martes, 30 de diciembre de 2008

La importancia de conocer el porqué El Valle de Caracas, se dividió en dos entidades políticas administrativas diferentes


Geronimo Alberto Yerena Cabrera

Evolución geopolítica del Valle de Caracas, y de los despojos a que fue sometido la Ciudad Capital.

Despojo de Chacao.
Despojo de Petare.
Recuperación de Chacao.
Anexión de Macarao.
Creación del Distrito Federal; pérdida nuevamente de Chacao y oficialización del despojo de Petare, hoy Distrito Sucre (sus cuatros municipios mirandinos actuales: Sucre, Baruta, El Hatillo y Chacao)Creación del Estado Vargas.
Creación del Distrito Capital.
Creación del Distrito Metropolitano de Caracas.


El Valle de Caracas fue asiento de la ciudad Capital desde que se creó la Capitanía General de Venezuela en el año de 1777, y La Provincia de Caracas fue una de las seis que la integraron. La Provincia de Caracas para esa época ocupaba una extensión de territorio de más del 50%, sin incluir a Guayana.
La idea central del trabajo es hablar específicamente qué pasó con la división del Valle de Caracas y su repercusión que aún existe sobre la Ciudad Capital, sin entrar en mayores detalles sobre la evolución de la Provincia de Caracas, que es motivo de otro tema.

Despojo de Chacao, de la ciudad Capital
Ya instalada la República, la Ordenanza Municipal de 1820, en el Artículo 3º, Capitulo 1 de la primera parte expresa claramente los límites de la ciudad:
“Se declara que sólo tenga el nombre de ciudad de Caracas la población que hay y en adelante hubiere en el terreno contenido entre el río Anauco, por el Oriente, la quebrada llamada de Lazarinos, por Occidente, y entre el río Guayre al Sur, y por el norte una curva tirada desde el nacimiento de dicha quebrada de Lazarino a la hermita del Calvario: de allí rectamente a la de la Pastora: desde esta a la calle y puente que guía y sale al cuartel de San Carlos, y desde éste, en dirección del -Lest-sueste- a terminar en el expresado río Anauco, frente a la estancia que llaman de los Solórzanos, cita del otro lado del mismo”.
Comenta Lila Mago de Chopite (1): “Esta ordenanza fija definitivamente los límites de la ciudad de Santiago de León de Caracas con todos los honores y privilegios que como cabeza y metrópolis de la Provincia de Venezuela le correspondía por derecho y soberanas resoluciones. El alcance social de esta medida está en la discriminación que se establece entre el sector urbano ubicado dentro de estos límites y las numerosas viviendas humilde que venía proliferando en los últimos años del período colonial y a raíz del terremoto de 1812, fuera de los límites señalados, negándosele según el contenido de esta disposición el derecho de pertenecer a la ciudad, pero que sin embargo quedaban sometido a su jurisdicción y según otra ordenanza de policía en cuanto al gobierno interior se pensó darle una organización aparte”.
Para a los que les parezca extraño el nombre de la quebrada de Lazarinos; en el año de 1747 indagando la ubicación de los enfermos de lepra, se encontró que tres de ellos tenían su morada junto a una quebrada, en la Sabana de Caroata, que desde entonces fue llamada, por algunos, quebrada de Lazarinos (2).
Agregando al comentario de la profesora Chopite, vemos como precisamente nosotros los venezolanos, ya en vía de plena independencia, en vez de consolidar geopolíticamente a El Valle de Caracas, asiento de nuestra amada ciudad - a excepción de Macarao-, lo que hacemos, como buenos políticos y sin visión de futuro, desde entonces, hasta ahora, es rendirle culto a la improvisación y la ineficiencia. Lo ocurrido en una de las primeras reuniones del Cabildo, fue dar el primer paso para la división de nuestro valle, así como iniciar la amputación de nuestra Caracas.

Despojo de Petare
Luego el Ayuntamiento de Caracas en 1822, como si fuera poco, ordenó que El Cantón de Petare fuera segregado de Caracas, “por ser demasiado vasto y difícil de atender el territorio que administraba". La recomendación expresada en acta del 16 de enero de 1822, fue aceptada, y la nueva división política entro en vigor poco tiempo después, siendo solemnemente instalada el 26 de octubre del mismo año (3). Las razones de la época: distancia, dispersión de la población, etc (si es que fueron razones) ya no tiene vigencia; como expresa Doña Irma de Sola en su libro Contribución al estudio de los planos de Caracas (4): “El Valle de Caracas es una unidad natural que no debió nunca fraccionarse y que hoy reclama su integración geopolítica”.Lamentablemente la publicación de su libro, coincidió con el terremoto de Caracas del 29 de julio de 1967, y el Gobierno Nacional en ese entonces no tomó las recomendaciones y providencia que planteo Doña Irma, principal defensora de la unidad de El Valle de Caracas.Con todo lo comentado hasta ahora, hemos cercenado a Caracas la parroquia de Chacao, que desde la colonia le pertenecía a Caracas, sólo que para la época era una aldea algo alejado del centro de la ciudad, pero de una importancia agropecuaria y cultural invalorable, y vivienda de notables y valiosos caraqueños, integrada en todo sentido a la Capital, incluso fue una de las primeras parroquias erigida en la colonia (1769).

Comenta Rafael Valery lo siguiente sobre Chacao (5):
“Chacao es uno de los sectores más extensos y llanos del gran valle de Caracas. Humboldt, intrigado, se preguntaba por qué razón la Ciudad no se había fundado en ese sitio. A raíz del terremoto del 21 de octubre de 1766 fue propuesto al Cabildo reconstruir la Ciudad en la llanura de Chacao, pero la idea no prosperó”; este comentario hace ser más insólito lo sucedido.
En esa oportunidad por el acontecimiento del terremoto,la población de la reciente fundada parroquia de Candelaria se mudo en gran parte para la llanura de Chacao, fundando el pueblo de San José de Chacao, que para el año de 1769 se convirtio en parroquia eclesiástica aparte de Candelaria. La parroquia de La Candelaria cuando fue fundada en 1750, en su límite oriental llegaba hasta la quebrada de Sebucan. Además el ayuntamiento apartó el Cantón de Petare, que pertenecía a la Provincia de Caracas y estaba localizado precisamente en su propio valle, aunque fuera un Cantón aparte, jamás debió separarlo de la Capital ,a la cual pertenecía geográficamente; se adelantaron a la nefasta Constitución Federal 44 años, que en vez de corregir tremendo erroe, lo que hicieron fue oficializarlo.

