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viernes, 25 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
CASTRO EN CALABOZO. 1905
Oldman Botello


Introducción
El 16 de abril de 1905, cuando el general Joaquín Crespo cumplía apenas siete años de muerto, el general Cipriano Castro, Presidente de la República con cinco años en el poder, llegaba a Calabozo por vía terrestre en la prosecución de una gira administrativo.-rochelera, rodeado de un séquito; dejó encargado de la Jefatura del Estado al general Juan Vicente Gómez, el vicepresidente. En el presente trabajo recogemos las ocurrencias y sucesos de aquel tiempo.
El general Castro de Gira
En los primeros días de abril de 1905, el general Castro emprende una gira por todo el país y que comienza en La Victoria. Está fastidiado de Caracas. Quiere nuevos aires y la cercanía con las mujeres y el brandy a los que era tan aficionado. Doña Zoila, su esposa, permaneció en Caracas hasta cuando su marido llegara a Cumaná donde se rencontrarían.
En La Victoria hubo parranda de la mano del presidente del estado Aragua general Francisco Linares Alcántara. Después de Villa de Cura donde se detiene un día y pernocta, prosigue por un mal camino que lo llevará al Llano, hacia Calabozo, capital del Guárico y a San Fernando de Apure. En Villa de Cura le solicitan la libertad del general Daniel Rangel Pacheco, político y militar merideño radicado en Villa de Cura y donde formó una distinguida familia. Era nieto del prócer merideño doctor y coronel Antonio Rangel (Mérida 1789-Maracaibo 1821). Estaba preso por desafecto al régimen castrista y tal vez por su participación en la llamada Revolución Libertadora, que se desarrolló entre 1901 y 1903. El general Castro, que no era en ese momento el Presidente se cuidó de hacer la solicitud de liberación al Presidente Gómez quien convino en ella.
Siguieron a Ortiz adonde llegaron el 14 de abril y hubo más peticiones de libertad. Esta vez para dos guariqueños presos en Caracas o Puerto Cabello, el sanjuanero general Julián Correa, quien en tiempos del gomecismo veló por la construcción de la carretera desde San Juan a Morrocoyes, que más o menos tuvo el rasgo vial de la actualidad. El otro preso fue Carlos Capote, de Ortiz o de San Francisco de Cara, ambos fueron activos participantes en la aniquilada Revolución Libertadora. El consabido telegrama se va a Caracas al presidente Gómez: “Puede, pues, dictar la orden de libertad si lo estima conveniente”. Y ambos quedaron plenamente libres. Julián Correa, hombre agradecido, se mantuvo fiel al general Gómez hasta su muerte. La carretera citada es obra suya, porque mejoró, sin ser profesional de la ingeniería, la vía que trazó el ingeniero villacurano Luis Eduardo Power.
La llegada a Calabozo
El 16 de abril a las ocho de la mañana arribaron el general Castro y su comitiva a Calabozo. Fue un recibimiento apoteósico. A la entrada de la capital guariqueña salieron a recibirlo muchos jinetes, de las fuerzas vivas o fuerzas de vivos de Calabozo; las fuerzas militares de la guarnición y mucho pueblo que veía por primera vez de cerca un presidente de la República. Un hombre bajito, moreno, nervioso, con una cabeza muy curiosa, pronunciada calvicie y una bien cuidada barba.
Rápidamente se pone al habla en el centro de la ciudad con lo más representativo de la comunidad. Allí se le solicita la libertad de unos cuantos personajes que purgaban prisión por andar en guerra contra el general Castro. No vacila en otorgarla al general Luís Crespo Torres, parapareño, hermano del general Joaquín Crespo y que era hasta 1902 el comandante del Noveno Cuerpo del ejército de la Revolución Libertadora y que después de la derrota de La Victoria prosiguió en guerra hasta Ciudad Bolívar, donde el general Gómez le aplicó el ácido durante varios días, sitiando la ciudad a plomo de fusilería y a cañonazos. Ese día de julio de 1903 fue detenido junto con tres de los Manuitt, alzados permanentes. El general Crespo Torres, que moriría en 1933 en Caracas, era casado con Carlota Mier y Terán Romero, hermana gemela de Octavio Mier y Terán Romero, descendientes ambos de los Rubios de Cazorla y La Rubiera o La Cruz de Guariquito. Los otros dos presos fueron Alejandro Torres Landaeta y Wenceslao Azuaje. A las 11:30 se va el telegrama para el general Gómez sobre la libertad de los tres prisioneros: “a la cual yo no tengo inconvenientes en acceder siempre que usted juzgue oportuno librar la orden de libertad”. Fueron puestos en la calle al día siguiente. Al menos Luis Crespo Torres siempre fue amigo del régimen gomecista, auxiliado económicamente por el Jefe del país y al morir era miembro del Consejo de Guerra en 1933, por lo que se le rindió el homenaje que prescribía el Reglamento y ceremonial castrense.
