viernes, 6 de febrero de 2015

HISTORIAS IRREVERENTES DE LAS CALLES DE SABANA GRANDE. SEGUNDA PARTE

JESUS ALFARO GARANTON
 


 

LAS CAMINADORAS fueron clase aparte, esas son las duras de este negocio, incontrolables, inestables y problemáticas, son más peligrosas que chavistas contando votos, comenzaron en la Casanova, fueron correteadas hasta la Libertador y hoy languidecen en las cercanías de La Florida donde increíblemente ejercen su labor en horas diurnas, por aquello de la inseguridad y viéndolas se palpa de cerca los estragos de la devaluación porque parecen vacas cerreras que son "ojerosas y garrapatosas". 

Años atrás tuve que ir a la clínica, donde una persona que había sufrido un accidente requería de mis servicios, era la época en que la Avenida Libertador se convertía en el centro del comercio de la carne humana. Apenas caía la noche, las famosas caminadoras de la Libertador desplegaban  todos sus encantos para la atracción de posibles clientes, la oscuridad permitía que muchos travestis se colaran entre ellas, la pasarela colocada estratégicamente frente a la clínica, servía de magnifico vía de escape en caso de persecuciones policiales y por eso estas trabajadoras nocturnas habían elegido ese sitio para su labor. Ese día una vez cumplida mi función médica salí en búsqueda de mi carro y me encontré ante un pandemónium de gritos, carreras y rolos de policías que revoloteaban sobre mi cabeza amenazadoramente. Quedé estático, no sabía qué hacer, pronto comprendí que me encontraba en medio de una redada policial, intenté escapar cuando siento que un policía corpulento me agarra del brazo y trataba de ponerme las esposas, quedé sorprendido y no tuve tiempo de reaccionar, ya me veía en la cárcel cuando un salvador grito de los muchachos guardianes de la clínica intervinieron e hicieron saber a  los policías que yo era médico y no tenía nada que ver en aquel despelote. No dejaba de reírme y los agentes de la seguridad pública no se explicaban tal conducta, porque yo solo pensaba en la cara que pondría mi mujer cuando la llamara para que fuera en mi rescate a una  comisaría donde yo estaría rodeado de mujeres pintarrajadas y de otras no tan hembras con voz gruesa y cañones en la barba. Explicarle a mi esposa que había salido a cumplir con mi deber de médico y terminar preso en una redada de caminadoras hubiera sido harto difícil.



 

Sabana Grande comenzó a mermar con la aparición del CENTRO COMERCIAL CHACAITO, fue el primer centro comercial de la ciudad, un cambio radical en la oferta de mercancías y también en el ambiente farandulero. El Drugstore, una gringada mas donde ofrecían hot dogs gigantes y unas enormes lisas cerveceras, pero en el sótano se abrieron dos tesoros para los amantes de la vida nocturna, la discoteca Eva y el Scotch Pub y en la esquina opuesta la jai caraqueña inventó el exclusivo Le Club, un lugar súper sifrino donde había que sacar un carnet y firmar un libro de asistencia para entrar, luego del trámite burocrático y traspasada la puerta había que fruncir un poco la nariz para estar en la onda. Poco tiempo  después mudaron hacia la salida a la Solano el HIPOCAMPO, donde Renato Salani y el clarinete de su hermano Giulio nos hacían bailar las románticas canciones del festival de San Remo, fue la época de Il Mondo, de las canciones de Nicola di Bari y del inolvidable Volare de Doménico Modugno,” Nel blu dipinto di blu…”

EVA, fue la gran discoteca, sencillamente espectacular y la manejaba un francés Jacques Delsol, allí se bailaba la música disco en contorsiones que tenían mucho que ver con el estado físico de la personas era el sitio in de Caracas, allí había que ir para ver y para ser visto, si no ibas  a la Eva no estabas en nada, era un ambiente ruidoso y apretujado. El Scotch Pub, era por contrario, un lugar discreto y tranquilo donde Pat Obrien tocó el piano como nunca, lo recuerdo como una versión moderna y en  technicolor de la película " Casablanca", donde Humprey Bogart soltó su inolvidable "Play it again, Sam".

