sábado, 31 de enero de 2015

POR LA DELACIÓN DE SU SIRVIENTE CAPTURARON AL GENERAL JOSÉ FÉLIX RIBAS: Bicentenario del asesinato del prócer en Tucupido

   Oldman Botello*


    El general José Félix Ribas Herrera, -siempre se escribió con b grande, pero sus hermnos, que fueron varios, lo hacían como en la actualidad, con v- tío político del Libertador al desposar a una hermana de doña Concepción Palacios de Bolívar, se fue al Oriente del Guárico en búsqueda del general Pedro Zaraza que andaba por esos rumbos. Solo andaban con él un sobrino, un esclavo o paje de Ribas y Concepción González, de Valle de la Pascua, que había sido esclavo de doña Juana González de Hoyo y Arzola, dama de muchas campanillas en Valle de la Pascua, quien se lo cedió a don José Tomás Hernández González, su ahijado y prominente realista que más adelante emparentaría con la familia del general Zaraza.
     Desde La Chaguaramita, lugar cercano al hato, luego pueblo de El Socorro, se dispersó el grupo mayor temerosos de la presencia de partidas realistas. Por alguna delación, el bandido realista Lorenzo Figueroa (a) Barrajola, teniente justicia mayor de Tucupido, “zambo claro de elevada estatura, vestía de chaqueta y andaba a grandes zancadas”, tuvo información de la presencia del general Ribas en el área. Ribas y sus acompañantes siguieron por la misma ruta, pasaron por el hato El Socorro y se dejaban ver de todo el mundo, imprudencia tanto de Ribas como del supuesto guía Concepción González, tal vez ex profeso. Se detuvieron en un vecindario llamada Las Vacas, cerca de Jácome al sur de Valle de la Pascua, a unos dieciséis kilómetros de este último punto. El general venía delicado, con fiebre y aprovechó el alto para enviar a González al pueblo a comprar medicinas y algunos alimentos. Allí pasó a saludar a su familia, los Hernández que comenzaron a mofarse titulándolo “general patriota”; todo el mundo en el pueblo supo de la presencia de Concepción González y también las autoridades.
   Una moneda conque pagó en una pulpería lo hizo sospechoso porque ningún esclavo podía cargar oro. Lo detuvieron y torturaron y confesó que el general Ribas estaba en el monte esperándolo. Debemos señalar que no se sabía en la zona que el general Ribas permanecía por allí. Se llevaron por delante a González amarrado y con un piquete de soldados y vecinos reclutados; llegaron al sitio donde se hallaba Ribas a quien encontraron durmiendo, pues era de noche. Lo trajeron a Valle de la Pascua a la casa de Juan González Padrón en La Vigía donde permitieron a Ribas afeitarse. Hasta allí llegó Barrajola, quien se hizo dueño de la situación y ordenó el traslado del preso a Tucupido pues afirmaba que su jurisdicción llegaba hasta La Vigía y también porque decía que Valle de la Pascua era un pueblo patriota y no estaba seguro el prisionero.
    El paje y el sobrino de Ribas fueron muertos en La Vigía. Corrían los primeros días del mes de enero de 1815. El 31 de enero le formularon un remedo de juicio donde Barrajola hizo de juez, José Tomás Morales (a) Moralote, hombre de color y analfabeta, ofició de abogado con un misal y lanzando lenguaradas en supuesto latín y como acusadores Serafín Gutiérrez, asesino crudelísimo y otro bandido, Manuel Arango. Fue condenado a muerte por fusilamiento lo que se verificó ese mismo día. Accionaron los fusiles Moralote, Manuel Arango y Serafín Gutiérrez, todos hombres de confianza de Lorenzo Figueroa, Barrajola.  La cabeza fue despojada del tronco y frita en aceite llevada a Caracas donde permaneció varios años en una jaula en la salida por el camino de los españoles en La Pastora
     De la muerte del vencedor de los tiranos en La Victoria se conmemoran 200 años el 31 de enero.
                                                               oldmanbotello@hotmail.com
                                               *Cronista del municipio Girardot del estado Aragua