Al constituirse de nuevo la República, después de la disolución de la Gran Colombia, por mandato constitucional el Congreso dictó la Ley sobre el régimen y organización de las Provincias, acorde con la legislación relativa a la organización política contenida en la Constitución centro-federal que se dio la República en 1830, por cuyo efecto quedó la Nación divididas en Provincias, Cantones y Parroquias. En cada Provincia quedaron establecidas las Diputaciones provinciales, que equivale a las Asambleas Legislativas actuales, a las cuales se le asignaron, entre otras, dos de las atribuciones más importantes que garantizaban la autonomía municipal: la facultad de legislar con alcance local y la disponibilidad de recursos económicos propios. A la cabeza de cada Cantón estaba un Consejo Municipal, cuyas funciones quedaron notablemente reducidas, limitadas a funciones de inspección y cuido. En cada parroquia se destinaba un Juez de Paz. En 1831 por decreto legislativo del 25 de mayo se designó a Caracas, capital de la República (6).Con esta explicación de Lila Mago de Chopite, se recuerda que Caracas- Capital pertenecía como Cantón del mismo nombre a la Provincia de Caracas y formaba uno de los dieciséis Cantones para la época en el año de 1836, o sea era el centro del poder y no tenía que estar haciendo concesiones que perjudicara la conservación geopolítica del valle, donde se encontraba la Capital. Para esa época la parroquia de Chacao había sido integrada nuevamente al Cantón de Caracas (7).

Recuperación de Chacao
Pasamos a treinta y seis años de la Constitución de 1830, y encontramos lo siguiente:En el año de 1856, el congreso hizo uso de la Constitución de 1830, de atribuir al congreso la potestad de “elegir el lugar en que deba residir el gobierno y variarlo cuando lo estime conveniente” y dictó la Ley del 28 de abril de 1856 en la cual determinó que “la ciudad de Santiago de León de Caracas, cuna del Libertador Simón Bolívar, es la capital de la República de Venezuela”. Esa Ley dividió el territorio nacional en veintiuna Provincias, entre las cuales estaba la Provincia de Caracas, cuya capital sería la ciudad de Caracas, integrada por varios Cantones: uno de ellos también con el nombre de Caracas y estaría formado por las parroquias Catedral, San Pablo, Santa Rosalía, San Juan, Altagracia, Candelaria, Chacao, Valle, La Vega, Antímano y el Recreo. Como cabezera se designó la ciudad de Caracas (8).
Como podemos observar, se reafirma la ubicación de la Parroquia de Chacao a Caracas, tal como era en el principio de la República y en la colonia. Aquí se corrigió, por los Monagas, parte del error cometido hasta ahora. Luego de esta corrección parcial de los Monagas, que por lo menos tuvieron el merito de hacerla, vino la nefasta y desastrosa Guerra Federal, que aún no me explico como algunos “políticos” y gobernantes la halagan.

Anexión de Macarao
Es de hacer notar que, Macarao, aldea situada al occidente del valle de Caracas, bastante alejada del Casco Histórico de Caracas. Más distanciada aún que el pueblo de Petare, como lo podemos observar en cualquier plano de la ciudad, y que para la colonia no pertenecía al Cantón de Caracas, y su jurisdicción comprendía a San Pedro y los Teques; sucedió todo lo contrario que con el resto de los lugares que le fueron despojado al Valle de Caracas, por las autoridades de turno. Geográficamente pertenecía al Valle de Caracas, pero políticamente no. Se explica esto con la narración que al respecto hace Rafael Valery (9):“El pueblo de Macarao fue erigido en parroquia hacia 1740, y hasta 1810 su jurisdicción comprendía San Pedro y los Teques. El 28 de noviembre de ese año, varios hacendados solicitaron la desmembración de estos pueblos y el Tribunal de Policía de Caracas procedió entonces a fijar nuevos linderos”De no haber sucedido esto: el reclamo de los pobladores de Macarao, la parroquia del mismo nombre, una de las más extensas territorialmente del municipio Libertador, perteneciera hoy al Estado Miranda, y la amputación del valle de Caracas fuera aún mayor. Más hicieron y pudieron sus pobladores por defender su territorialidad en el Valle de Caracas, que todas las autoridades del Poder Ejecutivo y Municipal desde que se instaló la República hasta el presente.

Creación del Distrito Federal; pérdida nuevamente de Chacao y oficialización del despojo de Petare ( sus cuatros municipios mirandinos actuales: Sucre, Baruta, El Hatillo y Chacao)
Sobre esto, Tomas Polanco Alcantara (10). Comenta lo siguiente, sic:“Al triunfar la Revolución Federal y ser planteado el problema de la nueva organización del Estado, se presentó un dilema de aparente contenido teórico y de sentido político, que debía ser resuelto: si todos los estados que se “federan” se consideran mutuamente iguales “iguales en entidad política” no era admisible que ninguno de ellos fuere sede del poder federal porque se estaría creando una seria diferencia a favor de ese Estado y en perjuicio de los demás”.La cuestión estaba prevista en el proyecto de Constitución presentado a la consideración de la Asamblea Nacional Constituyente el día 18 de enero de 1864. La discusión finaliza por una resolución de la Asamblea, dictada el 29 de febrero de 1864, según la cual, ese cuerpo, persuadido “de la ingente necesidad de fijar el radio de acción exclusivo del gobierno central “resuelve que el territorio comprendido dentro de los departamentos de Caracas, Maiquetía y la Guaira, quedaban provisionalmente erigido en Distrito Federal”. El Cantón de la Guaira donde ya estaba incluido Maiquetía formaba parte de uno de los dieciséis cantones de la antigua Provincia de Caracas, que para esa época estaba reducida su territorio y llamada “Estado Caracas”.El poder ejecutivo fue encargado de darle una organización provisional y se dispuso que en todas las elecciones, que no fueran para senadores, “el Distrito tiene las mismas competencias de los Estados”. Ese día fue designado el general Antonio Bello como gobernador del distrito.Esa decisión inmediatamente provoca una fuerte reacción política; los generales José Rafael Pacheco y Luciano Mendoza, miembros del gobierno provisorio del Estado Caracas, protestan: la conducta del gobierno al designar el gobernador del distrito es precipitada y violenta, la Asamblea a transgredido sus atribuciones, dispuesto a su antojo de un Estado que es soberano y no podía arrebatar a un Estado un pedazo de su territorio ni someter a sus habitantes a un régimen excepcional. Concluyen: “se ha violado el pacto de la Revolución Federal. A los pocos día de ese suceso, el mariscal Presidente dicta un decreto organizando el Distrito Federal; como consecuencia de ese proceso el antiguo Estado “Caracas”-lo que quedaba de la antigua Provincia de Caracas- desaparece y se le da el nombre de Estado Bolívar (hoy Estado Miranda) y se le dio por capital a Petare.

Comenta Tomas Polanco Alcantara, que ese mismo año para complacer los deseos de quienes no querían desmembrar al antiguo Estado Caracas, nuevamente se creó provisionalmente la existencia de un Distrito Federal donde será edificada la capital de la Unión. Así se mantiene la situación de provisionalidad hasta que Guzmán Blanco, como presidente provisional de la República, dicta el 17 de junio de 1872, un decreto por el cual reduce el Distrito Federal a la ciudad de Caracas y a las poblaciones del llamado Distrito Libertador.Como resultado de esto la parroquia de Chacao queda separada de la ciudad Capital. Esto fue reafirmado por el propio Guzmán, el 20 de noviembre de 1880 y adjudicó los otros territorios al Estado Bolívar. De esta manera la parroquia de Chacao y toda la región oriental del Valle de Caracas pasó a pertenecer definitivamente al Estado Bolívar.