En una noche en el Eva, me encontré con un señor que intentaba hacer cabriolas con una muchacha a quien triplicaba en edad, pero ella lo doblaba en estatura, era ese tipo de chama que siempre quiso ser Miss pero no llego a clasificar para el concurso y quedan errantes en las pistas  hasta que consiguen un resuelve. El vejete era un conocido hombre de negocios que había hecho mucho dinero y se hacía sentir en todas partes exhibiéndose con muchachas jóvenes que eran su pasatiempo. Me topé con el señor en el baño y me sorprendió cuando le veía mirarse ante un espejo y con la boca abierta examinaba detenidamente su lengua, la movía de lado a lado, la subía y la bajaba, la proyectaba hacia adelante, sus movimientos eran como los de una cobra dispuesta a atacar y cuando terminó esa rutina de ejercicios lingüísticos, exclamó ! Aquí hay hombre para rato! El viejito era muy atildado y después de arreglarse la corbata sacó un frasco de Agua de Colonia Jean Marie Farina, se la restregó en la cara y me dijo: mira mijo, cuando salgas con una carajita  usa este perfume, porque las hace recordar a su abuelito y se ponen flojitas. Dicho esto, pasándose la mano por su pelo engominado salió al ruedo con su lengua en ristre listo para terminar la faena con la grandulona.



Echo de menos DON LUIS, el mejor bar que he visto en Caracas, estaba situado en Chacaíto, un poquito antes del edificio Easo y tenía su apartado especial de estacionamiento, era un sitio casi secreto, rodeado de vidrios gruesos y negros que impedían cualquier visión indiscreta, no le abrían a nadie que no fuera conocido y creo que instalaron la primera cámara de vigilancia que llego al país, uno se paraba en la puerta y esperaba el rechinar de la cerradura que permitía el  acceso. En su interior, que discreto lujo, una acogedora penumbra, unas mullidas poltronas de cuero negro y un inolvidable sonido surgido de las teclas de un piano Steinway de media cola, acariciadas por las manos mágicas del maestro Filippo. La  barra tallada en noble caoba te recibía en calma y unas palabras, casi un susurro te recibían dándote la bienvenida el magistral Renato, rey indiscutible de los cocteles y la fina atención. Eran casi parte de la decoración del local tres personajes que se daban cita  y con mucha frecuencia en la esquina más iluminada de la barra, un italiano muy bien trajeado con una pajarita casi siempre desabrochada, cordial y dado a repartir rondas de tragos a los presentes, era el exitoso constructor de Playa Grande, el viejo Tani y sus amigotes y financistas Alfredo Stelling y el Dr. Miguel Pérez Carreño. En Don Louis se servían los mejores tragos usando vasos de cristal, solo se servían dos tipos de pasa palos, asado negro cortado en pequeños trocitos y carpaccio con bizcotelas, eso sí, mínimas raciones. El sitio era para tomar uno o acaso dos tragos acompañados de la maravillosa música de Il Maestro Filippo. Que falta nos hace hoy un Don Louis, clase y elegancia a todo dar.

Si de barras oscuras  hablamos hay que mencionar un rinconcito en la Avenida Libertador con música de los 50 y 60, boleritos pegajosos de Lucho Gatica y Carmen Delia Depiní, magnifico  lugar para entonarse y decidir llevarle una serenata a la compañera de universidad a quien le "estábamos echando los perros" ¿les suena RECORDAR ES VIVIR? José Luis Pimentel fue su dueño, luego fue mi alumno y hoy es un renombrado galeno



El BULEVAR de Sabana Grande era otra cosa, ese era el centro del medio de la mitad, Sergio Dahbar en un artículo publicado esta semana en El Nacional lo define muy bien “En los años setenta Sabana Grande era una fiesta que no se apagaba nunca. Las librerías Uno, Cruz del Sur y Suma, formaban un triángulo ineludible que atraían a la bohemia nacional e internacional como un imán. Se colgaba carne cruda en una galería y se esperaba recibir reconocimiento de la crítica. La tertulia era hasta altas horas de la noche, se bebía licor como cosaco, para en la madrugada buscar cobijo en una cama ajena que ofrecía afecto y horas menguadas de sueño” Que maravilla en pocas frases condensó todo. La exposición aludida fue utilizando carne cruda y se llamó Necrofilia, fue una exposición provocadora de la gente de izquierda,en una galería llamada El Techo de la Ballena, se esperaba la llegada de la Digepol para clausurarla, pero fue la Sanidad quien la cerró debido a la putrefacción inaguantable del local. Esos artistas despistados eran algo inocentes.

