domingo, 31 de mayo de 2009

¡La famosa frase no fue original de Cipriano Castro!

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera.

Bolívar en el Potosí
.

General argentino Carlos María de Alvear 16 de octubre de 1825:
“Más el suelo sagrado de la patria se haya profanado por las plantas de un impío extranjero”

Cipriano Castro 9 de diciembre de 1902:
“La planta insolente del extranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria”

Historia y origen de la primera frase.
La Banda Oriental del Río de La Plata (Uruguay) fue visitada por vez primera por el español Juan Díaz de Solís en 1516, el primer poblado en forma, fue la ciudad de San Salvador en el año 1574 (hoy Dolores) fundada por Juan Ortiz de Zárate, y la verdadera colonización fue por los jesuitas los cuales fundaron las Misiones Orientales.
El problema entre españoles y portugueses surgió cuando estos últimos fundaron la Colonia de Sacramento, frente a Buenos Aires en el año 1680. A partir de allí ocurrieron varias disputas y enfrentamientos entre ambos bandos. Los españoles ampliaron la posesión de la franja cuando fundaron la ciudad de Montevideo, al este de la Colonia de Sacramento, entre los años 1724-1726; pero el conflicto continúo. Aparentemente resuelto con el Tratado de San Ildefonso en el año de 1777, cuando Portugal renuncia a las dos orillas de los ríos de la Plata y del Uruguay, los luso-brasileños perdieron la Colonia de Sacramento y, transitoriamente, los Siete Pueblos de las Misiones, los cuales recuperarían en 1801 tras una breve guerra entre España y Portugal.
Hasta la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires, la Banda Oriental sólo era la franja más oriental del Virreinato de La Plata; luego de la revolución, gracias a José Gervasio Artigas, quien luchó contra los españoles y portugueses se constituyó la Provincia Oriental hoy la nación de Uruguay.
Cuando Don Pedro fue declarado emperador de Brasil en el año 1822, nuevamente reinicio la guerra invadiendo la Banda Oriental y tomando la ciudad de Montevideo. Esto condujo a que Argentina, en el segundo Congreso de Tucumán, solicitara el apoyo de Simón Bolívar para llevar adelante la guerra contra el imperio, cuyas fuerzas ocupaban la Banda Oriental. Para comunicarle al Libertador la decisión del Congreso fueron comisionados el general Alvear y el doctor Díaz Vélez; ambos traían como objetivos, la invitación formal y expresa de hacerle la guerra al Brasil.
El gran historiador y biógrafo del Libertador, el colombiano Indalecio Liévano Aguirre, en su famoso libro: Bolívar, narra en forma brillante, tal acontecimiento, he aquí un resumen:
“El 19 de agosto del año 1825, el Libertador llegó a la Paz, el 5 de octubre llegó a la ciudad legendaria de Potosí, y el 8 lo hicieron los delegados del Congreso argentino, que de inmediato se reunieron en forma no oficial. Mientras avanzaban las conversaciones, el Libertador recibió la noticia desde la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que de la Corte de Brasil ha llegado un nuevo general con tropas, destinada a la provincia de Matogroso, que linda con la de Chiquitos por el lado de Santa Cruz, y que han adelantado dos avanzada sobre el territorio de Chiquitos que pertenece al Alto Perú (Bolivia)”
Este suceso ocurrió el 11 de octubre y el Libertador, hombre de grandes decisiones y precisión al actuar, toma la siguiente determinación; tan bien narrada por Liévano:
“Bolívar hizo anunciar a los emisarios del Río de la Plata que el día 16 les recibiría en audiencia oficial y en su carácter de supremo mandatario del Perú. Además, se dirigió al comandante brasileño, Araujo y Silva-bajo cuyas ordenes había ocurrido la ocupación de la provincia de Chiquitos-, en los siguientes y categóricos términos: Prevengo al señor comandante general de Santa Cruz que si usted no desocupa en el acto la provincia de Chiquitos, marche contra US. Y no se contente con libertar nuestras fronteras, sino que penetre al territorio que se nos declara enemigo, llevando la desolación y la muerte para vengar nuestra patria y corresponder a la insolente nota y a la guerra con que US. lo ha amenazado”
El 16 de octubre de 1825 en la reunión definitiva y oficial, el general Carlos María de Alvear, luego de variada conversación sobre el tema dijo al Libertador:

“Más el suelo sagrado de la patria se halla profanado por las plantas de un impío extranjero”.

