatría, Psicología, Cardiología, Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Terapéutica, entre otros. Leía y hablaba varios idiomas: francés, alemán, portugués e italiano. Era un asiduo lector de los clásicos griegos y romanos, de filosofía, de literatura en general y de todo conocimiento que contribuyera a su formación integral.

    Entre 1924 y 1927 se desempeña como director del "Asilo de Enajenados" de Caracas. Su labor en este Instituto, en pro de mejoras de la asistencia de pacientes con problemas psiquiátricos y de diagnósticos precisos en el área, es reconocida por el Dr. Ricardo Álvarez en su obra "La Psiquiatría en Venezuela", quien considera a Torrealba como el precursor de las reformas de la asistencia psiquiátrica en el país.3
    Viaja a Alemania en 1928, por breve tiempo y aquí visita el Instituto de Enfermedades Tropicales de Hamburgo, bajo la dirección del Dr. Müller, luego regresa al país y se establece en el medio rural.
    A partir de 1929 su vida continúa en los pueblos del Guárico (Santa María de Ipire, Zaraza y San Juan de los Morros), siguiendo las sugerencias de su padre, Don Tereso Torrealba. Allí transcurre su existencia alrededor de su labor como investigador científico, como médico y como ciudadano ejemplar, denunciando los problemas, las miserias y las dificultades de las poblaciones menos favorecidas y abogando por soluciones urgentes para combatir las enfermedades y mejorar las condiciones de vida de los pobladores.
    Durante muchos años estudia, con dedicación, las enfermedades tropicales más frecuentes en la zona: paludismo, chagas, bilharziosis, parasitosis intestinales, elefantiasis, leishmaniasis, dedicando una atención especial a la Enfermedad de Chagas. Comprueba un elevado número de pacientes con esta patología, casos agudos y crónicos entre los habitantes de los ranchos de paja e insiste en la necesidad de eliminar este tipo de vivienda y en general mejorar las condiciones de salud y de vida del campesino.
    Su primera publicación en la Gaceta Médica de Caracas, aparece en 1932, sobre parasitosis intestinales en Zaraza y otras poblaciones del Guárico y Anzoátegui,4 en 1933 sobre estudios realizados en referencia al Rhodnius prolixus y Tripanosomosis en el Distrito Zaraza (Guárico) y en 1934 publica sus observaciones sobre la aplicación del xenodiagnóstico en humanos, para el diagnóstico de la Enfermedad de Chagas. Esta prueba había sido descrita por el profesor francés Emile Brumpt y utilizada sólo en animales experimentales.5
    Practica los primeros exámenes coprológicos en Zaraza y demuestra un importante poliparasitismo; realiza autopsias en humanos para indagar porqué fallecen de muerte súbita los habitantes de estos pueblos; examina bovinos para diagnosticar anaplasmosis (datos inéditos).
    Demuestra la presencia de T. (S) cruzi en especies de reduvídeos transmisores: Rhodnius prolixus, Triatoma maculata y Panstrongylus geniculatus y en mamíferos reservorios domésticos y silvestres. Compara la incidencia de infección por T (S) cruziy T. Rangeli en el Distrito Roscio, estado Guárico y describe el primer caso agudo de Tripanosomosis rangeli en Venezuela. Comprueba dos nuevos tripanosomas: el T. barnolai en un mono de Venezuela y el T. itriagoi en un roedor Dasyprocta de Venezuela.
    Realiza estudios de infección experimental en animales de laboratorio con Schistosoma mansoni, en búsqueda de un huésped susceptible para analizar los mecanismos de resistencia e inmunidad y decidir sobre las condiciones de laboratorio óptimas para análisis de drogas terapéuticas.6
    Otro aspecto importante de su actividad científica es el referente a la preparación y aplicación de extractos de protozoarios (Tripanosomas y Leishmanias) en pacientes con tumores malignos o con enfermedades enigmáticas o difíciles de curar.7
    Publica sus trabajos científicos en revistas nacionales y extranjeras y lo visitan importantes personalidades científicas de la Medicina de Venezuela y otros países del mundo. Entre ellas podemos mencionar: María y Leónidas Deanne, Antonio Dacio Franco do Amaral (Sao Paulo, Brasil), Emmanuel Días (Instituto Oswaldo Cruz, Río de Janeiro, Brasil), Emile Brumpt y Jean Coudert (Francia), Enrique Tejera, Arnoldo Gabaldón, Humberto Fernández Morán, Félix Pifano, Otto Hernández Pieretti, José Vicente Scorza (Venezuela), Cecilio Romaña (Argentina), A. Neghme R. (Chile).1
    Su obra científica aparece recopilada en 7 fascículos, bajo el título de: Investigaciones sobre la Enfermedad de Chagas (estado Guárico), donde incluye trabajos sobre esta enfermedad y otras patologías, así como resultados de investigaciones realizadas con otros investigadores, desde 1934 hasta 1963.8 Además en 1950 publicó un libro titulado: Pequeños Apuntes sobre algunas familias del oriente del Guárico y en especial de Zaraza.