En la noche fue servido un regio banquete donde no faltó la carne asada, el buen vino, el brandy y otros manjares y bebidas. Durante el ágape al Siempre vencedor, jamás vencido, el discurso de orden fue pronunciado por el enorme tribuno calaboceño Dr. Filiberto Rodríguez Motamayor, que entre otras frases de mayor recordación figuró la que expresaba exultante: “a los Restauradores los seguían jóvenes cóndores que bañaban sus alas en los resplandores de la gloria”. Acto seguido procedía a incorporarse de su silla el secretario de la Presidencia Dr. Torres Cárdenas, valenciano, para contestar a don Filiberto cuando ya el general Castro, como impulsado por un resorte, pidió la palabra a tiempo que con una ligera presión en su hombro le ordenaba a su secretario continuar sentado. Él mismo respondió a Filiberto Rodríguez, donde se extendió en palabras lisonjeras para el notable tribuno y agradecía las atenciones de que fue objeto en la capital guariqueña. Es el mismo Filiberto que en 1902 contribuyó a acopiar armas desde San Fernando de Apure a su gran amigo el doctor y general Roberto Vargas cuando este sitiaba a Calabozo en la continuación de la lucha para tratar de derrocar por la fuerza de las armas al gobierno del general Castro. Así han actuado siempre los capitostes de los pueblos venezolanos. Un tiro al gobierno y otro a la revolución.
El Presidente salió por tierra hasta Camaguán, donde lo esperaba el vapor “Puerto Nutrias”. Lo aguardaban a bordo los generales Maximiano Casanova, del grupo del general Castro que lo acompañó desde el Táchira en 1899; fue gobernador de Caracas y desempeñaba la guarnición de la capital apureña; el general Nieves Maica Osorio, parapareño, amigo de los generales Castro y Gomez y que también auxiliaba con provisiones desde su hato de Araguaquén, cerca del Capanaparo, al general Arévalo Cedeño en sus correrías por Apure; el Dr. Luciano Mendible, que fue el único que en Guárico y Apure continuó apoyando al general Castro cuando fue derrocado por el general Gómez y eso le costó 27 años de exilio en Trinidad y Colombia.
El 22 de abril de 1905 arribó el general Castro a San Fernando de Apure y al día siguiente continúa la jalea por Castro; escriben un telegrama desde Calabozo donde le informan que aún no se había desvanecido el entusiasmo que produjo su visita y le anuncian que “hoy ni nunca más serán sus hermanos calaboceños otra cosa que sus más fieles y adictos servidores” y firman el general A. Santiago de Silvestry; el inefable Filiberto Rodríguez Motamayor; Luis Corrales, Juan Landaeta Llovera, Paulo E. Landaeta y Rafael Carreño. Varios de ellos fueron funcionarios gomecistas.
Esta sería posiblemente la primera gira de un Presidente en funciones y sin actividad militar sino pacífica, a todo el país. Luego, en 1937 la emprendió el general López Contreras. Encontró las carreteras que construyó su jefe y mentor el general Gómez. A Castro no le alcanzó tiempo en medio de una juerga permanente, para levantar ninguna obra positiva y menos para las comunicaciones del interior y por eso anduvo de sarteneja en sarteneja; en barriales y cruzar en botes cuantos ríos y caños encontró a su paso durante su gira.
FUENTES:
Boletín del Archivo Histórico de Miraflores N° 88,
BOTELLO, Oldman (1990), El Tuerto Vargas. Doctor y General. Caracas: Fondo de Publicaciones del Ipasme.