viernes, 30 de enero de 2015

MI CACHARRITO

JESUS ALFARO GARANTÓN


Roberto Carlos es un conocido cantautor brasileño considerado en su país el más exitoso de todas las épocas y se le calcula haber vendido más de 100 millones de copias de sus éxitos musicales. A pesar de su fama no ha perdido su condición de buen ciudadano y vive en Río en un edificio donde baja diariamente a pasear su perro y a tomarse un café en una panadería cercana, así quien quiera saludarlo le monta cacería en la esquina y se puede tomar una foto con él. Hay otro Roberto Carlos famoso y brasileño también, un ex futbolista del Real Madrid y para mí, el mejor alero izquierdo del mundo.
En 1970 Roberto Carlos, el cantante, puso de moda una canción llamada o Calhambeque (el Perol), traducido al español como El Cacharrito. La canción era muy simpática y narraba el enamoramiento de un conductor por un carrito viejo que le habían prestado mientras arreglaban su flamante Cadillac. El carrito le dio tan buenos servicios que cuando lo entregó dejo su corazón con el Cacharrito. La canción es linda, simpática y pegajosa, tal como se describe al carrito que no era más que un sustituto temporal. A mí me ha pasado algo parecido a lo de Roberto Carlos, hace varios años uno de mis hijos se fue de Venezuela y me dejó su viejo carrito con la obligación de pagarle de contado, porque para eso existen los papás. Bien, entonces me convertí en orgulloso conductor de un carrito pequeñito, que corre hacia adelante, marcha para atrás y hasta toca la corneta, da vueltas en U en pequeños espacios, cabe en cualquier sitio e increíblemente apenas consume gasolina, mantiene un envidiable bajo perfil ante los choros que hacen avalúos de futuros secuestros express y cuando voy a las bombas de servicio dejo más propina que el costo de la gasolina regalada que consumimos en Venezuela. 

