jueves, 28 de junio de 2012

EL DESEMBARCO ANTIGOMECISTA EN FALCÓN EN 1931

Prof.  Oldman Botello *
                                                                                                                              
       Introducción
Servirá el presente trabajo para arrojar luz sobre un acontecimiento de la historia del estado Falcón, el desembarco de un grupo insurrecto contra el gobierno del general Juan Vicente Gómez (1908-1935), acaecido al oeste de Coro el 12 de octubre de 1931 y cuya hueste era capitaneada por el general Rafael Simón Urbina López (Puerto Cumarebo 1897-Caracas 1950), el oficial merideño José Ángel Cano Rocha, entre otros, vencidos por las tropas gubernamentales bajo las órdenes del general León Jurado Rovero, presidente del estado Falcón, el coronel Agustín Graterol, el viejo general Fermín Palencia y general Jesús María Primera hijo. Muchas leyendas y anécdotas se han reproducido desde entonces sobre la asonada. A la luz de la documentación oficial que se da a conocer, cruzada entre el general Gómez, León Jurado, Vincencio Pérez Soto y otros jefes y oficiales podrá establecerse la verdad de los acontecimientos.

    El general Rafael Simón Urbina López

   Tenía fama de guerrillero este cumarebero que se hallaba en México exiliado después del espectacular asalto a la refinería de Curazao que comandó con éxito, acompañado de Gustavo Machado, Miguel Otero Silva y otros venezolanos y curazoleños en 1929. En tierra azteca preparó desde el puerto de Veracuz una invasión a costas falconianas. Bajo engaño reclutó a 137 nativos de esa nación y junto con ocho venezolanos más puso proa a Venezuela. No se avisó la partida al Dr. Carlos León, abogado, ex castrista y ex gomecista de la primera hora, introductor de las ideas socialistas y del marxismo en Venezuela, Centroamérica y Caribe. En alta mar, revólver en mano, Rafael Simón Urbina reveló la verdad de la asonada y ya no hubo más que hacer, los cosecheros del chicle mexicanos se convirtieron en soldados piratas. El barco, originalmente llamado Elvira, que llevaba a bordo mercancía, cambió su nombre por el de Superior y navegaba con bandera argentina. Casi sin combustible arribaron al estado Falcón, a un sitio llamado Puerto Gutiérrez, embarcadero de una compañía petrolera, no lejos de Capatárida. Ya el Gobierno gomecista estaba alertado desde México sobre la inminencia del desembarco de un vapor extranjero por alguna costa venezolana y prácticamente lo esperaban.

  Los que venían a bordo

   En el barco viajaban, además de Urbina, el doctor Miguel Zúñiga Cisneros, médico, político socialista y científico (Guanare 1897-Caracas 1984); Leopoldo Carotti, capitán del barco pirateado; general José Prevé Curbina, dirigente militar y político mexicano, designado jefe de estado mayor del grupo (fue herido en una pierna en combate); coronel e ingeniero mexicano Álvaro Torres Guerra, de quien se dice fue muy cercano a Pancho Villa, jefe de operaciones; el coronel merideño José Ángel Cano Rocha (fue casado en La Victoria, estado Aragua, con doña Cecilia González Blank, emparentada con los González Estévez, de donde surgieron las esposas de los generales Francisco Linares Alcántara y Raimundo Andueza Palacio); no era militar ni guerrillero, sino comerciante y enemigo del gobierno, emparentado por vía materna con el coronel Pepe Rangel, padre del Dr. José Vicente Rangel. Cano estaba acompañado en el barco, desatentadamente, por su esposa Cecilia y su hija Cecilia Teresa Cano González, de solo tres años de edad, con quienes había partido unos meses antes a México (en La Victoria habían quedado cuatro retoños más a cargo de su abuela doña Matilde Blank de González Estévez; una de ellas doña Josefina Cano González de Subero, quien reside en dicha ciudad y recuerda lo que le contaba su madre); el coronel Cano se encargaría de las ametralladoras.
  Los atacantes contaban con 137 hombres, siete ametralladoras, varios mauselines o máuseres livianos de repetición; granadas de mano, dinamita, pistolas, dagas, sables y medicinas.

Los jefes y oficiales gubernamentales 

   Las fuerzas del gobierno gomecista que participaron en las operaciones contra los invasores estaban encabezadas por el general León Jurado Rovero, experimentado y veterano jefe (Hato El Manglar 1874, Falcón-Caracas 1958), quien se desempeñaba como presidente del estado Falcón e incondicional afecto al régimen; el coronel Agustín Graterol, jefe militar de la plaza ( su hija doña Dolores -Lola- Graterol casó con el boticario guariqueño de Valle de la Pascua don Didalco Bolívar, emparentado con los Manuitt de Chaguaramas); general Fermín Palencia, viejo guerrero de la Sierra coriana; general Jesús María Primera hijo. Del Zulia fueron enviados por el secretario general Leonardi Villasmil (el presidente del estado general Pérez Soto estaba en Caracas) el general  Néstor Maya, gobernador de Maracaibo; coronel Mario Maya, gobernador del distrito Bolívar, Santa Rita; coronel Antonio Maya, gobernador de los Puertos de Altagracia (todos trujillanos, parientes; los maracuchos decían “el pecador arrepentido [Pérez Soto] está enredado en un mayal); general Martín Romay Añez, coronel Manuel Castro, coronel Belén Pino, que fue el primero que salió a encontrar a los sediciosos por órdenes del general Gómez, con 100 hombres del batallón “Bárbula”, 100 reclutas y voluntarios y fue uno de los que más combatió en las sabanas corianas y en la Sierra tras Urbina y sus secuaces, pues era hombre de pundonor y no podía llegarle con cuentos a su jefe el general Pérez Soto.

