viernes, 20 de noviembre de 2009

Doña Dominga Ortiz, esposa del gral. Páez

Eumenes Fuguet B. (*)

En la población de Canaguá del estado Barinas el 1ro de noviembre de 1792, ve la luz primera Dominga Ortiz, denominada por los llaneros combatientes "La Señora" en señal de respeto y admiración, hija del ganadero Francisco Ortiz y Micaela Orzúa. Huérfana a temprana edad de padre y madre; sus tíos maternos se encargan de educarla. Contaba diecisiete primaveras cuando conoce a José Antonio Páez con diecinueve años, para el momento peón desde 1807 de la Hacienda La Calzada cercana a Canaguá, propiedad de Manuel Antonio Pulido (1780-1817) futuro prócer de la independencia; contraen nupcias en Canaguá el 1ro de julio de 1809, bajo la bendición del presbítero Pedro José Leal. En su testamento Páez declaró que no poseía ninguna clase de bienes y que su esposa aportó al matrimonio reses y bestias caballares. A partir del 19 de abril de 1810 el futuro "Centauro de los llanos" se alista en el escuadrón de caballería de Pulido; Dominga lo seguía con un grupo de troperas (en Colombia se denominan Juanas y en México Adelitas), encargadas de la logística y atención de los soldados heridos y enfermos. Páez en su autobiografía apunta: "Nunca sabrá la juventud del mañana, todos los sacrificios y privaciones de los que hicimos la independencia". A finales de 1813, el capitán Páez es capturado y encarcelado por el jefe realista Antonio Puy Gobernador de Barinas; Dominga al enterarse se le presenta al español con carta del sacerdote Fray Simón Archila, Párroco de Barinas, abogando por la libertad de su marido; Puy hace caso omiso a la comunicación y dirigiéndose a Dominga le dice:"La próxima le daré cuatro tiros si sigue defendiendo a estos picaros traidores al rey". La noble esposa busca apoyo en su tío Cristóbal Orzúa para cancelar trescientos pesos que le exigían a cambio de la libertad; al momento de cancelar le duplican la cantidad e informan que el reo será fusilado esa noche. Dominga al oscurecer realizó cuatro disparos al otro lado del río e hizo conocer la presencia de soldados de caballería que se aproximaban con sed de venganza; es cuando Puy apresuradamente abandona Barinas, dirigiéndose a San Fernando de Apure, quedando liberados ciento quince presos. Relato conocido por la historia y tradición como la presencia del "ejército de las ánimas". Después de la batalla de Carabobo, el general en jefe Páez, deja a Dominga con sus dos hijos Manuel Antonio y María Rosario, nacidos y criados con sacrificio y abnegación en el fragor de la lucha. La apureña Barbarita Nieves (1803-1847), será la nueva compañera de Páez; coloquialmente hablando, Dominga se comió las verdes y Barbarita las maduras. Esta llanera singular no se amilanó, se movilizaba entre Barinas y Valencia; de profunda fe religiosa resignada como una de aquellas víctimas de las tradiciones bíblicas, observa desde lejos la evolución del hombre y del guerrero. La estrella de Páez empieza a opacarse al enfrentarse al gobierno de los hermanos Monagas. Procedente de Curazao el 1ro de julio de 1849 invade Venezuela por la Vela de Coro, en su avance es derrotado en Macapo por el general de división José Laurencio Silva, es trasladado a la cárcel pública de San Jacinto de Caracas, y finalmente recluido el 8 de noviembre en el castillo de San Antonio su Eminencia en Cumaná, donde para poder respirar tenía que hacerlo acostado y pegado a la hendija de la puerta. La abnegada mujer recibe la noticia con serenidad, lo visita en compañía de su hija; pero sin perder tiempo acude al Congreso y ante el Presidente José Tadeo Monagas que la conocía en los avatares independentistas. El 20 de marzo el Congreso decreta la expulsión de Páez hacia Sant Thomas; sale de Cumaná en el buque "Libertador" el 24 de mayo de 1850. Una vez en la isla, Páez pretende retenerla; una frase de Dominga, ratifica la firmeza de la voluntad puesta a prueba:"Vuelvo a mi retiro, solamente vine a cumplir un deber de esposa cristiana a sacarle a usted de la prisión". El "Centauro" sale de San Thomas el 13 de junio vía Filadelfia. En Venezuela Doña Dominga trataba de recuperar los bienes confiscados a su esposo y los hatos de su propiedad, los cuales no fueron devueltos. A los ochenta años sin recursos económicos solicita al Congreso "la limosna de una pensión". Fallece esta digna dama de la historia en Caracas el 31 de diciembre de 1875. De su vida pulcra, activa, responsable y digna no existe comentario adverso alguno; injustamente olvidada, quizás recordada como la esposa cubriendo largas jornadas a caballo para acompañar al esposo en la homérica empresa de romper la tutela de la España imperial, intercediendo para evitarle continuar en prisión o salvarlo de la muerte con su "Ejército de las Ánimas".

(*) Gral. de Bgda

Diario El Carabobeño
Historia y Tradición
eumenes7@gmail.com

1 comentario:

ORANGEL RAVELO dijo...

Excelente trabajo a fin de informar a las nuevas generaciones de la actuación de las mujeres antes y después de la independenci, hoy a mas de 200 años se siguen liberando destierros y batallas de nuevas heroinas, como es el caso de Lilian Tintori y Mitzi Capriles, en defensa de sus esposos como presos políticos!!! Att orangel Ravelo

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