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domingo, 6 de octubre de 2013

Petróleo Crudo y su jaula

Así son las cosas


Oscar Yanes
 
El 1 de octubre de 1945, en las primeras horas de la tarde, el general Medina recibió una llamada telefónica en su despacho de Miraflores. Se escuchó decir al Presidente:
-íQué broma! íPobre hombre! Vamos a tratar de ayudar a la viuda... Luego colgó y le dijo a Pedro Sotillo, secretario de la Presidencia:
-Mataron a Petróleo Crudo, Pedro... Hicimos todo para ayudarlo, pero ese negrito era una vaina.
Cruz Crescenio Mejía, alias "Petróleo Crudo", era el rey de los ladrones venezolanos. Desde 1928 había ganado sitio privilegiado en la última página de todos los diarios del país.
Cuando los estudiantes se alzaron en 1928, Petróleo comenzó a robar mangos y cambures por la plaza del mercado de San Jacinto. Un día le quitó diez bolívares a un arriero, cerca de La Atarraya, y lo mandaron para la carretera de La Piña. Como Gómez decía que "cárcel no es hotel", los presos trabajaban desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde. Un día Petróleo le dijo a "Mano de Seda", otro hampón: "esta vaina es pa' mí" y logró escapar. Tres meses después lo capturaron y lo metieron en La Rotunda. Después de la muerte de Gómez lo soltaron.
El 12 de octubre de 1936 lo agarraron robando una joyería y lo mandaron a la isla del Burro. Tenía muy pocos días allí cuando se hizo el enfermo y se lanzó al agua. Tres embarcaciones recorrieron el lago sin poder encontrarlo.
Pensaron que se había ahogado, pero no. Días después lo apresaron en Barquisimeto y lo devolvieron a la isla. La primera pregunta que le hicieron las autoridades fue si había tardado mucho para llegar a la orilla, a lo que sonriendo respondió: "íVeintidós horas, mi capitán, porque había una tempestad del carajo!".
Dos meses más tarde Petróleo se escapó de la isla por segunda vez y lo capturaron siete meses después. Contó que la segunda fuga había sido más fácil. Decían que Petróleo tenía pacto con el diablo. En el mundo del hamponato lo llamaban "el rey de las fugas".
En el primer año de gobierno de Medina el Ministerio del Interior le consultó a Federico Landaeta, uno de los primeros jefes de investigación del régimen de López Contreras y quien tuvo que perseguir a Petróleo en 1937, qué podían hacer con el rey de las fugas.
-Meterlo en una jaula gigante, en lugar de un calabozo.
El Gobierno siguió el consejo. Entonces Petróleo cambió. Vivía todo el día leyendo en su jaula.
-íAdiós, Petróleo!- le gritaban los presos cuando iban al trabajo.
-íAdiós, hermanos! Pórtense bien. La violencia sólo engendra la violencia.
El periodista Julio Navarro se hizo pasar por un ladrón para que lo mandaran a la isla del Burro y así poder entrevistar a Petróleo. La jaula lo transformó. Diez y quince horas leyendo todos los días. Aquí triunfó la tesis de Luis Alberto Machado. Petróleo solo leía las obras fundamentales de los mejores juristas del mundo. Con seudónimo comenzó a escribir en La Esfera y El Universal sobre la reforma del Código Penal. El presidente Medina y el ministro Tulio Chiossone se interesaron por Cruz Mejías. Fue entonces cuando comenzó la historia más interesante de Petróleo Crudo: los dos canarios y la bondad de un gran presidente de la República.
Así son las cosas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Boticas y boticarios :La primera botica de Venezuela se estableció en Cubagua a en el siglo XVI


OSCAR YANES

ASÍ SON LAS COSAS

El acucioso historiador y farmacéutico Ángel Félix Gómez, nacido en Porlamar, sostiene que la primera botica venezolana nació en Cubagua y no en Caracas como se ha venido afirmando. Hablé hace algún tiempo con "Felito", como le dicen en Margarita y me refirió lo siguiente: "El 11 de abril de 1528 llegó a Cubagua desde Sevilla, la carabela Santa María de Guadalupe al mando de Germán Rodríguez. En el cargamento de la carabela aparecen drogas y preparaciones farmacéuticas, para el mercader Juan de la Barrera, dueño de la Botica de Cubagua. En total 92 productos con peso de 70 kilos.

