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jueves, 10 de diciembre de 2009

EL SEMINARIO Y LA UNIVERSIDAD DE CARACAS

Julián Viso Rodríguez.

En 1499 en las riberas de Coquibacoa, llegan con Alonso de Ojeda, el cirujano Alonso y el boticario Bernal, son los primeros europeos que ejercen en el país.
El Concilio de Trento, junto con la Compañía de Jesús, fueron los dos instrumentos principales en la lucha contra la reforma protestante. El mencionado Concilio ordenó la fundación y fomento de seminarios en todas las diócesis del mundo para equilibrar el esfuerzo que en el mismo sentido hacían los Calvinistas con los suyos.
El seminario representa un paso más (después de poner Felipe II el asiento documental de la segunda enseñanza venezolana en Real Cédula de 1592) en el desarrollo de nuestra instrucción colonial.
Pues el seminario, representaba además de un centro de piedad, un centro también de enseñanza superior que será la futura universidad. La fundación del primitivo establecimiento del Colegio Seminario de Santa Rosa corresponde al Obispo Antonio González de Acuña, quien da el edicto de erección en 1673 y lo orienta según el Concilio de Trento, confió el rectorado al Ciriano Juan Fernández de Ortiz, lo termina el Obispo Diego de Baños y Sotomayor. Se organizan las cátedras de: Gramática, Retórica, Latinidad, Elocuencia, Artes y Teología. Del seminario saldrán los profesores criollos que dirigirán posteriormente los destinos de la Real y Pontificia Universidad de Caracas.

Otros Seminarios:

En 1790 quedó fundado el de Mérida, de donde saldría la Universidad de Los Andes. Carlos IV autorizó en ellos los estudios generales o cursos superiores pero reservó el conferimiento de grados a la Universidad de Caracas. Mediante esta concesión funcionaron Cátedras de Artes, Derecho canónico y Civil, Teología y latinidad.
Con el seminario, la característica religiosa colonial encuentra su máxima expresión. Además es el instrumento máximo de lucha contra el protestantismo. Que anunciaba influir la tradicional cultura católica del mundo español.

La Universidad de Caracas.-

La petición para el establecimiento de la Universidad de Caracas se hizo a fines del silgo XVI, sendo negada su fundación el mismo año que se pidió a la merced Real (1697). En 1700 fue negada nuevamente, pero al fin la concedió el rey Felipe V y el papa Inocencio III en 1721, el 22 de diciembre, instalándose finalmente el 11 de agosto de 1725.
Su instalación se hizo en la Capilla del seminario en presencia del Obispo con las Facultades de Teología, Cánones, Derecho y Artes. La Cátedra de Medicina apareció bastante más tarde, en 1763.El 24 de junio de 1827 fue promulgado por Bolívar, como Libertador Presidente de la República de Colombia, desde el Cuartel general Libertador, en Caracas, un decreto contentivo del reglamento de la Universidad de Caracas. José María Vargas es electo rector de la Universidad de Caracas, desempeñando el cargo por un trienio; transforma la Real y Pontificia Universidad de Santiago de León de Caracas en la Universidad Central de Venezuela, elimina el protomedicato colonial y funda la Cátedra de Anatomía cuya lección inaugural dicta el 31 de octubre de 1827.

Universidad de Los Andes.-
Esta Universidad tiene sus orígenes en el Colegio seminario San Buenaventura de Mérida de los Caballeros; fundado por el Dr. Fray Juan Ramos de Lora. Por decisión de la Junta Patriótíca de Mérida, el seminario se convirtió en Universidad en 1810, jerarquía confirmada por el Libertador en 1813, al pasar por Mérida durante la Campaña Admirable.

sábado, 29 de agosto de 2009

LOS ESTUDIOS MÉDICOS EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA A PARTIR DE 1891.

Recopilador histórico: Julián Viso Rodríguez.

