sábado, 15 de septiembre de 2012

La Casa de Los Celis en Valencia, Museo de Arte e Historia



 Eumenes Fuguet Borregales (*)

En la avenida Soublette con calle Comercio en Valencia, se encuentra una antigua y emblemática casona, testigo mudo del devenir histórico de la “Ciudad del Cabriales”. A mediados del siglo XVIII (1776), Don Ramón de Ibarralaburu y Añorga, coronel de caballería, quien ocupaba el cargo  de Alcalde de la Nueva Valencia del rey, ordena la construcción en lo que se conocía como la esquina “del Rebote”. Recién realizada la magna batalla de Carabobo, Don Ramón abandona Venezuela, es confiscada la residencia para ser utilizada inicialmente como hospital; la tradición narra que allí velaron a varios oficiales fallecidos en la inmortal sabana, entre ellos Manuel Cedeño y Ambrosio Plaza. 
   En 1830 el gobierno se la entrega al coronel José María Briceño en pago por los servicios prestados. La señora Josefa Santander, viuda de Briceño y hermana del general Francisco de Paula Santander, la vende en 1837 a la familia Pulido Méndez por la cantidad de diez  mil pesos. Dos años después es adquirida por la familia Celis por la cantidad de seis mil pesos, de donde proviene el nombre actual. El coronel Pedro Celis esposo de Doña  María Isabel Plaza, hermana del prócer el general Plaza, le hace algunas remodelaciones, convirtiéndose en un lugar muy concurrido, donde se realizaban actividades sociales y culturales, inclusive obras teatrales. 
   La nación la adquiere entre los años 1955 y 1960 a Don Eduardo Celis, declarándola Monumento Nacional en 1968. Con motivo de los actos conmemorativos al sesquicentenario de la batalla de Carabobo, el Ejecutivo Nacional, procedió a realizar algunas mejoras a la vieja casona, adaptándola a su estado original, destinándola como Museo de Antropología, bajo la custodia de la Fundación Lisandro Alvarado, fundada en 1976, pionera de los estudios de antropología en Venezuela, integrada por los Institutos de Antropología e Historia de los estados Carabobo y Aragua, decretados por los gobernadores Ing. Emiliano Azcunes y Aníbal Rueda respectivamente. La fundadora es la destacada Dra. Henriqueta Peñalver, antropóloga con años de dedicación investigativa de los primeros pobladores de la cuenca del lago de Valencia, ella honró a la ilustre Academia de Historia del estado Carabobo como Numeraria. La restauración del Museo de Antropología e Historia, estuvo a cargo del Arquitecto Willie Vogeler y el señor Martín Porres con experiencia en trabajos similares. El Dr. Rafael Caldera, donó una escultura de bronce denominada “La Bacante”, obra del conocido valenciano Andrés Pérez Mujica, cuya familia donó diferentes obras del afamado artista gloria de Carabobo. 
   La Fundación Lisandro Alvarado, es custodio de la colección  Henriqueta Peñalver iniciadas en 1965, a través de su bien documentada biblioteca “Dra. Henriqueta Peñalver”, denominada así en memoria de la insigne y preocupada fundadora, quien desarrolló un Centro de Documentación Información y Archivo, en las áreas de: Paleontología, etnología, historia colonial y republicana. Se analizan así los vestigios de las culturas dejadas por los “pobladores de la cuenca del lago de Valencia”, generando con sus publicaciones y exhibiciones, valiosos aportes a los estudiantes, que en número cercano a los treinta han presentado Tesis de Grado en las universidades: Central, Simón Bolívar y Carabobo.
   La fachada del Museo, los ventanales, las lámparas, los corredores de rustico piso, los murales, las maravillosas arcadas, objetos, figuras y pinturas coloniales de carácter religioso, la cocina con sus utensilios y ollas; fósiles, vasijas indígenas, y sus dos patios, todo al estilo colonial, motiva a los numerosos visitantes a evocar una época. Los archivos históricos del estado Carabobo con documentos que datan desde 1817 hasta 1900, fueron rescatados gracias a la encomiable labor del historiador Francisco Morales Urbano y la poetisa María Clemencia Camarán, archivo que lleva el nombre de Doña María; el Museo dispone de una sala de conferencias. La Fundación Lisandro Alvarado esta dignamente dirigida por la Dra. Carmen del Valle y la dirección del Museo a cargo de la eficiente licenciada Claudia Salazar, desplegando una pedagógica función investigadora y divulgadora en beneficio del conocimiento de los asiduos asistentes
(*) Gral. de Bgda.                                                                               eumenes7@gmail.com
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Historia y Tradición