Cristóbal de Medina, era el boticario de Cubagua -me siguió contando Gómez- Esta botica fue la primera en Venezuela y se adelantó a la Botica de Caracas, fundada a mediados del siglo XVII, perteneciente a Marcos Portero de Los Santos, señalada hasta ahora como la primera en tierra venezolana". Añadió el historiador que para 1611 en La Asunción se encontraban boticas y boticarios. Todos estos datos aparecen en el libro Presencia de la primera botica en Venezuela, de Ángel Félix Gómez.

En una publicación del profesor Orlando Vizcarrondo M., profesor de la Facultad de Farmacia de la UCV y del profesor Luis José Vera S., también de la misma facultad y quien se dedicó de lleno a la formación y conservación del gran Museo Histórico de la Farmacia en Venezuela, se señala que en 1499 "pisa tierra venezolana el primer facultativo farmacéutico, un italiano de apellido Bernal, quien trajo consigo algunas sustancias y drogas usadas en sus preparaciones medicinales".

El académico de la historia Héctor Parra Márquez, en su libro Sitios, Sucesos y Personajes Caraqueños cuenta cómo la viruela, la sífilis y la fiebre amarilla azotaban a Caracas durante la colonia cuando un médico, Rafael Ellelker, a quien le decían don Rafael, el Inglés, estableció una farmacia en Caracas. Este médico vendió luego dicha botica por setecientos pesos a don Xavier de Socarrás quien fijó su residencia en una casa al lado del establecimiento que había comprado.

La gente comenzó a hablar de "La Botica de Socarrás", para indicar cualquier dirección en el centro de Caracas: "llegas a la Botica de Socarrás y cruzas a la izquierda". Otros decían: "subes dos cuadras hacia el norte de la esquina donde vive Socarrás, al lado de la Botica". Y aquella esquina quedó consagrada para siempre como "una de esas deliciosas vitrinas de la entrañable crónica caraqueña", según las palabras del hoy injustamente olvidado gran periodista y escritor Ramón Díaz Sánchez.

Y don Manuel Bernal, el italiano que llegó con medicinas en 1499, se convirtió después por orden de La Corona en el fiscal de drogas y productos farmacéuticos. Las boticas cayeron en manos de curanderos y en Caracas y en la población de San Carlos "estaban robando y matando a la gente "con remedios malos". Bernal, pasó a ser el Torquemada en la guerra contra los curanderos más peligrosos, pues no recetaba yerbas, sino píldoras. "¡Chúpate esa mandarina!".

Así son las cosas
|  EL UNIVERSAL
viernes 14 de diciembre de 2012  12:00 AM


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viernes, 12 de octubre de 2012

Secretos de El Silencio. ASÍ SON LAS COSAS


OSCAR YANES
 "Presidente, la familia caraqueña no tendrá con qué pagarle lo que está haciendo hoy"
El general Isaías Medina Angarita ordenó la demolición del viejo Silencio. Fue en aquella época un verdadero impacto. Es bueno que se recuerde que nosotros teníamos a seis cuadras de la Plaza Bolívar la zona más horrible que existía en América Latina, que era un barrio horrible en donde nadie podía entrar de noche; donde se cruzaban gánsters, bandidos, ladrones, es decir, algo terrible. Bueno, Medina derrumbó todo aquel viejo Silencio y apareció entonces esa urbanización que hizo el arquitecto Carlos Raúl Villanueva y que llamamos hoy El Silencio, como entonces.