La Universidad Central de Venezuela es, ciertamente, la institución con más antigua tradición de enseñanza médica en Venezuela, iniciada por LORENZO CAMPISN Y BALLESTER (1726-1785) con la solitaria Cátedra de Prima Medicina en 1763 cuando aquella era denominada Real y Pontifica Universidad de Caracas. Transformada ésta, en 1826, en Universidad Central de Venezuela, dichos estudios fueron fuertemente vigorizados en 1827 con la creación, en el marco de los novísimos Estatutos Republicanos y como fruto d la conjunción renovadora de SIMÓN BOLÍVAR (1873-1839) y JOSÉ MARÍA VARGAS (1786-1854), de la Facultad Médica de Caracas, legítima heredera y continuadora de la labor de aquella pionera Cátedra de prima Medicina.

El año de 1891 es generalmente considerado como decisivo en los nuevos rumbos que hubo de tomar la medicina venezolana, particularmente los estudios médicos, evidentemente venidos a menos en el transcurso del tiempo posterior a la reforma de 1827. El presente trabajo procura presentar una visión orgánica del acontecer educativo-médico a partir de ese año de 1891, comenzando por reconocer la situación previa que, por sus características, destaca precisamente esa importancia, hasta el momento actual en el cual la Universidad Central alberga en su seno dos Escuelas de Medicina.

SITUACIÓN PREVIA.
El rango cronológico de nuestro estudio tiene, pues, como punto de partida el año 1891. Sin embargo, para disponer de la perspectiva apropiada necesaria para poder valorar, con buen criterio, cuál ha sido la dinámica evolutiva de los estudios médicos en la Facultad de Medicina de la U.C.V. en ese lapso, es preciso esbozar siquiera una visión panorámica de la situación de los estudios médicos durante los años inmediatamente precedentes dentro del contexto histórico social en el cual se desenvolvían, y establecer algún punto de referencia exterior.

Para 1891, Venezuela tenía poco más de dos generaciones apenas como país independiente, tiempo durante el cual habían proliferado las revoluciones, desde la de JOSÉ TADEO MONAGAS (1784-1868) en 1831, hasta el primer alzamiento de JOAQUÍN CRESPO (1841-1898) en 1888, destacando la Revolución Federal de 1858 a 1863. Característica complementaria de esa situación fue la existencia de continuos períodos de caudillismo y poder personal, particularmente los ejercidos por JOSÉ TADEO MONAGAS Y ANTONIO GUZMÁN BLANCO.
En ese lapso, ya definida la separación con respecto a a la raíz española, se profundizó, bajo el impulso vargasiano, la referencia británica en medicina, ya notable desde la Guerra Emancipador5a. Esa referencia, sin embargo,, fue girando gradualmente, a medida que transcurría el siglo XIX, hacia Francia. Paris era incuestionablemente la Ciudad Luz, y hacia ella convergían las ilusiones de quienes buscaban amplias sus horizontes. De la misma manera, los libros franceses se convirtieron en la principal fuente del moderno saber y, finalmente,, el modelo francés terminó por imponerse como referencia fundamental, incluso a nivel político, fuertemente manifiesto en la intención de GUZMÁN BLANCO DE AFRENCESAR A Venezuela.

En ese contexto de continua inestabilidad política y afrancesamiento se inscriben nuestros estudios universitarios de la segunda mitad del siglo XIX. Por una parte, cónsono con la mencionada inestabilidad política, dichos estudios desmejoran tan sensiblemente que nuestro insigne CECILIO ACOSTA (1831-1881) expresa en comunicación escrita el 8 de mayo de 1856:

“Figúrate ahora, ahora, por contraposición, un Cuerpo científico como el nuestro, puramente reglamentario, con más formalidades que substancia, con preguntas por único sistema, con respuestas por único ejercicio: un Cuerpo en que las Cátedras se provén sólo por votos, sin conceder al público una partecita de criterio; en que no quedan con pocas y honrosas excepciones, trabajos científicos, como cosecha de las lucubraciones, y en que el tiempo mide, y el diploma caracteriza, no te parece una fábrica, más bien que un gimnasio de académicos ¿.Agrega ahora que de ordinario se aprende lo que fue en lugar de lo que es; que el Cuerpo va por un lado, y el mundo va por otro; que una Universidad que no es reflejo del progreso, es un cadáver que sólo se mueve por las andas; agrega, en fin que las profesiones son sedentarias e improductivas, y tendrás el cuadro completo. El título no da clientela, la clientela misma, si la hay, es lámpara del pobre, que sólo sirve para alumbrar la miseria de su cuarto; y de resultas, vienen a salir hombres inútiles para sí, inútiles para la sociedad, y que tal vez la trastornan por despecho o por hambre, o la arruinan, llevados de que les da necesidades, y no recursos… Qué de males!. Yo dije que se fabricaban académicos?. Pues ahora sostengo que se fabrican desgraciados, y apelo a los mismos que lo son.”

