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viernes, 25 de diciembre de 2015

José Francisco Torrealba


Biografia elaborada por:
José Ramón Torrealba, Rafael T. Torrealba, Ana Benigna Torrealba y Ana Teresa Torrealba

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José Francisco Torrealba fue un hombre nacido y
criado en el campo, en contacto con la naturaleza y el pueblo, lo cual contribuyó a estructurar su personalidad, recia, dedicada al trabajo, desprendida de los bienes materiales y con una gran sensibilidad para analizar, sentir y buscar solución a los problemas de la comunidad.
    Nace en el hato San Roque, en las cercanías de Santa María de Ipire (estado Guárico, Venezuela), el 16 de junio de 1896. Sus padres: Don Tereso Torrealba y Doña Ana María González de Torrealba. Fue el séptimo de nueve hijos de esta unión. Contrae matrimonio con Rosa Isabel Tovar, de Zaraza, con quien compartió 43 años de su existencia. Tuvieron doce hijos: Ana Isabel, Pedro Aquilino, José Witremundo, Ana Rosa, José Francisco, Ana Teresa, Sara del Pilar, Rafael Tereso, Jesús Rafael, José Ramón, José Nicolás y Ana Benigna, todos profesionales universitarios.
  Realiza sus primeros estudios en el Colegio de Luis Morillo y Saturno González, en Santa María de Ipire y en la Escuela del Br. Diego Antonio Ferrer y de su hermana Ana Isabel Torrealba, en San Diego de Cabrutica. Luego pasa al Colegio San Gabriel y al Colegio Federal de Zaraza (1910-1916), donde obtiene el título de bachiller. En Caracas realiza estudios de Medicina en la Universidad Central de Venezuela, donde obtiene el título de Doctor en Ciencias Médicas, en 1922, con excelentes calificaciones.1
    Durante toda su vida cultivó su formación humanística y el aprendizaje de varios idiomas. Fue un autodidacta y suplió la falta de estudios de postgrado formales con incesantes lecturas de textos de la ciencia médica europea dominante para la época; no sólo de Parasitología y Medicina Tropical sino de Psiquiatría, Psicología, Cardiología, Obstetricia y Ginecología, Pediatría, Terapéutica, entre otros. Leía y hablaba varios idiomas: francés, alemán, portugués e italiano. Era un asiduo lector de los clásicos griegos y romanos, de filosofía, de literatura en general y de todo conocimiento que contribuyera a su formación integral.