En una ocasión caminaba por Sabana Grande con una amiga y nos topamos con un colombiano peludo y con una camisa al estilo de Daniel Santos, con el cual intercambiamos algunas palabras, a mí me pareció algo trivial, de haberlo sabido entonces me le hubiese guindado del cuello y me hubiese tomado un selfie para el recuerdo, porque años después supe que le había dado la mano al fenomenal GABO, UN DESCONOCIDO MAS, quien pasado los años se convertiría en Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, orgullo  de todo latinoamericano.



En la década de los setenta, Londres marcaba el ritmo de los grandes cambios, los Beatles nos obligaron no solo a oír su música, sino nos enseñaron a vestir pantalones de bota ancha y a dar preponderancia al pelo largo y bigotes. La capital británica se había convertido en la Meca de todo contestatario y era el destino de músicos, poetas, pintores, era el centro de la vida licenciosa. Las minorías de costumbres sexuales equivocadas no fueron la excepción y todo metrosexual,  gay o simple marico sentía la atracción de la City como destino final de sus aventuras. Cuando regresaban de su periplo londinense, volvían con un posgrado y hasta un PHD en mariconerías, se soltaban el moño  y pareciera que habían comprado la cerrajería de abrir los clóset. En ese entonces nos reuníamos semanalmente con un grupo de amigos alrededor de la barra de La Cibeles y nos tomábamos toda la cerveza que pudiéramos consumir mientras disfrutábamos de nuestra conversación. Uno de los asiduos era objeto de bromas por lo delicado y fino de sus intervenciones, el resto lo calificaba de gay, pero yo le tenía un especial aprecio y siempre objetaba a su favor que la delicadeza en el trato era porque había quedado huérfano desde niño y había sido criado por un trio de tías solteronas. Pero el asunto se puso color de hormigas cuando anunció su inminente viaje a Londres. Dos años después lo vi en el Gran Café mientras reía alborozado  y agarrado de manos con un catire altote que no hablaba español, me lo presentó como SU TARZÁN. Este cuento de hados no terminó bien porque poco tiempo después al catire se lo llevó por delante una gandola de 18 ruedas y mi amigo cayó en una depresión melancólica que lo condujo a una muerte temprana con una infección rebelde a tratamiento y que luego llamarían Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA).



Anécdotas de putas hay mil, pero vamos a dejarlas hasta aquí en beneficio de la moral y las buenas costumbres. Quiero dejar constancia que escribo para todo tipo de público y cuando termino un artículo se lo leo a Maribel, quien se transforma en la primera censora, es decir tengo mi Vitelio Reyes particular.



Sabana Grande ha recibido la agresión en sus entrañas cuando la perforaron para el paso del Metro, ha sufrido la gélida reconstrucción ordenada por PDVSA, ahora es un caminadero de gente presurosa que no dedica ni una mirada a las nubes, donde desaparecieron sus bellos locales para dar paso a unos cajones uniformes, donde se limitan a vender zapatos hechos en serie en lejanas fábricas chinas, sus calles fueron cubiertas con un absurdo e irregular piso de adoquines que imposibilita el caminar a alguna desprevenida dama que intente cruzarla en tacones altos y son la amenaza permanente para las rodillas de cualquier niño que ose correr en sus espacios.

 Sabana Grande ha cambiado mucho, pero apuesto por las nuevas generaciones que se encargaran de darle un nuevo matiz, seguirá siendo el corazón palpitante de la ciudad que se irá adaptando a todos los cambios por venir, es esa la razón de ser del centro  de toda urbe moderna, basta con leer crónicas como esta para seguir dando empuje en la creación de nuevas experiencias, de empezar a tejer los recuerdos del mañana. Hasta aquí mis remembranzas, adiós Sabana Grande de mis amores, Sabana Grande de mis sueños, bienvenido el futuro, porque la seguiré viviendo y bebiendo, enredándome  en sus aventuras.