Cuando el presidente llegó a la Plaza Miranda, el pueblo comenzó a gritar:

¡Viva Medina! ¡Viva Medina!-. El General se quitó el sombrero para saludar a la multitud y le dijo a Diego Nucete Sardi, Director del Banco Obrero:

-La gente está contenta- Medina iba vestido de gris y caminó hacia la casita número 23, de la calle oeste de la Plaza Miranda. Nucete Sardi le entregó un pico, nuevecito, y cuando el Presidente lo levantó para descargar el primer picazo que anunciaba la demolición de El Silencio, Carreñito Delgado, gritó:

-¡Un momentico, General! - Medina, sonriendo, sostuvo el pico, mientras Luis Noguera, el viejo Avilan, el gordo Pérez y Jaime Albánez tomaban las fotos.

Caracas estaba celebrando el 374 aniversario de su fundación, el 25 de julio de 1942, con la primera gran obra, que iba a transformar a la capital.

-Yo no lo creo hasta que no lo vea con estos ojos que se han de comer la tierra... -decían las señoritas viejas que vivían en las parroquias vecinas.

-¡Matilde! ¡quítate de la ventana! ¡Recuerda que El Silencio está muy cerca! - recomendaban madres, tías, cuñadas. Las prostitutas que salían a la calle, con una mano en la cintura y en la otra una botella de cerveza, para partírsela en la cabeza a un cliente que quería "tirarles un carro", tomaban las calles de El Silencio; los ladrones y asesinos más buscados se ocultaban en El Silencio.

-Por fin vamos a terminar con este foco de pecado-, dijo Monseñor Pellín en voz alta, para que lo escuchara el propio General Medina, y cuando el Presidente se quedó viendo con sonrisa de satisfacción al cura-periodista, Monseñor agregó:

-Presidente Medina, la familia caraqueña no tendrá con qué pagarle lo que usted está haciendo hoy y lo abrazó, mientras Arrieti y otros dirigentes comunistas gritaban:

-¡Viva Medina! ¡Con Medina contra la reacción! ¡Viva Medina!- los periodistas rodearon al Presidente. -Pasado mañana lunes -dijo el General a los reporteros-, 400 obreros comienzan a demoler todo esto. Aquí se alzará una de las urbanizaciones más espectaculares de América Latina, con hermosos apartamentos, parques y todo lo que se necesita dentro de una comunidad moderna. De este viejo Silencio no quedará ni el recuerdo, se los aseguro a ustedes...

Muchas personas no creían lo que decía el Presidente. Pero así fue; tal como él lo anunció.

|  EL UNIVERSAL viernes 12 de octubre de 2012 
Así son las cosas.

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viernes, 17 de febrero de 2012

Bolívar y las mujeres / ASÍ SON LAS COSAS

OSCAR YANES
Al morir su gran amor, María Teresa del Toro, juró no volver a casarse, y cumplió


Esta circulando el libro Bolívar Católico, escrito por mi viejo amigo el sacerdote monseñor Alfonso de Jesús Alfonzo Vaz. Se ha hablado mucho del "Donjuanismo del Libertador" y monseñor relata un episodio de Bolívar poco difundido: se relaciona con una dama de la alta sociedad.

Cuenta monseñor sobre el "donjuanismo del Libertador", lo siguiente: "Puede afirmarse que se trata de una fábula más contra la persona de Bolívar. En efecto, al morir su gran amor, María Teresa del Toro, juró no volver a casarse, y lo cumplió. A los 21 años quedó viudo y libre para otro matrimonio; además galán, muy bien educado, rico y con una enorme fama. No faltaron mariposas que revolotearan buscando ese sol. Algunas llegaron a trastornarse por él. Una carta, sin fecha, sin lugar y sin nombre reafirma esta verdad, pero se llevaron el secreto".