​ 

Mi carro ya tiene varios años y en el tiempo transcurrido me he ido encariñando con el perol, rara vez exige idas al taller y en las mañanas amanece de a toque, no tengo de que quejarme, sin embargo su longevidad me hizo pensar en la posibilidad de cambiarlo por uno nuevo y por ociosidad me paré en el desocupado estacionamiento de un concesionario automotriz, entré en el remozado local, amplio, con aire acondicionado, con dos vigilantes y una solitaria secretaria que gastaba su tiempo en resolver una "sopa de letras", la saludé cordialmente y la joven levantó una ceja en señal de enfado y me lanzó un dardo envenenado con su mirada tratando de decirme que no interrumpiera su labor intelectual del día, pasado unos minutos y ante mi insistencia la niña soltó su labor y con evidente disgusto me dijo, ¿qué es lo que quiere el caballero?. Ofrecí disculpas por haber interrumpido su enjundiosa abstracción en el trabajo literario y pregunté por la posibilidad de comprar un carro. La cara de mi interlocutora se transformó y me miró como si yo fuese un extra terrestre, creo que estuvo a punto de preguntarme el nombre del planeta de donde venía y me espetó lo siguiente: !! aquí, no llega un carro desde hace varios años, yo para ver carros salgo a la calle y los veo pasar, así que buenas tardes, caballero.!! Después de ese palmo en mis narices, me dirigí a la puerta cabizbajo y derrotado, no había salido del local cuando un solícito caballero me abordó y dándome excusas por haber oído involuntariamente la conversación anterior me ofreció la posibilidad de conseguir carros cero kilómetros, invitándome a tomar un café en la esquina. Como en Caracas, hay que estar mosca, me guardé los billetes en la media derecha y apreté fuertemente el celular en el bolsillo, accediendo a compartir el café. El señor era un gran conversador y me dijo que él era el papá de los carros baratos, me ofreció dos posibilidades de compra de automóviles, eran vehículos de fabricación china o iraní, que la gente llama carros bianuales, no porque se pagan con plazo de dos años, sino que duran 2 años, por falta de repuestos. A medida que mi desconocido benefactor hablaba se iba produciendo una insólita metamorfosis en su cabeza y hasta le salían unas antenas de la parte superior, yo estaba sorprendido, pero el tipo seguía hablándome sin parar, la primera opción de compra era de entrega retardada, había que pagar el precio del carro en la cuenta de una señora de nombre desconocido y ella se encargaba de anotarme en la lista de entrega de carros en Fuerte Tiuna de los próximos 12 meses y cuando saliera mi numero volvía a pagar el carro otra vez, en esta ocasión al verdadero concesionario; o sea el carro ME SALIA COSTANDO EL DOBLE y lo entregaban al año y yo seguía mudo y aterrado porque a estas alturas la transformación de la cara estaba tomando forma de hormiga gigante y yo con la boca abierta no lograba explicarme ese fenómeno y el vendedor seguía con sus ofrecimientos, la segunda opción era más expedita, un señor estaba vendiendo el carro que le habían entregado el día anterior previo los dos pagos mencionados y estaba dispuesto a ganarse su comisión también, entregaba la llave, siempre y cuando le depositaran TRES VECES EL VALOR DEL VEHÍCULO, pero la gran ventaja estaba que uno salía manejando un carro chino chimbo nuevo. Como yo estaba mudo y pálido ante las propuestas y el cambio experimentado en mi anónimo vendedor,  no atinaba a decir palabra, creo que el intermediario se molestó ante mi silencio, tanto así que se levantó y dándome la espalda se alejó, fue cuando pude apreciar que tenía unas posaderas descomunales. Traté de serenarme y me concentré en los hechos vividos en tan corto tiempo y llegué a la conclusión que el vendedor estaba disfrazado de bachaco culón o era un bachaco disfrazado de vendedor o  por lo menos se parecía igualito y que la pesadilla que había vivido no era más que una fase del BACHAQUEO, eso que al gobierno lo lleva por la calle de la amargura y a nosotros peor.  Esos animalitos aparecen en todas las colas, venden pañales, arroz, azúcar, champús, jabones y hasta pollos congelados, claro que aplicándole la regla del trescientos, cuatrocientos y hasta del novecientos por ciento de aumento. En el mundo de la economía una ganancia del 10 % ya casi cae en la usura pero en este país los porcentajes se calculan en centenas.  Hay un producto llamado Bachacol, que mata los bachacos de jardín, pero estos bachacos mutantes en vendedores son inmunes al veneno, porque están cubiertos por una sombra de cachuchas trisoleadas.
Cuando quedé solo, pagué el café y volví a montarme en mi viejo carrito, en silencio y avergonzado  puse el CD de Madame Butterfly para  endulzar el ambiente, tratando que mi cacharro no cayera en cuenta de la posible traición que estuve a punto de cometerle,  me paré en la primera estación de servicio que encontré y le llené el tanque con la gasolina más cara, abrí el capó y le di a beber el aceite más costoso que encontré, usado por los carros  de carrera y lo abracé tiernamente, jurándole fidelidad eterna tal como él lo ha hecho hasta ahora conmigo.
Después de esta experiencia alucinante creo que mi cacharrito y yo seguiremos juntos por unos cuantos años más.

jueves, 29 de enero de 2015

BATALLA DE LAS MUCURITAS

       Dr. Rafael Arteaga Romero (*,**)



                           
                                                                                              