jueves, 13 de septiembre de 2012

Dr. FRANCISCO JAVIER YANES, ilustre prócer civil



Eumenes Fuguet Borregales (*)
El 12 de mayo de 1776 nació en Puerto Príncipe - actual Camagüey- Cuba, Francisco Javier Yanes, uno de los  más brillantes pensadores de nuestra emancipación; destacado abogado, político e historiador;  hijo del abogado Juan Yanes y Doña María de la Cruz Socarrás. En 1802 su tío el médico Francisco Javier Socarrás lo trae a Caracas, donde estudió derecho civil en la Real y Pontificia Universidad. Pasante en los bufetes de Juan Germán Roscio y José Félix Sosa, se involucra en  la Sociedad Patriótica fundada por Miranda; Yanes participa activamente en los acontecimientos del 19 de abril de 1810. En mayo del memorable año la Junta Suprema lo  envía a  la Villa de Araure como Teniente Justicia Mayor, desde allí envía trescientos hombres al marqués del Toro para reforzar las tropas que marchaban hacia Coro. La labor de diez meses de Yánez es reconocida por la comunidad,  designándolo Diputado ante el primer Congreso que se instaló el 2 de marzo de 1811. Yanes  es una de las mentes más lúcidas que plenaban el alto cuerpo representativo; en agosto ocupó la Presidencia del parlamento. Es firmante del Acta de Independencia y de la Primera Constitución de Venezuela  e Hispano América. Junto al Dr. Antonio Nicolás Briceño-“el diablo”, Yanes  es el revisor de “El Publicista de Venezuela”, órgano oficial del parlamento. A raíz de la capitulación de Miranda y caída de la República nacida el 5 de julio, con otros oficiales que tuvieron mejor suerte que nuestro “Siempre Precursor”, inicia el difícil camino del exilio a bordo del navío “Matilde” el 31 de julio de 1812 hacia Curazao, Cartagena y por ultimo Guasdualito, donde una Junta de jefes neogranadinos y venezolanos lo designan Ministro-Secretario de un nuevo gobierno con participación de los oficiales  Urdaneta y el general francés Manuel Serviez, reconociendo como jefe absoluto inicialmente a Santander y luego a Páez. En septiembre de 1816 participó con el “Centauro” en las acciones de Trinidad de Arichuna, El Yagual el 12 de octubre y Toma de Achaguas el 14 de octubre;  alcanza el grado de coronel otorgado por “El Taita Páez”. Como Diputado Suplente  por la Provincia de Casanare, en 1819 el Congreso de Angostura confiando en la capacidad intelectual y vocación de servicio lo nombra miembro de la Suprema Corte de Justicia de Venezuela y posteriormente Presidente de la Corte del Almirantazgo de Consulado y Hacienda con sede en Margarita. Como magistrado aplicó la justicia con acierto, probidad y con ejemplar y serena ecuanimidad. Yanes es designado en octubre de 1821 Ministro de la Alta Corte de Justicia con sede en Caracas, cuyo presidente era el destacado jurista trujillano Cristóbal Mendoza, primer Presidente de Venezuela. Yanes escribió entre 1821 y 1822 cien artículos en “El Iris de Venezuela”.  Junto al Dr. Cristóbal  Mendoza funda en 1824 el periódico “El Constitucional Caraqueño”. “Al ser nombrado Mendoza en 1826 Intendente del Departamento de Venezuela, Yanes lo reemplazó en la  presidencia de la Corte Superior de Justicia. Preparó con Cristóbal de Mendoza la primera recopilación orgánica de documentos bolivarianos escrita cuando se encontraba  vivo el Libertador, ellos  publicaron la extraordinaria “Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador de Colombia y del Perú, Simón Bolívar”, constituyéndose en un gran aporte en la historiografía, integrada por quince tomos elaborados en 1829 y completados en veintidós en 1833, el Libertador  les proporcionó  valiosos documentos   utilizados en la preparación de la gran obra. Separada Venezuela de la República de Colombia en 1830, mejor conocida como la Gran Colombia o Colombia La Grande, Yanes fue uno de los diputados al Congreso reunido ese año en Valencia cuya presidencia ejerció; es uno de los firmantes de la Constitución sancionada por ese Congreso. En 1835 luego del fracaso de la Revolución de las Reformas, que buscaba derrocar al Dr. José María Vargas, Yanes colaboró con el vicepresidente Andrés Narvarte como miembro del Consejo de Gobierno. Yanes dejó a la posteridad escritos como: “Historia de Margarita”, Historia de la Provincia d Cumaná”, “Manual Político de Venezolano” y “el compendio de la  Historia de Venezuela”; varias obras inéditas fueron publicadas años después de su muerte. Su brillante hoja de servicios es reconocida al ser recibido como Miembro de la Academia  Nacional de Bogotá en 1826, y como miembro fundador de la Sociedad de Amigos del País con sede en Caracas, ciudad donde falleció este infatigable servidor de la República  el 17 de junio de 1842; sus restos reposan en el Panteón Nacional desde 1876. Nos dejó una gran verdad: “Mis reflexiones se encaminan a prevenir los males y no a castigarlos”.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                                       eumenes7@gmail.com
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martes, 11 de septiembre de 2012

Pedro Zaraza : “O se rompe la Zaraza o se acaba la bovera”

Eumenes Fuguet Borregales (*)