He aquí su contenido:

"¡Señora! Anoche encontré la carta que Vd. ha tenido la bondad de escribirme y tanto me ha dado que pensar. Desde luego que mi primer deseo ha sido el complacer a Vd., en oír cuanto Vd. tiene que decirme; ¿pero de qué servirá esto? (...) En la situación de Vd., de su honor, de su reputación y de su familia, que el de olvidar cuanto ha pasado, que aunque de ninguna consecuencia al fin podría serle a Vd. funesta y a mi deshonrosa. Medite un solo instante los resultados de un mal paso dado por mi o por Vd. Medite Vd. un momento si a mí me fuera permitido otro objeto con respecto a Vd. que el de obtener su mano y medite Vd. un momento si esto podría suceder. No, mi señora, no podría suceder, por razones que Vd. no dejará de penetrar. Así, mi señora... yo ruego a Vd. que se tranquilice que vuelva a su familia aquel reposo, dicha que podría escapársele si todo vuelve a su antiguo estado, así como estaba antes. Si hiciéramos un escándalo, ¿Qué se diría de Vd., qué se pensaría de mí, y qué sufrirán aquellas personas que la conocen y la estiman? En una palabra, no sería Vd. ni yo tan solo los que padeciésemos, sería su honor, su reputación, su familia y sus parientes. Por mi parte, no hay sacrificios que yo no hiciere por tal de verla tan amena como antes.

Y por qué no si Vd. es buena, si Vd. es virtuosa y si conoce que los demás seria sumergirse en un abismo de desdichas que aun se puede evitar. Evitémoslo, pues, y yo prometo no abandonar una casa que amo como mía. Yo iré todos los días como antes, y mi conducta nada cambiará".

Después del fracaso militar en Puerto Cabello, Bolívar le escribe a Miranda: "Sobre mi corazón no manda nadie más que mi conciencia. Esta se encuentra tranquila (...) ¿Qué importa tener o no tener cosas superfluas? Lo necesario nunca falta para la vida. Jamás muere el hombre de necesidad en tierra. Jamás falta un amigo que nos socorra y el socorro de un amigo no puede ser nunca vergonzoso al recibirlo".

El libro es bueno leerlo y meditar, pues muchos conceptos del Libertador se ajustan hoy como anillo al dedo. Felicitaciones al autor de Bolívar Católico.

Así son las cosas.

ayanes@cantv.net
EL UNIVERSAL
viernes 17 de febrero de 2012 12:00 AM

sábado, 9 de julio de 2011

Hace 50 años cuando se inauguró la Televisora Nacional se averió el transmisor.

OSCAR YANES
"Hace cincuenta años, el 22 de noviembre de 1951, se inauguró oficialmente la Televisora Nacional"
Mi amor ya viene la TV

"La gente está emocionada con ese gran notición porque La Billo's Caracas se verá en televisión", cantaba Manolo Monterrey y la popular guaracha de Gonzalo Molina, expresaba una inquietud nacional, especialmente cuando anunciaba: "tendré que comprar mi radio, mi radio-televisor". Las esposas le decían al marido cuando regresaba del trabajo: "Mi amor ya viene la televisión. Los aparatos los están vendiendo botados, ¿cuándo compramos uno?".

La futura suegra del humilde muchacho que iba a visitar a la novia, los lunes, miércoles y viernes de siete a nueve, lo recibía con una maléfica sonrisa: "Luis, felicite a su novia. Mi marido me le va a regalar un televisor para que cuando usted venga disfrute con ella de las delicias de un hogar. Lo primero que debe hacer un hombre es complacer a su mujer... Mi hija está contentísima y para que sepa, y no le diga nada, recibió al padre diciéndole: 'Luis hubiera hecho lo mismo".