La "famosa Revolución Federal", con la creación del Estado Bolívar, el cual quedo separado del Distrito Federal-actualmente Estado Miranda-, con su capital en Petare, lo que hizo es oficializar hasta el presente la división del Valle de Caracas, despojando en forma definitiva a Petare de la Capital, y con ello a los actuales Municipios mirandinos; Sucre, Baruta, Chacao y el Hatillo. Ocurrió así una serie sucesiva de modificaciones, según el capricho de Guzmán Blanco, durante cada uno de sus tres períodos presidenciales, a igual como lo hizo Joaquín Crespo; a veces separaban a la Guaira del Distrito Federal, y en otras oportunidades la reincorporaban, hasta llegar al gobierno de Cipriano Castro, quien por decreto del 2 de julio de 1900 incorpora el Departamento Vargas definitivamente al Distrito Federal. En la Constitución de 1901, en cuyo artículo 6, numeral 7, queda conformado el Distrito Federal en forma definitiva en Departamento Libertador y Departamento Vargas, hasta 1986 (11). La nueva modificación ocurrió en el año 1986; Ley Orgánica del Distrito Federal del 30 de diciembre de 1986, cuando se divide en dos municipios en vez de departamentos: Municipio Libertador y Municipio Vargas (12).

Creación del Estado Vargas
El Municipio Vargas en marzo de 1998 fue elevado a la categoría de Estado (13).

Creación del Distrito Capital y el Distrito Metropolitano de Caracas
En el año de 1999 se crea el Distrito Capital, una entidad federal equivalente a los demás estados (pero con condiciones especiales por ser la sede del Gobierno Nacional), conformada en la actualidad únicamente por el Municipio Libertador y el cual sustituye al antiguo Distrito Federal.Luego surge el Distrito Metropolitano de Caracas, el cual esta conformado por los municipios Libertador, perteneciente al Distrito Capital; y por los municipios Baruta, Chacao, El Hatillo, y Sucre, perteneciente al Estado Miranda. La creación de esta unidad político territorial, administrada por la Alcadía Mayor, surge a partir de la aprobación de la Ley Especial sobre Régimen del Distrito Metropolitano de Caracas, sancionada por la Asamblea Nacional Constituyente y publicada en Gaceta Oficial Nº 36.906, de fecha 8 de marzo de 2000, conforme a lo dispuesto en elartículo 18 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1991 que señala: “Una ley especial establecerá la unidad político territorial de la ciudad de Caracas que integre en un sistema de gobierno municipal a dos niveles, Los municipios del Distrito Capital y los correspondiente al Estado Miranda. Dicha ley establecerá su organización, gobierno, administración, competencia y recursos, para alcanzar el desarrollo armónico e integral de la ciudad. En todo caso, la ley garantizará el carácter democrático y participativo de su gobierno (14).
Elaborado por Gerónimo Alberto Yerena para el Blog Venezuela de Antaño y Venezuela Libre.Correo:

yerena.geronimo@gmail.com

Bibliografía.
1.- Lila Mago de Chopite.Caracas y su crecimiento urbano. Publicación de la Unidad de Cultura y Publicaciones del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas. 1986. p 98.
2.- Rafael Valery S. La Nomenclatura Caraqueña.Ernesto Armitano Editor. 1979. p 197.
3.- Ibidem. p 43.
4.- Sola Ricardo, Irma de. Contribución al estudio de los planos de Caracas. Ediciones del Cuatricentenario.1967.
5.- Rafael Valery S. La Nomenclatura Caraqueña.Ernesto Armitano Editor. 1979. p 37.
6.- Lila Mago de Chopite.Caracas y su crecimiento urbano. Publicación de la Unidad de Cultura y Publicaciones del Instituto Universitario Pedagógico de Caracas. 1986. p 107.
7.- Ibidem.Gráfico # 5.p 109.
8.- Tomas Polanco Alcántara. Historia de Caracas.El Distrito Federal hasta 1945. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. 1955. p 83.
9.- Rafael Valery S. La Nomenclatura Caraqueña.Ernesto Armitano Editor. 1979. Macarao.p 40.
10.-Tomas Polanco Alcántara. Historia de Caracas.El Distrito Federal hasta 1945. Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. 1955. p 83.
11.- Ibidem.p 86.
12.- Atlas práctico de Venezuela. Nº 11. 1º edición. Publicación del diario El Nacional y Cartografía Nacional.
13.- Atlas práctico de Venezuela. 2º edición. Distrito Capital. Diario El Nacional. P 105.
14.- Ibidem. p 109.


correo: yerena.geronimo@gmail.com

lunes, 29 de diciembre de 2008

Bolívar le escribe a Santander:: "no acepto otra reelección"


Simón Bolívar

Simón Bolívar fue categórico contra "la permanencia de un mismo hombre en el poder por largo tiempo". Ya sabemos lo que dijo en el Congreso de Angostura, momento cumbre del Bolívar civil, liberal y demócrata. Pero no fue la única ocasión.
Ocho años después de Angostura, en Junio de 1826, el congreso de Colombia (la Gran Colombia) decide extender el mandato presidencial del Libertador para otro período. Francisco de Paula Santander, el héroe neogranadino, quien presidía aquel Congreso, le informa a Bolívar de tal decisión mediante una carta.
El 4 de Junio, Bolívar, desde La Magdalena donde se encontraba en campaña, le responde con otra carta a Santander:
"Me ha sido tan honrosa como satisfactoria la recepción del despacho de vuestra excelencia en que me participa que las elecciones para la Presidencia de la República habían recaído en mí… (…)Inútil sería expresar la emoción...por la bondad de Colombia... y hasta mis deseos,¿pero no me será lícito rechazar con reverente sumisión a la República, un decreto popular que viola de hecho la Ley Fundamental?
La Constitución no quiere que un ciudadano rija la nación por más de ocho años; ya la he mandado catorce en medio de la guerra y la revolución; entre las leyes y la dictadura".

