sábado, 28 de marzo de 2015

DE RECTOR DE LA UNIVERSIDAD A PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Dr Leopoldo Moreno Brandt
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El Libertador Simón Bolívar había llegado a Puerto Cabello el 31 de Diciembre de 1826 para tratar de evitar la Consolidación del movimiento separatista de “La Cosiata” y la disolución de la Gran Colombia.
En Enero de 1827se inician una serie de reuniones en la Universidad para hacerle un homenaje y felicitar al Libertador Simón Bolívar y solicitarle una ayuda para la Universidad, siendo comisionado el Dr. Vargas y otros  Doctores, lo que da inicio al acercamiento intelectual y Político entre ambos personajes.
El 22 de Enero de 1827 por decreto de El Libertador  Simón Bolívar se  derogan los antiguos  Estatutos de la Universidad, y se sustituye la Universidad Real y Pontificia por la Republicana Universidad Central de Venezuela e igualmente por decreto se nombró al Dr. José María Vargas Primer Rector Médico de esta Universidad y se proclamó su principio de  Autonomía Universitaria sustentado en parte por las propiedades donadas por Simón Bolívar como las Haciendas de Chuao, Cata y Tácata. En esta ubicación (actual Palacio  Municipal) permaneció la Universidad hasta 1856,  cuando se trasladó al antiguo Convento de San Francisco (hoy Palacio de Las Academias) donde funcionó como Universidad por 98 años.
EL seminario siguió funcionando como tal hasta que el General Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República lo clausuró y expropio el 21 de Septiembre  de1872.
Desde 1827 hasta 1829 es el Rector de la Universidad y durante este período ordenó las finanzas, estructuró nuevas facultades y abrió numerosas Cátedras, entre ellas el mismo fundó    la     de Anatomía, Cirugía y  Química.
                                                         
Figura N°1: Dr. José María Vargas. Figura N°2: General Simón Bolívar (Autor) Leopoldo Moreno Brandt (Óleo sobre lienzo 50 x 70 cm).
 
 



EL DR. JOSÉ MARÍA VARGAS PRESIDENTE
El General José Antonio Páez gobernaba ungido por la Gloria de ser “El Centauro de los Llanos”, como Presidente de Venezuela desde 1830 cuando comenzó  a producirse la disolución de La Gran Colombia y la restauración de la República.
En el segundo semestre de 1834 el nombre del Dr. José María  Vargas apareció  mencionado como uno de los aspirantes a la Presidencia de la República, respaldado por las fuerzas vivas de la nación, la clase intelectual, los comerciantes, los estudiantes  etc. 
Los Candidatos a la Presidencia eran el Dr. José María Vargas, y  los Generales: Carlos Soublette, Santiago Mariño, Bartolomé Salón y Diego Bautista Urbaneja, la elección se celebró  el 6 de Febrero de 1835 en el Congreso de la Republica en su sede de la Capilla de Santa Rosa de Lima, obteniendo él una mayoría sobre el resto de los aspirantes.
El 9 de Febrero de 1835, Vargas presentó el juramento Constitucional y comenzó su mandato presidencial, pero  el  29 de Abril del mismo año presentó su renuncia, que no fue aceptada por el Congreso.
La elección de Vargas fue repudiada  por un grupo de militares insurgentes  desde el comienzo, la conjura se  robusteció  y “la cuartelada”  estalló el 8 de Julio con la llamada “Revolución de las Reformas” y en la madrugada del 8 de Julio de 1835 estallo  el golpe Militar en Caracas, lo que se buscaba era la renuncia del Dr. Vargas.
El golpe triunfa, el Presidente  y el Vicepresidente Andrés Narvarte parten al exilio, el               Dr. Vargas antes de partir nombra al General Páez  Jefe del Ejercito Constitucional y éste somete a los facciosos y restablece el orden y  a Vargas en la Presidencia.
El Presidente Vargas vuelve a Caracas el 20 de Agosto de ese mismo año, el 21 de Agosto nombra sus Gabinete y nuevamente comienza su Gobierno,  pero 7 meses más tarde el 24 de Marzo de 1836 se retira del cargo, deja al Vicepresidente Narvarte encargado del mismo  y el 14 de Abril presenta su última renuncia al Congreso, aceptada el 24 del mismo mes.
LA RESPONSABILIDAD  DE VARGAS  DE TRASLADAR LOS RESTOS DEL LIBERTADOR  A CARACAS
En Abril de 1842 se  expide un decreto de honores al Presidente Libertador Simón Bolívar y se  ordena el traslado de sus restos a Caracas, la tierra que lo vio nacer, a solicitud del Presidente José Antonio Páez,  designando al Dr. Vargas como Presidente de la Comisión  encargada de presenciar la exhumación de los venerables restos de El Libertador  en Santa Marta y  de conducirlos a Caracas.
El 13 de Noviembre salió de la Guaira la expedición, navegaron durante tres días y el 16 fondeo en la bahía de Santa Marta, el 20 de Noviembre por la tarde  las campanas de todas las Iglesias doblaron tristes anunciando que había llegado la hora de exhumar los venerables restos en la Catedral de San Pedro Alejandrino en presencia  de las autoridades civiles y eclesiásticas, así como los vecinos nacionales  y extranjeros.
A las 4 pm de del día siguiente   salió la urna de la Catedral con destino al puerto en solemne procesión, la urna fue trasladada a una falúa  venezolana y llevada  a la Goleta Constitución.
El Convoy llegó a la Guaira el 13 de Diciembre de 1842, Vargas tenía 56 años y le   celebró  al Libertador un acto de reconocimiento y honor en su memoria en la Capilla de la  Universidad, el19 de Febrero  de 1843 con la presencia del Jefe de Estado, los Ministros del despacho, el clero etc.
El Dr. José María Vargas Había cumplido con su deber.