BOTELLO. O.: Villacuranos. Esbozo genealógico (inédito)
BOTELLO. O.: Historia General del Guárico (inédita).
Introducción
El 16 de abril de 1905, cuando el general Joaquín Crespo cumplía apenas siete años de muerto, el general Cipriano Castro, Presidente de la República con cinco años en el poder, llegaba a Calabozo por vía terrestre en la prosecución de una gira administrativo.-rochelera, rodeado de un séquito; dejó encargado de la Jefatura del Estado al general Juan Vicente Gómez, el vicepresidente. En el presente trabajo recogemos las ocurrencias y sucesos de aquel tiempo.
El general Castro de Gira
En los primeros días de abril de 1905, el general Castro emprende una gira por todo el país y que comienza en La Victoria. Está fastidiado de Caracas. Quiere nuevos aires y la cercanía con las mujeres y el brandy a los que era tan aficionado. Doña Zoila, su esposa, permaneció en Caracas hasta cuando su marido llegara a Cumaná donde se rencontrarían.
En La Victoria hubo parranda de la mano del presidente del estado Aragua general Francisco Linares Alcántara. Después de Villa de Cura donde se detiene un día y pernocta, prosigue por un mal camino que lo llevará al Llano, hacia Calabozo, capital del Guárico y a San Fernando de Apure. En Villa de Cura le solicitan la libertad del general Daniel Rangel Pacheco, político y militar merideño radicado en Villa de Cura y donde formó una distinguida familia. Era nieto del prócer merideño doctor y coronel Antonio Rangel (Mérida 1789-Maracaibo 1821). Estaba preso por desafecto al régimen castrista y tal vez por su participación en la llamada Revolución Libertadora, que se desarrolló entre 1901 y 1903. El general Castro, que no era en ese momento el Presidente se cuidó de hacer la solicitud de liberación al Presidente Gómez quien convino en ella.
Siguieron a Ortiz adonde llegaron el 14 de abril y hubo más peticiones de libertad. Esta vez para dos guariqueños presos en Caracas o Puerto Cabello, el sanjuanero general Julián Correa, quien en tiempos del gomecismo veló por la construcción de la carretera desde San Juan a Morrocoyes, que más o menos tuvo el rasgo vial de la actualidad. El otro preso fue Carlos Capote, de Ortiz o de San Francisco de Cara, ambos fueron activos participantes en la aniquilada Revolución Libertadora. El consabido telegrama se va a Caracas al presidente Gómez: “Puede, pues, dictar la orden de libertad si lo estima conveniente”. Y ambos quedaron plenamente libres. Julián Correa, hombre agradecido, se mantuvo fiel al general Gómez hasta su muerte. La carretera citada es obra suya, porque mejoró, sin ser profesional de la ingeniería, la vía que trazó el ingeniero villacurano Luis Eduardo Power.
La llegada a Calabozo
El 16 de abril a las ocho de la mañana arribaron el general Castro y su comitiva a Calabozo. Fue un recibimiento apoteósico. A la entrada de la capital guariqueña salieron a recibirlo muchos jinetes, de las fuerzas vivas o fuerzas de vivos de Calabozo; las fuerzas militares de la guarnición y mucho pueblo que veía por primera vez de cerca un presidente de la República. Un hombre bajito, moreno, nervioso, con una cabeza muy curiosa, pronunciada calvicie y una bien cuidada barba.