  
​                 

jueves, 5 de febrero de 2015

SUCRE: EL MARISCAL QUE VIVIO DE PRISA

Rafael Arteaga Romero 
 




                                                                                            
Muy rara vez los anales de la historia han recogido la vida y trayectoria de un personaje con las virtudes de Antonio José de Sucre. La nobleza de su carácter, su lealtad y pundonor elevaron su figura trascendiendo los límites de la patria natal. Hoy 3 de febrero, se conmemoran 220 años de su natalicio ocurrido en la ciudad de Cumaná, estado Sucre, en el seno de una distinguida  y acaudalada familia.

Considerado como el militar más completo y cabal de nuestros próceres fue también político y estadista, Presidente de Bolivia, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia ostentando el título de Gran Mariscal de Ayacucho, luego de su sonoro triunfo en 1824 en las planicies del mismo nombre, liderando la victoria que puso fin al dominio español, sellando así la libertad de Suramérica



Mauricio Vargas Linares (Bogotá,1961),  premio Planeta de Periodismo ha escrito una novela cuyo título he tomado prestado para encabezar este rápido ensayo inspirado tal vez en las páginas de una obra que recomiendo ampliamente.

Escribir una novela sobre Sucre,  -el Gran Mariscal de Ayacucho – “el rival de mi gloria” según Bolívar  es difícil tarea, pues pocos personajes de nuestra historia, como este cumanés, encierran en su destino una fuerza poética tan profunda, una vida en que los días están sellados por el cordel de la literatura.

La vida de Sucre, fue una tragedia en el sentido clásico del término, según aporta el prologuista de la obra Juan Esteban Constain. Los héroes de verdad, como este Mariscal, están hechos por la flaqueza y la ternura, y sus días se suceden por igual en los campos de batalla y en la infamia que los asecha, como sombras.

En el instante mismo en que escapa el tiro en Berruecos, termina la vida de quien había vivido de prisa pues apenas contaba treinta y cinco años vividos entre el sofocante y húmedo Caribe y las secas altiplanicies andinas desempeñando las más altas responsabilidades en todas las áreas del deber patriótico y  haber recibido los mayores honores. ¡HABIA MUERTO EL “ABEL DE AMERICA”  expresó el Libertador Simón Bolívar y quien en honor del Mariscal escribiera:
 “La posteridad representará a Sucre con un pie en el
   Pichincha  y el otro en el Potosí, llevando en sus manos

   La cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del

   Perú rotas por su espada”

          

 Caracas, 3 de Febrero de2015

                                                              




miércoles, 4 de febrero de 2015

Las esclavas del Libertador

Eumenes Fuguet Borregales (*)