Hace cincuenta años, el 22 de noviembre, se inauguró oficialmente la Televisora Nacional, pero la ceremonia que se hizo en el estudio con la presencia de Pérez Jiménez, Llovera Páez, Pedro Estrada, Laureano Vallenilla Lanz y Oscar Mazzei no salió al aire. Pocos segundos después de anunciar Magín Pastor Suárez el acto, el transmisor (que era provisional y había sido prestado por la RCA) se averió. La emisora salió al aire en pruebas el 22 de noviembre a las tres de la mañana y estuvo transmitiendo dibujos y documentales, que había conseguido Rafael Zapata Monroy con embajadas, hasta las 7 pm, cuando ocurrió el desperfecto.

Ese día el doctor Eduardo Arriaga Barreto, director de Telecomunicaciones, explicó a los periodistas que la Televisora Nacional "cuenta con un moderno transmisor RCA de 10 kilovatios de potencia para la transmisión de imágenes que, en combinación con una antena especial de alta ganancia irradiará una potencia efectiva de 40 kilovatios. Será la más potente de Suramérica. También cuenta con un transmisor de sonido de cinco kilovatios, y con equipos de estudio y transmisión remota para televisar toda clase de actos: un encuentro deportivo o una manifestación pública desde cualquier sitio de la ciudad".

"A fin de ofrecer un funcionamiento inmejorable la estación dispone además, de cuatro cámaras televisoras con tres lentes cada uno de 50, 90 y 135 milímetros, sin tomar en cuenta la cinematográfica".

El Gobierno informó que el costo total de la primera estación televisora que se instala en Venezuela, alcanza, incluyendo el edificio, a dos millones cuatrocientos catorce, quinientos sesenta y ocho mil bolívares con setenta y cinco céntimos, discriminados así: Equipos de radio, materiales e instalación: Bs. 1.539.568,75. Edificio y vía de acceso: 775.000,00. Instalación de aire acondicionado, fuerza eléctrica, equipo de intercomunicación, etcétera, Bs. 100.000,00.

Laureano Vallenilla le confesó esa noche a Juan Bernardo Arismendi: "Ya el coronel Pérez Jiménez dictó la consigna: Ni un paso atrás. Estas elecciones las ganamos como sea, con TV o sin TV".

Así son las cosas
EL UNIVERSAL

ayanes@cantv.net

viernes, 1 de julio de 2011

.El corazón de Bolívar

ASÍ SON LAS COSAS / OSCAR YANES
En aquel incendio las llamas se tragaron para siempre el corazón de Simón Bolívar
Hace muchos años entrevisté en Caracas al historiador colombiano Ciro Vegas Aguilera, autor de un libro que en aquel entonces fue noticia, pues recuerda que el corazón de Bolívar desapareció para siempre.

Vega Aguilera relata con gran fidelidad que Colombia pidió a Venezuela, cuando los restos del héroe, ya plenamente identificados y concluido el acto de exhumación, y se iba de nuevo a cerrar la urna, la reliquia histórica, por cuanto Bolívar era el padre de Colombia; entonces los presidentes de las comisiones quedaron en cruzar entre sí respectivas cartas que legalizaran la petición y entrega de una pequeña urna de plomo donde se encontraban cenizas del corazón y demás entrañas del Libertador y la cual fue depositada de nuevo el sepulcro mientras se resolvía lo pertinente y recibían instrucciones de la presidencia de la Nueva Granada.

La Delegación no consultó a Caracas, pues consideró correcta la posición colombiana y de mutuo acuerdo se le entregó "como debe hacerse entre hermanos" el corazón del padre inmortal, ya convertido en cenizas veneradas, guardado en la Catedral samaria en su segundo sepulcro frente al altar mayor, en un pequeño cofre de plomo, tal y como quedó" certificado por el cronista el día de la exhumación y traslado de su restos mortales a la ciudad que lo vio nacer". Estoy copiando textualmente lo que escribió Ciro Vegas Aguilera en su obra El Corazón del Libertador.