Tal día como hoy, un 28 de Enero del año 1817 en Las Mucuritas, lugar situado en el actual estado Apure, el ejército patriota se cubrió una vez más de gloria, en esta oportunidad bajo el mando del General José Antonio Páez, venciendo a dos grandes estrategas españoles: los Generales Sebastián de la Calzada y Miguel de la Torre, éste último con tres mil infantes y mil setecientos jinetes mandados por su jefe de caballería, el coronel Remigio Ramos, famoso desde los tiempos de Boves.
Para Páez era cuestión de vida o muerte ganar a los realistas para obligarlos a limitar su radio de acción al sur del territorio apureño, o sea, a San Fernando de Achaguas y San Juan de Payara. Para ello formó sus batallones en 3 líneas, lideradas por los comandantes Ramón Nonato Pérez y Antonio Rangel, la primera de ellas ,Rafael Rosales y Doroteo Hurtado la segunda; Cruz Carrillo al frente de la tercera, mantenida ésta como reserva, en total 1.100 hombres.-
Gran conocedor del llano y su clima como lo era Páez, tomó la decisión de atacar por donde el viento no produjera que el polvo y el humo de la pólvora, obstaculizase su avance
Observando que el español La Torre, envió adelante un pelotón de Húsares con funciones de reconocimiento, el caudillo llanero escogió a ocho soldados de probado valor personal para atacar a aquellos; relata la tradición oral la exclamación del jefe patriota:… “si no vuelven a filas  con las lanzas teñidas en sangre enemiga  correrán con la pena de muerte”
La Torre contra ataca y la primera línea de combate patriota carga vigorosamente contra él; la segunda línea hace lo mismo en contra de la caballería enemiga. Ante la manifiesta superioridad numérica española Páez toma la que fue su gran decisión: conocedor como dije antes del ir y venir del viento de la sabana, envió 50 hombres a prender fuego al pajonal seco de la misma. En minutos las llamas  rodean al ejército español, muriendo así muchos soldados víctimas del incendio. Los demás  en completa derrota optan por la retirada  a través del único sitio disponible, una laguneta y un quebrado riachuelo.
Con respecto a la batalla de Las Mucuritas o Mucuritas solo, como también se le conoce, el Mariscal de Campo y supremo Jefe ibérico Pablo Morillo, escribió así al Rey de España: “Catorce cargas consecutivas sobre mis cansados batallones me hicieron ver que aquellos hombres no eran una gavilla de cobardes poco numerosa, como me habían informado, sino tropas organizadas que podían competir con las mejores de Su Majestad el Rey”
Este gran triunfo de J.A.Páez y su valiente tropa dio gran fuerza moral a la causa independentista pues fue la primera derrota que sufrió el ejército de Morillo, luego de su llegada al país.
                        
 *.-Miembro correspondiente Soc.Ven.Historia de la Medicina.
**.-Tataranieto del Procer