    Entre 1924 y 1927 se desempeña como director del "Asilo de Enajenados" de Caracas. Su labor en este Instituto, en pro de mejoras de la asistencia de pacientes con problemas psiquiátricos y de diagnósticos precisos en el área, es reconocida por el Dr. Ricardo Álvarez en su obra "La Psiquiatría en Venezuela", quien considera a Torrealba como el precursor de las reformas de la asistencia psiquiátrica en el país.3
    Viaja a Alemania en 1928, por breve tiempo y aquí visita el Instituto de Enfermedades Tropicales de Hamburgo, bajo la dirección del Dr. Müller, luego regresa al país y se establece en el medio rural.
    A partir de 1929 su vida continúa en los pueblos del Guárico (Santa María de Ipire, Zaraza y San Juan de los Morros), siguiendo las sugerencias de su padre, Don Tereso Torrealba. Allí transcurre su existencia alrededor de su labor como investigador científico, como médico y como ciudadano ejemplar, denunciando los problemas, las miserias y las dificultades de las poblaciones menos favorecidas y abogando por soluciones urgentes para combatir las enfermedades y mejorar las condiciones de vida de los pobladores.
    Durante muchos años estudia, con dedicación, las enfermedades tropicales más frecuentes en la zona: paludismo, chagas, bilharziosis, parasitosis intestinales, elefantiasis, leishmaniasis, dedicando una atención especial a la Enfermedad de Chagas. Comprueba un elevado número de pacientes con esta patología, casos agudos y crónicos entre los habitantes de los ranchos de paja e insiste en la necesidad de eliminar este tipo de vivienda y en general mejorar las condiciones de salud y de vida del campesino.
    Su primera publicación en la Gaceta Médica de Caracas, aparece en 1932, sobre parasitosis intestinales en Zaraza y otras poblaciones del Guárico y Anzoátegui,4 en 1933 sobre estudios realizados en referencia al Rhodnius prolixus y Tripanosomosis en el Distrito Zaraza (Guárico) y en 1934 publica sus observaciones sobre la aplicación del xenodiagnóstico en humanos, para el diagnóstico de la Enfermedad de Chagas. Esta prueba había sido descrita por el profesor francés Emile Brumpt y utilizada sólo en animales experimentales.5
    Practica los primeros exámenes coprológicos en Zaraza y demuestra un importante poliparasitismo; realiza autopsias en humanos para indagar porqué fallecen de muerte súbita los habitantes de estos pueblos; examina bovinos para diagnosticar anaplasmosis (datos inéditos).
    Demuestra la presencia de T. (S) cruzi en especies de reduvídeos transmisores: Rhodnius prolixus, Triatoma maculata y Panstrongylus geniculatus y en mamíferos reservorios domésticos y silvestres. Compara la incidencia de infección por T (S) cruziy T. Rangeli en el Distrito Roscio, estado Guárico y describe el primer caso agudo de Tripanosomosis rangeli en Venezuela. Comprueba dos nuevos tripanosomas: el T. barnolai en un mono de Venezuela y el T. itriagoi en un roedor Dasyprocta de Venezuela.
    Realiza estudios de infección experimental en animales de laboratorio con Schistosoma mansoni, en búsqueda de un huésped susceptible para analizar los mecanismos de resistencia e inmunidad y decidir sobre las condiciones de laboratorio óptimas para análisis de drogas terapéuticas.6
    Otro aspecto importante de su actividad científica es el referente a la preparación y aplicación de extractos de protozoarios (Tripanosomas y Leishmanias) en pacientes con tumores malignos o con enfermedades enigmáticas o difíciles de curar.7
    Publica sus trabajos científicos en revistas nacionales y extranjeras y lo visitan importantes personalidades científicas de la Medicina de Venezuela y otros países del mundo. Entre ellas podemos mencionar: María y Leónidas Deanne, Antonio Dacio Franco do Amaral (Sao Paulo, Brasil), Emmanuel Días (Instituto Oswaldo Cruz, Río de Janeiro, Brasil), Emile Brumpt y Jean Coudert (Francia), Enrique Tejera, Arnoldo Gabaldón, Humberto Fernández Morán, Félix Pifano, Otto Hernández Pieretti, José Vicente Scorza (Venezuela), Cecilio Romaña (Argentina), A. Neghme R. (Chile).1
    Su obra científica aparece recopilada en 7 fascículos, bajo el título de: Investigaciones sobre la Enfermedad de Chagas (estado Guárico), donde incluye trabajos sobre esta enfermedad y otras patologías, así como resultados de investigaciones realizadas con otros investigadores, desde 1934 hasta 1963.8 Además en 1950 publicó un libro titulado: Pequeños Apuntes sobre algunas familias del oriente del Guárico y en especial de Zaraza.
    También, el Dr. José Francisco Torrealba tenía una sólida preparación en Clínica médica y quirúrgica, obstetricia y ginecología, pediatría, psiquiatría, lo cual le permitía realizar increíbles aciertos diagnósticos y terapéuticos. Decía: "hay que leer y releer, aprende a escuchar, observa, examina, palpa, percute, ausculta. Piensa en las enfermedades y búscalas, pero si no sabes que existen ¿Cómo pensar en ellas?" Lectura y experiencia, "ojo clínico", las bases del éxito.2
    Torrealba, quien dedicó su vida al estudio de las diversas patologías tropicales, con su sólida formación humanística, manifestó siempre honda preocupación por los problemas del país, especialmente en los aspectos de salud, educación y honestidad, pilares que él consideraba fundamentales para el progreso y desarrollo de los pueblos. Este médico rural, en sus numerosas intervenciones se refería de manera clara, precisa, sin rodeos sobre los diversos problemas de la educación, de la política, del estado grave de las viviendas, de las condiciones de los centros de salud, de los vicios (alcoholismo, tabaquismo, drogas), de los juegos en general, del niño abandonado, de las precarias condiciones de vida de los campesinos, del peculado, de los problemas universitarios, problemas de tránsito, inmigración, masa obrera, de la pobreza, no sólo de la ausencia de lo indispensable para la existencia sino también en el pensar. Estas ideas aparecen expuestas en artículos periodísticos, los cuales fueron recopilados en dos tomos: Voces para sordos (1958)9 y Canto de Guacabas (1960).10
    Recibió numerosas distinciones: Premio "Vargas", Premio "Brault" otorgado por la Academia de Medicina de París, Orden del Libertador Grado Comendador, Aplauso al Mérito de la Creole Petroleum Corporation, Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes, Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, Miembro de The Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene, Londres, Hijo Ilustre de Santa María de Ipire, Orden Andrés Bello (post mortem) en la Clase Banda de Honor.
    También un importante número de promociones estudiantiles llevan su nombre, así como Instituciones relacionadas con la educación o la asistencia médica. Igualmente se ha escogido su nombre para designar premios que se otorgan en reconocimiento a labores de investigación o a la vida y trayectoria de ciudadanos meritorios.11
    Fallece el 24 de julio de 1973 en Caracas y sus restos reposan en San Juan de los Morros, pueblo donde vivió sus últimos treinta años.
    Torrealba siempre resaltó su origen humilde, con la idea de llevar un mensaje de esperanza a los miles de niños que habitan nuestros campos, sin recursos y alejados de los centros de educación y significarles, con el ejemplo de estudio, responsabilidad y perseverancia que caracterizaron su vida, que es posible lograr objetivos y metas personales y luchar por el bienestar de la comunidad, aún en condiciones adversas del entorno.