Bolívar, en su carta respuesta a Santander, se permite, también, reflexionar sobre el militarismo y el civilismo, incluso para hacerse una profunda autocrítica:
"Mi horrible profesión militar me ha obligado a formarme una conciencia de soldado, un brazo fuerte que no puede manejar el Bastón sino la espada. El hábito de la guerra... me ha puesto fuera del mando civil. Lo digo con rubor, mas debo confesarlo".
Luego ofrece una lección de su postura ideológica; Bolívar es un liberal republicano (lo contrario del monárquico conservador para la época), es decir, un seguidor de las ideas políticas de la democracia representativa, el equilibrio e independencia de los poderes, la libertad política. Se confiesa, como tantas otras veces, inspirado por las ideas políticas de la Revolución Francesa y de la Revolución norteamericana. Y de hecho, en la carta, alaba el gesto de George Washington de renunciar a una tercera reelección (que por ese tiempo lo permitía la Constitución de los nacientes Estados Unidos cosa que muchos años mas tarde sería corregido) y usa ese argumento para objetar su propia reelección."Además... la honrosa lección que me ha dejadoel héroe ciudadano ( Washington), el padre de la gran República Americana,no debe ser inútil para nosotros. El pueblo quiso nombrarlo nuevamente para la Suprema Magistratura; generosamente mostró el peligro... de continuar indefinidamente el poder público en manos de un ciudadano... y tan sublime lección me dice lo que debo hacer..."Y finaliza con una clara y rotunda decisión de no aceptar lo que el Congreso de Colombia ya había aprobado."Yo no puedo mandar más, Excelentísimo Señor, la República Colombiana; mi gloria me lo prohíbe y la libertad de Colombia me lo ordena. Sírvase Vuestra Excelencia ser el órgano para trasmitir al Congreso de la Nación mi respetuosa negativa....De todos modos y en todos casos, Colombia debe contarme siempre en sus filas... para defender sus leyes...".

Zamora también grita:"No al continuismo. Viva la legalidad"El "árbol de las tres raíces", fue la justificación original para la irrupción de un grupo de militares en la política nacional. Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez. De Bolívar, ya sabemos lo que pensaba sobre la concentración de poder en un solo individuo y sobre el reeleccionismo. Pero resulta que Ezequiel Zamora, el general de la Guerra Federal, muchas veces invocado por Chávez como "el general del Pueblo Soberano" que así lo llamaban sus seguidores en su tiempo, también es rotundamente contrario a las "ideas" políticas del reeleccionismo y el continuismo de un solo hombre en la Presidencia. Zamora también se oponía al afán centralista de los gobernantes de su tiempo.

De hecho, la Guerra Federal se llamó así porque era la defensa del federalismo, es decir, la descentralización contra el centralismo enfermizo.

Zamora y la revolución federal se alzaron contra la obsesión de controlar la vida del país desde el centralismo caraqueño."No al continuismo. Viva la legalidad",era la consigna de las huestes de Zamora para justificar su alzamiento.

jueves, 25 de diciembre de 2008

¿Pesebre o nacimiento? Historia del pesebre. El pesebre en Venezuela

Ángel Rosenblat.*

Feliz Navidad a todos. El día de hoy quizás sea el más apropiado para reproducir parcialmente este artículo** del académico filólogo Ángel Rosenblat , el cual, además de aclarar el uso de ambas palabras, nos repasa la tradición tanto en Venezuela, como en otros países, y nos recuerda el origen de la representación del Nacimiento de Belén con un pesebre de Navidad.

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

En todo el occidente de Venezuela (Lara, Falcón, Yaracuy, el Zulia, los Andes), el nacimiento o belén se llama pesebre. De ahí se ha extendido a otras partes del país, y en las últimas Navidades había en Caracas, a la entrada de las Mercedes, un gran cartelón, de texto un poco ambiguo, que decía: “ El pesebre es una gran tradición venezolana”.
Es también el nombre general en casi toda Colombia; y en el otro extremo de América del Sur, en el Uruguay, en la Argentina y en parte de Chile. Rufino José Cuervo, que no encontraba antecedente castellano de ese uso, creía que era un catalanismo. Antes de discutir su opinión, hagamos un poco de historia.

El testimonio más viejo que hemos encontrado del pesebre venezolano de Navidad es de 1832. El prócer merideño Juan de Dios Picón escribió ese año una Descripción geográfica, política, agrícola e industrial de su provincia, y al describir la capital decía:

“Al frente de la ciudad, por el lado noroeste, se halla la loma de las flores o lagunetas, por algunas pequeñas lagunas que tienen en su cima, cercadas de diversas flores y otras plantas aromáticas y curiosas con la que se arreglan los arcos y altares de Corpus y pesebres de Navidad”.

Según el Evangelio de San Lucas, la virgen dio a luz a Jesús “y le envolvió en pañales y le acostó en el pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”.
Quien infundió al pesebre o nacimiento su vida moderna, quien lo popularizó y convirtió en parte en parte de la celebración navideña, fue San Francisco de Asís.
En las Navidades de 1223, San Francisco obtuvo de su Santidad permiso para instalar, en el bosque del Greccio (en el centro de Italia, en la provincia de Rieti, lugar hoy convertido en santuario franciscano) una representación realista del Nacimiento de Belén, un pesebre de Navidad (presepe o presepio en italiano). Acompañado por sus frailes y gentes del pueblo, entre ellos auténticos pastores, marchó en procesión hasta el pesebre, y junto a él oficio una misa solemne seguida de cánticos a la virgen y al niño.
La de San Francisco fue la primera representación del Nacimiento fuera de la iglesia, con su portal, su ángel, su buey y su asno, sus pastores, sus mansas ovejas, sus Reyes Magos, como maqueta o miniatura arquitectónica de la Navidad. Los franciscanos, y luego las otras ordenes, lo difundieron por todo el orbe cristiano, y en cada país adopto modalidades propias y sirvio de inspiración a los artistas y a las gentes humilde del pueblo.
España, tan aficionada a las formas realistas del culto religioso, lo adopto con el nmbre de Nacimiento, generalizado ya para las representaciones pictóricas y los autos sacramentales de de la Natividad.

En la época clásica se llamo también portal de Belén, nombre que se conserva igualmente en nuestra región andina, junto con el de cuna del niño, según Luis Arturo Domínguez.

En la tradición castellana el pesebre es sólo una parte del nacimiento. En cambio en portugués, italiano y catalán (también el francés crèche y el alemán Krippe) da su nombre al conjunto. ¿A qué se debe entonces que se haya generalizado en gran arte de Venezuela y de América el nombre de pesebre en lugar de nacimiento? ¿Será por influencia catalana como pensaba Cuevo? Nosotros nos inclinamos más bien a creer en influencia portuguesa, por la gran expansión del pesebre portugues del siglo XVIII y porque nuestra región oriental, que es precisamente la de influencia catalana , usa nacimiento (sólo en la Isla de Margarita es popular el pesebre.
En el árbol de Navidad ven los cristianos del norte de Europa, protestantes y católicos, el símbolo de la cruz. Nacimiento y árbol de Navidad son hoy dos símbolos cristianos que tienden a integrarse, por su belleza y su encanto expresivo, en la celebración universal de la Natividad.

*Biografía de Ängel Rosenblat publicada en el Blog Venezuela de Antaño, sección personajes, el martes 17 de junio de 2008.
**Artículo tomado de Buenas y Malas Palabras tomo IV de Ángel Rosenblat..