El final de estos sucesos, fue que Brasil antes las amenazas del Libertador, al cual apoyaban Argentina, Bolivia y el Perú, y, sobre todo, por la personalidad y determinación de Bolívar, quien poco hablaba cuando no era necesario, pero, cuando lo hacía, sí actuaba, El Imperio Brasileño se retiró de ambos territorios vilmente ocupados. La Gran Colombia bajo la dirección de su vicepresidente Santander se desentendió de esa situación, por supuesto, debido a la envidia y al rencor que siempre demostró Santander a Bolívar, y quién se sentía opacado por la figura universal del Libertador.

Historia y origen de la segunda frase.
Como consecuencia de la deuda contratada en 1896 con los países europeos, el atraso de la cancelación de la misma y el lenguaje que juzgaban inapropiado por violento, utilizado por el presidente Cipriano Castro al tratar con los diplomáticos; se creo una situación de tensión en las relaciones de Venezuela con los países europeos.
Un ejemplo de esto fue el trato que le dió al diplomático francés, al no estar de acuerdo con él le hubiera bastado con declararlo persona no grata, no lo hizo y, en vez de esto, lo sacó de una patada de su oficina.
PedroM. Morantes, con el seudónimo de Pío Gil, entre una de sus descripciones dice: “ “Egoísta, ególatra, que habría sacrificado la patria a su dicha, y sobre todo las pavesas humeantes de la ruina nacional, habría entonado él sólo el soliloquio de su autoadoración, empinabase sobre los pies, inflado, casi hasta reventar, como el sapo de la fabula, por un inmenso orgullo”.
El 9 de diciembre, el almirante británico Douglas, jefe de la flota aliada, da la orden de apoderarse en la Guaira de la flota venezolana. Acorazados ingleses, alemanes e italianos inician el bloqueo y mientras los barcos alemanes toman el control de Puerto Cabello y Maracaibo, los ingleses prefieren el rumbo oriental, en camino hacia las bocas del Orinoco.
El presidente Cipriano Castro desde el balcón de la Casa Amarilla lee su histórica proclama:

“La planta insolente del extranjero ha hollado el suelo sagrado de la patria”

Si comparamos ambas frases, considero que no es difícil ver la similitud entre ambas y pensar que Castro se inspiró en la frase del general Alvear.
Como reseña el general Eleazar López Contreras: “Cipriano Castro a pesar de haber sido hijo de personas humildes y de modesto medios de vida, fueron personas de costumbres ejemplares, que le permitieron levantar la numerosa familia en un ambiente distinguido y honorable”
Castro tuvo como “preceptores” al señor Juan de Dios Bustamante y al doctor Federico Bazó, ambos de larga y meritoria vida dedicada a la docencia. Luego de la muerte de su madre y la formación por su padre de un nuevo hogar determinaron su decisión de estudiar en el Seminario de Pamplona durante tres años.
Como podemos apreciar luego de la descripción de López Contreras, sobre la educación recibida por Castro; a pesar de ser de carácter y personalidad bastante complicada y caprichosa, y de una conducta que dejaba mucho que desear, sobre todo en un presidente de la República, además de todos los merecidos epítetos que de él dijo Pío Gil, es posible que haya leído la historia del Libertador en el Potosí, o, lo más probable, que su ministro, el flamante historiador Eduardo Blanco lo haya asesorado en su alocusión.
Hasta el presente no he encontrado ningún escrito que haga esa observación en cuanto a la similitud de las dos frases- algo que me parece extraño, dado la importancia que en nuestro país se le ha dado a Castro por esa frase, sobre todo en los últimos años.
Sus restos fueron trasladado al Panteón Nacional el 14 de febrero de 2003.

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera.
Correo:
yerena.gerónimo@gmail.com

Bibliografía.
1º.-Indalecio Liévano Aguirre. Bolívar. Ediciones Cultura Hispánica del Instituto de Cooperación Iberoamericana. Madrid.1983.
2º,-Augusto Mijares. El Libertador. Tercera Edición. Comandancia de las Fuerzas Aéreas de Venezuela. Caracas. 1967.
3º.-Joaquim Veríssimo Serrao. Aspiraciones hegemónicas y rivalidades luso-hispanas. Iberoamérica una comunidad. Monte Avila Editores Latinoamericana. 1992.
4º.-Joaquim Veríssimo Serrao .Organización y terminología política. Leyes y justicia en Brasil. Iberoamérica una comunidad. Monte Avila Editores Latinoamericana. 1992.
5º.-Ramón J. Velásquez. Cipriano Castro en su época. La política. Monte Avila Editores. Caracas. 1991.
6º.-Morantes, Pedro María (Pío Gil). El Cabito. Quinta Edición.
Caracas.1991.
7º.-López Contreras, Eleazar. El presidente Cipriano Castro. Ediciones Revista Bohemia. Caracas.1987.

Bandera venezolana

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