martes, 17 de marzo de 2015

Vargas, el ejemplo civil

JOSÉ FÉLIX DÍAZ BERMÚDEZ *

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Si de algo puede vanagloriarse Venezuela y tener en ello timbre de orgullo y compromiso es el haber contado en momentos trascendentales de su historia con hombres de significación, virtudes ejemplares, capacidad intelectual, méritos ciudadanos para cumplir la responsabilidad de orientar a la nación y haber ocupado inclusive la presidencia de la República.

Por cada dictador, autoritario y déspota que tuvimos, un ciudadano, un republicano, un estadista, una sociedad que se opuso a las fuerzas del atropello y la barbarie señalando el país futuro, más allá de la Venezuela de las pasiones y la lucha, la del deber, la del derecho, la de la escuela, la de la paz, la del bien común.

El Dr. José María Vargas simbolizó ideales de civilización y de cultura cuando su prestigioso nombre fue presentado en medio de nuestras contiendas políticas para detener las apetencias del instinto guerrero que se creyó dueño de la República por haberse expuesto en los campos de batalla,  representado en cambio el eminente sabio una etapa superior de pensamiento, civilidad y republicanismo que prometía al fin realizar los propósitos en los que se había fundado la nación y por los cuales se había alcanzado la  independencia.

La nueva República que había surgido en 1830 tuvo entre sus constituyentes principales a Vargas, sabio, prudente, ejemplar, en medio de la vergonzosa ingratitud contra Bolívar de la cual no se hizo parte y, al mismo tiempo, afirmando los cimientos de la nación, ya que bajo su ejercicio como presidente de la Convención de Valencia en ese mismo año surgieron la ley del 23 de julio que organizó a la Marina, el decreto que señaló los sueldos de los altos funcionarios, el decreto del 5 de agosto que abolió la confiscación y el notabilísimo decreto del 6 de agosto en el cual se consagraron las garantías de los venezolanos y en el cual, entre otras disposiciones, se reconocía la facultad de: "reclamar sus derechos" ante la autoridad pública que: "en ningún tiempo será impedida ni limitada"; la prohibición de que ningún individuo o asociación particular pudiese: "abrogarse la calificación de pueblo"; la libertad de pensamiento y el derecho de asilo. Igualmente, se consagró el impedimento de detenciones arbitrarias; el derecho de los presos a la comunicación; la exclusión del: "tormento, y todo tratamiento que agrave la pena"; la no extracción y utilización del tesoro público para fines indebidos y, por último, el sometimiento de los militares a la autoridad civil, todo lo cual evidenció su elevado carácter como hombre de Estado y los principios conforme a los cuales se afirmaba Venezuela.

Ante esos y otros hechos que testimoniaban su admirable conducta del pasado y del presente, nada pudieron lograr entonces contra el ilustre Vargas las infamias y asechanzas del militarismo que dirigido por Mariño, Carujo y otros más, se oponía a la candidatura presidencial civil imputándole carecer del: "prestigio moral... de las grandes acciones y las relaciones adquiridas en la guerra de independencia", con lo cual no se concebía a Venezuela de otra forma sino dependiente a la autoridad perpetua de las armas.

No obstante ello, Vargas ganó las elecciones presidenciales inaugurando así un primer ejercicio de transición republicana entre aquellos gobiernos sometidos por la espada del caudillo y aquellos otros que significaban el predominio de la ley y las aspiraciones de una ciudadanía libre.