Elaborado por Gerónimo Alberto Yerena C

martes, 23 de diciembre de 2008

¿Dónde y quién popularizo el merengue venezolano en una Noche de fin de año? / Historia del merengue

Gerónimo Alberto Yerena Cabrera

Nada mejor para conocer la historia del merengue en Venezuela, en especial el merengue caraqueño, que la entrevista que le hace Carlos Delgado Linares,* al famoso musicólogo y compositor Rafael Salazar, **publicada en la segunda parte de su maravilloso libro Caracas de ayer, hoy y siempre editado en el año 2004. Esta segunda parte del libro tiene la característica que Carlos Delgado Linares, escoge con gran tino, a una serie de personajes que son excelentes profesionales y amante de Caracas, además melómanos empedernidos como el autor, según sus mismas palabras. En la entrevista que le hace a Rafael Salazar, se menciona una variedad de música, casi desde el comienzo de la música nacional hasta nuestra época. En esta oportunidad tomo los datos, en su totalidad, de esta entrevista, en relación al merengue que es el tema que nos ocupa.

Comenta Rafael Salazar:

En Caracas se impone el merengue en los mabiles, donde algunas jovencitas de origen francés iban a divertir a los hombres que asistían a un afamado mabil llamado “El mocho de Chingüingua”, ubicado en la Plaza de San Pablo, actual Plaza Miranda. Luego empieza a imponerse el merengue “rucaneao”, derivado de rúcana, nombre de una piedra dura, que indica que se trata de un merengue fuerte o apretado. Era un merengue muy erótico donde las parejas se abrazan y el hombre lucía su destreza dancística puliendo la hebilla contra la cintura de la mujer, razón por lo cual fue muy mal visto por la sociedad caraqueña, que rechazo la inmoralidad de ese baile tan erótico y sensual, por esta razón fue menospreciado y prohibido.

Le debemos al maestro Luis Alfonso Larráin el haber acabado con ese prejuicio. En la fiesta de fin de año de la Casa Amarilla del año 1939, para recibir el 40, se estrena un merengue llamado “Métele de ancho”. Al principio las parejas no lo bailaban porque la alta sociedad caraqueña no podía aprobar aquello; se bailaban valses, foxtrots, one step, todas ellas música norteamericana que puso de moda una gran orquesta al estilo de las Big Band de los años treinta. Fue, en medio del ardor de la fiesta, cuando las parejas empezaron a bailar y entonces se rompió el hielo con ese merengue prohibido para convertirse en la primera manifestación musical de la música caraqueña.

Continúa Rafael Salazar:La guasa y el merengue son primos hermanos, es la primera manifestación de independencia musical en Venezuela. La guasa es producto del mestizaje, pero el merengue es realmente la primera manifestación de independencia musical, porque fue una creación nueva; sus primeros atisbos musicales nacen a mediados del siglo XIX (1850) y las danzas nacionales ya tienen el ritmo de merengue, el muy discutido cinco por ocho o seis por ocho según otros compositores.
Existen dos poblaciones fundamentales, Guatire y Puerto Cabello, donde tiene lugar una forma de merengue llamada guasa. Originalmente fue como una canción de protesta, burlesca, de burla sobre hechos cotidianos y sobre la aristocracia, de allí la “Guasa retozona” que recopila el maestro Vicente Emilio Sojo donde se dice que es pendenciera, que tiene su origen en los bajos fondos, en los mabiles de Puerto Cabello, casas de cita disfrazadas de dancing para la época. Entonces, la palabra guasa comienza a formar parte de ese argot popular, como algo gracioso, algo guasoso, alegre, sandunguero, divertido.
En Caracas se imponen una serie de canciones y en especial el merengue los cuales se van a convertir en una moda, el merengue, realmente, como adopción y origen es caraqueño. La guasa quedó relegada a Guatire y Puerto Cabello, pero el merengue se convierte en una pieza genuinamente caraqueña; todo merengue es pendenciero, de doble sentido, no hay merengue del amor.

Teorías sobre la palabra merengue.
La más cercana es de origen francés, el “meringue”, que los haitianos usaban como una forma de baile popular, desde la primera revuelta de los esclavos negros para declarar la primera independencia de América del colonialismo francés. Según la etimología el merengue significa el batir de las claras de huevos, para hacer el suspiro. Por similitud empezó a llamarse merengue o meringue a una forma de danza, en que las parejas bailaban muy apretada y daban vuelta en determinados momentos.
Esto da origen al famoso merengue dominicano; en Haiti existe todavía el viejo meringue, pero no tuvo tanta fuerza como en Santo Domingo.

En Venezuela tomamos el nombre de merengue del Caribe, por ese contacto que había constantemente con las Antillas, pero no su forma de baile ni su ritmo.
*Carlos Delgado Linares
Realizó estudios de Derecho y Comunicación Social, Mención Audiovisual en la Universidad Central de Venezuela, Comunicador de profesión. Estudio idioma en la República de Alemania. Ha producido y conducido por 14 años el programa “Miscelánea Espectacular” donde realiza entrevistas a personalidades, trsmitido por Radio Capital. Tiene en su haber un programa para la televisión que recoge las costumbres, anécdotas, crónicas de Caracas , lugares importantes que forman parte de la historia de esta ciudad, el cual se denomina “Caracas, Ayer, Hoy y Siempre”, que también se transmitió diariamente en forma de micro por Radio Caracas Radio.
*Rafael Salazar.
Musicólogo, compositor y fundador del pregón caraqueño. Es promotor y autor de veintidós libros de musicología y folklore de Venezuela, América Latina y España, y ha cultivado el genero musical en forma admirable.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Navidad caraqueña.

Graciela Schael Martínez

Proemio
He seleccionado este artículo de Graciela Schael Martínez, sobre la Navidad caraqueña de antaño, de entre muchos excelentes artículos sobre el tema, porque creo que condensa de una manera tan vivida y amena, todo lo que hay que recordar de las costumbres de esa Navidad; sobre todo el nacimiento, reemplazado hoy por un arbolito, que por muy bonito que sea, muchos no nos hemos acostumbrados de corazón, pero que para no desentonar aceptamos ponerlo en nuestros hogares; las misas de aguinaldos tan bién recordadas y la costumbre de estrenar, que aún la conservo.
Dios quiera, vuelva esas costumbres a nuestros hogares si sabemos transmitirsela a nuestro nietos, creo que aún tenemos tiempo; espero que la retomen aquellos que la hayan olvidado, o los que no las conozcan.
Gerónimo Alberto Yerena Cabrera
*
En los días precursores de la Nochebuena de Pascua ciudades y pueblos se preparan para esta celebración única e idéntica en su esencia, con lo cual se conmemora la navidad o natividad de cristo.
Se alegran las calles con adornos luminosos y multicolores.. En las vitrinas de los comercios lucen arbolitos, nacimientos, flores, juguetes, trajes deslumbrantes, joyas y adornos. Un constante ir u venir de gente en busca de regalos o aguinaldos que brindará su alegría o sorpresa a a quien se destine. En el aire ecos de cantos, villancicos, aguinaldos y gaitas. En los hogares, especiales adornos navideños. En algunos también nacimientos. Alegría y prisa en los quehaceres y en los reparativos para el menú de Nochebuena, en el que la hallaca es la reina, verdadero monumento culinario de aroma y sabor inigualables.