Pedro Zaraza  1775  denodado militar  durante la Guerra de
independencia. Nació en la población de Chaguaramas, estado Guárico,
en el hato “El Eneal”; hijo de Francisco Antonio Zaraza, de origen
español y de Lorenza Manrique. A muy temprana edad comenzó a trabajar
en labores propias del llano. Prestando servicios en un hato cercano a
Valle de la Pascua. Inicia  amistad con el prócer civil Francisco
Espejo, con quien se involucra al movimiento iniciado en Caracas el 19
de abril de 1810.
   La junta Suprema de Caracas le ordena  organizar un
pequeño cuerpo de caballería en  el pueblo natal. Recibe  su bautizo
de fuego  en el combate de “Ospino” el 28 de octubre de 1813, al
derrotar con solo cuarenta hombres a las tropas al mando de Bernardino
Nogales y Juan Antonio Gedler, con fuerzas superiores y mejor
equipadas. El Gral. Santiago Mariño  lo asciende al grado de capitán.
    En 1814, su valor se hace legendario  el 5 de diciembre en la Batalla
de Urica, cuando bajo el mando del general José Félix Ribas, Zaraza al
frente del escuadrón “Rompe Líneas” logra embestir en la  mesa de
Urica a los realistas, donde el propio Zaraza o uno de sus soldados
consigue alancear y dar muerte al temible asturiano José Tomás Boves
al enredarse con su nueva cabalgadura, ya que en Cumanacoa las
guerrillas republicanas le mataron a su entrenado caballo. La historia
y tradición relata que antes de la batalla, Zaraza les diría en voz
alta: “O se rompe la zaraza o se acaba la bovera”; la tradición oral
lo reconoce  como el autor de esta acción. A partir de allí sus
actividades guerreras fueron coronadas por la fama, consiguiendo con
su patriotismo, valor  y sacrificio atraer adeptos para el bando
republicano.
   A finales de 1814 el Libertador reconociéndole sus
méritos o asciende a teniente coronel. A las órdenes del intrépido
José Francisco Bermúdez sufren la derrota el 9 de noviembre en Los
Magueyes; el 11 de diciembre vencen en Maturín. La llegada de la
Expedición Pacificadora al mando de Pablo Morillo en abril de 1815,
obligan a Zaraza junto a jefes como José Tadeo Monagas y Manuel
Cedeño, ejecutar operaciones en el oriente.
   En julio de 1816 es ascendido a coronel, ese año  Zaraza combate en Quebrada Honda el 2 de
agosto. A las órdenes del General  escocés Gregorio Mac Gregor combate
en “El Alacrán” el 6 de septiembre, donde tiene una destacada
actuación al mando del escuadrón “Valeroso”, al  precipitarse sobre la
caballería realista con tal ímpetu, que la hizo replegarse y con el
apoyo del General José Tadeo Monagas completa su destrucción. El 16 de
septiembre de nuevo su arrojo favorece el triunfo de Mac Gregor en “El
Juncal”; recibe el ascenso a general de brigada el 4 de diciembre de
1816. Sus subalternos lo denominaban con cariño y respeto “el viejo
Zaraza” o “Taita cordillera” por tener  un mechón blanco. Gracias a
sus acciones guerreras logra controlar un amplio territorio,
comprendido entre las llanuras de oriente y la entrada de Caracas, de
donde nunca pudo ser desalojado por las tropas realistas. Acompaña al
Libertador en la exitosa Campaña de Guayana desarrollada en 1817. Es
derrotado en “La Hogaza” el 2 de diciembre; combate  en “La Uriosa” el
15 de febrero de 1818 y en “Ortíz”  el 26 de marzo sin decisión para
ambos ejércitos. Zaraza continúa con Bolívar en la Campaña del Centro
desarrollada ese año, luego apoya a las fuerzas del “Centauro Páez” en
Guasdualito. Había recibido dos correspondencias del jefe español
Pablo Morillo fechadas el 2 y 4 de septiembre, solicitándole sus
servicios a la causa realista, reconociéndole el grado de general;
contestadas el 5 de octubre, rechazando cambiar de banderas,  concluía
Zaraza: “hacer la paz con los tiranos era una traición a la libertad”.

   Aquejado de salud no pudo participar en la  Campaña de Carabobo;
estuvo realizando operaciones  cerca de Calabozo  en apoyo a la
Diversión de Bermúdez sobre Caracas. Un hecho significante en la
personalidad de este paladín, lo constituye haberse traído  en 1817 de
las fuerzas realistas  al coronel Juan José Rondón y a otros valerosos
soldados.  Zaraza con graves  quebrantos de salud se radica en la
ciudad de Caracas en 1823; había casado con Juana Francisca Arzola con
quien procreó tres hijos. Fallece este incansable servidor de la
Patria  27 de julio de 1825, murió con la misma serenidad que mostraba
en los combates fue enterrado en la iglesia de Santa Rosalía. Su
ascenso a general de división se emitió en Bogotá el 10 de septiembre
de 1823.  El 5 de abril de 1853, se designa Zaraza a la población
Chaguaramal de Perales, igualmente una promoción de Oficiales del
Ejército se honra llevar su ínclito nombre. Un decreto  del Presidente
Guzmán Blanco  de 1876 indicaba  llevar sus restos al Panteón
Nacional; es una deuda por cumplir.

(*) Gral. de Bgda.
eumenes7@gmail.com
@eumenesfuguet
Historia y Tradición

domingo, 9 de septiembre de 2012

Casa del General Páez en Valencia



Eumenes Fuguet Borregales (*)
  