Rápidamente se pone al habla en el centro de la ciudad con lo más representativo de la comunidad. Allí se le solicita la libertad de unos cuantos personajes que purgaban prisión por andar en guerra contra el general Castro. No vacila en otorgarla al general Luís Crespo Torres, parapareño, hermano del general Joaquín Crespo y que era hasta 1902 el comandante del Noveno Cuerpo del ejército de la Revolución Libertadora y que después de la derrota de La Victoria prosiguió en guerra hasta Ciudad Bolívar, donde el general Gómez le aplicó el ácido durante varios días, sitiando la ciudad a plomo de fusilería y a cañonazos. Ese día de julio de 1903 fue detenido junto con tres de los Manuitt, alzados permanentes. El general Crespo Torres, que moriría en 1933 en Caracas, era casado con Carlota Mier y Terán Romero, hermana gemela de Octavio Mier y Terán Romero, descendientes ambos de los Rubios de Cazorla y La Rubiera o La Cruz de Guariquito. Los otros dos presos fueron Alejandro Torres Landaeta y Wenceslao Azuaje. A las 11:30 se va el telegrama para el general Gómez sobre la libertad de los tres prisioneros: “a la cual yo no tengo inconvenientes en acceder siempre que usted juzgue oportuno librar la orden de libertad”. Fueron puestos en la calle al día siguiente. Al menos Luis Crespo Torres siempre fue amigo del régimen gomecista, auxiliado económicamente por el Jefe del país y al morir era miembro del Consejo de Guerra en 1933, por lo que se le rindió el homenaje que prescribía el Reglamento y ceremonial castrense.
En la noche fue servido un regio banquete donde no faltó la carne asada, el buen vino, el brandy y otros manjares y bebidas. Durante el ágape al Siempre vencedor, jamás vencido, el discurso de orden fue pronunciado por el enorme tribuno calaboceño Dr. Filiberto Rodríguez Motamayor, que entre otras frases de mayor recordación figuró la que expresaba exultante: “a los Restauradores los seguían jóvenes cóndores que bañaban sus alas en los resplandores de la gloria”. Acto seguido procedía a incorporarse de su silla el secretario de la Presidencia Dr. Torres Cárdenas, valenciano, para contestar a don Filiberto cuando ya el general Castro, como impulsado por un resorte, pidió la palabra a tiempo que con una ligera presión en su hombro le ordenaba a su secretario continuar sentado. Él mismo respondió a Filiberto Rodríguez, donde se extendió en palabras lisonjeras para el notable tribuno y agradecía las atenciones de que fue objeto en la capital guariqueña. Es el mismo Filiberto que en 1902 contribuyó a acopiar armas desde San Fernando de Apure a su gran amigo el doctor y general Roberto Vargas cuando este sitiaba a Calabozo en la continuación de la lucha para tratar de derrocar por la fuerza de las armas al gobierno del general Castro. Así han actuado siempre los capitostes de los pueblos venezolanos. Un tiro al gobierno y otro a la revolución.
El Presidente salió por tierra hasta Camaguán, donde lo esperaba el vapor “Puerto Nutrias”. Lo aguardaban a bordo los generales Maximiano Casanova, del grupo del general Castro que lo acompañó desde el Táchira en 1899; fue gobernador de Caracas y desempeñaba la guarnición de la capital apureña; el general Nieves Maica Osorio, parapareño, amigo de los generales Castro y Gomez y que también auxiliaba con provisiones desde su hato de Araguaquén, cerca del Capanaparo, al general Arévalo Cedeño en sus correrías por Apure; el Dr. Luciano Mendible, que fue el único que en Guárico y Apure continuó apoyando al general Castro cuando fue derrocado por el general Gómez y eso le costó 27 años de exilio en Trinidad y Colombia.
El 22 de abril de 1905 arribó el general Castro a San Fernando de Apure y al día siguiente continúa la jalea por Castro; escriben un telegrama desde Calabozo donde le informan que aún no se había desvanecido el entusiasmo que produjo su visita y le anuncian que “hoy ni nunca más serán sus hermanos calaboceños otra cosa que sus más fieles y adictos servidores” y firman el general A. Santiago de Silvestry; el inefable Filiberto Rodríguez Motamayor; Luis Corrales, Juan Landaeta Llovera, Paulo E. Landaeta y Rafael Carreño. Varios de ellos fueron funcionarios gomecistas.
Esta sería posiblemente la primera gira de un Presidente en funciones y sin actividad militar sino pacífica, a todo el país. Luego, en 1937 la emprendió el general López Contreras. Encontró las carreteras que construyó su jefe y mentor el general Gómez. A Castro no le alcanzó tiempo en medio de una juerga permanente, para levantar ninguna obra positiva y menos para las comunicaciones del interior y por eso anduvo de sarteneja en sarteneja; en barriales y cruzar en botes cuantos ríos y caños encontró a su paso durante su gira.