Ayer y hoy en la tradición

Aunque el tradicional nacimiento o pesebre conserva su prestigio y todo su acento, ya no ocurre como antaño cuando desde fines de noviembre o comienzo de diciembre empezaban en los hogares la actividad para montar el pesebre casero, orgullo de todos, el cual ocupaba un gran espacio en el sitio de honor de la casa: salón,corredor o comedor principal. Durante muchos días, alrededor de él se veía al grupo familiar en donde la abuela y los niños eran figuras principales. Dedicábanse a completar los detalles de esta obra llena de encanto, de ingenuidades, anacronismos históricos y duda de perspectiva. Se Se requería tiempo y paciencia para armarla a base de tablas y fabricar sobre ellas, con trozos de coletas pintadas con tonalidades verde o color de almagre, las colinas, los cerros, los valles y la arboleda. Tender el cielo, en que en una tela azul oscuro lucían las estrellas. Con trocitos de espejos formaban lagos que se llenaban de cisnes, deliciosamente desproporcionados. Ríos de estaño o papel plateado, árboles de todo tipo, verdes sembrados de maíz y alpiste recién germinados, de arvejas de tierno retoño, cultivadas en papel de periódico húmedo; pajas y musgos teñidos de verde.
Multitud de casitas en miniaturas, cuyos habitantes se encaminaban a reverenciar al tierno infante. El castillo de Herodes, los ángeles y las estrellas de Belén. Numerosos eran los pastorcillos, ganados y animales domésticos en el más pintoresco de los conjuntos. Presidiendo el nacimiento, San José y la virgen, mientras los tres reyes magos: Gaspar, el rey blanco, de la canosa cabellera, Melchor, el rubio y Baltasar, el de la piel de ébano, hacen sus ofrendas de incienso, oro y mirra ante el niño que sonríe con su mensaje de paz y amor. Laboriosa tarea, toda dedicación y fe era realizar esos nacimientos.

Las abuelas modernas, en su mayoria, carecen del tiempo que parecía sobrar a las de antes, y es diferente su vida. Sería como revivir una antigua pintura verlas armando un nacimiento como aquellos. Afortunadamente, en el comercio se obtienen en diversos tamaños, con sus principales personajes elaborados en madera, loza, cerámica y otros materiales, así como las figuras que van desde las de anime y barro cocido, hasta las de materiales plásticos, que también proporcionan infinidad de detalles complementarios.

Las misas de aguinaldo

Si desde el comienzo de diciembre se iban preparando los nacimientos, después, ya a mediado de mes, en las frias y oscuras madrugadas, se iniciaban las misas de aguinaldo, a las cuales asistían niños y adultos. En ellas, alegres voces cantaban los aguinaldos o villancicos que acompañaban el armonio y las maracas. Después, a la salida del templo, en su cercanías, se detenían los fieles ante los puestos de café negro, aromático y humeante, y las arepitas con su sabor de anís y papelón, color de bronce y forma de globito aerostático, deleite del paladar de chicos y grandes. Luego formando grupos diversos, los madrugadores emprenderían breves excursiones hacia cualquier sitio de la ciudad más cercano al templo, donde asistieron a estas misas de aguinaldo, que se llaman así por los cantos, por los aguinaldos, o cantos juveniles ante el nacimiento. Además, todo en diciembre es aguinaldo; la palabra parece estar unida al ultimo mes del año. Aguinaldo son los emolumentos extraordinarios que perciben quienes trabajan en oficinas públicas o privadas. Aguinaldos, los presente o o regalos que familiares, amistades o relacionados se intercambian en estos días. En torno a ello surge la grata preocupación o el afán de que el obsequio satisfaga tanto el gusto de quien lo da, como de quien lo recibe. Aguinaldos son los que organizaciones de asistencia social ofrecen a los olvidados de la fortuna.

Los estrenos

Entre las antiguas costumbres que hoy perduran está la de estrenar en la Nochebuena; ha sido y es preocupación de estos días. Se estrena de –de pie a cabeza- para asistir a Misa de media noche; es un homenaje al Niño Jesús la ofrenda del placer de vestir nuevas galas, que al visitarle se le hace.
Se estrena para asistir a una cena de etiqueta, a la fiestas de los centros nocturnos de diversión, y para la cena hogareña en la cual se congregan la familia y los invitados. Y no sólo se habla de estreno en lo que corresponde al atuendo; también se extiende la idea y la costumbre a los hogares que lucen nueva pintura, empapelados, adornos, cortinas , lámparas, muebles o arreglos. Y es que el regocijo de los días pascuales todo lo abarca. Ëpoca la más hermosa del año, en ella se propicián ensueños, confraternidad, y un dulce sentimiento de ternura y generosidad que invade el espíritu como queso una estrella, que también hacen evocar la gloriosa que allá en Belén señala el camino a los tres reyes magos, estuviera iluminándolo y como hechizandolo todo. Es el clima, el ambiente de la Navidad, presente inigualable que brinda una tregua de paz y alegría en el diario acontecer.

Artículo elaborado para el blog Venezuela de Antaño y Venezuela Libre.

Tomado del libro Estampas Caraqueñas de Graciela Schael Martínez. Consejo Municipal del Distrito Federal.1975.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Diego Bautista Urbaneja // Verdades de Bolívar