Referencias 
1. Torrealba J. F. Curriculum vitae. En Investigaciones sobre la Enfermedad de Chagas en San Juan de los Morros. Recopilación Fascículo V. Caracas. Imprenta Nacional (1956) Pag. 313-33.
2. Torrealba Rafael T.- "Así era mi padre" en: José Francisco Torrealba Investigador del mal de Chagas y otras enfermedades Tropicales en Venezuela. Boletín del Archivo histórico N° 9. (1992). Pag. 19-23. Publicaciones de la Secretaría de la UCV.
3. Álvarez Ricardo. "La Psiquiatría en Venezuela desde la época precolombina hasta nuestros días". Caracas. Talleres de la Lotería de Beneficiencia pública del Distrito Federal (1942). Pag. 398-399.
4. Torrealba J.F Breves notas para el estudio de algunas parasitosis intestinales en Zaraza y otras poblaciones del Guárico y Anzoátegui. Gac. Med. Caracas. (1932) N° 23. Pag. 655-658.
5. Torrealba J. F. Algo más sobre Tripanosomosis. Ensayo de Xenodiagnóstico. Gac. Med. Caracas. (1934) N° 13.
6. Torrealba J. F. Scorza J.V. y Dáger C. The Experimental Infection of some wild mammals from Venezuela with Schistosoma mansoni. Transactions of the Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene. (1958). Vol. 52. N° 6. Pag. 565-569.
7. Torrealba J. F., De Roys Carlota y Ramos Italia.- Otra Nota sobre Extractos de Protozoarios. Leído en la Academia de Medicina. En Recopilación Fascículo VII. Año 1963. Pag. 283-289.
8. Torrealba J.F. Investigaciones sobre Enfermedad de Chagas en San Juan de los Morros, Estado Guárico, Venezuela. Recopilación Fascículos I, II, III, IV, V, VI Y VII. Años 1943-1963
9. Torrealba J.F. Voces para Sordos. Primera Edición (1958) Tipografía C.T.P. San Juan de los Morros. Auspiciada por el Gobierno del Estado Guárico. Segunda Edición (1984).
10. Torrealba J.F. Canto de Guacabas y Otros escritos. Primera Edición (1960) Tipografía C.T.P. San Juan de los Morros. Segunda edición 1984.
11. Rodríguez Adolfo. El sabio Torrealba. Serie Centenario del Dr. José Francisco Torrealba. Fundaculgua. Caracas. 1996. Pág. 53-56.

martes, 1 de diciembre de 2015

CASTRO EN CALABOZO. 1905

Oldman Botello
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Introducción
  El 16 de abril de 1905, cuando el general Joaquín Crespo cumplía apenas siete años de muerto, el general Cipriano Castro, Presidente de la República con cinco años en el poder, llegaba a Calabozo por vía terrestre en la prosecución de una gira administrativo.-rochelera, rodeado de un séquito; dejó encargado de la Jefatura del Estado al general Juan Vicente Gómez, el vicepresidente. En el presente trabajo recogemos las ocurrencias y sucesos de aquel tiempo.