Los desagradados enemigos del gobierno civil, el 08 de julio de 1835, desataron en Caracas sus acciones a través de actos intimidatorios con los cuales pretendieron forzar que el presidente Vargas renunciase abandonando su deber. No cedió el insigne magistrado ante ninguno de ellos, y cuando la cólera insultante de Carujo le expresó: "Señor doctor, usted sabe ya el pronunciamiento..., una revolución produjo el gobierno que usted ha servido..." y que: "Los gobiernos son de hecho...", Vargas le respondió: "La nación se ha constituido legalmente y establecido su gobierno hijo de un grande hecho nacional y la voluntad de todos legítimamente expresada...", ante esa respuesta de coraje y dignidad el antiguo conspirador septembrino gritó violentamente: "El mundo es de los valientes...", mientras Vargas con firmeza respondió: "No! El mundo es del hombre justo...". En ese momento cuando ya las pasiones se desbordaban el presidente civilista mantuvo e impuso finalmente su autoridad impidiendo en ese instante que se materializara el infame acto contra su gobierno para enaltecimiento de la República, del derecho y de la patria.

@jfd599
 |  EL UNIVERSAL
domingo 15 de marzo de 2015  
 

lunes, 16 de marzo de 2015

APORTE DE LOS GALENOS EN LA EMANCIPACIÓN Y EN EL DESARROLLO DE VENEZUELA (I)




Eumenes Fuguet Borregales
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Tenemos la deuda histórica, de exaltar en bronce, las excelsas figuras, de la heroína venezolana, “Mujer hecha Patria”, del sacerdote anónimo,” verdadero patriota con Sotana”, del Niño héroe, “semillero de esperanzas” y del Abnegado medico, “insigne emancipador y proporcionador de la mejor arma, la salud”, de éste último nos referiremos, en homenaje al Dr. José María Vargas, nacido el 10 de marzo de 1786, fecha declarada “Día del Medico Venezolano”. Dos grandes guerras, ha tenido Venezuela, la emancipadora, dirigida por nuestro Libertador y la lucha contra el paludismo, desplegada a partir de diciembre de 1945, por el insigne doctor Arnoldo Gabaldon, con Innumerables galenos y personal auxiliar, fumigando todos los rincones del país con el D.D.T.
En la conspiración de Manuel Gual y José,  María España, debelada en La Guaira en julio de 1797, participaron los médicos, José Luis Cabrera y Pedro Caribens. Durante la preparación y ejecución del movimiento del 19 de abril de 1810, tuvieron destacada figuración,  el Dr. José Ángel Álamo, en cuya residencia caraqueña, se realizó en horas de la madrugada, la ultima coordinación con los civiles y militares involucrados. El Dr. Rafael Villarreal, desde abajo del balcón del Ayuntamiento, ubicado, en la hoy Casa Amarilla, dirigió al grupo congregado ese jueves Santo en la Plaza Mayor, la mayoría eran esclavos, que esperaban la salida de sus amos de los oficios religiosos, y algunos involucrados, a corear el NO rotundo, indicado desde el balcón del Cabildo por el sacerdote chileno José Cortes de Madariaga, ubicado detrás del capitán general Vicente de Emparan, expresión que promovió la renuncia y destierro a Filadelfia de Emparan.
El Dr. Vicente Salias, escribió la letra de nuestro Glorioso Himno Nacional, murió fusilado en 1814 en el castillo de Puerto Cabello. También tuvieron destacada participación los médicos, Juan Manuel Manzo y Felipe Tamariz. El Acta de Independencia, tuvo la rúbrica de los galenos, Manuel Palacio Fajardo, José Ángel Álamo, José Luis Cabrera y de Francisco Isnardi, quien fungía de Secretario del Congreso. Iniciada la lucha emancipadora veintiún estudiantes de medicina de la Real y Pontificia Universidad Santa Rosa de Lima de Caracas, abandonaron los estudios para incorporarse al ejército. La Primera Constitución de Venezuela y de Hispanoamérica, promulgada el 21 de diciembre de 1811, fue firmada por los doctores, Manuel Palacio Fajardo y José Luis Cabrera, también escrita por  Isnardi. El Segundo Congreso reunido en Angostura el 17 de diciembre de 1819, tuvo entre sus firmantes al médico  barines  Manuel Palacio Fajardo, quien tuvo el honor de revisar y dar luces al Libertador, sobre la redacción del Mensaje, catalogado el número uno, de los diez mil documentos  del Libertador conocidos según Vicente Lecuna.
Churuguarero777@gmail.com                                                      @eumenesfuguet
Historia y Tradición