El desembarco y primeras acciones

   A la una de la mañana del 12 de octubre de 1931, el telegrafista de Capatárida Alcifredo Padrón notifica al general León Jurado en Coro el desembarco de Urbina en Puerto Gutiérrez, cerca de esa población, con hombres armados y pertrechos. La información inmediatamente fue retransmitida a Maracay al general Gómez, acostumbrado a esos madrugonazos, como cuando  sus hijos Vicentico, Florencio, Juan Vicente y Gonzalo Gómez lo despertaron muy de mañana el 7 de abril de 1928 en su casa de veraneo de Ocumare de la Costa, para participar el alzamiento de Miraflores y el cuartel San Carlos. En ambas oportunidades se sentó con el telegrafista a dar órdenes y recibir información. La primera orden fue que el coronel Belén Pino saliera del Zulia con 100 oficiales y soldados del ejército regular del batallón “Bárbula” y otros cien hombres reclutas y voluntarios hacia Falcón. En cuatro horas los reunieron y cruzaron el lago hasta los Puertos de Altagracia de donde siguieron en camiones hasta Capatárida. León Jurado despachaba al mando del coronel Agustín Graterol 150 hombres de Churuguara, 20 de Sabaneta de Coro, 20 de Urumaco y 40 de las fuerzas acantonadas en Coro. Con esto bastaba y sobraba para doblegar a los atacantes, que irrumpieron en Capatárida a las seis de la mañana, haciendo huir a la sorprendida guarnición y autoridades encabezadas por el general S. Borregales con cuyos oponentes cruzaron algunos tiros mientras tuvieron proyectiles. En la mañana del día 13 llegaron las tropas zulianas a dicho pueblo en rol de combate pero ya Urbina la había desocupado a las 5 de la tarde del día anterior. Hubo varios combates entre Capatárida, la sabana inmediata, Orocodones y el camino de la Sierra, vía Buenavista. Una emboscada de los revolucionarios resultó victoriosa bajo la dirección del coronel Cano Rocha que fue ascendido allí mismo por Urbina a general de regimiento. Dejaron un estero de cadáveres en la quebrada de Taques. Allí mismo fue atacado por 200 hombres al mando del coronel Agustín Graterol y el teniente  Conrado Rivero que ignoraban estar a tiro fijo de las ametralladoras de los sediciosos.

  Hubo un momento en que sin temor a las balas, los bravos oficiales y soldados del gobierno avanzaron por la derecha de Cano que ya no podría recibir más refuerzos porque los habían cortado. Tomó una ametralladora con algunos de sus hombres y salió al frente. Explica el telegrafista y escritor carabobeño de Güigüe, don Teobaldo Mieres, de acuerdo a relato de participantes en el encuentro, que supuestamente
      […] El avance de Cano apenas sería de veinte metros cuando se vio obligado a refugiarse en un árbol que le quedaba a la izquierda porque del lado derecho le venía una    
            lluvia de proyectiles. Cuando Cano intentaba dirigir el fuego de su ametralladora  en dirección de los que le tiraban a punto fijo, una bala lo hizo hacer de rodillas  y
            después sentado, en presencia de todos sus compañeros”.

Allí vino la desbandada y la corneta de los urbineros tocó retirada.  Sigue don Teobaldo Mieres con su relato:

 […] Un soldado falconiano hasta hoy desconocido, viendo el campo de batalla esterado de queridos camaradas, al pisar las posiciones enemigas y notar que no habían tenido
       casi bajas, enfurecido blandió un machete y remató al herido Cano, ignorando quién sería y tan solo creyendo que con sangre podía vengar la muerte igual de tantos
        compañeros de armas”. (Mieres, 1936: 49-50)

  Cuando la esposa recorrió el campo en busca del cadáver de su esposo y lo identificó, dijo un soldado gubernamental: “Ese catire peleó como un tigre”.
  El ejército gubernamental perseguía de cerca a Urbina, auxiliado por expertos guías de la montaña.  Pero a este también lo ayudaban a escapar campesinos conocidos y hasta dueños de fincas que lo internaban en las oquedades de la sierra. Urbina era Urbina.
     El coronel Antonio Maya le envía desde Pedregal un telegrama el 18 de octubre a las 4 p.m. al general Gómez, participándole: “Me  encuentro en esta, marchando hacia El Paraíso, guaridas del faccioso Urbina a fin de interceptarlo nuevamente y evitar en lo que le sea posible cualquier recurso que puedan proporcionarle sus amigos. En Playa Bonita, como usted debe estar en cuenta, lo tuvimos sitiado y hay sospechas que baquianos del mismo lugar lo sacaron, pues él se encontraba en situación lamentable de cansancio y desorientado”. (AOB)

Por culpa de la invasión no hubo cine en Mérida de Yucatán

   El 16 de octubre zarpó del territorio falconiano la cañonera José Félix Ribas llevando remolcado el vapor “Superior” hasta Puerto de Cabello donde fue entregado a funcionarios aduanales. A bordo del barco pirata llevaban mercancías, inclusive las películas que pasarían esos días en Mérida de Yucatán, enviadas por la Metro Golding Meyer y las cuales fueron reclamadas desde Estados Unidos al representante de la empresa en Caracas, quien debía interceder ante el Gobierno. Esa semana no hubo cine en Mérida, al menos las películas que identificaban el león de la Metro. Pero hay más. El Secretario de Estado de los Estados Unidos, a través del Cónsul en Puerto Cabello también solicitaba reclamar ante el Gobierno sendos cargamentos  de las firmas norteamericanas National Paper and Type, Samborn’s Brothers y la Metro Golding. Responde que el asunto sigue su curso legal por el ministerio de Hacienda.