La colonización inició el uso de los esclavos especialmente los negros, en las diferentes áreas de la economía minera, agrícola y ganadera, como también  en la servidumbre de las familias de los criollos, encargadas de la cocina, limpieza de la residencia, de la crianza y  primera educación de los niños que iban a constituir la clase dirigente; los negros esclavos recibían el apellido de los amos que demostraban su capacidad económica según la cantidad de esclavos que tenían. Las negras portaban los domingos los cojines con que se arrodillaban las damas en la misa; los negros esperaban en la Plaza Mayor. La sociedad estaba jerarquizada; en primer orden las autoridades civiles y eclesiásticas, seguido de los blancos terratenientes, después los pardos, luego los indios encomendados y sometidos y por último el negro en esclavitud. Doña María de la Concepción Palacios, al dar a luz  el 24 de julio de 1783,  a Simón, su cuarto hijo, por lo delicada de salud, no pudo amamantarlo, actividad realizada durante los cinco primeros meses por una vecina llamada Inés Mancebo, nacida en Santiago de Cuba, esposa de Fernando Miyares, oriundo de la misma ciudad, Gobernador de Barinas, fundador de San Fernando de Apure y capitán general de la provincia de Venezuela. Inés había dado a luz a Úrsula, futura esposa del general realista Ramón Correa. De la servidumbre de la familia Bolívar Palacios, dos de ellas, Hipólita y Matea de ascendencia del Congo, dejaron honda huella en el Libertador desde su niñez hasta sus últimos días: HIPOLITA. Nacida en  San Mateo en 1763, costó trescientos pesos, casada con Mateo también de la servidumbre de la familia Bolívar de la hacienda Santo Domingo de Macaire en Caucagua; una vez que dio a luz en San Mateo a Dionisio, fue llevada a Caracas para completar la lactancia del niño Simón; utilizaban pañales traídos de Holanda, Bolívar la consideraba su segunda madre. En correspondencia dirigida desde Cuzco el 10 de julio de 1825 a su hermana María Antonia le dice:…Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere, para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida”. Al regresar a Caracas triunfante en 1827, después de la Campaña del Perú, entre la gente que estaba en las calles saludando y dándole vítores, se encontraba Hipólita; Bolívar al verla desmontó y emocionado fue a abrazarla.  Dionisio, con el grado de sargento participó en la batalla de Carabobo. El Libertador había dado la libertad a sus esclavos en 1821. Hipólita fallece en Caracas el 25 de  junio de  1835, sus restos fueron enterrados en el panteón de la Santísima Trinidad en la Catedral de Caracas, propiedad de la familia Bolívar el 31 de julio de 1975. MATEA. Nacida en el hato El Totumo propiedad de la familia Bolívar ubicado en  San Juan de Tiznados-Guárico el 21 de septiembre de 1773, a los doce años es llevada a Caracas para encargarse como aya del niño Simón. Al morir Doña María de la Concepción, Matea se traslada a la residencia de María Antonia, casada con Pablo Clemente Francia Palacios. El joven Bolívar se casa en Madrid en 1802 con María Teresa Rodríguez del Toro, al regresar a Caracas se radica  durante poco tiempo en casa de su hermana María Antonia, siendo atendidos por Matea, quien los acompañará a la hacienda de San Mateo hasta la prematura muerte de María Teresa  a causa de fiebre amarilla el 22 de enero de 1803. Estará Matea en San Mateo con María Antonia el 25 de marzo de 1814, cuando  Boves rodeaba el sector para avanzar sobre la parte alta defendida por el capitán Antonio Ricaurte, quien heroicamente se inmolo. La crisis  vivida a causa de la guerra, obliga a María Antonia, a Juana y Matea trasladarse a Curazao, atendidas en una residencia conocida como “El Octagón”; de allí se dirigen a La Habana, para regresar a Venezuela en  1823; Matea atendía al Libertador  cada vez que se movilizaba hacia Caracas. A la muerte de María Antonia, Matea se muda para la casa de Valentina, hija de María Antonia. La negra sufrió mucho al conocer la muerte del Libertador; tuvo la honra de ser llevada de manos del presidente Antonio Guzmán Blanco el 28 de octubre de 1876, a los actos realizados en el Panteón Nacional en ocasión de colocar los restos del Padre de la Patria, ella colocaría una ofrenda floral. Durante sus últimos días, pidió que le colocaran en su cuarto un retrato de Bolívar; fallece el 29 de marzo de 1886 a los ciento doce años. Sus restos fueron colocados en el Panteón de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas el 31 de julio de 1975.

( ) Gral. de Bgda.                                                         eumenes7  Gmail .c


Historia y Tradición

sábado, 31 de enero de 2015

POR LA DELACIÓN DE SU SIRVIENTE CAPTURARON AL GENERAL JOSÉ FÉLIX RIBAS: Bicentenario del asesinato del prócer en Tucupido