El general en jefe José Antonio Páez, héroe de la batalla de Carabobo, tuvo una especial deferencia con Valencia a partir de su triunfante ingreso a la ciudad al lado del Libertador, luego de realizar el magno combate el 24 de junio de 1821, que le mereció el máximo ascenso en el mismo campo de batalla. Adquiere en 1822 la residencia ubicada en la avenida Boyacá con calle Páez, a poca distancia de la Plaza Bolívar; será la preferida de las tantas residencias que logró poseer en Caracas, Maracay y Puerto Cabello. Entre 1822 y 1830 la vetusta edificación fue remodelada por parte de los mejores maestros de obras. Páez desarrolló numerosas actividades de índole artística, acompañado de la sociedad valenciana, que acudía a escuchar sus interpretaciones como barítono y a su pareja sentimental Barbarita Nieves como soprano. “El Centauro” deleitaba a  los asiduos visitantes con el piano, violín inclusive con el violoncelo. En ocasiones presentaba obras de teatro donde algunos protagonistas fueron sus compañeros en la lucha emancipadora. Las tertulias que se realizaban con frecuencia contaron con significativa asistencia. El conocido pintor Pedro Castillo (1790-1858), abuelo de Arturo Michelena, realizó en los amplios corredores, nueve grandes murales de las acciones militares de alto valor histórico, donde participó “el Taita”, quien le describía al artista con lujo de detalles sus vivencias  épicas que lo inmortalizaron. La casona sirvió luego de cuartel de policía; el visitante podrá apreciar cerca del frondoso árbol de mango, al fondo de la residencia, un sótano utilizado como calabozo en tiempos de Gómez; anteriormente estuvo destinado como depósito de alimentos; en ese lugar se exponen armas, lanzas, bayonetas, vajillas y utensilios del siglo XIX, también se observará un pequeño espacio cercano al sótano donde se  torturaba a los presidiarios. Fallecido Páez en Nueva York el 6 de mayo de 1873, la casona quedó en manos de la viuda  Doña Dominga Ortíz, quien la vendió a Don José Arroyal. El doctor Samuel Eugenio Niño, Presidente (Gobernador) del estado Carabobo por instrucciones del Gral. Gómez, compró la casona el 15 de mayo de 1908 a la sucesión Arroyal por la cantidad de veinte mil bolívares, ordena los trabajos necesarios bajo la supervisión del ingeniero Francisco de Paula García, con la finalidad de tenerla lista para las festividades centenarias del 19 de abril de 1810, que una vez adelantados fue declarada Museo del estado. Al siguiente año el general José Antonio Dávila en reemplazo de Samuel Niño, continuó las labores de remodelación, designando como ingeniero inspector a Juan Antonio Michelena, padre del eximio pintor Arturo Michelena; más adelante tendrá como supervisor de los trabajos al gran artista valenciano Andrés Pérez Mujica, que al fallecer, la continuación de las obras fue encargada a la viuda, una experimentada escultora. Con motivo del sesquicentenario de la Gran batalla de Carabobo la Casa de Páez fue designada “Museo Histórico”, con diversos salones que denotan una época y un estilo, mencionamos: El salón Presidencial, Salón del piano, Salón de las Aguas, el Salón del Sol y de los Amigos, donde se indica la lista de los amigos del “León de Payara”, civiles y militares empezando por el Libertador; también se observan las pinturas que reflejan personajes de la mitología griega: Zeus (Padre de los Dioses), Venus Afrodita (amor y belleza), la Fragua de Vulcano.  La Casa de Páez dispone de una  importante y valiosa biblioteca denominada Dr. Francisco González Guinán. En la fachada se leen algunas inscripciones tales como: “Mi amigo es  mi otro yo”, “Primero olvidarme a mí mismo que a mis amigos” y “sin virtudes non hay Patria” entre otros.  En  abril  de  1936 funcionó como Biblioteca del estado, igualmente como sede de la Escuela de Derecho “Miguel José Sanz”, de la escuela “Bellas Artes, Ballet y Música” e incluso sede de la circunscripción militar. Por decisión del Ejecutivo Nacional en 1960 se entregó en calidad de comodato a la Digna Sociedad Bolivariana de Venezuela- Carabobo; en dicha sede funciona igualmente la Sociedad de Amigos de Valencia. Don Luís Ovalles es el actual Curador, muy preocupado por más de treinta años por el mantenimiento y la difusión de lo que encierra esta histórica casona ubicada en el centro de la ciudad del Cabriales.
(*) Gral. de Bgda.                                                                               eumenes7@gmail.com
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Historia y Tradición

domingo, 2 de septiembre de 2012

MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO*

Rafael A. Salazar P
*Nota: Sólo se presenta a título informativo el indice del texto y aclaratoría del profesor Rafael A. Salazar P. A los interesados en que se les envíe por correo electrónico el texto completo del libro, escribir al correo yerena.geronimo@gmail.com . 

ÍNDICE
PÁGINA
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I:
MACROVISIÓN HISTÓRICA
1. 1 Cosmovisión Histórica Infinita
1. 2 Cosmovisión Histórica Finita
CAPÍTULO II:
CIENCIA E INVESTIGACIÓN
2.1 Ciencia Única
2.2 Clasificación de la Ciencia
2.3 Concepto de Ciencia
2.4 Actividad Científica
2.5 Método Científico
2.6 Proceso Cognoscitivo
2.7 Desmitificación Científica
CAPÍTULO III:
FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA HISTÓRICA
3.1 Orígenes de la Consciencia Histórica
3.2 Desarrollo de la Consciencia Histórica
3.3 Concepto de Ciencia Social
3.4 Problemática Metodológica en la Ciencia Social
CAPÍTULO IV:
POSTULADOS Y CATEGORÍAS HISTÓRICAS…
4.1 Concepto de Postulados y Categorías Históricas
CAPÍTULO V:
ESQUEMA MULTILINEAL DIALÉCTICO HISTÓRICO
CAPÍTULO VI:
LOS MODELOS HISTÓRICOS
6.1 Formación del Modelo Histórico Internacional Capitalista
6.2 Constitución del Actual Modelo Histórico Internacional Capitalista
CAPÍTULO VII:
MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO

CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA

Información
El Libro: MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO, ISBN980-6259-74-2, impreso el 31 de mayo de 1991, en los talleres gráficos de la FCU de la Universidad de Carabobo. Autor: Rafael A. Salazar (Rafael A. Salazar P.). La diagramación y montaje fue por Luis de la Cruz / Oscar Ruiz y la impresión por José Almarza.
Se publicó de nuevo el Libro: MODELO HISTÓRICO VENEZOLANO, con el nombre de autor: RAFAEL SALAZAR (Rafael A. Salazar P.), impreso en febrero de 1993, en el Departamento de Publicaciones de la Facultad de Educación por Publicaciones Educación Universidad de Carabobo (p.e.u.c), con Diagramación y Montaje por Enrique Acevedo / Luis A. Márquez y la Impresión por Julio C. Cubillos.
Se informa que los errores de transcripción de la primera impresión y omisiones, en la imprenta de la FCU y reproducidos en la reimpresión en la imprenta de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo, en los ejemplares del Libro: Modelo Histórico Venezolano, en las fechas de edición indicadas, están enmendados en la versión formato pdf del 22 de agosto de 2012.
La versión pdf de este libro, del 22 de agosto de 2012, está mejorada y tiene textos omitidos de la transcripción de 1990 del escrito original de esta investigación. También, conservé lo que le agregué en una de las páginas antes del índice de este libro: imágenes y textos recientes de junio de 2012.
En Valencia, el 30 de junio de 1990, reunidos, en el Salón donde funcionaba el Consejo de Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo, los profesores: Armando Martínez, Vicente Parra y Luis Romero, nombrados por el Consejo de Facultad de Educación de la UC, para evaluar este libro y al autor, recomendaron la publicación del Libro: Modelo Histórico Venezolano de Rafael A. Salazar P.
Valencia, 22 de agosto de 2012
Rafael A. Salazar P. Profesor jubilado de la Universidad de Carabobo.