El general Castro de Gira
   En los primeros días de abril de 1905, el general Castro emprende una gira por todo el país y que comienza en La Victoria. Está fastidiado de Caracas. Quiere nuevos aires y la cercanía con las mujeres y el brandy a los que era tan aficionado. Doña Zoila, su esposa, permaneció en Caracas hasta cuando su marido llegara a Cumaná donde se rencontrarían.
    En La Victoria hubo parranda de la mano del presidente del estado Aragua general Francisco Linares Alcántara. Después de Villa de Cura donde se detiene un día y pernocta, prosigue por un mal camino que lo llevará al Llano, hacia Calabozo, capital del Guárico y a San Fernando de Apure. En Villa de Cura le solicitan la libertad del general Daniel Rangel Pacheco, político y militar merideño radicado en Villa de Cura y donde formó una distinguida familia. Era nieto del prócer merideño doctor y coronel Antonio Rangel (Mérida 1789-Maracaibo 1821). Estaba preso por desafecto al régimen castrista y tal vez por su participación en la llamada Revolución Libertadora, que se desarrolló entre 1901 y 1903. El general Castro, que no era en ese momento el Presidente se cuidó de hacer la solicitud de liberación al Presidente Gómez quien convino en ella.
  Siguieron a Ortiz adonde llegaron el 14 de abril y hubo más peticiones de libertad. Esta vez para dos guariqueños presos en Caracas o Puerto Cabello, el sanjuanero general Julián Correa, quien en tiempos del gomecismo veló por la construcción de la carretera desde San Juan a Morrocoyes, que más o menos tuvo el rasgo vial de la actualidad. El otro preso fue Carlos Capote, de Ortiz o de San Francisco de Cara, ambos fueron activos participantes en la aniquilada Revolución Libertadora. El consabido telegrama se va a Caracas al presidente Gómez: “Puede, pues, dictar la orden de libertad si lo estima conveniente”. Y ambos quedaron plenamente libres. Julián Correa, hombre agradecido, se mantuvo fiel al general Gómez hasta su muerte. La carretera citada es obra suya, porque mejoró, sin ser profesional de la ingeniería, la vía que trazó el ingeniero villacurano Luis Eduardo Power.

    La llegada a Calabozo

      El 16 de abril a las ocho de la mañana arribaron el general Castro y su comitiva a Calabozo. Fue un recibimiento apoteósico. A la entrada de la capital guariqueña salieron a recibirlo muchos jinetes, de las fuerzas vivas o fuerzas de vivos de Calabozo; las fuerzas militares de la guarnición y mucho pueblo que veía por primera vez de cerca un presidente de la República. Un hombre bajito, moreno, nervioso, con una cabeza muy curiosa,  pronunciada calvicie y una bien cuidada barba.
  Rápidamente se pone al habla en el centro de la ciudad con lo más representativo de la comunidad. Allí se le solicita la libertad de unos cuantos personajes que purgaban prisión por andar en guerra contra el general Castro. No vacila en otorgarla al general Luís Crespo Torres, parapareño, hermano del general Joaquín Crespo y que era hasta 1902 el comandante del Noveno Cuerpo del ejército de la Revolución Libertadora y que después de la derrota de La Victoria prosiguió en guerra hasta Ciudad Bolívar, donde el general Gómez le aplicó el ácido durante varios días, sitiando la ciudad a plomo de fusilería y a cañonazos. Ese día de julio de 1903 fue detenido junto con tres de los Manuitt, alzados permanentes. El general Crespo Torres, que moriría en 1933 en Caracas, era casado con Carlota Mier y Terán Romero, hermana gemela de Octavio Mier y Terán Romero, descendientes ambos de los Rubios de Cazorla y La Rubiera o La Cruz de Guariquito. Los otros dos presos fueron Alejandro Torres Landaeta y Wenceslao Azuaje. A las 11:30 se va el telegrama para el general Gómez sobre la libertad de los tres prisioneros: “a la cual yo no tengo inconvenientes en acceder siempre que usted juzgue oportuno librar la orden de libertad”. Fueron puestos en la calle al día siguiente. Al menos Luis Crespo Torres siempre fue amigo del régimen gomecista, auxiliado económicamente por el Jefe del país y al morir era miembro del Consejo de Guerra en 1933, por lo que se le rindió el homenaje que prescribía el Reglamento y ceremonial castrense.