   Oldman Botello*


    El general José Félix Ribas Herrera, -siempre se escribió con b grande, pero sus hermnos, que fueron varios, lo hacían como en la actualidad, con v- tío político del Libertador al desposar a una hermana de doña Concepción Palacios de Bolívar, se fue al Oriente del Guárico en búsqueda del general Pedro Zaraza que andaba por esos rumbos. Solo andaban con él un sobrino, un esclavo o paje de Ribas y Concepción González, de Valle de la Pascua, que había sido esclavo de doña Juana González de Hoyo y Arzola, dama de muchas campanillas en Valle de la Pascua, quien se lo cedió a don José Tomás Hernández González, su ahijado y prominente realista que más adelante emparentaría con la familia del general Zaraza.
     Desde La Chaguaramita, lugar cercano al hato, luego pueblo de El Socorro, se dispersó el grupo mayor temerosos de la presencia de partidas realistas. Por alguna delación, el bandido realista Lorenzo Figueroa (a) Barrajola, teniente justicia mayor de Tucupido, “zambo claro de elevada estatura, vestía de chaqueta y andaba a grandes zancadas”, tuvo información de la presencia del general Ribas en el área. Ribas y sus acompañantes siguieron por la misma ruta, pasaron por el hato El Socorro y se dejaban ver de todo el mundo, imprudencia tanto de Ribas como del supuesto guía Concepción González, tal vez ex profeso. Se detuvieron en un vecindario llamada Las Vacas, cerca de Jácome al sur de Valle de la Pascua, a unos dieciséis kilómetros de este último punto. El general venía delicado, con fiebre y aprovechó el alto para enviar a González al pueblo a comprar medicinas y algunos alimentos. Allí pasó a saludar a su familia, los Hernández que comenzaron a mofarse titulándolo “general patriota”; todo el mundo en el pueblo supo de la presencia de Concepción González y también las autoridades.
   Una moneda conque pagó en una pulpería lo hizo sospechoso porque ningún esclavo podía cargar oro. Lo detuvieron y torturaron y confesó que el general Ribas estaba en el monte esperándolo. Debemos señalar que no se sabía en la zona que el general Ribas permanecía por allí. Se llevaron por delante a González amarrado y con un piquete de soldados y vecinos reclutados; llegaron al sitio donde se hallaba Ribas a quien encontraron durmiendo, pues era de noche. Lo trajeron a Valle de la Pascua a la casa de Juan González Padrón en La Vigía donde permitieron a Ribas afeitarse. Hasta allí llegó Barrajola, quien se hizo dueño de la situación y ordenó el traslado del preso a Tucupido pues afirmaba que su jurisdicción llegaba hasta La Vigía y también porque decía que Valle de la Pascua era un pueblo patriota y no estaba seguro el prisionero.
    El paje y el sobrino de Ribas fueron muertos en La Vigía. Corrían los primeros días del mes de enero de 1815. El 31 de enero le formularon un remedo de juicio donde Barrajola hizo de juez, José Tomás Morales (a) Moralote, hombre de color y analfabeta, ofició de abogado con un misal y lanzando lenguaradas en supuesto latín y como acusadores Serafín Gutiérrez, asesino crudelísimo y otro bandido, Manuel Arango. Fue condenado a muerte por fusilamiento lo que se verificó ese mismo día. Accionaron los fusiles Moralote, Manuel Arango y Serafín Gutiérrez, todos hombres de confianza de Lorenzo Figueroa, Barrajola.  La cabeza fue despojada del tronco y frita en aceite llevada a Caracas donde permaneció varios años en una jaula en la salida por el camino de los españoles en La Pastora
     De la muerte del vencedor de los tiranos en La Victoria se conmemoran 200 años el 31 de enero.
                                                               oldmanbotello@hotmail.com
                                               *Cronista del municipio Girardot del estado Aragua

viernes, 30 de enero de 2015

MI CACHARRITO

JESUS ALFARO GARANTÓN


Roberto Carlos es un conocido cantautor brasileño considerado en su país el más exitoso de todas las épocas y se le calcula haber vendido más de 100 millones de copias de sus éxitos musicales. A pesar de su fama no ha perdido su condición de buen ciudadano y vive en Río en un edificio donde baja diariamente a pasear su perro y a tomarse un café en una panadería cercana, así quien quiera saludarlo le monta cacería en la esquina y se puede tomar una foto con él. Hay otro Roberto Carlos famoso y brasileño también, un ex futbolista del Real Madrid y para mí, el mejor alero izquierdo del mundo.
En 1970 Roberto Carlos, el cantante, puso de moda una canción llamada o Calhambeque (el Perol), traducido al español como El Cacharrito. La canción era muy simpática y narraba el enamoramiento de un conductor por un carrito viejo que le habían prestado mientras arreglaban su flamante Cadillac. El carrito le dio tan buenos servicios que cuando lo entregó dejo su corazón con el Cacharrito. La canción es linda, simpática y pegajosa, tal como se describe al carrito que no era más que un sustituto temporal. A mí me ha pasado algo parecido a lo de Roberto Carlos, hace varios años uno de mis hijos se fue de Venezuela y me dejó su viejo carrito con la obligación de pagarle de contado, porque para eso existen los papás. Bien, entonces me convertí en orgulloso conductor de un carrito pequeñito, que corre hacia adelante, marcha para atrás y hasta toca la corneta, da vueltas en U en pequeños espacios, cabe en cualquier sitio e increíblemente apenas consume gasolina, mantiene un envidiable bajo perfil ante los choros que hacen avalúos de futuros secuestros express y cuando voy a las bombas de servicio dejo más propina que el costo de la gasolina regalada que consumimos en Venezuela. 