    También, el Dr. José Francisco Torrealba tenía una sólida preparación en Clínica médica y quirúrgica, obstetricia y ginecología, pediatría, psiquiatría, lo cual le permitía realizar increíbles aciertos diagnósticos y terapéuticos. Decía: "hay que leer y releer, aprende a escuchar, observa, examina, palpa, percute, ausculta. Piensa en las enfermedades y búscalas, pero si no sabes que existen ¿Cómo pensar en ellas?" Lectura y experiencia, "ojo clínico", las bases del éxito.2
    Torrealba, quien dedicó su vida al estudio de las diversas patologías tropicales, con su sólida formación humanística, manifestó siempre honda preocupación por los problemas del país, especialmente en los aspectos de salud, educación y honestidad, pilares que él consideraba fundamentales para el progreso y desarrollo de los pueblos. Este médico rural, en sus numerosas intervenciones se refería de manera clara, precisa, sin rodeos sobre los diversos problemas de la educación, de la política, del estado grave de las viviendas, de las condiciones de los centros de salud, de los vicios (alcoholismo, tabaquismo, drogas), de los juegos en general, del niño abandonado, de las precarias condiciones de vida de los campesinos, del peculado, de los problemas universitarios, problemas de tránsito, inmigración, masa obrera, de la pobreza, no sólo de la ausencia de lo indispensable para la existencia sino también en el pensar. Estas ideas aparecen expuestas en artículos periodísticos, los cuales fueron recopilados en dos tomos: Voces para sordos (1958)9 y Canto de Guacabas (1960).10
    Recibió numerosas distinciones: Premio "Vargas", Premio "Brault" otorgado por la Academia de Medicina de París, Orden del Libertador Grado Comendador, Aplauso al Mérito de la Creole Petroleum Corporation, Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, Miembro de The Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene, Londres, Hijo Ilustre de Santa María de Ipire, Orden Andrés Bello (post mortem) en la Clase Banda de Honor.
    También un importante número de promociones estudiantiles llevan su nombre, así como Instituciones relacionadas con la educación o la asistencia médica. Igualmente se ha escogido su nombre para designar premios que se otorgan en reconocimiento a labores de investigación o a la vida y trayectoria de ciudadanos meritorios.11
    Fallece el 24 de julio de 1973 en Caracas y sus restos reposan en San Juan de los Morros, pueblo donde vivió sus últimos treinta años.
    Torrealba siempre resaltó su origen humilde, con la idea de llevar un mensaje de esperanza a los miles de niños que habitan nuestros campos, sin recursos y alejados de los centros de educación y significarles, con el ejemplo de estudio, responsabilidad y perseverancia que caracterizaron su vida, que es posible lograr objetivos y metas personales y luchar por el bienestar de la comunidad, aún en condiciones adversas del entorno.

Referencias 
1. Torrealba J. F. Curriculum vitae. En Investigaciones sobre la Enfermedad de Chagas en San Juan de los Morros. Recopilación Fascículo V. Caracas. Imprenta Nacional (1956) Pag. 313-33.
2. Torrealba Rafael T.- "Así era mi padre" en: José Francisco Torrealba Investigador del mal de Chagas y otras enfermedades Tropicales en Venezuela. Boletín del Archivo histórico N° 9. (1992). Pag. 19-23. Publicaciones de la Secretaría de la UCV.
3. Álvarez Ricardo. "La Psiquiatría en Venezuela desde la época precolombina hasta nuestros días". Caracas. Talleres de la Lotería de Beneficiencia pública del Distrito Federal (1942). Pag. 398-399.
4. Torrealba J.F Breves notas para el estudio de algunas parasitosis intestinales en Zaraza y otras poblaciones del Guárico y Anzoátegui. Gac. Med. Caracas. (1932) N° 23. Pag. 655-658.
5. Torrealba J. F. Algo más sobre Tripanosomosis. Ensayo de Xenodiagnóstico. Gac. Med. Caracas. (1934) N° 13.
6. Torrealba J. F. Scorza J.V. y Dáger C. The Experimental Infection of some wild mammals from Venezuela with Schistosoma mansoni. Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene. (1958). Vol. 52. N° 6. Pag. 565-569.
7. Torrealba J. F., De Roys Carlota y Ramos Italia.- Otra Nota sobre Extractos de Protozoarios. Leído en la Academia de Medicina. En Recopilación Fascículo VII. Año 1963. Pag. 283-289.
8. Torrealba J.F. Investigaciones sobre Enfermedad de Chagas en San Juan de los Morros, Estado Guárico, Venezuela. Recopilación Fascículos I, II, III, IV, V, VI Y VII. Años 1943-1963
9. Torrealba J.F. Voces para Sordos. Primera Edición (1958) Tipografía C.T.P. San Juan de los Morros. Auspiciada por el Gobierno del Estado Guárico. Segunda Edición (1984).
10. Torrealba J.F. Canto de Guacabas y Otros escritos. Primera Edición (1960) Tipografía C.T.P. San Juan de los Morros. Segunda edición 1984.