sábado, 24 de enero de 2015

24 de enero de 1848, asalto al Congreso Nacional

Eumenes Fuguet Borregales



En la fecha señalada, ocurrió un lamentable hecho, conocido también, como “el fusilamiento del Congreso”; los grupos políticos predominantes, eran el Liberal, fundado por Antonio Leocadio Guzmán en agosto de 1840, con su slogan Dios y Federación, y el grupo, al cual pertenecía el general Páez, denominado despectivamente por los liberales, como los conservadores, godos y oligarcas; ambas organizaciones mantenían serias rivalidades desde 1830. La crisis política, social y económica, no había sido posible solventarla, continuaban  los reclamos por las justas reivindicaciones. El 20 de enero de 1847, es instalado el Congreso Nacional, en la sede ubicada en el antiguo Convento de San Francisco, hoy Palacio de las Academias, tres días después, es elegido el general José Tadeo Monagas, Presidente de la República, para el periodo 1847-1851, prócer, denominado por el Libertador, como “la Primera Lanza de Venezuela”, llega  a la alta magistratura  el 1ro de marzo de 1847, con el apoyo de los conservadores, quienes no le aceptaron luego, el perdón que concedió a Antonio Leocadio Guzmán, sentenciado a muerte por conspirador en marzo de ese año; Monagas le permitió salir exiliado. De esta manera, se deslinda de los conservadores, cambia el tren ejecutivo, y se apoya de los liberales. Los paecistas consideraron este perdón como una traición. Había el interés de los conservadores, de llevar las sesiones a Puerto Cabello, para buscar la oportunidad de enjuiciarlo, y evitar manifestaciones del liberalismo en Caracas, a última hora fracaso tal idea. El 24 de enero de 1848, a partir de las 2 de la tarde, es presentado el mensaje del Presidente, por parte del Secretario (Ministro) de Relaciones Interiores, el Dr. Tomas Sanabria, los diputados conservadores, previendo alguna alteración del orden público, designan al coronel Guillermo Smith, encargado de la seguridad de los parlamentarios e instalaciones. El doctor Sanabria, una vez presentado el Mensaje, es impedido por parte de los diputados conservadores, a salir del recinto. Se encontraban presentes los secretarios (ministros), de Hacienda Guerra y Marina y Exteriores, afuera  todo es confusión y rumores. Se especulaba del peligro de la integridad física de los funcionarios  secuestrados; en las afueras, unas mil personas afectas al liberalismo, exigen la inmediata libertad. Los milicianos Pedro Pablo Azpúrua y Juan Maldonado, defensores del Congreso, fallecen en las acciones iniciales. Un guardia hiere al capitán Miguel Riverol y luego al sastre Juan Maldonado. En la confusión varios diputados liberales, saltan por los balcones y ventanas, algunos se asilan en las legaciones diplomáticas, otros se dirigen a Curazao; el coronel Smith, es herido por arma blanca. Fallecen apuñalados los diputados Juan Vicente Salas, Juan García y Francisco García Argotte. Desde la multitud dispara Julián García, quien fallece igualmente a manos de un opositor; el doctor Manuel Alemán, un ciudadano que sufrió el fatal destino. El Presidente Monagas, enterado de la insensata situación, se aproxima al Parlamento, es recibido por la multitud que lo aplaude; se traslada a la legación inglesa, convenciendo a algunos parlamentarios, a retornar al Congreso. Una sensible baja, es la del Diputado Santos Michelena, herido ese día, fallece el 12 de marzo; gran político, economista, diplomático, conocido por su actividad en las negociaciones fronterizas con Colombia, mediante el Tratado Pombo- Michelena.  Cuando fueron a la residencia del Diputado Fermín Toro, para conminarlo ir al Congreso, respondió: Dígale a Monagas, que mi cadáver lo pueden llevar, pero Fermín Toro, no se prostituye. Fallecieron un total de ocho personas, de los cuales,  tres diputados conservadores y uno Liberal; una vez restablecido el orden y la actividad parlamentaria, Monagas, recibe poderes extraordinarios. Los hermanos José Tadeo y José Gregorio, se alternaron en el poder por once años, periodo conocido como el “Monagato”. Aún se discute, sobre la autoría de este penoso incidente. Por Ley del 14 de marzo de 1849, Monagas declara el 24 de enero de cada año, junto con el 5 de julio, “grandes días de la independencia y de la libertad de los venezolanos”,  y exteriorizó sarcásticamente:
La Constitución sirve para todo”.

Churuguarero777@gmail.com                                                             @eumenesfuguet




Historia y Tradición

domingo, 18 de enero de 2015

En el Panteón Nacional hay tres próceres que están sin enterrar, relegados en su patio trasero.


David R. Chacón Rodríguez

Cuando uno visita el Panteón Nacional  encuentra, en el patio que queda frente a la casa del guardián, habitada actualmente por los militares de la guardia de honor, tres columnas de mármol que traen la inscripción de tres abnegados militares que lucharon para fundar en nuestra patria la República Federativa, estos esclarecidos varones son los Generales: Zoilo Medrano, Donato Rodríguez Silva y José de Jesús González, alias El Agachado.

Ha sorprendido a la Sociedad Divulgadora de Historia Militar Venezolana y a la Fundación Hermano Nectario María la desidia y el abandono en que ellos se encuentran, por eso con los datos que reposan en nuestros archivos, explicaremos brevemente su origen y significación:

La historia comienza cuando el Presidente de la República, General Antonio Guzmán Blanco convierte la iglesia de La Trinidad en Panteón Nacional el 27 de marzo de 1874, expone en su decreto de creación que: es signo característico de la vitalidad y grandeza de los pueblos el culto de su historia. Pero no basta que la memoria de sus héroes se conserve por la posteridad en aquellas páginas, sino que sus cenizas deben guardarse con religioso respeto, levantando así el perdurable monumento de la gratitud nacional.
Aunque nacida ayer a la vida de las naciones, laboriosa y constante ha sido la obra de la República, que en el camino de las luchas por su progreso y bienestar ha visto levantarse en su  seno notables merecimientos, elevados en unos hasta el heroísmo, en otros hasta las más eximias virtudes del ciudadano.
La patria reconocida debe guardar esos restos venerados en el asilo que consagre la piedad y el amor de un pueblo; y esta administración perseverante en el trascendental propósito de dejar satisfechas todas las nobles aspiraciones del patriotismo, encarnadas en la idea liberal, cumple una altísima e ineludible obligación ofrendando un digno testimonio de reconocimiento a la memoria de aquellos muertos ilustres cuyos hechos y sacrificios los presentan mancomunados con la gran causa de la revolución de abril…
Más abajo, en el artículo 2º del mismo decreto dispone: Serán conservados en el Panteón Nacional los restos de los próceres de la Independencia; y los de los hombres eminentes que designe la Cámara del Senado a propuesta del Presidente de la República.

De esta manera, sobre el recinto dedicado a la fe religiosa, cuyo origen se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII, se erige el templo de la República, el lugar consagrado al culto del patriotismo.

El cinco de julio de 1896, el Presidente Joaquín Crespo considera:
Primero: Que el sistema federal establecido en Venezuela constituye la mayor gloria y la más alta y trascendental conquista alcanzada en la República después de su independencia.
Segundo: Que de tan inestimable beneficio son deudores los pueblos al Partido Liberal, generador del progreso patrio y factor principal del engrandecimiento nacional.
Tercero: Que es un deber impuesto por el patriotismo y la honradez política hacer perdurable las demostraciones de la gratitud pública y
Cuarto: Que a los Generales Falcón y Zamora tomó la gloria de guiar las huestes populares hasta alcanzar, el primero la victoria que coronó con su grandiosa magnanimidad, estando aún frescos los laureles que el segundo conquistó con su heroísmo en los campos inmortales de Santa Inés, Decreta: Art. 1° La Capilla del Panteón Nacional donde se encuentran los restos del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora, se denominará Capilla de la Federación y á ella serán trasladados los del Gran Mariscal Juan Crisóstomo Falcón. Art. 2° En la Capilla de la Federación se erigirá un monumento de mármol conmemorativo de aquellos hechos, y el cual ostentará sobre pedestal adecuado la estatua de la República apoyada en la Bandera de la Federación y teniendo en una mano la Constitución  de 1864, á la derecha la estatua del Gran Mariscal  Juan Crisóstomo Falcón, presentando al país el Decreto de Garantías; y a la izquierda estatua del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora, en traje de campaña y en acto de disponer una batalla. Art. 3º En el pedestal se grabarán en letras de oro los nombres de los grandes servidores de la Federación; y en el centro del frente se pondrá la siguiente inscripción: Erigido en virtud del Decreto  dictado el 5 de julio de 1896 por el General Joaquín Crespo, Presidente de la República. Art. 4° Se fija el día 20 de febrero de 1897, trigésimo noveno año de la Federación para la inauguración del monumento[1].