El pintor Armando Reverón vivió en Valencia
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Armando Reverón, excéntrico pintor con un estilo propio relacionado con el paisaje y el desnudo, conocido por haber llevado una vida de ermitaño en Macuto al lado de su inseparable Juanita Ríos, nace en Caracas el 10 de mayo de 1889; hijo de Julio Reverón y Dolores Montilla; por incompatibilidad de sus padres, vivió en Valencia con la familia Rodríguez Zoca, residenciada cerca del antiguo cuerpo de bomberos sector El Pajar, completada la educación elemental con los hermanos salesianos, su  tío abuelo Ricardo Montilla con estudios de dibujo realizado en Nueva York, estimula al joven Armando a interesarse por las artes plásticas.
  En Caracas es inscrito en la Academia de Bellas Artes en 1908 a cargo de maestros de la calidad del valenciano Antonio Herrera Toro y Emilio Mauri.   Gracias a su  interés y formación adquirida, obtiene en 1908 una beca para estudiar en Barcelona-España en la Escuela de Artes y oficios. Regresa a Venezuela en 1912 para volver a España a los pocos meses; en Madrid estudió en la conocida Academia de San Fernando. Pasa a París donde realizará una corta pasantía de seis meses. Su estada por Europa le permitió conocer a pintores de renombre y a  perfeccionar su estilo artístico.
   De vuelta  en Venezuela en 1915  estará en el Círculo de Bellas Artes. Los estudiosos le clasifican su vida en tres períodos según el color empleado, primero el azul en Caracas a partir de 1918 por inspiración del pintor ruso Nicolás Ferdinandov, desarrolló una intensa actividad pictórica, utilizando colores oscuros, eléctricos y sombríos, Reverón con ese estilo pinta “La Cueva". En 1920 expone doce obras en los salones de la antigua Universidad Central de Venezuela,  que muestran sus primeros temas sobre Macuto, comparten espacios con los trabajos de Federico Brandt, Rafael Monasterios y del carismático Ferdinandov, quien aseguraba que: “Reverón era el Dios de los pintores”. 
   En 1921 decide trasladarse a Macuto donde el sistema de vida estará regido por  su compenetración con la naturaleza, de tal forma que era normal verlo semi desnudo, con los oídos tapados, aislado del mundo exterior; rodeado de animales especialmente monos a quienes llamaba “Pancho”; viviendo en una choza rodeada de cocoteros y uva de playa,  luego en una casa en forma de castillo construida por él entre 1922 y 1924, utilizando rocas de la playa; los vecinos la conocían como El castillete. Conoce en 1921 a Juanita Ríos, su futura compañera y modelo  de toda  su vida, quien le posará desnuda en varias ocasiones. 
   Sus obras iniciales viviendo frente al mar fueron de carboncillos, se ayudaba económicamente dando clases particulares a los jóvenes del litoral guaireño; pintaba descalzo para recibir la fuerza de la tierra, en ese aislamiento vivirá  treinta y tres años hasta su muerte. 
    La exploración visual de los efectos de la intensa luz del trópico lo llevó a partir de 1923, a emprender la parte de su obra conocida como la Época Blanca, fue un período de transición en su trabajo pictórico de gran aporte a la pintura. Es el período más importante y característico de su producción, y en el cual evolucionó totalmente la teoría del valor de la luz tropical, aportando un nuevo concepto de la acción alteradora que ejerce en los colores la intensidad luminosa
    En 1936 se inicia su época sepia en el cual utilizaba ese color de la tela, utilizando coletos; los marcos de los cuadros los elaboraba con trozos de  cocoteros. Empieza a elaborar muñecas de trapo tamaño natural que colocaba en su casa cual visita que lo acompañaba. En 1945 es internado por primera vez en un psiquiátrico caraqueño, al salir  aumenta su producción de desnudos y autorretratos, a partir de 1949 se observa una menor producción pictórica, a la vez que se centra en la técnica del dibujo, el extraordinario artista no disponía de recursos económicos  para comprar los materiales. 
   En 1953 Reverón recibe los premios: Nacional de Pintura en el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, "Federico Brandt" y "John Boulton".  Su médico psiquiatra el Dr. J. M. Báez Finol  dijo de él: "Reverón siempre fue un esquizofrénico". Consideraba que la fiebre tifoidea que el artista padeció en Valencia en 1912 y la muerte de su madre, acaecida en 1943, fueron los episodios más determinantes de su perturbación mental”.  . Con leve mejoría de salud, continuó pintando con carboncillos retratos de quienes lo atendían y  del ambiente del hospital, su última obra fue el “patio del sanatorio”.  Fallece el 19 de septiembre de 1954; su  castillete, convertido en  museo quedó destruido con la tragedia de Vargas el 15 de diciembre de 1999. Se escogió el día de su nacimiento como el “DIA DEL ARTISTA PLASTICO”.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                             eumenes7@gmail.com
              
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miércoles, 29 de agosto de 2012

Diego de Losada, Fundador de Santiago de León de Caracas, era Isleño.