   En la noche fue servido un regio banquete donde no faltó la carne asada, el buen vino, el brandy y otros manjares y bebidas. Durante el ágape al Siempre vencedor, jamás vencido, el discurso de orden fue pronunciado por el enorme tribuno calaboceño Dr. Filiberto Rodríguez Motamayor, que entre otras frases de mayor recordación figuró la que expresaba exultante: “a los Restauradores los seguían jóvenes cóndores que bañaban sus alas en los resplandores de la gloria”. Acto seguido procedía a incorporarse de su silla el secretario de la Presidencia Dr. Torres Cárdenas, valenciano, para contestar a don Filiberto cuando ya el general Castro, como impulsado por un resorte, pidió la palabra a tiempo que con una ligera presión en su hombro le ordenaba a su secretario continuar sentado. Él mismo respondió a Filiberto Rodríguez, donde se extendió en palabras lisonjeras para el notable tribuno y agradecía las atenciones de que fue objeto en la capital guariqueña. Es el mismo Filiberto que en 1902 contribuyó a acopiar armas desde San Fernando de Apure a su gran amigo el doctor y general Roberto Vargas cuando este sitiaba a Calabozo en la continuación de la lucha para tratar de derrocar por la fuerza de las armas al gobierno del general Castro. Así han actuado siempre los capitostes de los pueblos venezolanos. Un tiro al gobierno y otro a la revolución.

   El Presidente salió por tierra hasta Camaguán, donde lo esperaba el vapor “Puerto Nutrias”. Lo aguardaban a bordo los generales Maximiano Casanova, del grupo del general Castro que lo acompañó desde el Táchira en 1899; fue gobernador de Caracas y desempeñaba la guarnición de la capital apureña; el general Nieves Maica Osorio, parapareño, amigo de los generales Castro y Gomez  y que también auxiliaba con provisiones desde su hato de Araguaquén, cerca del Capanaparo, al general Arévalo Cedeño en sus correrías por Apure; el Dr. Luciano Mendible, que fue el único que en Guárico y Apure continuó apoyando al general Castro cuando fue derrocado por el general Gómez y eso le costó 27 años de exilio en Trinidad y Colombia.

  El 22 de abril de 1905 arribó el general Castro a San Fernando de Apure y al día siguiente continúa la jalea por Castro; escriben un telegrama desde Calabozo donde le informan que aún no se había desvanecido el entusiasmo que produjo su visita y le anuncian que “hoy ni nunca más  serán sus hermanos calaboceños otra cosa que sus más fieles y adictos servidores” y firman el general A. Santiago de Silvestry; el inefable Filiberto Rodríguez Motamayor; Luis Corrales, Juan Landaeta Llovera, Paulo E. Landaeta y Rafael Carreño. Varios de ellos fueron funcionarios gomecistas.

  Esta sería posiblemente la primera gira de un Presidente en funciones y sin actividad militar sino pacífica, a todo el país. Luego, en 1937 la emprendió el general López Contreras. Encontró las carreteras que construyó su jefe y mentor el general Gómez. A Castro no le alcanzó tiempo en medio de una juerga permanente, para levantar ninguna obra positiva y menos para las comunicaciones del interior y por eso anduvo de sarteneja en sarteneja; en barriales y cruzar en botes cuantos ríos y caños encontró a su paso durante su gira.

