jueves, 18 de abril de 2013

LA ULTIMA CARTA DE AMOR DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLIVAR

Querida prima:
¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?

Ha llegado la última hora; tengo al frente el mar Caribe, azul y plata, agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos coronados de nieve impoluta como nuestros ensueños de 1805.

Por sobre mí, el cielo más bello de América, la más hermosa sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz.
Y tú estás conmigo, porque todos me abandonan; tú estás conmigo en los postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la conciencia.

¡Adiós Fanny! Esta carta, llena de signos vacilantes, la escribe la mano que estrechó las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe.

Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de Boyacá y Carabobo; esta es la letra escrita del decreto de Trujillo y del mensaje del Congreso de Angostura.

¿No la reconoces, verdad? Yo tampoco la reconocería si la muerte no me señalara con su dedo despiadado la realidad de este supremo instante.

Si yo hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de un sol de primavera.

Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron mis favores, víctima de un inmenso dolor; presa de infinitas amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no llegarán a verter mis ojos.

¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda?

Estuviste en mi alma en el peligro, conmigo presidiste los consejos del gobierno, tuyos son mis triunfos y tuyos mis reveses, tuyos son también mi último pensamiento y mi pena final.

En las noches galantes del Magdalena vi desfilar mil veces la góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes bellezas y grandes hermosuras, pero no ibas tú; porque tú flotabas en mi alma mostrada por las níveas castidades.

A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las últimas congojas apareces ante mis ojos de moribundo con los hechizos de la juventud y de la fortuna; me miras y en tus pupilas arde el fuego de los volcanes; me hablas y en tu voz escucho las dianas de Junín.

Adiós, Fanny, todo ha terminado. Juventud, ilusiones, risas y alegrías se hunden en la nada, sólo quedas tú como ilusión serafina señoreando el infinito, dominando la eternidad.

Me tocó la misión del relámpago: rasgar un instante las tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío.
 
Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.


miércoles, 10 de abril de 2013

“La escuela básica de medicina de la UCV”



Dr. Daniel José Sanchez Silva
Ciclo Basico de Medicina (Sebucan)4.jpg


Una de las décadas más controversiales del siglo pasado fue la de los años sesenta. La guerra de Vietnam, la lucha por los derechos civiles de las minorías estadounidenses, la liberación sexual, la liberación femenina, la píldora, el aborto, el amor libre, los hippies, etc. A finales de esta misma década Europa estaba convulsionada con un movimiento estudiantil muy poderoso al cual después se le agregaron otros sectores como los obreros y trabajadores de diferentes áreas, los cuales protestaban en contra del sistema político-social y económico establecido. Este movimiento fue conocido como “El mayo francés” y se extendió por varios países de Europa llegando hasta América. 

 En Venezuela fue la época de primer gobierno del Dr. Rafael Caldera, años de la pacificación de la guerrilla, de las protestas estudiantiles en  la universidad y de los frentes guerrilleros urbanos. Para finales de 1969 se habían agudizado las protestas estudiantiles en la UCV. El 29 de octubre de 1969 los estudiantes universitarios toman la ciudad universitaria en protesta por el asesinato de un estudiante en la cárcel de la Pica. El saldo de esta manifestación fue de 5 estudiantes heridos y 85 detenidos. El presidente declaro en cadena nacional la ingobernabilidad en el recinto universitario motivo por el cual, el 31 de octubre decide allanar y posteriormente el cierre de la universidad.

Durante casi los dos años que permaneció cerrada la universidad se acumularon una gran cantidad de bachilleres que deseaban ingresar al sistema de educación superior. Para aquella época se contaban con menor número de universidades en todo el país, siendo la carrera de medicina una de las más solicitadas y con menor cupo para sus aspirantes. Para la época en la cual se reabrió la universidad en 1971, se habían acumulado varias promociones de bachilleres que exigían la entrada a la universidad para estudiar medicina. El consejo universitario de la UCV entonces tomo la decisión de comprar un viejo monasterio que pertenecía a los monjes Benedictinos ubicado en la urbanización “Sebucán” y crear el ciclo básico de la facultad de medicina. Todas las carreras de medicina: Medicina, Bionalisis, Nutrición y Dietética pasarían por este ciclo básico antes de entrar a las carreras profesionales en la ciudad universitaria.