Las elecciones no son para que el pueblo diga si quiere o no que alguien se eternice en el poder
Las contundentes palabras que el Libertador pronunció ante el Congreso de Angostura en contra de la perpetuación de un solo hombre en el poder tiene realmente ardido al señor Chávez. Tanto él como los intelectuales del chavismo han dedicado grandes esfuerzos a quitarle peso a la afirmación bolivariana, sea interpretándola y "contextualizándola", sea contraponiéndola a otras cosas dichas por Bolívar.
Leámoslas de nuevo: "La perpetuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistema populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder.
El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía...". Allí el Libertador hace una declaración de principios. La perpetuación de un hombre en el mando lleva en sí el germen de la opresión. Eso no depende de las circunstancias, de los países ni de los tiempos. Siempre es así. Las elecciones son el mecanismo para producir el necesario relevo, no una opción para que el pueblo diga si quiere o no que alguien se eternice en el poder. Cada vez que un hombre se eternice en el poder, así sea por voluntad del pueblo, allí tendrá origen la usurpación y la tiranía. En ese párrafo del discurso de Angostura no hay nada que interpretar ni que "contextualizar". Bolívar fue claro como el agua, definitivo como una pesada piedra. Entonces viene Chávez con otras citas. Por ejemplo, las extraídas del discurso a la constituyente boliviana, de 1826. Allí ciertamente que Bolívar dice cosas diferentes. Propone un presidente vitalicio. Chávez se solaza y dice que él no llega tanto. Lo que no dice, él que tanto acusa de "manipular", es que ese presidente es inactivo e impotente.
Dice Bolívar de esa figura, y el subrayado es nuestro: "...En él estriba todo nuestro orden, sin tener por eso acción. Se le ha cortado la cabeza para que nadie tema sus intenciones y se la ha ligado las manos para que a nadie dañe... Los límites constitucionales del presidente de Bolivia son los más estrechos que se conocen: apenas nombra empleados de hacienda, paz y guerra: manda el ejército. He allí sus funciones". De todos modos, en ese debate de citas no está lo esencial. En un hombre cuyo pensamiento político está tan ligado a la acción y al vertiginoso acontecer de aquellos años, como era el caso de Bolívar, no sería extraño encontrar citas que van en diferentes sentidos. La del discurso de Angostura es más axiomática y definitiva que cualquier otra, y es posiblemente una de las más "marmóreas" de toda la obra de Bolívar.
Pero no es allí donde me quiero afincar. Lo esencial de todo esto es que la frase de Angostura es tan poderosa, impresiona tanto, tiene tanto impacto, le arde tanto a Chávez, porque nos parece verdadera.
Su poder viene de que coincide con lo que son nuestras más profundas intuiciones de pueblo demócrata y democrático. Suscita de la manera más natural en quien la lee el comentario de "así es", sea el lector chavista o no. Los venezolanos no somos idiotas. No dejamos que Bolívar piense por nosotros.
Pero sentimos plenamente su poder persuasivo cuando dice las cosas que nos parecen ciertas. Cuando dice que cosas que no nos suenan tanto, tomamos distancia. Así ocurre cuando Bolívar propone en Bolivia la presidencia vitalicia: sentimos que el hombre perdió la brújula, que algo le pasó, que se entregó a la fantasía. En cambio cuando dice cosas como las de Angostura nos invade, nos rendimos ante él, por haber puesto en tan excelentes palabras las certidumbres que un pueblo democrático simplemente lleva en los tuétanos. Nos revela nuestro propio pensamiento. No es entonces que creamos que todo lo que dijo Bolívar era verdad: nos volveríamos locos, pues Bolívar dijo en el transcurso de su vida cosas muy contradictorias entre sí.
Sino que nos gusta ver a Bolívar diciendo verdades y cuando lo hace nos parece más grande que nunca. Así que ya podrán Chávez y sus exégetas interpretar, "contextualizar", contraponer las palabras de Bolívar contra el poder perpetuo de un hombre.
Será inútil. Las frases del Libertador le seguirán ardiendo al comandante y seguirán dando vueltas como un fantasma alrededor de su alma. Porque la contundencia de ellas no deriva de que sean de Bolívar, sino de que nos parecen verdad, de que son verdad. Para más cuento, una verdad dicha por el Libertador.
dburbaneja@gmail.com

lunes, 8 de diciembre de 2008

El Paraíso Partido (Venezuela antes de la Independencia)