El presunto fusilamiento de los prisioneros

  Tanto desde México como de los Estados Unidos corrían alarmantes noticias. Los periódicos mexicanos anunciaban que 66 connacionales habían sido fusilados por las fuerzas gubernamentales: desde Washington también recibieron la información. La Legación venezolana en EE. UU. Se apresuró a responder: “Venezuela es un país civilizado, en donde la costumbre de fusilar a los prisioneros es desconocida y estrictamente prohibida por la Constitución. Prisioneros están sometidos a los regulares procedimientos legales”. (AOB)

   Siempre hubo desde entonces la conseja de que el general León Jurado habría dicho que “los zamuros corianos comerán carne mexicana”. La falacia de la especie la desmiente el telegrama que el  19 de octubre de 1931  envió el general Jurado al general Gómez: “Recibido. Tomo muy buena nota de las órdenes que me da Ud. en relación con el prisionero Álvaro Torres Guerra y en tal virtud se le guardarán consideraciones y se procurará que no le falte ningún cuidado, sin dejar de tenerlo con las debidas seguridades. Aprovecho significarle que todos los prisioneros así como también los heridos se están tratando de la mejor manera posible”. (AOB)

   Desde Bolivia (¿la ciudad de Pedraza, en Barinas o Zamora?), el coronel José Vicente Rangel Cárdenas, Don Pepe Rangel, felicita al general Gómez ignorante de que uno de los caídos en la acción era su pariente José Ángel Cano Rocha: “Permítome enviarle mis sinceras felicitaciones por el nuevo triunfo de armas que acaba de realizar el ejército nacional que Ud. brillantemente dirige. Por aquí ninguna novedad”. Y desde Barcelona hace lo propio el secretario de Gobierno de Anzoátegui, el periodista y escritor Enrique Bernardo Núñez, futuro patrono de los Cronistas venezolanos, ante el secretario del Presidente de la República Dr. Rafael Requena: “Cordiales felicitaciones por éxito armas nacionales [en] Coro, que reafirma paz inconmovible sostenida querido Benemérito Gral. Gómez”. (Ibídem)

    Así terminó la asonada con los mexicanos. Todo volvió a la calma. Continuó la “paz inconmovible” en el país a la que hace alusión Enrique Bernardo Núñez. Rafael Simón Urbina desapareció en la montaña y ya no volvería a Venezuela hasta la muerte del general Juan Vicente Gómez. En la cadena de sus fechorías, el 13 de noviembre de 1950 quitaría la vida con otros paisanos suyos al Presidente de la República coronel Carlos Delgado Chalbaud. En ello le fue la vida y entró malamente en la historia.


 *Cronista de Maracay- Mpio. Girardot- Aragua
                                                                                                                                       oldmanbotello@hotmail.com

FUENTES:
Archivo de Oldman Botello (AOB)
Diccionario de Historia de Venezuela. 2ª. Edición. Caracas: Fundación Polar
MIERES, Teobaldo. (1936) Rafael Simón Urbina y 137 mexicanos en Venezuela. San Juan de
                                              los Morros, Tipografía El Lugareño.
Informantes: Doña Josefina Cano González de Subero (La Victoria); Prof. Gisela Pastori de Núñez (La Victoria)




domingo, 24 de junio de 2012

José Manuel Hernández, “el Mocho Hernández”


Eumenes Fuguet Borregales (*)
 Caudillo a tiempo completo nacido en Caracas en 1853, sus  padres de origen canario, residían en el sector de San Juan;  a los diecisiete años ya estaba involucrado en sus afanes de lucha contra el gobierno de Antonio Guzmán Blanco. Combatiendo a las órdenes del general Esteban Quintana el 11 de agosto de 1870  en  “Los Lirios”, cerca de Paracotos, recibe su primera herida de bala y estando en el suelo le asestan  un machetazo, lesión donde pierde dos dedos de la mano derecha, por eso su apodo de “El Mocho”. Mientras se recuperaba de las heridas en su casa, tuvo que encargarse por un tiempo de la carpintería de su padre por la muerte de éste. 
Sus continuas actividades contra Guzmán Blanco lo llevan a prisiones y exilio en países del caribe,  teniendo que trabajar en la carpintería. Regresa a Venezuela en 1888, dirigiéndose hacia las minas de oro  de El Callao. En la región del Yuruari, despliega importante labor en beneficio de los obreros y de la gente de escasos recursos, que lo convierten en el principal caudillo opositor contra el Gobernador Pedro Vicente Mijares,  gracias al   empeño del “Mocho” Hernández, fue anexada al estado Bolívar en 1889 por disposición del Presidente Juan Pablo Rojas Paúl. 
Hernández ocupó algunos cargos públicos por poco tiempo. Es candidato  por la región de Yuruari como Diputado al Congreso Nacional a finales de 1890, sus aspiraciones son truncadas por un fraude a favor de Francisco Martínez, candidato del gobierno presidido por Raimundo Andueza Palacio. De nada sirvieron los alegatos del “Mocho”; de nuevo ingresa a prisión en Ciudad Bolívar, con permanencia de cinco meses desde septiembre de 1891 hasta febrero de 1892.  Ya liberado se incorpora al movimiento dirigido por Joaquín Crespo conocido como la Revolución Legalista. Luego de combatir en: Pica de Arasiana, San Antonio, y Buena Vista de Orocopiche, Hernández ocupó militarmente Ciudad Bolívar el 19 de agosto de 1892; acción que le facilita el nombramiento  de Jefe Militar y Civil de Guayana.
Hernández es elegido Diputado por el estado Bermúdez en octubre de ese año. Desde el Congreso se opuso a los planes de promover la nueva Constitución propuesta por Crespo, lo que, unido a su creciente popularidad, le hizo distanciarse del gobierno. Se ve obligado a marcharse a Nueva York hasta 1896; ayudado económicamente por el comerciante venezolano Manuel Cadenas Delgado. Hernández  tuvo que enfrentar ante los tribunales de ese país un reclamo de George Underhill, a quien había anulado legalmente el contrato del acueducto de Ciudad Bolívar; De acuerdo con los testimonios de la época, este hecho aumentó su prestigio de hombre honrado. Durante su estada en la capital estadounidense, observó las técnicas electorales desarrolladas en las elecciones de 1896; técnicas que posteriormente implementará en Venezuela. Regresa a mediados de 1896 para involucrarse en el ambiente preelectoral que reinaba en el país. Con miras a las elecciones presidenciales a realizarse el 1ro de septiembre de 1897, el Partido Liberal Nacionalista, presidido por Alejandro Urbaneja lanza la candidatura del “Mocho” contra el candidato de Joaquín Crespo, en plena campaña recorre casi todo el país, pronunciando discursos como los que había observado en Norteamérica. La intensa campaña desarrollada por Hernández y su creciente popularidad, lo perfilaba como ganador. De acuerdo con la Constitución de 1893 la votación fue  realizada en forma directa y secreta. Andrade obtuvo 406.610 votos contra el Mocho, quien obtuvo 2.203 en unos comicios fraudulentos, donde el presidente Crespo ocupó las mesas de votación. “El Mocho”  se alza en Queipa, montaña del Socorro nombre de una hacienda ubicada cerca de Valencia el 2 de marzo de 1898. Crespo salió a combatirlo resultando muerto en Mata Carmelera- municipio Anzoátegui del estado Cojedes el 16 de abril de 1898. Hernández es apresado el 12 de junio,  encarcelado en Caracas hasta octubre de 1889. Es liberado tras el triunfo de Cipriano Castro  en octubre de 1899, quien lo nombró ministro de Fomento. A los cuatro días se alzó nuevamente y de nuevo a la cárcel y  al exilio entre 1900 y 1902. Miembro del Consejo de Gobierno  1909-1911, se alzó también contra Juan Vicente Gómez. Falleció en Nueva York  el 25 de agosto de 1921.
(*) Gral. de Bgda.                                                                                               
 eumenes7@gmail.com
.
 Historia y Tradición