FUENTES:

Boletín del Archivo Histórico de Miraflores N° 88,
BOTELLO, Oldman (1990), El Tuerto Vargas. Doctor y General. Caracas: Fondo de Publicaciones del  Ipasme.
BOTELLO. O.: Villacuranos.  Esbozo genealógico (inédito)
BOTELLO. O.: Historia General del Guárico (inédita).

sábado, 31 de enero de 2015

POR LA DELACIÓN DE SU SIRVIENTE CAPTURARON AL GENERAL JOSÉ FÉLIX RIBAS: Bicentenario del asesinato del prócer en Tucupido

   Oldman Botello*


    El general José Félix Ribas Herrera, -siempre se escribió con b grande, pero sus hermnos, que fueron varios, lo hacían como en la actualidad, con v- tío político del Libertador al desposar a una hermana de doña Concepción Palacios de Bolívar, se fue al Oriente del Guárico en búsqueda del general Pedro Zaraza que andaba por esos rumbos. Solo andaban con él un sobrino, un esclavo o paje de Ribas y Concepción González, de Valle de la Pascua, que había sido esclavo de doña Juana González de Hoyo y Arzola, dama de muchas campanillas en Valle de la Pascua, quien se lo cedió a don José Tomás Hernández González, su ahijado y prominente realista que más adelante emparentaría con la familia del general Zaraza.
     Desde La Chaguaramita, lugar cercano al hato, luego pueblo de El Socorro, se dispersó el grupo mayor temerosos de la presencia de partidas realistas. Por alguna delación, el bandido realista Lorenzo Figueroa (a) Barrajola, teniente justicia mayor de Tucupido, “zambo claro de elevada estatura, vestía de chaqueta y andaba a grandes zancadas”, tuvo información de la presencia del general Ribas en el área. Ribas y sus acompañantes siguieron por la misma ruta, pasaron por el hato El Socorro y se dejaban ver de todo el mundo, imprudencia tanto de Ribas como del supuesto guía Concepción González, tal vez ex profeso. Se detuvieron en un vecindario llamada Las Vacas, cerca de Jácome al sur de Valle de la Pascua, a unos dieciséis kilómetros de este último punto. El general venía delicado, con fiebre y aprovechó el alto para enviar a González al pueblo a comprar medicinas y algunos alimentos. Allí pasó a saludar a su familia, los Hernández que comenzaron a mofarse titulándolo “general patriota”; todo el mundo en el pueblo supo de la presencia de Concepción González y también las autoridades.
   Una moneda conque pagó en una pulpería lo hizo sospechoso porque ningún esclavo podía cargar oro. Lo detuvieron y torturaron y confesó que el general Ribas estaba en el monte esperándolo. Debemos señalar que no se sabía en la zona que el general Ribas permanecía por allí. Se llevaron por delante a González amarrado y con un piquete de soldados y vecinos reclutados; llegaron al sitio donde se hallaba Ribas a quien encontraron durmiendo, pues era de noche. Lo trajeron a Valle de la Pascua a la casa de Juan González Padrón en La Vigía donde permitieron a Ribas afeitarse. Hasta allí llegó Barrajola, quien se hizo dueño de la situación y ordenó el traslado del preso a Tucupido pues afirmaba que su jurisdicción llegaba hasta La Vigía y también porque decía que Valle de la Pascua era un pueblo patriota y no estaba seguro el prisionero.
    El paje y el sobrino de Ribas fueron muertos en La Vigía. Corrían los primeros días del mes de enero de 1815. El 31 de enero le formularon un remedo de juicio donde Barrajola hizo de juez, José Tomás Morales (a) Moralote, hombre de color y analfabeta, ofició de abogado con un misal y lanzando lenguaradas en supuesto latín y como acusadores Serafín Gutiérrez, asesino crudelísimo y otro bandido, Manuel Arango. Fue condenado a muerte por fusilamiento lo que se verificó ese mismo día. Accionaron los fusiles Moralote, Manuel Arango y Serafín Gutiérrez, todos hombres de confianza de Lorenzo Figueroa, Barrajola.  La cabeza fue despojada del tronco y frita en aceite llevada a Caracas donde permaneció varios años en una jaula en la salida por el camino de los españoles en La Pastora
     De la muerte del vencedor de los tiranos en La Victoria se conmemoran 200 años el 31 de enero.
                                                               oldmanbotello@hotmail.com
                                               *Cronista del municipio Girardot del estado Aragua

miércoles, 16 de octubre de 2013

Simón Díaz (el Tío Simón) un guariqueño nacido en Barbacoas Estado Aragua.