El 29 de enero de mil ochocientos noventa y siete, el General Joaquín Crespo dicta un nuevo decreto refrendado por todos los Ministros del Despacho referente a la traslación  de los restos de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo  Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, al Panteón Nacional; en él expone: Primero: Que los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, han dejado su nombre imperecedero en los fastos de la República, por los servicios que a ésta prestaron en lucha sostenida por el Partido Liberal de Venezuela para fundar y consolidar el sistema federal que nos rige; Segundo: Que los referidos Generales, Próceres eminentes de la Federación Venezolana, cuentan entre sus méritos los más valiosos esfuerzos en favor  de la causa de los pueblos,  como campeones de ella desde la Revolución Liberal de 1846, presidida por el General Ezequiel Zamora y por el Coronel Francisco Rangel; Tercero: Que como sostenedores del Gobierno General de la República en 1858, se mantuvieron fieles a su bandera y a sus principios, como únicos Jefes armados en favor de aquellos y de las autoridades debeladas, luchando por su causa con tal denuedo y decisión que dieron ejemplo de mayor heroísmo y lealtad en aquella tenaz resistencia, con la cual vinieron ellos a ser la primera base militar y el primer elemento político de la consiguiente proclamación del sistema federal, para continuar luego como decididos colaboradores de la guerra en que los pueblos derramaron su sangre por la libertad, y en que aquellos tres heroicos Jefes habían sido columnas indestructibles del gran edificio que para su gloria ha levantado con la Federación, el Partido Liberal de Venezuela; Cuarto: Que a la memoria de tan notables servidores de la República, cuyos esfuerzos pueden considerarse como parte esencial en el  origen de los progresos alcanzados bajo el régimen por ellos proclamado y defendido, se deben los más altos honores con que la Patria demuestra su gratitud a sus hijos predilectos, por lo tanto, decreta: Artículo 1º: De acuerdo con el Decreto Ejecutivo de 27 de marzo de 1874 se pedirán al Senado de la República en su próxima reunión ordinaria los honores del Panteón Nacional para los Eminentes Ciudadanos y Servidores distinguidos de la Causa Liberal de Venezuela, Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González alias El Agachado, con el fin de que sus restos sean colocados en la misma Capilla de La Federación donde están los del Gran Ciudadano Mariscal Juan Crisóstomo Falcón y los del Valiente Ciudadano General Ezequiel Zamora; Artículo 2º: Se erigirán en la expresada capilla, y por delante del Monumento que por Decreto Ejecutivo de 5 de julio de 1896 se ordenó en recuerdo de los hechos grandiosos que simboliza la Federación Venezolana, tres proporcionadas columnas en mármol, con la inscripción de los nombres de los tres Generales mencionados y con alegorías de su gloria militar y de su constancia patriótica, en las cuales se signifique que fueron aquellos la base indestructible de la magna empresa en que los pueblos dieron su aliento para elevar las ideas de libertad y de progreso que proclamaban, a instituciones democráticas bajo el régimen federativo; Artículo 3º: Dentro de esas columnas, que al efecto serán construidas con la capacidad necesaria y como pequeños mausoleos, serán depositados los restos de los tres referidos Generales, y esta ceremonia se hará en el mismo solemne acto inaugural del Monumento de la Federación.[2].

El 8 de marzo de 1897, el General Joaquín Crespo pide al Senado acordar la traslación al Panteón Nacional, de los restos mortales de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano, y José de Jesús González alias El Agachado: Próceres fundadores de la Federación; dos días después, el Congreso acordó la petición.

El 10 de de ese mismo mes y año, el mismo Crespo estipula que: En ejecución de los Decretos de 5 de julio de 1896 y de 29 de enero de 1897, sobre conmemoración de los hechos grandiosos que simboliza la Federación Venezolana y fijado como lo ha sido el día 22 de abril del presente año para la solemne inauguración del Monumento mandado erigir al efecto en el Panteón Nacional, establece:  Art. 1°: El día 22 de abril del presente año será festivo en el Distrito Federal, y se excita  a los  gobiernos de los Estados de la Unión para que a su vez lo solemnicen en recuerdo de los hechos gloriosos que dieron existencia al sistema federal que nos rige; Art. 2°: Para disponer lo conveniente a su celebración en el Distrito Federal se nombra una Junta compuesta de los ciudadanos: General José Antonio Zamora, General Luis Rafael Caspers, General Santos Mattey, General Ignacio Andrade, General José María García Gómez, Doctor Juan Francisco Castillo, General Manuel María Iturbe, General Simón Martínez Egaña, General Francisco Tosta García, General Víctor Rodríguez, Doctor José Manuel Montenegro,  General Ismael Pereira Álvarez, General Julio Sarría, General Francisco González P., Doctor Torcuato Ortega Martínez, Doctor José Ignacio Arnal, General Alejandro Ibarra, Doctor Pedro Bruzual Serra, Santos Jurado, Anfiloquio Level, Doctor Luis  Ezpelosín, José Julián Ponce Valdez, Doctor Manuel María Vargas Coronado, Doctor Emilio H. Velutini y Coronel J. M. Pachano, quienes  se instalarán y entre sí designarán el que los deba presidir, pudiendo la Junta, una vez constituida, funcionar en las sesiones subsiguientes hasta con siete de sus miembros[3].