sábado, 23 de junio de 2012

El Libertador Simón Bolívar y los judios

INTRODUCCIÓN
 En el proceso de Emancipación
de América de la
Corona Española, varios
fueron los próceres que
protagonizaron las luchas
en las diferentes regiones
del continente. Junto a los
“Libertadores de América”
colaboraron en esta ardua
tarea, muchos judíos que
ya residían en la región y
que brindaron su apoyo a
la campaña de liberación.
El Congreso Judío Latinoamericano
presenta
en esta oportunidad una
compilación de material
en la cual se reúne a los
principales colaboradores
judíos del Libertador
Simón Bolívar.


Los aliados judíos del Libertador Bolivar
Mordejay Ricardo

Muchos dirigentes judíos colaboraron
con los prohombres de la Emancipación
Americana. Así, entre los que apoyaron
a Simón Bolívar, uno de los casos más
conocidos ha sido el del judío de Curaçao,
Mordejay Ricardo. Así, por ejemplo,
cuando durante su primer exilio,
el Libertador pasó por Curaçao, las autoridades
inglesas le secuestraron
el equipaje. Entonces, solo la exitosa
gestión del señor Mordejay Ricardo posibilitó
que le reintegrasen sus pertenencias
a Bolívar. Además, le consiguió
hospedaje en casa de otro judío curaceño,
el señor Abraham de Mesa, de la
población de Otrabanda.
Mordejay Ricardo colaboró con la causa
libertartadora venezolana, especialmente
a partir de su visita de ocho días
a Caracas, junto al Gobernador de Curaçao,
Sir Jaime Cockburn .
En 1814, ante el temor de la entrada de
las tropas de Boves a Caracas, Bolívar
muy presto sacó a sus hermanas María
Antonieta y Juana de esa ciudad; embarcándolas
hacia Curaçao, donde el
propio Mordejay Ricardo fue anfitrión
de las hermanas del Libertador, durante
casi dos años.


Carta del Libertador Bolivar
a su amigo Ricardo

 
Un testimonio histórico de excepcional valor lo constituye
una carta, escrita de puño y letra del propio Bolívar,
desde Kingston (Jamaica) donde la agradece aquella
hospitalidad a Mordejay Ricardo.

Señor D. J. Ricardo
Mi estimado y antiguo amigo:
Po r d i f erentes c onductos h e tenido la satisfacción
de dirigir a ustedes algunas letras, que
entiendo no ha recibido, habiéndose sin duda
perdido con las otras cartas mías que han sido
interceptadas, quizá por mis amigos los españoles.
Ahora repito a ustedes las gracias, que antes le
he dado, por la bondad con que ha tratado a mis
desgraciadas hermanas, y por la memoria que
siempre ha hecho de mí, aún cuando la suerte
no me ha favorecido. ¡Prueba incontestable de la
libertad de los sentimientos de ustedes y de la
nobleza que le caracteriza!
Amigo, yo recibiré con el mayor placer las comunicaciones
de Ud. Que tanto me lisonjean; y espero
que ustedes me honrará con la respuesta de
esta carta.
Suplico a ustedes me ponga a los pies de su señora
esposa, y que acepte los sentimientos de mi
fina amistad y la consideración con que soy su más
atento seguro servidor
Q.S.B.M
Simón Bolívar


Los aliados judíos del Libertador Bolivar
Homenaje del Correo de Venezuela


Fue una gran satisfacción para la comunidad judía de Venezuela y para
las comunidades sefaradies en el mundo, ver que el correo de Venezuela
decidió emitir Estampillas dedicadas a Mordejay Ricardo, el gran amigo
judío del “Libertador” de America Latina, Simón Bolívar.
Mordejay Ricardo nació en Amsterdam en 1771, hijo de David de Joseph
Israel Ricardo y de Batsheva Semag Aboab.
En 1802 fue a establecerse en Curaçao donde se casó con Esther Frois de
Bayona, hija de Moises Frois y de Raquel de Sola.
En 1808 fue nombrado por el Rey de Holanda Inspector de Caminos y Traductor
e intérprete de Inglés, Holandés, Francés, Español y Portugués.
En 1812 fue nombrado oficial de la policía de Curaçao.
Cuando Simón Bolívar empezó su revuelta contra España, Ricardo dio
a Bolívar y a sus hermanas la casa de su suegra, llamada “El Octógono”.
Bolívar quedó muy agradecido a Ricardo por la ayuda y le envió reportes
sobre la liberación de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá.
Después de la liberación, él invitó a sus amigos de Curaçao: Ricardo, José
Curiel e Isaac de Sola, así como a otros judíos más, a venir a conocer las
tierras liberadas.
Hoy día los descendientes de Ricardo viven en Caracas. José Curiel vino a
Coro, en Venezuela y su bisnieto fue Ministro de Obras Públicas de Venezuela.
Isaac de Sola, heroico descendiente del Rabino Ibn Daud de Sola,
de Granada, es conocido como el General Juan de Sola que tomó parte en la
Guerra de Liberación y quedó inválido en la batalla de Puerto Cabello.
En las estampillas se ve el retrato de Mordejay Ricardo y la pintura de
Bolívar y Ricardo, caminando cerca del Octógono que se ve en el fondo