Prof. Domingo Ruiz Guzmán*.
        



455 Aniversario de la Fundación de Santiago de León de Caracas, el 25 de Julio de 1567, por el Isleño Diego de Losada,  Baquiano, sinónimo de Isleño y Canario.
El  pasado miércoles 25 de Julio se cumplieron  445 años de la  Fundación de nuestra querida Ciudad “Santiago de León de Caracas”, en 1567, por el Isleño Diego de Losada, a quien se ha tenido generalmente como español peninsular.
Manuel Alvar, Catedrático de la Lengua Española de la  Universidad de Madrid, prologuista del libro “La Herencia Lingüística de Canarias en Puerto Rico”, (San Juan de Puerto Rico, 1972), cuyo autor es Manuel Álvarez Nazario, Catedrático  de Español de la Facultad de Artes y Ciencias de la  Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, nos señala en  relación con dicha Obra (Pág. 23), citando a Bernal Díaz y a Fray Pedro de Aguado, lo siguiente:
Que el término Isleño se aplicó en el Nuevo Mundo Hispano casi en exclusividad a los naturales de las Islas Canarias (primero a los Tinerfeños, y luego a todos los Canarios).  Los Isleños eran llamados desde el siglo XVI Guanches, Canarios,  Blancos Pobres, Blancos de Orilla y Baquianos. (Vid. Amerikanistisches Worterbuch, Hamburg, 1960, G. Friederici).
Baquiano es una voz que procede del árabe Baqiya, que quiere  decir  “lo que queda de algo”, en referencia a que de los  integrantes de las Expediciones Españolas al Nuevo Mundo, eran los Canarios los que se  quedaban, pues traían a su familia, fundaban su hogar y se arraigaban, además de ser valientes, esforzados y emprendedores, y eran los más experimentados, y por ello pioneros para internarse en lugares desconocidos y peligrosos. “Estevan Martín era hombre vaquiano en las Indias, que es lo mesmo que ysleño, y de  esperiença suficiente” (ibídem).
Nos cita (ibidem) muy especialmente que en 1546, el Gobernador de Puerto Rico, Juan Pérez de Tolosa, (quien en el mismo año pasó a ser el primer Gobernador de la  Provincia de Venezuela), escribe al Emperador Carlos I de España y V de Alemania (Gante 24/02/1500 – Monasterio de  Yuste, Extremadura, 02/09/1558. Reinó 1516 – 1556), y le dice: “… . Diego de Losada… que es  un caballero de cerca de  Benavente, muy esforzado Isleño, antiguo y diestro en la  guerra…”
Con esto queda demostrado en forma fehaciente, con  respaldo de documentación histórica precisa, que Diego de Losada, Fundador de Caracas, era Isleño.

 * Etimólogo y Poeta, Certificado de Locutor Nº. 1442
          (domingoruizguzman    hotmail.com).   Telf. 212.483.55.42
         
www.hitosculturales.com

viernes, 24 de agosto de 2012

GENERAL RAMÓN GUERRA, EL ESTRATEGA

Oldman Botello

    El 5 de octubre de 1841 nació en San Casimiro, el general Ramón Guerra Bonilla, hijo de sancasimireño de familias fundadoras del pueblo y una dama de San Rafael de Orituco. Hace 90 años falleció, el 3 de agosto de 1922, en Caracas, después de una vida de tranquilidad, primero y luego de sobresaltos. Fue más guerrero que político y esto último lo llevó a prisión en tiempos de Guzmán Blanco, de Cipriano Castro y de Juan Vicente Gómez y los tres fueron sus amigos personales. Lo que se ignora es si esas prisiones se justificaron o fueron producto de chismes y de gobernantes que los escuchaban.

  Ramón Guerra nació en humilde hogar, de padre vinculado al trabajo de la tierra en el sitio de Suata Arriba. Luego el joven Guerra se hizo comerciante con algunos rudimentos de escritura y de aritmética. Quienes han escrito sobre su persona han manifestado que habría sido su maestro el padre Pablo Zamora Fonseca, pero no creemos que mucho le haya enseñado este levita que era ignorantón como él solo.

   Nació en el credo conservador. Hombre apegado a la Iglesia como corresponde al bucólico lar de su nacimiento, pueblecito hermoso de Aragua arrebujado entre montañas y hoy pasto de la delincuencia. Así comenzó en la guerra, primero reclutado por un ejército que se metió al pueblo. Tomó el gustico por echar plomo y a poco lo vemos en asonadas de mayor aliento. Alcanzó el grado de coronel casi sin proponérselo. Combatió al liberalismo y su vida política y militar dio un vuelco cuando de conservador pasó al bando opuesto, el liberal, de la mano del general Joaquín Crespo que fue su mentor político en la nueva Causa. Fue en 1872 y en escuetas palabras, Crespo se lo informa al general Guzmán Blanco, quizá sin advertir  la importante adquisición para su partido y en lo personal la significación de un gran aliado. Así se lo dice Crespo a Guzmán el 21de marzo de 1872 desde Parapara: “Ramón Guerra se me presentó y ha tomado servicio en el Ejército”. Lacónico mensaje en una carta donde se trataban otros temas. Era un año de acechanzas para el Gobierno guzmancista, el mismo año de la sublevación de varios jefes en el centro del país, en el Guárico y especialmente el alzamiento del Chingo Olivo que llevó al ejército hasta las costas de Arauca donde pereció, rematadas sus huestes por las del general Crespo.