FUENTES:
Boletín del Archivo Histórico de Miraflores N° 88,
BOTELLO, Oldman (1990), El Tuerto Vargas. Doctor y General. Caracas: Fondo de Publicaciones del Ipasme.
BOTELLO. O.: Villacuranos. Esbozo genealógico (inédito)
BOTELLO. O.: Historia General del Guárico (inédita).
sábado, 31 de enero de 2015
POR LA DELACIÓN DE SU SIRVIENTE CAPTURARON AL GENERAL JOSÉ FÉLIX RIBAS: Bicentenario del asesinato del prócer en Tucupido
Oldman Botello*

*Cronista del municipio Girardot del estado Aragua
El
general José Félix Ribas Herrera, -siempre se escribió con b grande,
pero sus hermnos, que fueron varios, lo hacían como en la actualidad,
con v- tío político del Libertador al desposar a una
hermana de doña Concepción Palacios de Bolívar, se fue al Oriente del
Guárico
en búsqueda del general Pedro Zaraza que andaba por esos rumbos. Solo
andaban
con él un sobrino, un esclavo o paje de Ribas y Concepción González, de
Valle
de la Pascua, que había sido esclavo de doña Juana González de Hoyo y
Arzola,
dama de muchas campanillas en Valle de la Pascua, quien se lo cedió a
don José
Tomás Hernández González, su ahijado y prominente realista que más
adelante
emparentaría con la familia del general Zaraza.
Desde La Chaguaramita, lugar
cercano al hato, luego pueblo de El Socorro, se dispersó el grupo mayor
temerosos de la presencia de partidas realistas. Por alguna delación, el bandido
realista Lorenzo Figueroa (a) Barrajola,
teniente justicia mayor de Tucupido, “zambo
claro de elevada estatura, vestía de chaqueta y andaba a grandes zancadas”, tuvo
información de la presencia del general Ribas en el área. Ribas y sus acompañantes
siguieron por la misma ruta, pasaron por el hato El Socorro y se dejaban ver de
todo el mundo, imprudencia tanto de Ribas como del supuesto guía Concepción
González, tal vez ex profeso. Se detuvieron en un vecindario llamada Las Vacas,
cerca de Jácome al sur de Valle de la Pascua, a unos dieciséis kilómetros de
este último punto. El general venía delicado, con fiebre y aprovechó el alto
para enviar a González al pueblo a comprar medicinas y algunos alimentos. Allí
pasó a saludar a su familia, los Hernández que comenzaron a mofarse
titulándolo “general patriota”; todo el mundo en el pueblo supo de la presencia
de Concepción González y también las autoridades.
Una moneda conque pagó en una
pulpería lo hizo sospechoso porque ningún esclavo podía cargar oro. Lo
detuvieron y torturaron y confesó que el general Ribas estaba en el monte
esperándolo. Debemos señalar que no se sabía en la zona que el general Ribas permanecía
por allí. Se llevaron por delante a González amarrado y con un piquete de soldados
y vecinos reclutados; llegaron al sitio donde se hallaba Ribas a quien
encontraron durmiendo, pues era de noche. Lo trajeron a Valle de la Pascua a la
casa de Juan González Padrón en La Vigía donde permitieron a Ribas afeitarse.
Hasta allí llegó Barrajola, quien se
hizo dueño de la situación y ordenó el traslado del preso a Tucupido pues
afirmaba que su jurisdicción llegaba hasta La Vigía y también porque decía que
Valle de la Pascua era un pueblo patriota y no estaba seguro el prisionero.
El
paje y el sobrino de Ribas fueron muertos en La Vigía. Corrían los primeros
días del mes de enero de 1815. El 31 de enero le formularon un remedo de juicio
donde Barrajola hizo de juez, José
Tomás Morales (a) Moralote, hombre de
color y analfabeta, ofició de abogado con un misal y lanzando lenguaradas en
supuesto latín y como acusadores Serafín Gutiérrez, asesino crudelísimo y otro
bandido, Manuel Arango. Fue condenado a muerte por fusilamiento lo que se
verificó ese mismo día. Accionaron los fusiles Moralote, Manuel Arango y Serafín Gutiérrez, todos hombres de
confianza de Lorenzo Figueroa, Barrajola. La cabeza fue
despojada del tronco y frita en aceite llevada a Caracas donde permaneció varios
años en una jaula en la salida por el camino de los españoles en La Pastora
De la muerte del vencedor de los tiranos en La Victoria se conmemoran 200 años el 31 de enero.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Simón Díaz (el Tío Simón) un guariqueño nacido en Barbacoas Estado Aragua.