GERÓNIMO ALBERTO YERENA CABRERA*

Cambios territoriales de Guárico y Aragua en el año 1933.
Ley de 1856 de la República de Venezuela
Constitución de 1830
Congreso Constitucional de Venezuela  de 1848.
Iglesia de Barbacoas
 

Durante las entrevistas y las presentaciones del Tío Simón por radio y  televisión, éste no desaprovechaba la oportunidad para aclarar que él es guariqueño, nacido en Barbacoa, el 8 de agosto de 1928, en ese entonces pertenecía esa población al Estado Guárico; y que a los seis años de edad, por orden del general Juan Vicente Gómez ese poblado pasó a pertenecer al Estado Aragua, tal como sucedió con la ciudad de San Juan de los Morros, la cual pertenecía al Estado Aragua y pasó a ser capital del Guárico en la misma época.

Después del Convenio de límites e intercambio territorial  entre los estados Guárico y Aragua realizado por sus respectivas Asambleas Legislativa el día 13 de diciembre de 1933, por capricho del general Juan Vicente Gómez,  y el cual  se hizo efectivo en los primeros meses de1934; se han publicados varios artículos  en revistas y periódicos tratando el tema, con una variada información, las cuales no todas coinciden y muchas de ellas con descripciones confusas.
Esto se ha acrecentado luego de la era del Internet donde las publicaciones se han multiplicado, excepto los artículos de historiadores y cronistas reconocidos de ciudades y de estados, los cuales presentan excelente documentación, muchas publicaciones continúan siendo imprecisas, como que se siguieran copiando una tras otra sin ningún tipo de investigación.
Como veremos más adelante, posiblemente esto se deba a que no han revisado la Ley del 28 de abril de 1856 la cual trata sobre la división territorial de la República, la cual comentaré  específicamente en lo relacionado a los estados Aragua y Guárico.
No sólo por internet encontramos estas vaguedades, sólo para citar un ejemplo que ilustra claramente esto, me referiré a la estupenda colección del Diario El Nacional, con la valiosa colaboración de la Fundación Bigott, y con el apoyo de los mapas políticos de la Cartografía Nacional de Venezuela, editada en el año 2003. Consta de treinta fascículos y 239 páginas excelentemente ilustradas.
En la sección de Historia del estado, apreciamos lo siguiente en los fascículos sobre los estados Guárico y Aragua.

 Fascículo #16.Estado Guárico. Sección de Historia del estado, pág 125, dice refiriéndose al año 1934:
“…hasta que en 1934 recupera su anterior fisonomía, además de obtener las parroquias del Cantón de Cura, más Parapara y Ortiz, y ceder al Estado Aragua las de Taguay y Barbacoa, para configurar así su territorio actual”.

Fascículo # 8. Estado Aragua. Sección de Historia del estado, pág 61 dice refiriéndose a las modificaciones territoriales hasta1934:
 “Desde entonces casi no ha sufrido cambios, excepción hecha de la cesión de San Juan de los Morros y el Sombrero al Estado Guárico y la incorporación de Ocumare*, Taguay y Barbacoa a su territorio” 
*Ocumare, se refiere a Ocumare de la Costa, en un protocolo de límites entre Aragua y Carabobo en el año de 1917, donde Carabobo le transfiere las poblaciones de Ocumare de la Costa y Turiamo, y Aragua le otorga otros poblados.

En esta descripción del Estado Guárico, se interpreta que obtuvo parroquias del Cantón de Cura, más Parapara y Ortiz.
En la descripción del Estado Aragua, se interpreta que realizó una cesión de San Juan de los Morros y el Sombrero al Estado Guárico.
Pues bien, si reproducimos los artículos 13 y 14 de la LEY DE 1856 DE LA REPÚBLICA DE VENEZUELA (1) y (2), nos daremos cuentas de lo ambiguo e inexacta de la información anteriormente descrita, la cual se presta a confusión. Estos, y otros datos relacionados con ambos estado se repiten erróneamente en otras Páginas y Blog diversos.