  Desde ese año 1872 el general Ramón Guerra se incorporó decididamente al nuevo orden de cosas. Con lealtad y disciplina. Se robusteció su fama como el gran estratega militar de los últimos treinta años del siglo XIX. Lo demostró al lado del general Crespo como su Jefe de Estado Mayor en la Revolución Legalista de 1892. El ejército estaba disciplinado y con su sequedad, Guerra imponía el orden, el respeto. El Murat venezolano, lo llamaron periódicos y libros luego del triunfo de esa incursión guerrera que dio al traste con el continuismo auspiciado por el Dr. Raimundo Andueza Palacio, “que se precipitó, como Heliogábalo, en la cloaca”, al decir de José María Vargas Vila. A lo largo de su dilatada carrera política fue desde jefe de guarniciones y ejércitos, presidente del Guárico hasta ministro de guerra y Marina dos o tres veces y en tiempos del general Gómez fue Presidente del Consejo de Gobierno, un grupo asesor del caudillo donde estaban reunidos los principales jefes del país y que el pueblo caraqueño comenzó a llamar a la chita callando “el potrero”. Fue su último cargo. En el interregno de la lucha y la política proseguía en sus tareas como hacendado en San Casimiro o cómodamente repantigado en su domicilio de Caracas, de Colón a Dr. Díaz, en el centro de la ciudad, casa marcada con el número 30. Allí rindió la jornada de la vida a los 80 años cumplidos. Casó en dos oportunidades, la primera con la sancasimireña doña  Emilia García Iriarte, que murió de cáncer y luego con la calaboceña  doña Rita García, con sucesión en ambos matrimonios.
   Ramón Guerra fue por todo respecto el símbolo de una Venezuela siglo XIX plena de caudillos grandes y pequeños, que a tiros dirimían sus disputas por linderos o tumbaban gobiernos a su antojo.
                                                             oldmanbotello@hotmail.com

lunes, 20 de agosto de 2012



Don Torcuato Manzo Núñez, homenaje a los Cronistas
Eumenes Fuguet Borregales (*)
Durante la realización de la Convención Anual de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, realizado en Punto Fijo-Falcón el 20 de mayo de 1986, considerando la propuesta del doctor Germán Fleitas Núñez, Cronista Oficial de La Victoria, se decidió conmemorar el 20 de mayo de cada año, fecha natalicia del escritor valenciano Enrique Bernardo Núñez (1895-1964), Primer Cronista de Caracas, “Día Nacional del Cronista Oficial”. 
En esta oportunidad nos referiremos a Don Torcuato Manzo Núñez, quien destacó entre tantos cargos y actividades relevantes como Cronista Oficial de Montalbán, pintoresca ciudad carabobeña que lo vio nacer el 20 de mayo de 1914, allí realizó los estudios elementales en la única escuela existente a cargo de su tío Don Francisco Marvez Correa, continuados en el Seminario de Valencia durante tres años. En Caracas ingresa en el Seminario Santa Rosa de Lima, profundizando las materias de filosofía, latín y oratoria. A comienzo de 1935 abandona los estudios eclesiásticos para dedicarse a diversas actividades entre ellas la de cobrador del Acueducto de Caracas y profesor de Literatura del Colegio Atenas. 
Había escrito en 1934 un libro de versos, recopilados en sus años mozos. Al regresar al lar nativo ejerce la docencia en la escuela José Félix Sosa; en forma paralela inicia exitosamente la agricultura, dedicada en mayor extensión a los cítricos y al tabaco, actividad realizada durante cuatro décadas. Al incursionar en la política, se desempeña como Diputado de la Asamblea Legislativa del estado Carabobo durante los períodos 1939 y 1943. Es designado Diputado por el mismo estado al Congreso de la República durante el período 1943 hasta 1947; no completa la gestión a causa del golpe de estado del 18 de octubre de 1945. En cumplimiento de los cargos de representación popular, Don Torcuato encarnaba con legítima voz y aciertos sus responsabilidades, que le permitieron los mejores elogios  de sus compañeros de trabajo y de las comunidades. 
Contrae matrimonio con Doña Carmen Filomena Henríquez con quien procrea ocho hijos. Poseedor de brillantes ideas y escritos, funda en Montalbán los medios impresos “El Látigo” y “El Peñón”. Su amplia voluntad de trabajo e iniciativas le facilitaron ser designado para ocupar diferentes cargos públicos y privados, pudiendo mencionar entre otros: la presidencia del Concejo Municipal de Montalbán y de la Junta Principal Electoral del estado Carabobo, Primer Presidente de la Sociedad de Amigos de Valencia, miembro del Ateneo de la Ciudad del Cabriales, Presidente de la Asociación de Escritores del estado Carabobo, fundador del Banco de Sangre de Valencia y de Valle de La Pascua, Presidente del Club de Leones de Valencia, Directivo de la Sociedad Antituberculosa de Carabobo, Presidente de la Unión de Cultivadores de Tabaco con sede en Maracay, columnista del Diario El Carabobeño con su leída columna “desde mi Atalaya”. Es profesor fundador del liceo José Andrés Castillo, ejerció igualmente la docencia en la Escuela Agronómica Salesiana impartiendo las asignaturas de castellano y literatura y formación  moral y cívica, ambos institutos en Montalbán. Don Torcuato dejó a la posteridad innumerables obras dedicadas a los estados Carabobo y Cojedes, a los municipios Montalbán, Bejuma, San Joaquín, a varias ciudades, como también algunas de índole religioso. 
Es importante mencionar “Historia del estado Carabobo”, editada por la Presidencia de la República en 1981, con atinados enfoques de la geografía, historia, ciencias, personalidades y aspectos culturales; obra de amena lectura y fácil comprensión. Durante su fructífera existencia, dejó honda huella como miembro del Centro de Historia, Asociación de Escritores, Academia de Historia del estado Carabobo y del estado Cojedes, Sociedad Venezolana de Historia Eclesiástica, Academia Venezolana de la Lengua, Sociedad Bolivariana de Venezuela y Sociedad de Amigos de Valencia entre tantas instituciones que se honraron con su presencia y aportes. Por su fecunda labor recibió distinciones nacionales, regionales, municipales y privadas. Fallece en Valencia el 27 de septiembre de 1988. La empresa Tabacalera Nacional honra su memoria con una beca que otorga en la Universidad Zamora en Barinas en beneficio del desarrollo agrícola. Felicidades a los dignos Cronistas oficiales en tan especial ocasión conmemorativa.

