lunes, 27 de diciembre de 2010

Teresa Carreño, extraordinaria pianista

Eumenes Fuguet Borregales (*)
Cual balanza de la dama ciega de la justicia, la vida de Teresa Carreño estuvo signada por la gloria y la desgracia, como suele suceder con los grandes personajes que legaron para las futuras generaciones honda huella de enseñanza. El 22 de diciembre de 1853 nació en Caracas María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño, mejor conocida como Teresa Carreño; hija de Don Antonio Carreño, autor del famoso manual de Urbanidad y Buenas maneras, sobrino de Simón Rodríguez, y Doña Clorinda García Sena y Toro, sobrina de María Teresa Rodríguez del Toro, esposa del Libertador. La preparación artística de la futura máxima pianista latinoamericana de su época, estuvo a cargo de su padre, hijo del conocido músico Cayetano Carreño, complementados por el distinguido músico Julio Hohené. A causa de la crítica situación política y social del país debido a la Guerra Federal, fue llevada a los EE.UU de Norteamérica. A los nueve años impactó y emocionó al auditorio del Irvin Hall de Nueva York el 25 de noviembre de 1862. Actuó como solista con la Orquesta Sinfónica de Boston en enero de 1863. En 1866, apenas con trece años le ofreció en la Casa Blanca un concierto al Presidente de los EE.UU Abraham Lincoln; ese año la familia viajó a París, donde muere su querida madre. La adolescente fue escuchada en mayo de 1866 por el italiano Joaquín Rossini el autor del Barbero de Sevilla, y el famoso pianista húngaro Franz Liszt entre tantas celebridades que la aplaudieron y ofrecieron sus conocimientos en el desarrollo de esta virtuosa joven; lamentablemente por problemas económicos no pudo trasladarse a Italia en busca del apoyo ofrecido. París la recibe con una crítica favorable. Su talento es reconocido de tal manera que le patrocinaron una importante gira por el interior de Francia y por EE.UU, Alemania, Italia, Nueva Zelanda y Australia; Las mejores orquestas sinfónicas se disputaban el honor de presentarla en los conciertos. Contrae su primer matrimonio en 1873 con el violinista Emilio Sauret; felicidad de apenas dos años con quien procrea una hija. Realizó un segundo intento matrimonial con el barítono Giovanni Tagliapetra a quien conoció en Boston. Su padre falleció en París el 4 de septiembre de 1874. La situación económica apremiante para Teresa la obliga dejar a su hija en manos de una señora de apellido Bichoff quien se encargó de adoptarla con la condición tan fuerte e inhumana de que su madre no la vería más nunca. Los servicios artísticos de Teresa Carreño son requeridos en Venezuela por el Presidente Joaquín Crespo en 1885; el barco que la transportaba llegó a Puerto Cabello en octubre para continuar a La Guaira; en Caracas participó en tres conciertos. El 29 noviembre ofreció un brillante concierto en el Teatro de Valencia, la orquesta, estuvo dirigida por el maestro Rius. Llegado de nuevo a la presidencia Antonio Guzmán Blanco, la invitó a presentarse en Caracas en 1886, la condición civil de divorciada y vuelta a casar no era bien vista por la exigente sociedad caraqueña de la época, la cual no asistió a los conciertos. Nuestra paisana fue demandada teniendo el Presidente Guzmán Blanco que apoyarla económicamente para cancelar la demanda y poder salir de Venezuela el 23 de agosto de 1867. Teresa Carreño tenía un proyecto de instalar en Caracas un Conservatorio de Música y una Escuela de Declamación. De nuevo en Europa fijó residencia en Berlín, destacándose como solista de la Orquesta Filarmónica de la capital Alemana. Divorciada, casa por tercera vez con el pianista Eugenio D´ Albert en julio de 1892; a los tres años se divorcian. Teresa Carreño realizó su cuarto y último matrimonio en 1901 con Arturo Tagliapetra uno de sus cuñados. En Europa se complicó la permanencia a causa de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), motivo por el cual se traslada a España, Cuba y los Estados Unidos de Norteamérica. Falleció nuestra distinguida paisana en Nueva York el 12 de junio de 1917, contaba los sesenta y cuatro años de edad. En el transcurso de su agitada actividad artística compuso entre tantas obras musicales: Vals Teresita (en honor a su hija, futura pianista), Himno a Bolívar en el centenario de su nacimiento, Saludo a Caracas; unas setenta obras, la mayoría para interpretarse en piano. Nunca perdió la nacionalidad venezolana, tres hijos procreó en sus matrimonios a saber: Lulú en 1878, Teresa en 1882 y Giovanni en 1885.Sus restos regresaron a Venezuela en 1938 e ingresaron al Panteón Nacional el 9 de diciembre de 1977. En su época era de las pocas mujeres que realizaban presentaciones artísticas públicas, actividad exclusiva para los hombres. En su honor el ejecutivo nacional designó el complejo Cultural más grande del país ubicado en Caracas.

Historia y tradición
(*) General de Brigada.
eumenes7@gmail

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