Dr. Francisco Javier Ustáriz, eminente prócer civil

Eumenes Fuguet Borregales (*)
Jurista caraqueño con una notable participación en la génesis republicana, nacido  en 1772, descendiente de  blancos criollos; recibe la mejor formación de la época colonial que le permite egresar de la Real y Pontificia Universidad de Caracas como abogado. Hermano del también prócer el coronel Luís Ustáriz defensor de Valencia ante la acometida de Monteverde en 1812. 
 Mediante los estudios de literatura y filosofía, así como la  aplicación a la música,  Francisco Javier ampliaba su nivel cultural y humanístico. La amplia casona  era un punto de encuentro de importantes personalidades en las  frecuentes tertulias; contando entre los asistentes  a Don Andrés Bello, Padre de la Gramática Americana y el médico Vicente Salias, autor de la letra del  Gloria al Bravo Pueblo entre otros. 
El movimiento del 19 de Abril de 1810 que depuso al capitán general Vicente de Emparan y Orbe, contó con la participación de Francisco Javier Ustáriz como un tribuno y político de avanzada, de tal manera que fue designado miembro de la Junta de Gobierno surgida ese memorable día. Electo Diputado por San Sebastián de los Reyes, es uno de los firmantes del Acta de Independencia de la cual fue redactor Junto a Juan Germán Roscio (1763-1821); magno documento aprobado por el Primer Congreso de la República el 7 de julio de 1811, la recolección de las firmas se realizó hasta el 16 de agosto. El recién creado estado necesitaba una Constitución de  carácter Federal, para lo cual se encargó la  redacción a Francisco Javier Ustáriz, Gabriel Ponte y a Juan Germán Roscio. Con la participación de 37 diputados de los cuarenta y cuatro elegidos en las siete provincias que integraban el Congreso Supremo de Venezuela, a las cuatro de la tarde del 21 de diciembre de 1811, es promulgada la Carta magna de la República, informada al pueblo mediante repiques de campanas de la iglesias caraqueñas, salvas de artillería y celebraciones; el Congreso acordó la debida distribución impresa en los talleres de Juan Baillío. Esta inédita constitución es la primera de Venezuela  y de hispano América, de contenido  similar a la de los Estados Unidos, es decir de tipo federalista o descentralizada, donde las provincias conservaban cierta autonomía. Esta constitución también estuvo inspirada en las ideas francesas, respetando los derechos del hombre, dándoles a todos los habitantes el tratamiento de ciudadano sin importar la clase social. 
El 15 de febrero de 1812 el Congreso suspendió sus sesiones en Caracas, acordando trasladarse a Valencia, designándola Ciudad Federal el 1 de marzo de ese mismo año cuando reanudó sus sesiones hasta el 6 de abril de 1812, ante la inminente llegada del capitán de fragata Domingo Monteverde, procedente de Coro con refuerzos de Carora y Barquisimeto. El Poder Ejecutivo instalado en Valencia tuvo que designar de urgencia a Francisco de Miranda como Jefe Supremo de Venezuela, con el rango de Generalísimo. Fráncico Javier Ustáriz debería haber formado parte del Poder Ejecutivo (segundo Triunvirato), con Francisco Espejo y Fernando Rodríguez del Toro, pero no pudo viajar a Valencia a incorporarse, razón por la cual el Triunvirato fue sólo de uno, o, en realidad de dos, gracias a que el suplente Francisco Javier Maíz, que era diputado, estaba en Valencia y pudo incorporarse.
 A raíz de la Capitulación de Francisco de Miranda firmada en la población en San Mateo por su representante el comandante peruano José de Sata y Bussy el 25 de julio de 1812 ante el jefe realista  Monteverde, Ustáriz es  conducido prisionero a La Guaira, donde permaneció durante un año en el castillo San Carlos, cuando el futuro Libertador reconquistó Caracas el 6 de agosto de 1813, luego de culminar la Campaña Admirable iniciada en Cúcuta el 14 de mayo de ese año. Hacia finales de ese mismo año, Bolívar solicitó los servicios de Francisco Javier Ustáriz para  la preparación de un nuevo proyecto de gobierno  que rigiera la nueva República. Ante la  aproximación a Caracas de José Tomás Boves, se ordena la evacuación de la ciudad hacia el Oriente a partir del 7 de agosto de 1814 en la conocida Emigración de veinte mil personas, de las cuales una de cada tres llegó a Barcelona o Cumaná; Ustáriz iba en esa terrible marcha asediada por el hambre, la sed, las plagas y el agotamiento físico. El 11 de diciembre de ese año  fue asesinado por un soldado realista cerca de Maturín, poco después de la muerte de Boves en la batalla de Urica ocurrida el 5 de diciembre de ese funesto año.
(*) Gral. de Bgda.

viernes, 15 de junio de 2012

LIMITES GUAYANESES ENTRE VENEZUELA Y LA GRAN BRETANA


Oscar José Márquez

lunes, 4 de junio de 2012


LIMITES GUAYANESES ENTRE VENEZUELA Y LA GRAN BRETANA



1890 - Antonio Guzmán Blanco Límites guayaneses entre  Venezuela y la Gran Bretaña. Colección de la fundación La Guayana Esequiba