​ 

Mi carro ya tiene varios años y en el tiempo transcurrido me he ido encariñando con el perol, rara vez exige idas al taller y en las mañanas amanece de a toque, no tengo de que quejarme, sin embargo su longevidad me hizo pensar en la posibilidad de cambiarlo por uno nuevo y por ociosidad me paré en el desocupado estacionamiento de un concesionario automotriz, entré en el remozado local, amplio, con aire acondicionado, con dos vigilantes y una solitaria secretaria que gastaba su tiempo en resolver una "sopa de letras", la saludé cordialmente y la joven levantó una ceja en señal de enfado y me lanzó un dardo envenenado con su mirada tratando de decirme que no interrumpiera su labor intelectual del día, pasado unos minutos y ante mi insistencia la niña soltó su labor y con evidente disgusto me dijo, ¿qué es lo que quiere el caballero?. Ofrecí disculpas por haber interrumpido su enjundiosa abstracción en el trabajo literario y pregunté por la posibilidad de comprar un carro. La cara de mi interlocutora se transformó y me miró como si yo fuese un extra terrestre, creo que estuvo a punto de preguntarme el nombre del planeta de donde venía y me espetó lo siguiente: !! aquí, no llega un carro desde hace varios años, yo para ver carros salgo a la calle y los veo pasar, así que buenas tardes, caballero.!! Después de ese palmo en mis narices, me dirigí a la puerta cabizbajo y derrotado, no había salido del local cuando un solícito caballero me abordó y dándome excusas por haber oído involuntariamente la conversación anterior me ofreció la posibilidad de conseguir carros cero kilómetros, invitándome a tomar un café en la esquina. Como en Caracas, hay que estar mosca, me guardé los billetes en la media derecha y apreté fuertemente el celular en el bolsillo, accediendo a compartir el café. El señor era un gran conversador y me dijo que él era el papá de los carros baratos, me ofreció dos posibilidades de compra de automóviles, eran vehículos de fabricación china o iraní, que la gente llama carros bianuales, no porque se pagan con plazo de dos años, sino que duran 2 años, por falta de repuestos. A medida que mi desconocido benefactor hablaba se iba produciendo una insólita metamorfosis en su cabeza y hasta le salían unas antenas de la parte superior, yo estaba sorprendido, pero el tipo seguía hablándome sin parar, la primera opción de compra era de entrega retardada, había que pagar el precio del carro en la cuenta de una señora de nombre desconocido y ella se encargaba de anotarme en la lista de entrega de carros en Fuerte Tiuna de los próximos 12 meses y cuando saliera mi numero volvía a pagar el carro otra vez, en esta ocasión al verdadero concesionario; o sea el carro ME SALIA COSTANDO EL DOBLE y lo entregaban al año y yo seguía mudo y aterrado porque a estas alturas la transformación de la cara estaba tomando forma de hormiga gigante y yo con la boca abierta no lograba explicarme ese fenómeno y el vendedor seguía con sus ofrecimientos, la segunda opción era más expedita, un señor estaba vendiendo el carro que le habían entregado el día anterior previo los dos pagos mencionados y estaba dispuesto a ganarse su comisión también, entregaba la llave, siempre y cuando le depositaran TRES VECES EL VALOR DEL VEHÍCULO, pero la gran ventaja estaba que uno salía manejando un carro chino chimbo nuevo. Como yo estaba mudo y pálido ante las propuestas y el cambio experimentado en mi anónimo vendedor,  no atinaba a decir palabra, creo que el intermediario se molestó ante mi silencio, tanto así que se levantó y dándome la espalda se alejó, fue cuando pude apreciar que tenía unas posaderas descomunales. Traté de serenarme y me concentré en los hechos vividos en tan corto tiempo y llegué a la conclusión que el vendedor estaba disfrazado de bachaco culón o era un bachaco disfrazado de vendedor o  por lo menos se parecía igualito y que la pesadilla que había vivido no era más que una fase del BACHAQUEO, eso que al gobierno lo lleva por la calle de la amargura y a nosotros peor.  Esos animalitos aparecen en todas las colas, venden pañales, arroz, azúcar, champús, jabones y hasta pollos congelados, claro que aplicándole la regla del trescientos, cuatrocientos y hasta del novecientos por ciento de aumento. En el mundo de la economía una ganancia del 10 % ya casi cae en la usura pero en este país los porcentajes se calculan en centenas.  Hay un producto llamado Bachacol, que mata los bachacos de jardín, pero estos bachacos mutantes en vendedores son inmunes al veneno, porque están cubiertos por una sombra de cachuchas trisoleadas.
Cuando quedé solo, pagué el café y volví a montarme en mi viejo carrito, en silencio y avergonzado  puse el CD de Madame Butterfly para  endulzar el ambiente, tratando que mi cacharro no cayera en cuenta de la posible traición que estuve a punto de cometerle,  me paré en la primera estación de servicio que encontré y le llené el tanque con la gasolina más cara, abrí el capó y le di a beber el aceite más costoso que encontré, usado por los carros  de carrera y lo abracé tiernamente, jurándole fidelidad eterna tal como él lo ha hecho hasta ahora conmigo.
Después de esta experiencia alucinante creo que mi cacharrito y yo seguiremos juntos por unos cuantos años más.