Esta escuela llevo el nombre de “Lorenzo Campins y Ballester” quien fue el fundador de los estudios médicos en Venezuela. Sin embargo el ciclo básico o “la básica” como le llamábamos, o también “sebucán”, se convirtió en una verdadera pesadilla para muchos estudiantes que deseaban estudiar medicina. Era tal la cantidad de alumnos que en un momento llego a tener más de 2000 estudiantes. Las materias que se dictaban eran una prolongación del bachillerato y no tenían relación en su mayoría con la carrera de medicina. Materias como Análisis, Electricidad, Física, Química, Ciencias Sociales, expresión oral, etc. Este monstro creado para resolver el inconveniente de la masificación estudiantil, de pronto se convirtió el mismo en un gran problema. Fueron muchas las promociones de médicos que pasamos por este ciclo básico, algunos con suerte salíamos en un año, otros demoraban dos, tres y hasta cinco años en salir. Muchos jóvenes vieron sus sueños de ser médicos frustrados, al no aprobar el ciclo básico y optaron por otras carreras o simplemente desertaron del sistema de educación superior.

En los primeros años de la década de los noventas el consejo universitario elimino el ciclo básico, comprendiendo que de esos casi 20 años que duró esta escuela solamente sirvió como muro de contención y de filtro para los estudiante que querían ser médicos. Actualmente allí funciona la escuela experimental de enfermería de la UCV, sin embargo quedara como un recuerdo para varias generaciones de médicos que pasamos por este recinto y aun nos preguntamos ¿para qué?

sábado, 6 de abril de 2013

Baralt, primer hispano americano miembro de la Real Academia de la Lengua Española


Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 3 de julio de 1810  nace en Maracaibo este destacado representante de las letras, publicista, literato, filólogo, periodista, ingeniero (primera promoción) e historiador, cuyas obras han sido elogiadas en España, Francia y reconocidas ampliamente en Venezuela; hijo de Don Miguel Baralt y Doña Ana Francisca Pérez; de niño es trasladado a Santo Domingo a la residencia familiar de su madre, allá permanece hasta comienzos de 1821. De regreso a su natal Maracaibo el 24 de julio de 1823, pudo observar el desarrollo triunfal de la batalla naval del lago. En 1826 su familia lo envía a Bogotá a estudiar en el prestigioso colegio San Bartolomé, residenciándose en el hogar de su tío Luis Baralt, senador ante el Congreso grancolombiano. Obtenido el título de bachiller en Derecho Público, regresa a Maracaibo en 1828; desempeña funciones administrativas en la milicia marabina a la orden del prócer margariteño, el general en jefe Santiago Mariño, con quien participa en 1830 en la Campaña de Occidente, paralelamente recopilaba material  para preparar sus futuras obras, que pronto lo convertirían en un prestigioso investigador, historiador y escritor.
En Caracas despliega sus cualidades intelectuales, dándose a conocer con los pensadores de la época. En 1835 al lado del sabio Dr. José María Vargas, se desempeña  como teniente de artillería durante la conjura de "Las Reformas", que pretendía derrocarlo de la presidencia, es el primer presidente civil de Venezuela. Por su lealtad y eficiente desempeño, Baralt fue ascendido a capitán. Su  conocimiento histórico le permitió complementar los trabajos cartográficos de Agustín Codazzi, con quien viajó a París el 11 de julio de 1840 junto al pintor Carmelo Fernández, sobrino de Páez y Ramón Díaz, a objeto de  revisar y supervisar la impresión de su obra de tres tomos "Historia Antigua y Moderna de Venezuela". De vuelta en Venezuela le reconocen sus  valiosos aportes, y en tal medida le solicitan estudiar y presentar sus recomendaciones sobre la problemática limítrofe entre Venezuela y la Guayana Inglesa; a tal fin viaja a Londres en 1842 en calidad de asesor del embajador Alejo Fortique (1797-1845).
De la capital inglesa se traslada a España, donde permanecerá  hasta sus últimos días; realiza  extensa producción literaria de tal manera, que sus obras se encuentran en cada biblioteca de España y en algunos países europeos. En Sevilla busca documentación sobre el litigio con Guayana Inglesa. En 1843 entre tantas obras importantes, publicó "Adiós a la Patria", donde denomina a Maracaibo "La tierra del sol amada". Nuestro egregio paisano  es solicitado para escribir sonetos, odas, poemas y poesías, publicados en medios impresos españoles  desempeñándose como redactor de fina pluma. Su obra "Poesías" escrita en 1848, es ampliamente conocida, al igual que "Programas políticos, "Lo Pasado y lo Presente" y "Libertad de Imprenta".
Al perfeccionar sus conocimientos de la lengua española produjo en 1850 "El Diccionario Matriz de la lengua castellana"; en 1855 publica "El Diccionario de Galicismo”, con prólogo del prestigioso escritor español Juan Eugenio Hartzenbusch (1806-1880), intensa producción que por su hondo contenido aún ejerce influencia en la España,  puesta al día en 1945 por el conocido político y orador, Niceto Alcalá Zamora (1877-1949). Los méritos y capacidad de Baralt como escritor acucioso, facilitan su ingreso como Individuo de Numero de la Real Academia de la Lengua Española, el 15 de septiembre de 1853,  ocupando el sillón "R", vacante de Juan Francisco Donoso Corté, instaurado en 1714. Su discurso de incorporación fue catalogado por el eximio escritor Marcelino Menéndez y Pelayo (1856-1912), como una verdadera obra maestra.
El ejecutivo español lo designa "Ministro Residente Honorario, Comendador de la Gran Cruz de Carlos III" y Director de la Gaceta Oficial de Madrid, a cuyas responsabilidades se agregó la administración de la Imprenta Nacional en 1854. En Santo Domingo lo designan en 1857 Ministro Plenipotenciario ante España, con la misión de lograr el reconocimiento oficial;  su nombramiento  no es aceptado, sometiéndole a los tribunales respectivos. Al quedar absuelto de las acusaciones y exaltada su figura, Baralt permaneció en Madrid hasta el 4 de enero de 1860, cuando fallece a causa de una penosa enfermedad a la temprana edad de cuarenta y nueve años; un año antes de morir, su testamento confirmaba la donación de su amplia biblioteca a Santo Domingo, país que lo había declarado "Hijo Ilustre", en 1859. Por disposición del Ejecutivo Nacional, sus restos ingresaron al Panteón Nacional el 23 de noviembre de 1982.
Tierra del sol amada, /donde, inundado de su voz fecunda,/ en hora malhadada, /y con la faz airada, /me vio nacer que te circunda.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                  churuguarero77@gmail.com
@eumenesfuguet
Historia y Tradición