PARÍS 101, RUE DE RICHELIEU, 101 1890
Por. Antonio Guzmán Blanco

Límites guayaneses entre  Venezuela y la Gran Bretaña
En presencia de la vertiginosa reacción predominante hoy en Venezuela, me he separado de toda actividad política, para no contribuir a la exacerbación de las pasiones. Espero que la lenta, pero eficaz acción del tiempo las calme, dando lugar así a  la serenidad de los ánimos, al patriotismo y a la justicia. Entonces me será dado explicar los hechos, rectificar errores y defenderme de esa algarabía de emulaciones, ambiciones e intereses heridos en veinte años que consagré a la regeneración de Venezuela.
Es lo único que hoy me toca hacer en servicio de la normalidad de la Patria y para salvar mi propia obra. En medio a las pasiones exaltadas, todo podrá desconocerse; pero cuando ellas se hayan disipado, quedará mi obra: esa Patria con paz sólida y fecunda; con instituciones, códigos y administración; con caminos, puentes y ferrocarriles; con adelanto material en progresivo desenvolvimiento;  con pueblo consciente,  porque la mayoría de los ciudadanos sabe leer y escribir.
2. Limites Guayaneses
Mi gloria no está por los nombres, libros o letreros de las cosas, si que en las cosas mismas que he dejado realizadas y que el odio de mis enemigos no podrá desbaratar.
Si hoy interrumpo mi silencio, es porque el Ministro de Relaciones Exteriores dijo el 7 de abril en la Cámara de Diputados:
 “...Encontrabasé a la sazón (en 1884) en Europa el Señor General Antonio Guzmán Blanco, investido con el alto carácter de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Venezuela, ante la mayor parte de las Cortes de Europa. Y en presencia de nuestro Enviado Extraordinario, el Gobierno inglés da orden al Gobernador de Demerara para que ocupe nuestro territorio. ¿Y que cree el ciudadano Presidente, que hizo nuestro enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario?
Pues calla, y alegando pretextos fútiles, cuales son; que esperaba un expediente que no se había   remitido de Venezuela y el malogro de ciertas negociaciones, no levanta la protesta que el caso clamaba.
Y no solamente calló entonces, sino que continua callado por espacio de dos años; si. Por  espacio de dos años; y cuando rompió el silencio, (, creéis que fue para formular siquiera una de esas protestas que dan honra hasta al vencido?  No! fue para exponer simplemente quejas, que no vacilo en calificar de vergonzantes — Tenemos "…!S, ocupado parte de nuestro territorio…” so no es lo que consta en los expedientes que reposan, tanto en el Ministerio como en la Legación de Venezuela.
Examínense esos expedientes, y se verá laboriosísima discusión que sostuvo la Legación venezolana con el Foreign Office inglés, durante los años de 1884 y 1885, hasta que al fin se convino en el arbitramento para toda cuestión pendiente o que en el por venir pudiera surgir entre el Gobierno de Venezuela y el de Su Majestad Británica, para resolver así las dos graves cuestiones: Limites guayaneses y Tratado perpetuo.
Véase que si aquel Tratado no se firmó, fue por que cayó el Ministerio liberal y sobrevino un Ministerio Tory, que, por su política tradicionalmente invasora, desconoció lo convenido con su predecesor.
Véase la energía con que reclamé la solidaridad del Ministro entrante con el Ministro saliente.
Véase con cuanta dignidad como firmeza reclamé que se siguiese con Venezuela, en la cuestión  Guayana, lo que por la palabra ya empeñada, se había hecho con la Rusia, en la cuestión de Afganistán.
Véase como, antes de embarcarme para Venezuela, cuando la Aclamación, rechazé el límite a última hora indicado por Lord Rosebery, que era una línea media entre la propuesta años antes por el Doctor Rojas y la propuesta por otro de los Ministros anteriores de Su Majestad Británica; las tres en el territorio que esta mucho mas acá del Cabo Nassau y el Pomerón.
Véase, en fin, como no solamente reclamé contra lo que estaba haciendo el Gobierno de Demerara, si que pasé una nota que puede calificarse de fundamental para la reivindicación, no solo de nuestros derechos hasta el Pomerón, sino hasta el Esequibo mismo.
 Pero el Ministro asevera en su discurso todavía más, siempre con el mismo desparpajo de lenguaje:
“…En 1886, regreso el General A, Guzmán Blanco â Venezuela, en medio de aquel movimiento que se ha llamado Aclamación. ¿Y que hace al llegar? Ejerciendo omnímoda dictadura, amenaza al Gobierno inglés con la ruptura de las relaciones diplomáticas, que rompe, en efecto, sin estar preparado para ello, fiando a la acción de la fuerza la suerte del buen derecho de Venezuela. Aprueba a poco el Congreso semejante conducta, y he aquí imposibilitada toda acción diplomática...”.
 Después que regresé a Venezuela, y en ejercicio ya de la Presidencia de la República, lo que hice fue lo que era del caso y no estaba hecho: enviar comisionados a estudiar sobre el terreno las usurpaciones que hubiera consumado o entonces estuviese consumando el Gobierno de Demerara.
Inmediatamente que estuvo formado el expediente y comprobada la violación, sin lo cual era impertinente cualquiera gestión, reclamé por medio del Ministro inglés en Caracas la vigencia y el cumplimiento de la convención de 1850, a lo que este contestó ratificando el propósito usurpador de su Gobierno.
Tal era la situación en vísperas de la reunión del Congreso de 1887. Según el criterio inapelable del patriotismo verdadero, el Gobierno de Venezuela no podía, desde ese momento, seguir tratando con un Gobierno extranjero que tenía ocupado un pedazo de nuestro territorio, Lo hecho por aquel, fue lo único que debía hacer, pues que estábamos en presencia de un casus belli, Continuar en relaciones de amistad y vecindad habría sido convertirnos en reos de traición a la Patria, como lo serian hoy el Gobierno y el Congreso que reanudasen las relaciones, sin que la Inglaterra hubiera desocupado el territorio desde el Orinoco, Barima y Amacuro, hasta el Cabo Nassau, y restablecido el modus vivendi de 1850.
El 20 de febrero, día en que constitucionalmente debía reunirse el Cuerpo Legislativo, suspende! las relaciones diplomáticas con el Representante del Gobierno de Su Majestad Británica, para poder dar digna cuenta, como lo hice, al Congreso, del gravísimo atentado cometido por el Gobierno de Su Majestad Británica contra la Soberanía y el propio imperio de Venezuela.
El Congreso de 1887, digno de los de Angostura y Cúcuta, por unanimidad prescribió entonces: “…Que no se restableciesen las relaciones, mientras las autoridades inglesas no desocuparan el territorio últimamente usurpado…”.
Dejo en este historial establecida la verdad sobre la oportunidad, firmeza y corrección con que defendí los intereses patrios, ya como Presidente de la República, ya como Ministro diplomático  cerca del Gobierno Británico en los años de 1884  a 1886.
Pero como el Señor Ministro de Relaciones Exteriores, que ha provocado este escrito, nada  dice de lo relativo a los años de 1887 a 1889, con que ejercí la Agencia Confidencial, es de aprovechar la ocasión para exponer lo que hice en ese lapso, presentando al propio tiempo una síntesis de la cuestión inglesa, sacada de ese mar de expedientes que leí podido estudiar durante las décadas en que de ella he tenido que ocuparme. Puede ser de alguna utilidad para la opinión pública,* a quien corresponde decidir, con criterio propio, en punto tan primordial de la existencia  la Patria.
Cuando en 1887 me separé de la Presidencia de la República y me vine a Europa, traje instrucciones para restablecer las relaciones diplomáticas, tan luego como se hubiese evacuado el territorio entre el Cabo Nassau y el Amacuro, la Boca Barima y la isla de este nombre, y conseguido, además, las bases de un nuevo Tratado con la cláusula constitucional del arbitramento.