Ley de 1856 de la República de Venezuela
Artículo 13.- La provincia del Guárico la forman los cantones
Calabozo, Sombrero, Chaguaramas, Unare, Orituco y Ortiz; su capital Calabozo.

Parágrafo Segundo.- El cantón Sombrero se compone de las parroquias
Sombrero, Barbacoas y Calvario; su cabecera Sombrero.

Parágrafo Quinto.- El cantón Orituco se compone de las parroquias Orituco, San Rafael, Taguai y Lezama; su cabecera Orituco.

Parágrafo Sexto.- El cantón Ortiz se compone de las parroquias Ortiz, San
Francisco de Tiznados, San José de Tiznados y Parapara; su cabecera Ortiz.


Artículo 14.- La provincia de Aragua la forman los cantones Victoria,
Turmero, Maracay, San Sebastián, Cura y Mariño; su capital La Victoria.

Parágrafo Quinto.- El cantón Cura se compone de las parroquias Villa de
Cura, San Juan de los Morros y Magdalena; su cabecera Cura.

De los artículos y parágrafos anteriores podemos apreciar lo siguiente:
  El Estado Guárico no obtuvo parroquias del Cantón de Cura del Estado Aragua, sino una sola parroquia, la de San Juan de los Morros (art.14, párr 5).
2° Ortiz y Parapara siempre fueron parroquias del Cantón Ortiz del Estado Guárico (art. 13, párr 6).
3° El Estado Guárico, sólo cedió la parroquia Barbacoa del Cantón el Sombrero (art. 13, párr 2). Este error produce que se interprete como si hubiese sido la población del Sombrero que se hubiera cedido, peor aún, que el Sombrero fue cedido por Aragua a Guárico. La población del Sombrero siempre ha sido del Estado Guárico.
4° En varios artículos por Internet refieren que Orituco fue cedido por Guárico a Aragua.  Lo que fue cedido fue la parroquia de Taguai o Taguay, la cual pertenece al Cantón Orituco del Estado Guárico (art.13, párr 5)
Quizás, con toda probabilidad, las descripciones que se han realizado de los intercambios territoriales entre Guárico y Aragua, es por el desconocimiento de una de las leyes más importante de la República en cuanto a su división territorial, que fue la de 1856.
Ambas provincias, las de Guárico y Aragua, estaban integradas a la Provincia de Caracas desde la Constitución de 1830, la cual continuó con la denominación de la división territorial en Provincias, Cantones y Parroquias que se usaba en la colonia. De los 16 Cantones de la Provincia de Caracas 8  correspondían a estos dos estados (Guárico y Aragua): La Victoria, Turmero, Maracay, Cura, San Sebastián, Calabozo, Chaguaramo y Orituco (3).
En el año de 1848, el 8 de febrero, el Congreso Constitucional de Venezuela segregó de la Provincia de Caracas los Cantones de Aragua y Guárico, formando ambas provincias, quedando dividida esta zona en tres provincias: Caracas, Aragua y Guárico, por lo que a las trece provincias que hasta esa época existían se sumaron las de Aragua y Guárico para conformar quince provincias; luego en 1851 se agregó  Portuguesa ; en 1855 se agrego Yaracuy y Cojedes; en 1856  Tachira, Maturín y Amazonas , para integrar las veintiún provincias que quedaron conformadas en la Ley de 1856(4).


 *yerena.geronimo@gmail.com

Bibliografías
1.-Leyes y Decretos Reglamentarios de Venezuela. Tomo VII, pág 69.
2.-Francisco González Guinán. Historia Contemporánea de Venezuela. . Segunda Edición. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas 1954.TomoVIII, pág 254-270
3.-Lila Mago de Chópite. Caracas y su crecimiento urbano. Publicación de la Unidad de Cultura y Publicación del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas. Provincia de Caracas año 1836, pág 109.
4.-José Gil Foutoul. Historia Constitucional de Venezuela. Caracas.1967. Tomo II.pág 43

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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