martes, 2 de abril de 2013

La Carraca, último destino de Miranda



Eumenes Fuguet Borregales (*)
Cuando observamos la famosa obra "Miranda en La Carraca" del eximio pintor valenciano Arturo Michelena (1863-1868), evocamos los días finales del "más universal de los venezolanos" en la prisión de las Cuatro Torres del Arsenal de La Carraca en Cádiz.
Regresando las páginas de nuestra incomparable historia, estudiamos que luego de capitular ante Monteverde el 25 de julio de 1812, Miranda llega a Caracas el día 30 en horas de la mañana, continuando a La Guaira, donde pernoctaría para embarcarse en el "Saphire" hacia Curazao, con la idea de seguir a Cartagena, plan que conocía Manuel Gual; intento impedido a las tres de la mañana del 31 al ser despertado y apresado por el comandante militar, el coronel Manuel María de la Casas ( designado por Miranda), acompañado de los oficiales Carlos Soublette (ayudante del generalísimo), Simón Bolívar, Tomás Montilla y el Dr. Miguel Peña (Gobernador civil también designado por Miranda); ellos consideraban inoportuna la capitulación. En las bóvedas del castillo San Carlos de La Guaira permaneció encadenado dos meses y medio, antes de ser enviado al castillo San Felipe de Puerto Cabello.
 Debido al avance exitoso de Bolívar en la Campaña Admirable, Monteverde ordenó el traslado a Puerto Rico, realizado el 3 de junio de 1813 en el navío "Alerta"; el trato recibido por parte del gobernador y capitán general Meléndez, fue más humano; le quitaron las cadenas y le permitieron enviar comunicaciones a las autoridades españolas explicando su situación en procura de su libertad. Las respuestas nunca llegaron; actitud que lo obliga solicitar su traslado a España para asumir la defensa ante el incumplimiento de la capitulación de Monteverde. Zarpa de Puerto Rico en diciembre de 1813 en el bergantín "Alerta";  desembarcado en Cádiz el 5 de enero de 1814 y trasladado por órdenes del capitán general Cayetano Valdés al castillo de las Cuatro Torres en calidad de "Reo de Estado".
 El recordado sacerdote e historiador, el francés Hermano Nectario María (1888-1986), cuyo verdadero nombre es Luís Alfredo Pratlong Bonicel, luego de sus profundos estudios, recopilaciones tomadas del Archivo General de Indias de Sevilla, Archivo General del Departamento Marítimo de Cádiz , del Archivo del Arsenal de La Carraca y del Archivo Eclesiástico de la Iglesia del Arsenal, y visita al penal, publicó en 1964 su valiosa obra "La Verdad sobre Miranda en La Carraca", patrocinado por el Instituto Venezolano de Cultura Hispánica de Caracas, del cual hemos tomado importantes datos. La Carraca es una construcción de dos pisos de forma cuadrada de cincuenta metros por lado, data de 1763; sobre cada una de las esquinas de la amplia azotea se encuentran cuatro grandes salas con una extensión cada una de 9 x 7 metros, destinadas a: zapatería, depósito de ropa, barbería y depósito de camas; a Miranda por su condición especial, le asignaron la de ropa. Disponía de dos ventanales de un metro por treinta centímetros cada una, lo que le permitían iluminación, ventilación y visibilidad; en la planta baja se encontraban la totalidad de los internos la mayoría militares. A nuestro ilustre paisano el capitán general Valdés le asignó diez reales diarios y dos sirvientes, uno de ellos Pedro José Morán actuó con dedicación y lealtad hasta el último momento. Miranda pudo escribir veintidós cartas, la primera de ellas dirigida a su amigo Nicolás Vansittar el 21 de mayo de 1814. El 30 de junio le escribe al rey Fernando VII, pidiendo la excarcelación para dirigirse a Rusia; le escribe igualmente a varias autoridades españolas, sin respuesta alguna.
 Su viejo amigo el inglés John Turnbull le enviaba recursos financieros y libros para minimizarle su difícil estada carcelaria. En su idea por escaparse escribía en clave con el seudónimo de José Amindra. Nunca le abrieron juicio por no tener las autoridades los documentos probatorios. El 25 de mayo tuvo un Accidente Cerebro Vascular, siendo remitido a la enfermería del penal, donde permaneció hasta su muerte, acaecida a la una y cinco de la mañana del 14 de julio de 1816. Había recibido el sacramento de la extremaunción por parte del presbítero Juan Francisco de Paula Vergara, Capellán del penal.
Se dice que Miranda se negó, o no recibió el sacramento argumentando: "Déjenme morir en paz"; esta falsedad fue transmitida por el marino peruano Manuel Saurio a Ricardo Becerra. El deceso de Miranda fue registrado en el Libro 5 de difuntos correspondiente a los años 1802 a 1819, Folio 4, Nros.159 y 160. En vista de que sus restos no fueron reclamados, y con la intención de construir un nuevo cementerio en un área seca, se procedió a clausurar el existente en 1870, colocando las cenizas en una fosa común donde actualmente se encuentra una cruz monumental de hierro con la inscripción "Osario 1875".
 La Academia Nacional de la Historia y la Real Academia Hispano Americana de España, colocaron el 14 de julio de 1963, placas conmemorativas en la Casa de las Cuatro Torres en Cádiz, frente a la Plaza Arguelles, residencia que tuvo Miranda en 1771. En el Panteón Nacional un cenotafio, espera algún día la llegada de las cenizas del "Caballero andante de la Historia universal".
(*) Gral. de Bgda.                                                                             churuguarero77@gmail.com
@eumenesfuguet

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