En cumplimiento de esas instrucciones trabajé muchísimo, y mucho conseguí, logrando que el Gobierno inglés se detuviera en el plan de apoderarse de las aguas de nuestro grande y opulento Orinoco.
Antes de proseguir, tengo que consignar como punto de partida de las opiniones y procederes que me han inspirado en esta negociación, que en mi concepto el Gobierno inglés tiene el inveterado propósito de usurparse el territorio comprendido entre el Esequibo y el Orinoco, siguiendo la antojadiza línea ideada por Schomburgk; pero que nosotros debemos contar para nuestro triunfo, con nuestro evidente derecho con la mediación del Gobierno de los Estados Unidos de Norte América, quien,  no puede consentir que la Inglaterra nos arrebate el Orinoco, sus afluentes y nuestra grande hoya fluvial, enlazada geográficamente por el Río Negro con la hoya del Amazonas, que a su vez se enlaza con la del Plata. Esa grande, hermosa y fecunda red fluvial, es única en el mundo, y vincula en la América del Sur, el más fecundo y grandioso porvenir.
La cuestión es continental: involucra la de “… América para los americanos…”
Este modo de ver la cuestión de límites explica el porqué, siendo Presidente, rechacé la invasión inglesa de Amacuro y Brazo é Isla Barima, y suspendí las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Su Majestad Británica, mientras no fuese evacuado el territorio y volviesen las cosas al modus vivendi establecido por la convención de 1850.
Para que se me entienda bien, antes de continuar, extractaré aquí los numerosos expedientes de la cuestión de límites. Solo después de estudiar aquellos, podrá esta conocerse a fondo. Helos aquí:
 1° La jurisdicción é imperio españoles llegaban en 1810, hasta el Esequibo, como lo prueban la historia y las guerras que tuvieron España y Holanda, por las factorías que la segunda había establecido del lado acá de aquel río.
2° El tratado de 1814 entre la Holanda é Inglaterra, cedió a esta las posesiones que le pertenecían  del lado allá del Esequibo, pues que del lado acá, no tenía Holanda ninguna.
3° Fundada en el uti possidetis juris de 1810 reclamó Colombia de Inglaterra, el territorio que sin derecho pretendía esta,  continuar ocupando como heredera de Holanda, entre el Pomerón y el Esequibo.
4° Venezuela, después que se separó de Colombia, continuó la misma justa reclamación.
5° En 1840 el Ministro venezolano, Señor Fortique, obtuvo un arreglo, cediendo a la Inglaterra la faja de tierra comprendida entre el Esequibo y el Cabo Nassau, y asegurando el derecho de Venezuela desde este Cabo hasta el Orinoco. El Señor Fortique pensó, sin duda, que podía hacerse este sacrificio, buscando una división de aguas, en que unas fuesen a dar al Esequibo y las otras  al Orinoco exclusivamente. Este arreglo, sin embargo, fue rechazado por Venezuela de manera providencial.
6° Los Ingleses se quedaron no obstante, ocupando de hecho tierras a la margen izquierda del Esequibo y hasta el Cabo Nassau, hecho que Venezuela continuó rechazando en sus posteriores discusiones con el Gobierno inglés.
7° En 1850, con motivo de un viaje de exploración del ya mencionado Schomburgk, contra el cual reclamó nuestro Gobierno, se declaró por ambas partes que ni Venezuela ni la Gran Bretaña se proponían usurparse territorio alguno del que hasta entonces estaba en discusión, y que ambas se comprometían â no ejercer actos de jurisdicción, antes de que la cuestión de límites fuese decidida. Quedó pues establecido desde 1850, como modos vivendi que ni Venezuela ni la Gran Bretaña. Ocuparían el terreno disputado.
8° Así perduró el asunto hasta hace 4 o 5 años, que la Inglaterra, prescindiendo de la convención de 1850, empezó a invadirnos, no ya desde el Esequibo, sino desde el Pomerón hasta Amacuro y hasta el Brazo Barima y la isla de este nombre; lo que, por supuesto, no solo determiné sino que impuso el rompimiento de las relaciones diplomáticas.
Desde que llegué a Europa últimamente, me puse en relación, por una parte, con el Representante de Venezuela en Washington, y por otra, con intermediarios confidenciales de los secretarios de Relaciones Exteriores y de las Colonias de Inglaterra. Con aquel, para que el Gobierno de los Estados Unidos nos prestase su ayuda y hasta su mediación; y con estos, para que aceptase el Foreign Office un proyecto de tratado que sustituyese el de 1825, con diez años de duración en lugar de la perpetuidad atribuida al de Colombia que aceptó Venezuela en 1837, y con la cláusula del arbitramiento, como lo prescribe nuestra sabia Constitución.
Esta discusión confidencial, en realidad, nunca pensé que tendría resultado efectivo, antes que los Estados Unidos entrasen a terciar en el asunto; pero si la creí indispensable, para que el Gobierno inglés, en la esperanza de obtener concesiones, no ocurriese a violencias semejantes a la de Alejandría  o a la reciente contra Portugal.
Cómo trabajé en esta doble negociación, consta por extenso y detalladamente en los archivos del Ministerio, en los de las Legaciones de Paris y Washington y en mi correspondencia confidencial con el Presidente cuyo periodo acaba de terminar.
 En esos papeles privados, llegamos a convenir en que se haría el nuevo Tratado con diez años de lapso y la cláusula del arbitramento. Mas habiéndoseme exigido que presentase previamente mis credenciales, sin haberse evacuado el territorio desde Amacuro y Barima hasta el Pomerón, tuve que negarme, por dos razones, ambas decisivas: una, que el Congreso venezolano prohibió al Gobierno, como era indeclinable, reanudar las relaciones mientras no se abandonase el territorio últimamente usurpado; y la otra, porque ya habían triunfado los republicanos en los Estados Unidos de América y entrado a dirigir la política exterior de la Gran República el eminente Blaine, quien, como todos los republicanos, profesa la salvadora doctrina de Monroe.
Tal era la situación el día en que supe que mi renuncia había sido aceptada.
De entonces para acá, es de suponerse que nuestro Ministro en Washington estará aprovechando la actual estación, que es de actividad en los negocios oficiales de aquel Gobierno, para obtener del Departamento de Estado que comunique ordenes a su Ministro en Londres, por las cuales nos ayude eficazmente a lograr que se restablezca el modus vivendi de la convención de 1850, comenzando por evacuar el territorio desde Amacuro y el Brazo e Isla Barima, hasta el Cabo-Nassau por lo menos, y a obtener en seguidas la celebración del nuevo Tratado con el plazo de diez años cuando ... y con la cláusula del arbitramiento para toda cuestión pendiente y para cualquiera otra que en el porvenir pueda surgir.
Es de suma importancia no restablecer las relaciones, sin que antes haya constancia de que el territorio últimamente usurpado por la colonia de Demerara, ha sido evacuado ; porque restableciendo las relaciones, tendríamos vigente el viejo Tratado, y si el territorio usurpado desde Pomerón hasta el Orinoco, no ha sido previamente desocupado por las autoridades inglesas, quedaría la Inglaterra con lo que ha estado buscando siempre es decir, con todo el territorio en disputa y con su Tratado perpetuo de 1825. De otro modo: habríamos perdido desde ahora el exclusivo dominio del Orinoco.
Ese día el Foreign Office se limitaría a entretener y prolongar la discusión del nuevo Tratado, dejando pasar el tiempo, para darnos después el golpe decisivo de su usurpación, que sería la declaratoria de la libre navegación del Orinoco y de sus afluentes, como lo anuncia en una comunicación que reposa en el Ministerio, lo que nos reduciría  a una mísera condición de una colonia inglesa.
GUZMAN BLANCO