"En este mismo día concluida la fúnebre solemnidad de la exhumación, la comisión colombiana dirigió a la venezolana una nota solicitando que la pequeña urna que contenía el corazón y demás entrañas del Libertador, se dejara en la bóveda en donde estaba, para que la Nueva Granada conservara algo de los restos venerables. Los diputados de Venezuela, a pesar de no estar autorizados por su gobierno para otorgar esta concesión, no dudaron cargar con la responsabilidad de cederla desde luego como lo hicieron".

En la costa neogranadina empez la revuelta entre liberales y conservadores por haberse prohibido una procesión nocturna. La Catedral de Santa Marta fue incendiada, en 1860, cuando allí se dio el grito de guerra para cambiar el sistema de gobierno central por el sistema federal. En ese incendio las llamas se tragaron para siempre el corazón de Bolívar, que en fina caja era guardado en la catedral "en su segundo sepulcro frente al altar mayor, en un pequeño cofre de plomo. Tal y como quedó certificado por el cronista el día de la exhumación y traslado de sus restos mortales a la ciudad que lo vio nacer". Estoy citando textualmente lo que escribió el historiador colombiano Ciro Vega Aguilera, en El corazón del Libertador, un libro que debe ser leído por las revelaciones sensacionales que contiene.

"El día 13 de diciembre de 1860, en horas de la noche, ocupantes de la iglesia salieron combatiendo al amparo de las sombras mientras las llamas consumían como holocausto supremo en el altar del Creador, las cenizas del Corazón del Padre de la Patria".

Así son las cosas
EL UNIVERSAL
viernes 1 de julio de 2011.


ayanes@cantv.net

viernes, 3 de junio de 2011

La muerte del duque. Así son las cosas

OSCAR YANES
Era pretexto para que periodistas mamadores de gallo pudieran hablar de todo
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Parece que Su Alteza estuviera dormido -murmuró el hombre tratando de contener el llanto-; el mismo señor que había llevado la tarjeta de invitación a El Heraldo. El Duque reposaba en una urna de caoba y vestía de rigurosa etiqueta. El monóculo descansaba sobre la camisa del frac y lucia una pequeña rosa Blanca en el ojal.

Vito se molestaba mucho cuando lo llamaban Duque de Roca Negra, pues solía argumentar que su legítimo título era Duque de Rocanegras.

-Es Rocanegras -insistía- no Roca Negra; yo soy uno solo y nada tiene que ver con el azabache, a mi juicio roca negra de mal gusto, tan detestable que arde como el carbón.

Su pasado era un misterio; mi tío Carlos José contaba en la casa que el Duque, según muchos, había sido caletero en sus mocedades, en el puerto de La Guaira; después fue a España y regreso con mucho dinero y el título; otros aseguraban que estuvo a punto de ordenarse como sacerdote, pero se enamoró locamente de una novicia quien le engañó luego con un rico y que por eso el Duque siempre guardaba silencio sobre el pasado.

Los humoristas e intelectuales más famosos de Caracas eran grandes amigos de Vito Modesto Franklin, pues era generoso en La Francia y en La India pagando siempre el brandy y la cerveza, con tal que se guardara respetuoso silencio mientras refería curiosas historias, en donde él era el muchacho de la película: hablaba de sus tertulias con el Rey de España; de las aventuras nocturnas en Londres con damas de la nobleza, en donde derrotaba en la conquista de mujeres al Príncipe de Gales; sorprendía a los ingenuos patiquines de Las Gradillas a las 11 de la mañana con pantalones bombachos y medias a cuadros amarillos y rojos; en la noche escuchaba la retreta con capa española y sombrero negro de ala ancha. El Miércoles Santo visitaba al Nazareno de San Pablo con pumpá y levita. Carlos José refería que como la prensa estaba amordazada, el Duque era el pretexto para que periodistas mamadores de gallo pudieran hablar de todo. Diariamente se le hacían entrevistas en donde los tomadores de pelo le preguntaban sobre religión, arte, sexo, teatro, política internacional y literatura.