domingo, 8 de marzo de 2015

JOSÉ ANTONIO PÁEZ DIPLOMÁTICO


   Rafael Arteaga Romero *
      
                                                               
Mucho se ha escrito sobre diversas facetas que caracterizaron la vida de José Antonio Páez, pero pocas veces se ha hecho mención de las habilidades del mismo para desempeñar complejas y delicadas  funciones en el mundo diplomático.
Dejando atrás los años mozos, vividos para guerrear, se suscita un cambio radical en la mentalidad del General, convertido en un partidario férreo no de la lanza y la espada,  sino de la armonía y el entendimiento entre los militantes de las diversas tendencias políticas y también con aquellos países, con los que la naciente república por él fundada llevase relaciones a veces no muy armoniosas.  En este sentido y encarta enviada desde Nueva York a uno de sus más cercanos colaboradores, Pedro José Rojas, le ratifica su repudio a la guerra como instrumento para remediar los males de la patria. Había que, escribía Páez “cambiar las bases de la sociedad, mejorando su calidad, evitando gastar tanto dinero en ejércitos y crear pueblos industriosos con dedicación con dedicación al trabajo  y a otras costumbres de países civilizados”.
El año 1859, siendo Presidente de la República Manuel Felipe de Tovar, se presentó un serio problema diplomático debido a las pretensiones del Encargado de Negocios de España, Eduardo Romea, quien solicitó a Venezuela que aceptara indemnizar a un grupo de  70 ciudadanos españoles que alegaban haber padecido daños económicos secundarios a las acciones de guerra que ocurrían en el país. Al negarse nuestra república a tales pedimentos, Romea anuncia que las relaciones entre ambos naciones se romperían y decide abandonar el suelo patrio a bordo de la nave “Blasco de Garay” que conjuntamente con el buque de guerra “Habanero” habían ocupado el puerto de La Guaira con fines intimidatorios el 10 de septiembre de 1860.
El gobierno decide iniciar conversaciones directamente en Madrid con las autoridades locales y envía para ello con carácter de Ministro Plenipotenciario a Don Fermín Toro y al diplomático Don Mariano Palacios. Igualmente decide el Presidente Tovar, informar a los gobiernos de países amigos, las amenazas de las que ha sido objeto. Piensa designar a un funcionario especial para tratar el tema con los Estados Unidos. Sabedor de que “ninguna persona mejor que Páez había recibido en ese país demostraciones y señales de aprecio” no tarda en designarlo Ministro Plenipotenciario de Venezuela (14 Sept 1860) para realizar tales gestiones ante el gobierno del Presidente James Buchanan. Este recibe en Washington la Cartas Credenciales de Páez, quien  2 días después se entrevista con el Secretario de Estado Lewis Cass, al cual le solicita ayuda para que todo retorne a la senda pacífica de la que nunca debió salir. Ante los diligentes y buenos oficios del veterano prócer llanero, quien ya se expresaba en el  idioma inglés el propio Presidente Buchanan, diplomático de experiencia,  manifiesta rechazar todo intento de influencia europea en Hispanoamérica
Páez tuvo la habilidad de mostrar sus convincentes argumentos al entrevistarse también con el Ministro español en Washington, Gabriel García de Tessara, el cual prometió interceder ante el gobierno madrileño con tal los Estados Unidos no tomaran acciones en el caso planteado. La Cancillería venezolana a través de Páez, quiso dejar constancia de no haber pedido la mediación activa del país norteño sino solo sus buenos oficios, al igual que se les solicitó a  otros países.
Poco tiempo después de estas delicadas entrevistas, Páez se anota un triunfo como activista de la diplomacia, al aceptar España de abstenerse de todo acto hostil contra Venezuela, quedando esto plasmado en un tratado entre ambas naciones, rubricado el 12 de Agosto de 1861 en Santander.
El General había vivido una particular y singular experiencia, primera para el en esos avatares de la diplomacia internacional, abriéndole un escenario político y cultural novedoso y enriquecedor; tanto así que el Presidente venezolano Manuel Felipe de Tovar, “no solo resolvió mantener a Páez al frente de la embajada venezolana en Washington, sino que llevó con él activa correspondencia acerca de la situación anormal del país y le invitó particularmente a restituirse al seno de la patria…” (F. González Guinán, Hist. Contempor. de Vzla, tomo 7, 210).
Para Enero de 1861 y ante la buena evolución de las conversaciones en la capital ibérica, que hacían ya innecesaria la continuidad de Páez en la misión diplomática asignada al mismo, este decide presentar renuncia a su cargo ante la cancillería venezolana, regresando al país el 14 de marzo de 1861. Caracas toda le brindó una merecida bienvenida y entre banderas, cohetes, lindas damas en ventanas llenas de flores y calles engalanadas, la patria agradecía la defensa territorial que una vez más, cubría de gloria al prócer de siempre, el General en Jefe José Antonio Páez
                                                   Bibliografía consultada
1)-F. González Guinán, Historia Contemporánea de Venezuela, Tomo VII.- Edit. Edime, Ccs.
2)-Funcionarios diplomáticos de Vzla, tomo III,vol7. Archiv. Ministerio de Relaciones Exte
3)-Polanco Alcántara, T..-J.A.Páez Fundador de la República. Ediciones GE, 2000
(*)Médico,historiador y  tataranieto del prócer


Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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