  Paris, Mayo 10 de 1890.
  
París. - Imt rimerie C. Parisct, 101, rue de Richelieu. 
Oscar José Márquez

miércoles, 13 de junio de 2012

NATALICIO DEL GENERAL JOSE ANTONIO PAEZ . RAFAEL ARTEAGA ROMERO


 
1841- General José Antonio Páez pintado por su sobrino  por  Carmelo Fernandez  ( 0, 205 x 0, 125. )
UN 13 DE  JUNIO, TAL DÍA COMO HOY, PERO DEL AÑO DE 1790, DESCENDIÓ DE LOS LLANOS CELESTIALES, DONDE LOS CABALLOS NO SE CANSAN, QUIEN ESTABA DESTINADO A CONTINUAR CABALGANDO EN OTROS LLANOS: LOS DE LAS TIERRAS  VENEZOLANAS ;Y APENAS ENTRANDO EN SU VEINTENA DE AÑOS RECORRER , LANZA EN MANO Y EN PLAN TRIUNFADOR, ESAS TIERRAS CONFISCADAS EN DURAS BATALLAS AL REINO ESPAÑOL.

TODA VIDA, TODO RETRATO,  TIENE SOMBRAS Y LUCES  Y EL MÉRITO DE PÁEZ ESTÁ EN QUE TUVO MÁS LUCES QUE SOMBRAS Y EN ESTA FECHA A 222 AÑOS DE SU NACIMIENTO, EN CURPA, DONDE LAS AGUAS DE NUESTRA REPÚBLICA LUCEN ENCRESPADAS Y TIRANTES,  SU PORTENTOSO GRITO DE  “Vuelvan Caras” DEBE TRADUCIRSE COMO UN GRITO DE ANGUSTIA A TODOS LOS CIUDADANOS  QUE CONFORMAMOS SU AMADA REPÚBLICA,  PARA QUE TAL COMO AQUELLOS 150 LANCEROS DE “QUESERAS DEL MEDIO” NOS LANCEMOS AL RESCATE DE LA SENDA DEMOCRÁTICA  QUE EL TANTO DEFENDIÓ.

UN HOMBRE COMO PÁEZ SOBRE PASA TODA LIMITACIÓN REGIONAL. FUNDADOR DEL PODER CIVIL  PRESTA SU APOYO A ESA CLASE DIRIGENTE, INSTRUIDA Y HONESTA, CIVIL Y CIVILISTA. Y BAJO SU SOMBRA PROTECTORA CUAL SAMAN FRONDOSO  EMERGIERON DURANTE SUS PRESIDENCIAS NUMEROSOS CODIGOS MUY DISTANTES DE AQUELLOS LEGAJOS MILITARISTAS QUE SE QUERIAN IMPONER, DANDO EJEMPLO DE GRANDEZA AL SER ELECTO
CONSTITUCIONALMENTE PRESIDENTE, VISTIENDO EL TRAJE CIVIL  ANTES QUE SU GLORIOSO UNIFORME CASTRENSE.

TODOS LOS VENEZOLANOS DEBEMOS RECORDAR CON AFECTO Y GRAN RESPETO LA FIGURA DE ESTE GENERAL EN JEFE DE VERDAD, CON CHARRETERAS DE ORO SALPICADAS DE LA SANGRE LIBERTARIA DE CARABOBO DONDE A DECIR DEL PROPIO LIBERTADOR SIMON BOLÍVAR EN SU PARTE AL CONGRESO, “FUE EL QUE MÁS SE DISTINGUIÓ” Y AL CONVERTIR SU ESPADA VENCEDORA EN HERMOSO CINCEL, PUDO ESCULPIR LA FISONOMÍA DE UNA NUEVA REPÚBLICA: ¡VENEZUELA!