11. Rodríguez Adolfo. El sabio Torrealba. Serie Centenario del Dr. José Francisco Torrealba. Fundaculgua. Caracas. 1996. Pág. 53-56.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Dr. Pablo Acosta Ortiz, “el príncipe del bisturí”




Eumenes Fuguet Borregales (*)
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Así es reconocido este galeno barquisimetano, de los primeros en realizar intervenciones quirúrgicas en nuestro país, nacido el 21 de Marzo de 1864, hijo del jurista Pablo Acosta y Benigna Ortiz; en 1885 recibe en la Ilustre Universidad Central de Venezuela el título de Doctor en Medicina y Cirugía. Se traslada a Mérida donde ejerce la profesión por poco tiempo. Viaja a Paris en 1887 completando su preparación con honores en noviembre de 1892, al presentar la tesis doctoral: “El tratamiento quirúrgico de los aneurismas del tronco Braquio cefálico y del cayado de la aorta”; investigación que recibió grandes elogios de los exigentes profesores, se tiene aún como bibliografía en varios países. Ese año regresa al país; en Barquisimeto conjuntamente con el Dr. Antonio María Pineda, convierten el Hospital La Caridad en un centro de estudio y práctica de la medicina en la región.
 Ejerce la docencia en la Cátedra de Anatomía  de la U.C.V durante dos años;  funda por propia iniciativa la Cátedra de Clínica Quirúrgica en 1895, allí aplica los últimos conocimientos adquiridos en Francia, que impulsa la preparación de los futuros cirujanos que tanta falta hacían. Su preparación y habilidad como cirujano en el Hospital Vargas de Caracas desde 1890 hasta 1900, lo perfila junto a Luís Razetti, entre los mejores galenos de una época cuando se realizaban pocas intervenciones quirúrgicas. Sus alumnos expresaban: “maneja el bisturí como un gran artista”. Entre 1893 y 1895, es redactor de la sección “Cirugía” de la Gaceta Médica de Caracas, es cofundador en 1893 y presidente  al año siguiente de la Sociedad de Médicos y Cirujanos de Caracas.
Designado jefe de Servicios de Cirugía del hospital Vargas en 1895. Junto al Dr. Santos Dominici, es de los fundadores de Instituto Pasteur de Caracas el 1ro de abril de 1895, ubicado  entre las esquinas de Cruz Verde a Velázquez de la parroquia Santa Teresa; antigua  casa del escritor Cecilio Acosta, tío del Dr. Acosta Ortiz. Fue el primer instituto de investigación científica que funcionó como tal, pues contaba con: docencia, investigación y producción de vacunas para la comunidad; allí produjeron las vacunas contra la difteria, la rabia y la viruela.
El Dr. Acosta es designado Diputado por los estados Bermúdez en 1897 y Barcelona en 1899; ejerció en tres oportunidades la dirección del hospital Vargas entre 1899 y 1907, además de ser miembro en 1899 y vicepresidente en 1904 de la Junta Administradora de los Hospitales Civiles del Distrito Federal. Es cofundador del Colegio de Médicos de Venezuela y presidente de su comisión preparatoria en 1902. Miembro fundador de la Academia Nacional de Medicina en 1904, correspondiéndole el Sillón XXII. Contrae matrimonio en Caracas el 14 de Marzo de 1906, con María Tresselt, procrean a Pablo y Mery.
El Dr. Acosta es designado  Presidente de la Comisión de Higiene Pública Nacional, Vicerrector de la U.C.V en 1908. Senador por el estado Lara en 1910; nombrado Presidente de la Academia Nacional de Medicina durante el período 1912-1914. Escribe en 1911: “Lecciones de clínica quirúrgica”, con prólogo de su profesor francés, el eminente médico cardio vascular Le Dentu. Escribió en base a su experiencia  numerosos artículos sobre temas científicos y literarios. Sus valiosos servicios médicos y docentes son recompensados con diversos reconocimientos, entre ellos: la Medalla de Instrucción Pública y Medalla Las Palmas de la Academia de la República Francesa. El Dr. Acosta viaja a Paris donde muere de una bronconeumonía el 13  de Febrero de 1914 a la edad de cincuenta años. En su honor varios institutos llevan su nombre: una clínica, una escuela y un comedor escolar en Barquisimeto. En Caracas un liceo lleva su nombre, así como también en San Fernando de Apure el principal hospital; el Decanato de Ciencias de la Salud  de la Universidad Centro-Occidental  Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Bronces que eternizan su memoria se encuentran en una plaza de Barquisimeto, en el Hospital Vargas de Caracas y en el Salón de la Fama del International College of Surgeons (cirujanos) de Chicago. Diferentes galenos expresaron su alto concepto de nuestro biografiado, entre ellos: Luís Razetti, Placido Rodríguez Rivero Ex Rector de la U.C.V y Ramón Ignacio Méndez Llamozas.
Historia y Tradición
(*) Gral. de Bgda.                                                                       churuguarero77@gmail.com
@eumenesfuguet


Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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