-El Duque fue primero un loco -decía mi tío- pero como tenia cultura y dinero la gente del pueblo lo fue tomando en serio.

Leo inventó que el Duque era el hombre más hermoso del mundo, y Vito Modesto Franklin se retrató desnudo. En un carnaval apareció con carroza dorada descubierta, tirada por cuatro caballos blancos, mientras el pueblo gritaba:

-¡Viva el Duque!

Los jóvenes también comentaban en Las Gradillas:

-Rocanegras recomienda zapatos negros con tacones altos -y todos los patiquines comenzaron a usar el "calzado a lo Duque".

La mamadera de gallo convirtió a Vito Modesto Franklin en el dueño de la moda en Venezuela. Prohibió a sus amigos que en público lo llamaran por su nombre; se le podía decir: Su Alteza. Inspiró un nuevo vocablo: "vitoquismo".

Así son las cosas.
EL UNIVERSAL
viernes 3 de junio de 2011


ayanes@cantv.net

viernes, 13 de mayo de 2011

¡Se rindió Medina!

OSCAR YANES
Por aquellos días toda Venezuela estaba preocupada por la lucha libre...

Al recibir la llamada de Julio César Vargas, el Mayor Delgado Chalbaud abrazó al capitán Mario Vargas:

- ¡Mario, ganamos! ¡Medina se rindió! ¡Avisa a todos los compañeros!-. Carlos Delgado Chalbaud corrió para su habitación en donde estaban presos López Contreras, Arturo Uslar y Mario Briceño.

¡Señores! dijo al entrar. ¡Se rindió el General Medina! Dentro de poco estará aquí con ustedes. López Contreras no perdió su natural aplomo. Con su acostumbrada calma y en tono paternal, le puso la mano en el hombro a Delgado Chalbaud para decirle:

-Carlos, no cometan el error de entregar la dirección política del país a ningún grupo o partido como Acción Democrática, lleno de odios personales y si se ven obligados a utilizar a algunos de sus dirigentes, deben ser controlados por hombres independientes, moderados y responsables como Oscar Machado Zuloaga, Carlos Morales, Cristóbal Mendoza, Néstor Luis Pérez y José Rafael Pocaterra. No les menciono a otros hombres eminentes porque muchos de ellos simpatizan con el gobierno de Medina y otros se consideran adictos a mi orientación política.

Delgado Chalbaud escuchó en silencio y luego dijo: -Muchas gracias por su consejo, mi general.

A las cuatro y media de la tarde llegó el general Medina a la Escuela Militar. Los oficiales rebeldes lo recibieron en la puerta principal y le rindieron honores militares. Pérez Jiménez caminaba a su lado.

-No cometan el error de entregar el gobierno a ningún partido político. Hagan un gobierno militar y convoquen a elecciones inmediatamente- le dijo a Delgado Chalbaud, Julio César Vargas y Pérez Jiménez.

Parece que Medina vio que los conspiradores no habían salido de la sorpresa que les causó la rendición del gobierno. Entonces se escuchó su voz:

-Algún día, la conciencia de Venezuela dirá que Isaías Medina, puesto en la disyuntiva de sacrificar su persona o ensangrentar su tierra, no vaciló en sacrificar su persona.

Por aquellos días toda Venezuela estaba preocupada por la lucha libre. Teatro donde no todo esta arreglado, sino combinado. Si usted no responde a la llave que le aplican, con la combinación correspondiente, puede salir con la columna vertebral fracturada.

El eje de la lucha esta entre el bien y el mal. El bueno, lucha limpio y el malo trata de liquidarlo apelando a las acciones sucias.