Historia y Tradición
(*) Gral. de Bgda.                                                                                  eumenes7@mail.com
                                                                                                                    @eumenesfuguet

viernes, 17 de agosto de 2012

El Dr. Johan Benjamín Siegert y el Amargo de Angostura

Gral. Eumenes Fuguet Borregales (*) 
 UN grupo de treinta y cuatro ciudadanos entre ellos el ilustre monseñor coriano Mariano Talavera y Garcés (1777-1861) Obispo de Guayana, propusieron cambiar el nombre de Angostura por Ciudad Bolívar en homenaje al Padre de la Patria; el Congreso decretó el 24 de junio de 1846 la nueva denominación.
El nombre de Angostura se ha mantenido a través del tiempo por la importancia histórica del lugar y por el amargo de Angostura, famoso ingrediente preparado con diversas hierbas, raíces, cortezas y aromas, teniendo como base principal la quina, exportada hacia diversos países americanos y europeos desde 1830, gracias a su inventor el médico emancipador Johan Benjamín Siegert, preocupado en buscar la medicina contra la epidemia de cólera que diezmaba la población.
Con la finalidad de mejorar la capacidad operativa del Ejército Libertador, el doctor caraqueño Luís López Méndez (1758-1841), sobrino político de Miranda, encontrándose en Londres como Agente Residente, en calidad de Comisionado Especial Diplomático, con máximas responsabilidades otorgadas por el Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de Venezuela, a partir de enero de 1817, tuvo la alta responsabilidad de reclutar personal militar, obtener embarcaciones, material y equipo bélico que serían enviados a Venezuela. El Dr. Alemán Johan Gottlieb Benjamín Siegert llegó a Angostura el 1ro de agosto de 1819, recibió el nombramiento de médico mayor traumatólogo del hospital militar de Angostura; nacido en la población de Grosswalditz el 22 de noviembre de 1796, ejerció la medicina en su país natal, le correspondió participar como traumatólogo en la campaña contra Napoleón Bonaparte incluyendo la batalla de Waterloo realizada el 18 de junio de 1815.
 Finalizada la beligerancia continuó ejerciendo en Alemania hasta su fecha de incorporación en los expedicionarios embarcados hacia Venezuela. En 1820 asumió la dirección de los hospitales militares de la región guayanesa, cargo ejercido con eficiencia hasta 1846. Buscando la curación contra el cólera, gracias a sus conocimientos de botánica, utilizó una veintena de ingredientes obtenidos en la extensa y fecunda zona, llegó a preparar en 1824 el conocido producto al cual denominó amargo de Angostura, producto que le daría la vuelta al mundo por su sabor tan especial como lo indica su nombre.
 Siegert contrajo matrimonio con María Araujo en 1827, quien falleció a los pocos meses; se casa de nuevo en 1830 con Bonifacia Gómez. Dedicado a tiempo completo al ejercicio de la abnegada profesión generadora de salud y a la investigación científica; revalidó con éxito su titulo de médico cirujano en la Universidad Central de Venezuela en mayo de 1838. El presidente José Tadeo Monagas (1784-1868), lo nombra Médico Cirujano del Ejército, otorgándole el grado de coronel; funciones desempeñadas hasta 1858, cuando pasó a la situación de retiro con la firme intención de dedicarse de lleno con sus hijos en la producción comercial de su inigualable amargo de Angostura, estableciendo para el registro y comercialización la firma J.G.B Siegert.
Su producto se utilizaba inicialmente para aliviar dolencias estomacales y mareos, luego como ingrediente apreciado como sazonador de algunas comidas, como ablandador de carnes y en la preparación de sopas y bebidas aromáticas y espirituosas especialmente los cocteles, para lo cual existen variedad de recetas a criterio de los especialistas a nivel mundial. El doctor Johann Gottlieb Benjamín Siegert falleció en Ciudad Bolívar el 13 de septiembre de 1870. La firma se estableció en Trinidad y Tobago en 1875 a causa de los conflictos políticos de la época en Venezuela. La preparación del Amargo de Angostura es un secreto bien guardado hasta la presente fecha por parte de los descendientes, con su conocida presentación en cuatro idiomas con la firma del inventor, producto muy solicitado, apreciado e imprescindible en bares y restaurantes a nivel mundial, recordando al memorable sitio donde el Libertador decreto la colocación de la octava estrella a la gloriosa Bandera Nacional, donde realizó el brillante Mensaje ante el Congreso de Angostura y donde nació el 17 de diciembre de 1819 la República de Colombia, conocida como La Gran Colombia o Colombia La Grande, sueño de Miranda materializado en parte por el Libertador.
 Las gotas del Amargo de Angostura, le dan un toque diferente y sui géneris a las bebidas preparadas entre ellas la conocida Cuba Libre.
(*) Vice Presidente de la Academia de Historia del estado Carabobo

Bandera venezolana

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Automóviles de los 40

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