GERÓNIMO ALBERTO YERENA CABRERA*
Cambios
territoriales de Guárico y Aragua en el año 1933.
Ley de 1856
de la República de Venezuela
Constitución
de 1830
Congreso
Constitucional de Venezuela de 1848.

Durante las
entrevistas y las presentaciones del Tío Simón por radio y televisión, éste no desaprovechaba la
oportunidad para aclarar que él es guariqueño, nacido en Barbacoa, el 8 de
agosto de 1928, en ese entonces pertenecía esa población al Estado Guárico; y que a los
seis años de edad, por orden del general Juan Vicente Gómez ese poblado pasó a
pertenecer al Estado Aragua, tal como sucedió con la ciudad de San Juan de los
Morros, la cual pertenecía al Estado Aragua y pasó a ser capital del Guárico en
la misma época.
Después del
Convenio de límites e intercambio territorial entre los estados Guárico y Aragua realizado
por sus respectivas Asambleas Legislativa el día 13 de diciembre de 1933, por
capricho del general Juan Vicente Gómez,
y el cual se hizo efectivo en los
primeros meses de1934; se han publicados varios artículos en revistas y periódicos tratando el tema, con
una variada información, las cuales no todas coinciden y muchas de ellas con
descripciones confusas.
Esto se ha
acrecentado luego de la era del Internet donde las publicaciones se han
multiplicado, excepto los artículos de historiadores y cronistas reconocidos de
ciudades y de estados, los cuales presentan excelente documentación, muchas
publicaciones continúan siendo imprecisas, como que se siguieran copiando una
tras otra sin ningún tipo de investigación.
Como veremos
más adelante, posiblemente esto se deba a que no han revisado la Ley del 28 de
abril de 1856 la cual trata sobre la división territorial de la República, la
cual comentaré específicamente en lo
relacionado a los estados Aragua y Guárico.
No sólo por
internet encontramos estas vaguedades, sólo para citar un ejemplo que ilustra
claramente esto, me referiré a la estupenda colección del Diario El Nacional,
con la valiosa colaboración de la Fundación Bigott, y con el apoyo de los mapas
políticos de la Cartografía Nacional de Venezuela, editada en el año 2003.
Consta de treinta fascículos y 239 páginas excelentemente ilustradas.
En la
sección de Historia del estado, apreciamos lo siguiente en los fascículos sobre
los estados Guárico y Aragua.
Fascículo #16.Estado Guárico. Sección de
Historia del estado, pág 125, dice refiriéndose al año 1934:
“…hasta que
en 1934 recupera su anterior fisonomía, además de obtener las parroquias del
Cantón de Cura, más Parapara y Ortiz, y ceder al Estado Aragua las de Taguay y
Barbacoa, para configurar así su territorio actual”.
Fascículo #
8. Estado Aragua. Sección de Historia del estado, pág 61 dice refiriéndose a
las modificaciones territoriales hasta1934:
“Desde entonces casi no ha sufrido cambios,
excepción hecha de la cesión de San Juan de los Morros y el Sombrero al Estado
Guárico y la incorporación de Ocumare*, Taguay y Barbacoa a su territorio”
*Ocumare, se
refiere a Ocumare de la Costa, en un protocolo de límites entre Aragua y
Carabobo en el año de 1917, donde Carabobo le transfiere las poblaciones de
Ocumare de la Costa y Turiamo, y Aragua le otorga otros poblados.
En esta
descripción del Estado Guárico, se interpreta que obtuvo parroquias del Cantón de Cura, más Parapara y Ortiz.
En la
descripción del Estado Aragua, se interpreta que realizó una cesión de San Juan
de los Morros y el Sombrero al Estado Guárico.
Pues bien, si reproducimos los artículos 13 y 14 de la LEY DE 1856 DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA (1) y (2), nos daremos cuentas
de lo ambiguo e inexacta de la información anteriormente descrita, la cual se
presta a confusión. Estos, y otros datos relacionados con ambos estado se
repiten erróneamente en otras Páginas y Blog diversos.