jueves, 29 de enero de 2015

BATALLA DE LAS MUCURITAS

       Dr. Rafael Arteaga Romero (*,**)



                           
                                                                                              

Tal día como hoy, un 28 de Enero del año 1817 en Las Mucuritas, lugar situado en el actual estado Apure, el ejército patriota se cubrió una vez más de gloria, en esta oportunidad bajo el mando del General José Antonio Páez, venciendo a dos grandes estrategas españoles: los Generales Sebastián de la Calzada y Miguel de la Torre, éste último con tres mil infantes y mil setecientos jinetes mandados por su jefe de caballería, el coronel Remigio Ramos, famoso desde los tiempos de Boves.
Para Páez era cuestión de vida o muerte ganar a los realistas para obligarlos a limitar su radio de acción al sur del territorio apureño, o sea, a San Fernando de Achaguas y San Juan de Payara. Para ello formó sus batallones en 3 líneas, lideradas por los comandantes Ramón Nonato Pérez y Antonio Rangel, la primera de ellas ,Rafael Rosales y Doroteo Hurtado la segunda; Cruz Carrillo al frente de la tercera, mantenida ésta como reserva, en total 1.100 hombres.-
Gran conocedor del llano y su clima como lo era Páez, tomó la decisión de atacar por donde el viento no produjera que el polvo y el humo de la pólvora, obstaculizase su avance
Observando que el español La Torre, envió adelante un pelotón de Húsares con funciones de reconocimiento, el caudillo llanero escogió a ocho soldados de probado valor personal para atacar a aquellos; relata la tradición oral la exclamación del jefe patriota:… “si no vuelven a filas  con las lanzas teñidas en sangre enemiga  correrán con la pena de muerte”
La Torre contra ataca y la primera línea de combate patriota carga vigorosamente contra él; la segunda línea hace lo mismo en contra de la caballería enemiga. Ante la manifiesta superioridad numérica española Páez toma la que fue su gran decisión: conocedor como dije antes del ir y venir del viento de la sabana, envió 50 hombres a prender fuego al pajonal seco de la misma. En minutos las llamas  rodean al ejército español, muriendo así muchos soldados víctimas del incendio. Los demás  en completa derrota optan por la retirada  a través del único sitio disponible, una laguneta y un quebrado riachuelo.
Con respecto a la batalla de Las Mucuritas o Mucuritas solo, como también se le conoce, el Mariscal de Campo y supremo Jefe ibérico Pablo Morillo, escribió así al Rey de España: “Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes poco numerosa, como me habían informado, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de Su Majestad el Rey”
Este gran triunfo de J.A.Páez y su valiente tropa dio gran fuerza moral a la causa independentista pues fue la primera derrota que sufrió el ejército de Morillo, luego de su llegada al país.
                        
 *.-Miembro correspondiente Soc.Ven.Historia de la Medicina.
**.-Tataranieto del Procer

Bandera venezolana

Bandera venezolana

Automóviles de los 40

Automóviles de los 40