El periódico La Religión[4] reseña la fiesta de ese día en estos términos: Cumpliose el programa que publicamos; y han sido conducidos triunfalmente al Panteón los restos mortales de los Generales Medrano, Rodríguez Silva y González. En el Monumento de La Federación el grupo principal es una joven con una bandera amarilla en una mano y en la otra la Constitución de 1864. A sus lados están los Generales Falcón y Zamora, jefes principales de la Guerra Federal. Un historial de esos cinco años de nuestra historia contemporánea fue el discurso de orden que pronunció el Dr. José M. Montenegro[5].

El General Joaquín Crespo, en el mensaje que presentó al Congreso Nacional en 1898, corrobora que el 22 de abril se celebró la fiesta conmemorativa de la Federación, de la cual fueron parte principal la inauguración de un rico monumento, la erección de las estatuas de Falcón y Zamora, jefes de aquella inmortal cruzada, y las de las columnas en que se depositaron los restos de los ilustres próceres generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús González, a quienes cupo la gloria inmarcesible de haber iniciado la lucha por la Federación[6].

El eminente historiador, General Manuel Landaeta Rosales, en su obra publicada en 1911, con el Título de El Panteón Nacional, al hablar del Monumento de la Federación expresa: El 8 de marzo de 1897, el mismo General Crespo pidió al Senado acordara la traslación al Panteón Nacional, de los restos mortales de los Generales Donato Rodríguez Silva, Zoilo Medrano y José de Jesús Gonzáles alias El Agachado, próceres fundadores de la Federación y el 10 del mismo marzo así lo acordó. Aquellos restos fueron colocados en tres preciosas columnas de mármol, al pie del Monumento de La Federación, el mismo 22 de abril de 1897, cuando se inauguró aquel. Aquellas columnas costaron Bs. 100.000 por contrato hecho con Juan Bautista Sales.

Ahora bien, con los datos aportados  podemos afirmar sin temor a equivocarnos que dentro de esas torres de mármol, se encuentran los restos de estos tres abnegados militares, fundadores de la Federación, y que las lápidas que están en el piso, enfrente de la capilla de la Federación están vacías. Es lamentable que cada uno de ellos tenga dos puestos en el Panteón Nacional.

Esto nos obliga a solicitar muy cordialmente, a las autoridades competentes, que ordenen la debida investigación para que procedan a trasladarlos al lugar donde originalmente fueron colocados, por decreto del General Joaquín Crespo.





[1] En: Gaceta Oficial. Año XXIV, mes IX. Nº 6.753 del lunes 6 de julio de 1896. p. 14.966.
[2] En: Leyes y Decretos de Venezuela. 1897.  Biblioteca de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales. Serie República de Venezuela. Nº 20. Caracas: Italgráfica C.A. 1992. p. 17 y 18.
[3] En: Gaceta Oficial Año XXV, mes V, Nº 6.962 del jueves 11 de marzo de 1897. p. 15.829 y 15.830.
[4] En: Diario La Religión. Año VI, mes X. Nº 1.668 del 23 de abril de 1897, p. 3.
[5] En: Discurso de orden pronunciado por el Doctor José Manuel Montenegro en el acto de inauguración del monumento conmemorativo de la Federación Venezolana erigido en el Panteón Nacional el 22 de abril de 1897. Caracas: Imprenta Nacional. 1897. 26 p.
[6] En: Mensaje que presenta el General Joaquín Crespo, Presidente Constitucional de la República al Congreso Nacional en 1898. Caracas: Imprenta Arauca. 1898. p. 8.