El bueno tiene que sufrir para que el público se indigne ante su paciencia y su negativa de utilizar trucos sucios, es decir, el bueno rechaza ser malo para subsistir. El perverso disfruta golpeando y pateando al bondadoso, lo que crea indignación colectiva, hasta que el bueno reacciona y centenares de personas olvidan la compostura y piden al ídolo que saque al villano del ring, que lo arrastre, que lo mate...

El objetivo de la lucha es poner de espalda al adversario y se utilizan de "llaves" con los nombres más divertidos: "el candado", "la urna", "el trineo", "el cangrejo". Cada luchador tiene su llave favorita.

EL UNIVERSAL
Así son las cosas.
ayanes@cantv.net

sábado, 16 de abril de 2011

La peste del beso

OSCAR YANES*
Se supo bajo cuerda que el Gobierno había ordenado a los periódicos no hablar de la peste y que más bien se debía decir que no había nada. El Nuevo Diario, vocero gomecista anunció que "ahora andan alarmados con la aparición de una dolencia extraña: la gripe española. Y hacen proceder de la madre Patria una nueva enfermedad, como el Valdepeñas, los chorizos de Extremadura, el queso Manchego, o las angulas de Bilbao, a ese catarro que nos fastidia con frecuencia y que recibe los nombres más pintorescos, y lo hacen arbitrariamente proceder de España, le están dando el nombre de "El Beso de la Raza". Lo llaman también "la peste del besuqueo".

José Pagés, dueño de la confitería La Francia, contó que José Rafael Pocaterra y El Jobo Pimentel habían pasado un gran susto, pues publicaron en la revista Pitorreos, un cuento de Edgard Allan Poe llamado "La Peste Roja" y en cuanto lo vio Don Juancho, el gobernador, se indignó:

-Esto lo hacen para echar vaina y decir que hay peste! Me hacen preso a ese hombre!- comentó Juancho, y el prefecto, general Carvallo, mandó de inmediato al espía Frías para el periódico.

El policía llegó a la redacción y encarándose con El Jobo, le dijo:

-¡Llame a ese Edgardo Poe, porque va preso!

-Él salió- respondió "el Jobo" muy serio.

-Entonces los ruedo a todos para La Rotunda-. Cuando le aclararon a Frías que se trataba de un escritor norteamericano quien tenía 60 años de muerto, se quedó viendo a los periodistas y les dijo:

-Con que se metieron a mamadores de gallo, ah, ya se lo voy a decir a mi General Juancho, pa 've si también le gusta el chiste...

Un viejito, quien estaba escuchando la retreta de Pedro Elías Gutiérrez, en la Plaza Bolívar, se levantó de la silla para aplaudir y se cayó muerto.

Los muchachos que venían de El Valle con grandes petacas llenas de cachapas, ahora vendían limones. La gente bebía limonadas y sancochaban el limón y se daban unciones por el cuello y el pecho.

El Gobierno no pudo impedir -contó el Dr. Salvador Córdoba, en el Hospital Vargas-- que se publicará en los periódicos la convocatoria de la Sociedad Médica de Caracas para hablar sobre la epidemia.

-La otra noche, en el Metropolitano, no se podía ver la película Los Dos Pilletes, porque todo mundo estaba tosiendo -comentaban en la esquina de Gradillas.

La gente ya no hablaba de La Sortija Fatal, la mejor serie de Pearl White, sino del Jarabe de Ambrozoin, indicado contra el Beso de la Raza, o El Bojote, como también bautizaron a la peste. Las boticas duplicaron su cuerpo de empleados para atender al público que acudía en demanda de medicamentos.

Los médicos prohibieron los amapuches, los besos y los abrazos. Los novios, cargaban su frasquito de agua oxigenada y se mojaban los labios con un algodoncito, antes de besarse.

-¡Mucho cuidado!- gritaban las madres, cuando veían que las muchachas guardaban su frasquito en el carriel.

* Publicado en la columna Así son las cosas.EL UNIVERSAL
viernes 15 de abril de 2011


ayanes@cantv.net

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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