En realidad, la Universidad dispuso de autonomía académica desde la época colonial, conforme a lo establecido por el rey CARLOS III (1716-1788), MEDIANTE Real Cédula del 4 de octubre de 1784, habiendo sido ratificada y ampliada en los Estatutos Republicanos promulgados por El Libertador el 24 de junio de 1827, por medio de los cuales proporcionó un impulso formidable a las finanzas universitarias como ningún otro gobernante lo ha hecho hasta el presente.


Texto: Los Estudios Médicos en la Universidad Central de Venezuela a partir de 1891.
Autor. Miguel González Guerra-
Ediciones del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico.
Universidad Central de Venezuela.
Caracas, 1998.

domingo, 25 de mayo de 2008

Dos Pequeñas Historias de la Casa Natal del Libertador

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera






Juan Röhl (1892-1974)

Detalles de Juan Röhl con la Casa Natal del Libertador

A.- Los errores en la reconstrucción de la Casa Natal del Libertador.

Entre los muchos errores que se cometieron hace medio siglo cuando se efectúo la reconstrucción de la Casa Natal del Libertador, los más resaltantes son los siguientes:
1º. Haberle puesto escalones de mármol en el zaguán, en vez de piso de huesitos y pequeñas piedras en rambla, para que pudiera entrar las cabalgaduras, que tuvo originalmente.
2º. No haberle pintado de color verde las ventanas exteriores y el portón.
3º. Poner en los corredores mosaicos rojos de manufactura extranjera en vez de simple ladrillos criollos.
4º. Colocar en la entrada unos pilares cuadrados de mármol negro con cabeza de animales, que jamás se usaron en las casa coloniales de Caracas.
5º. No haber dejado el patio principal de tierra, sembrado de toda especie de plantas medicinales y de árboles frutales para servir de sombra y refrescar el ambiente de la casa.
6º.No haber colocado el farol en la parte sur de la fachada, en el mismo sitio donde se encontraron, enclavados en la pared, los restos de los hierros antiguos originales.
7º. Haber colocado en el patio principal unos sobrecargados faroles de hierro, sin estilo definido, que según tengo entendido fueron traídos de Italia.
8º. No haber vuelto a techar el mal llamado “Patio de los Granados, y volver a poner allí el oratorio familiar con la reja torneada original, que guardó por muchos años don Fernando bolívar en su habitación en la esquina de la Santa Capilla, y que hoy tiene colocada en su casa particular el autor de esta gacetilla. Y pare usted de contar para no alargarla indefinidamente.
En próxima ocasión hablaremos sobre el llamado “Lecho donde nació el Libertador”, y que fue motivo de polémicas hace algunos años, promovidas por la publicación del autor de esta nota.

B.-Ubicación del oratorio de la Casa Natal del Libertador

El llamado Patio de los Granados, en la Casa Natal del Libertador, cuya utilidad práctica nadie se explica, es en realidad el sitio donde estaba situado el oratorio familiar. Era, por lo tanto techado y tenía como puerta una bella reja torneada de madera de corazón, del siglo XVIII, que existe todavía, pero colocada en la casa del autor de estas líneas. Esta reja fue propiedad de don Fernando S. Bolívar, sobrino del Libertador, y la guardaba en su casa de habitación situada entre las esquinas de Santa Capilla a Mijaes. En El dintel de esta casa había una lápida de mármol de forma romboidal con el siguiente letrero: Fernando S. Bolívar. Domus y una fecha que no recuerdo.

Tomado del libro 501 Pequeñas Historias de Juan Röhl.
Elaborado por Gerónimo Alberto Yerena Cabrera para la Sección de Pequeñas Historia del Blog Venezuela de Antaño y para la Sección de Historietas del Blog Venezuela Libre

yerena.geronimo@gmail.com

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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