Ley de 1856 de la República de
Venezuela
Artículo
13.- La
provincia del Guárico la forman los cantones
Calabozo, Sombrero, Chaguaramas,
Unare, Orituco y Ortiz; su capital Calabozo.
Parágrafo
Segundo.- El cantón Sombrero se compone de las parroquias
Sombrero, Barbacoas y Calvario;
su cabecera Sombrero.
Parágrafo
Quinto.- El
cantón Orituco se compone de las parroquias Orituco, San Rafael, Taguai y
Lezama; su cabecera Orituco.
Parágrafo
Sexto.- El
cantón Ortiz se compone de las parroquias Ortiz, San
Francisco de Tiznados, San José
de Tiznados y Parapara; su cabecera Ortiz.
Artículo
14.- La
provincia de Aragua la forman los cantones Victoria,
Turmero, Maracay, San Sebastián,
Cura y Mariño; su capital La Victoria.
Parágrafo
Quinto.- El
cantón Cura se compone de las parroquias Villa de
Cura, San Juan de los Morros y
Magdalena; su cabecera Cura.
De los
artículos y parágrafos anteriores podemos apreciar lo siguiente:
1° El Estado Guárico no obtuvo parroquias del Cantón de Cura del Estado
Aragua, sino una sola parroquia, la de San Juan de los Morros (art.14, párr 5).
2° Ortiz y
Parapara siempre fueron parroquias del Cantón Ortiz del Estado Guárico (art.
13, párr 6).
3° El Estado
Guárico, sólo cedió la parroquia Barbacoa del Cantón el Sombrero (art. 13, párr
2). Este error produce que se interprete como si hubiese sido la población del
Sombrero que se hubiera cedido, peor aún, que el Sombrero fue cedido por Aragua
a Guárico. La población del Sombrero siempre ha sido del Estado Guárico.
4° En varios
artículos por Internet refieren que Orituco fue cedido por Guárico a
Aragua. Lo que fue cedido fue la
parroquia de Taguai o Taguay, la cual pertenece al Cantón Orituco del Estado
Guárico (art.13, párr 5)
Quizás, con
toda probabilidad, las descripciones que se han realizado de los intercambios territoriales
entre Guárico y Aragua, es por el desconocimiento de una de las leyes más
importante de la República en cuanto a su división territorial, que fue la de
1856.
Ambas
provincias, las de Guárico y Aragua, estaban integradas a la Provincia de Caracas
desde la Constitución de 1830, la cual continuó con la denominación de la
división territorial en Provincias, Cantones y Parroquias que se usaba en la
colonia. De los 16 Cantones de la Provincia de Caracas 8 correspondían a estos dos estados (Guárico y
Aragua): La Victoria, Turmero, Maracay, Cura, San Sebastián, Calabozo,
Chaguaramo y Orituco (3).
En el año de 1848, el 8 de febrero, el
Congreso Constitucional de Venezuela segregó de la Provincia de Caracas los Cantones de Aragua y
Guárico, formando ambas provincias, quedando dividida esta zona en tres
provincias: Caracas, Aragua y Guárico, por lo que a las trece provincias que hasta
esa época existían se sumaron las de Aragua y Guárico para conformar quince
provincias; luego en 1851 se agregó Portuguesa
; en 1855 se agrego Yaracuy y Cojedes; en 1856
Tachira, Maturín y Amazonas , para integrar las veintiún provincias que
quedaron conformadas en la Ley de 1856(4).
*yerena.geronimo@gmail.com
Bibliografías
1.-Leyes
y Decretos Reglamentarios de Venezuela. Tomo VII, pág 69.
2.-Francisco
González Guinán. Historia Contemporánea de Venezuela. . Segunda Edición.
Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas 1954.TomoVIII, pág 254-270
3.-Lila Mago
de Chópite. Caracas y su crecimiento urbano. Publicación de la Unidad de
Cultura y Publicación del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas.
Provincia de Caracas año 1836, pág 109.
4.-José Gil
Foutoul. Historia Constitucional de Venezuela. Caracas.1967. Tomo II.pág 43
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