Final de Fiesta Eduardo Casanova
Lunes, 8 de diciembre de 2008
El 19 de abril de 1810 se produjo el primer golpe de estado exitoso de la historia de Venezuela, pero no fue un golpe a favor de la Independencia, sino en defensa de los derechos del rey de España. Hablar, por lo tanto, de patriotismo venezolano en relación a esa fecha, no refleja del todo la realidad. Fue más bien un enfrentamiento entre los adversarios de la revolución francesa y sus partidarios, en el que Francisco Salias, que fue el protagonista criollo del hecho, se oponía a la Revolución, y Vicente Emparan, el protagonista español, la defendía.
Francisco Salias (1785-1834), tal como sus hermanos, Vicente (1776-1814), Pedro (muerto en 1814) y Juan (muerto en 1816), parece un personaje de drama o de ópera o de novela, creado por un poeta o por un narrador únicamente para su fugaz aparición el Jueves Santo 19 de abril de 1810, cuando en gesto que la posteridad ha fijado como eminentemente teatral (o novelesco), detuvo al gobernador y capitán general Vicente Emparan frente a la puerta de la Catedral, a pocos pasos de la torre, le señaló la antigua Cárcel Real, sede del Ayuntamiento y prácticamente lo obligó a regresar al sitio en donde debía seguir reunido el Cabildo, a no ser porque pocos minutos antes Emparan había suspendido una reunión convocada por los patriotas con el objeto de tomar una decisión ante las graves noticias que acababan de llegar a la ciudad, pues el 17 de abril se supo de manera oficial que los franceses habían tomado Sevilla, se había disuelto la Junta Suprema de España y se había formado el Consejo de Regencia.
Ese mismo día, o el siguiente, llegaron a Caracas los quiteños Antonio de Villavicencio y Carlos Montúfar y el español José Cos de Iriberriz, con noticias concretas acerca de la situación, que venían a dar la razón a quienes afirmaban que la invasión francesa de España disolvía el vínculo de la América española con la metrópoli, pues éste era con el rey en persona, y no con un usurpador, lo cual, desde luego, era en muchos casos una forma ajustada a derecho de independizarse, de hacer que se materializaran en Caracas y en Venezuela las prédicas que desde el extranjero habían regado Francisco de Miranda y otros visionarios.
Emparan, que era amigo personal de casi todos los que así pensaban y había sido liberal y hasta francófilo, y que pocos días antes había confinado en sus haciendas, entre otros a Simón y Juan Vicente Bolívar al serle delatada la “conspiración de la Casa de Misericordia” (2 de abril de 1810), entendió perfectamente hacia dónde se dirigían los acontecimientos y hasta supo, por una delación o una indiscreción, que durante el 18 y hasta la madrugada del 19 se habían realizado varias reuniones en las que los conjurados decidieron utilizar el hecho de que el gobernador y capitán general tendría que ir al Cabildo Municipal y a la Catedral durante las ceremonias religiosas del Jueves Santo, para plantear en términos conflictivos la situación.
Situación que, por otra parte, no tenía nada de novedad, puesto que en la Metrópoli venía debatiéndose el asunto desde hacía no menos de tres años, por lo que era poco menos que imposible, a pesar de las barreras culturales que los gobernantes pretendieron imponer, que en la América española se ignorara de manera total la realidad de la Península y del continente europeo. Emparan lo sabía, y no se hacía ilusiones.
Por debilidad, o porque su información no era completa, cuando la realidad le estalló en la cara permitió que se iniciara la reunión del Cabildo y que se discutiera la situación en términos muy precisos, pero a las nueve de la mañana, consciente de que todo tomaba un giro muy peligroso para su autoridad, cortó de raíz el debate con el alegato de que debía asistir a los oficios divinos en la Catedral. Acompañado por el Cabildo en pleno, y en medio de un ambiente de agitación e inquietud, atravesó la Plaza Mayor, de Oeste a Este entre gentes que gritaban “¡A Cabildo, a Cabildo!", y fue entonces, al llegar a pocos pasos de la puerta de la Catedral (y de la esquina de La Torre), cuando Francisco Salias, con gesto decidido, lo hizo regresar a las casas consistoriales. Hubo un momento especialmente tenso, cuando los granaderos, formados ante el templo, se prepararon para cargar en defensa de Emparan, primera autoridad civil y militar de la Capitanía General, pero su jefe, el capitán Luis de Ponte, pariente de los Bolívar y los Tovar, les ordenó quedarse en posición de firmes, con lo cual Emparan se enteró, ya sin duda alguna, de que se acababa de consumar un golpe de estado y no le quedaba otro camino que ceder, regresar al Ayuntamiento, ubicado en donde hoy vemos la Casa Amarilla, y tratar de ganar un tiempo que ya lo había condenado a la derrota.
De manera que la acción principal del primer verdadero golpe militar de Venezuela tuvo lugar en la esquina de La Torre, a pocos pasos de la puerta principal de la Catedral de Caracas. Las otras acciones, en especial las deliberaciones y debates que se produjeron luego de que Emparan, el Intendente Vicente Basadre y los otros españoles peninsulares fueron sacados del lugar, y que condujeron a un nuevo gobierno y, por ende, al nacimiento de una y varias naciones americanas libres, ya no fueron parte del golpe de estado, sino de una verdadera revolución.
Continuación:
Emparan era consciente de que su situación no tenía salida cuando entró de nuevo al debate del Cabildo. Afuera, en la Plaza, los Salias, Francisco Javier Yanes, Juan Germán Roscio, José Félix Ribas, Tomás y Mariano Montilla, José Félix Blanco, J.J. Mujica (llamado “El Pueblo"), Juan Trimiño y muchos más, hablaban con la multitud y sembraban sus ideas. Agitaban las masas. No estaban Simón Bolívar, su hermano Juan Vicente y otros que desde tiempo atrás venían preparando el terreno para ese día, porque el gobernador Emparan los había detenido y confinado a distintas haciendas y lugares de reclusión a raíz de la llamada Conspiración de la Casa de Misericordia, que había sido un claro anuncio de la Revolución del Jueves Santo. Con las noticias llegadas de España empezaba, definitivamente, una nueva etapa para la América española. Emparan representaba un gobierno inexistente y los venezolanos ya no eran súbditos de rey alguno, decía la mayoría de los cabildantes, que en previsión de reluctancia por parte de las autoridades ahora defenestradas, hicieron comparecer a ellos a los altos jefes españoles. Muchos de ellos trataron de ofrecer resistencia, pero fue inútil.
Todo aquello estaba decidido antes de empezar. Hicieron presentarse también a las cabezas de los tres conventos de hombres (franciscanos, mercedarios y agustinos) y al rector del Seminario Arquidiocesano. Dos sedicentes “diputados del clero", José Cortés de Madariaga (que ese día entró en la historia como contraparte de Emparan, es decir, como vencedor; y que poco después saldría a Bogotá en misión diplomática del nuevo gobierno y en el camino sería excomulgado; a la caída de la Primera República, fue enviado a España como uno de los “ocho monstruos", que después vivirían grandes aventuras como la de escapar y ser recapturados; murió en Río Hacha, Colombia, en 1826, poco después de pasar por Santa Marta en donde casi cinco años después moriría Bolívar, quien, por cierto, consideraba a Madariaga loco) y Francisco José Ribas, se unirían allí a Juan Germán Roscio y José Félix Sosa, que se decían diputados del pueblo, y a los terratenientes mantuanos Francisco Javier de Ustáriz y José Félix Ribas, quien, vaya uno a saber por qué, se declaró diputado de los pardos (oficio que llegó a tomarse en serio, como muy en serio se tomó su condición de revolucionario, que quién sabe a dónde lo hubiera llevado si no es capturado y asesinado por los realistas en Tucupido el 31 de enero de 1815, después de haber triunfado en la batalla de La Victoria y habérsele alzado a su sobrino político Simón Bolívar junto con Piar y Bermúdez).
Estaban también en la sala varios jefes militares conjurados, como Lino de Clemente. Nicolás de Castro y Juan Pablo Ayala, todos blancos criollos. En un momento dado pareció que los hechos se les iban de la mano a los revolucionarios, cuando se habló de una Junta presidida por Emparan, pero el cura Cortés de Madariaga se enfrentó hasta con violencia al capitán general, y es entonces cuando parece haber habido una voluntad teatral en los protagonistas de aquello: Emparan se asoma al balcón en busca de apoyo popular, que está a punto de dársele, a no ser porque Madariaga, enérgicamente, hace señas con la mano para que el pueblo diga no. Y el pueblo se deja llevar por el gesto del exaltado cura y los movimientos de otros conjurados que se habían regado hábilmente entre la masa, tal como lo harían muchos revolucionarios en Rusia, más de un siglo después. Emparan exclamará su famosa frase: “yo tampoco quiero mando", y en ese balcón de la Casa Amarilla habrá nacido Venezuela.
A partir de ese momento, los hechos se les fueron de las manos a los que sólo aspiraban a que se mantuvieran en la América española los derechos del rey Fernando VII. Los jóvenes mantuanos que paradójicamente buscaban una revolución política y social a partir de evitar una revolución, terminaron por llevar el país a la Independencia. Entre ellos estuvo Simón Bolívar, que fue el factor principal en el regreso de Francisco de Miranda a Caracas y la imposición de las ideas independentistas.
El pobre Emparan, cuya vida terminó en realidad ese día, una vez depuesto fue encerrado en su casa, en las Esquina de las Madrices, probablemente consciente de que los hechos acababan de convertirlo en el último gobernador y capitán general impuesto por Madrid a Venezuela. Estaba indignado consigo mismo y con los regidores y los curas y los agitadores que lo habían forzado a pasar definitivamente a la historia como un derrotado. Derrotado por no haber sabido enfrentar la realidad.
Uno se imagina su furia, su desilusión por todo lo que le tocó vivir en Venezuela, su rabia por no haber sabido conservar el mando, que entregó, según sus propias palabras, a causa del grito de “un pillo". No debe haber sido la suya una voluntad muy sólida cuando un solo hombre, un solo “pillo", lo hizo entregar el poder al Cabildo. De él se cuenta que mientras fue gobernador de Cumaná (en dos períodos: 1796-1800 y 1800-1804) supo ganarse buena fama de liberal, y no tuvo temor de enfrentarse a Caracas cuantas veces lo consideró necesario. Ocupaba el cargo (que en otro tiempo ejerció don Carlos de Sucre y Pardo, bisabuelo del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, y por lo tanto abuelo de don Vicente Sucre, quien asumió el poder ejecutivo de esa provincia al seguir el ejemplo de Caracas en 1810) cuando Alejandro de Humboldt y Aimé Bonpland iniciaron su viaje al continente americano, al que entraron por Cumaná en 1799, en tiempos en los que el gobernador Emparan no ocultaba (aunque tampoco proclamaba) sus simpatías por la Francia revolucionaria.
Al terminar su gestión cumanesa regresó a España, la España de Carlos IV y Godoy, obligados a combatir a esos franceses que hasta entonces habían despertado las simpatías de los liberales como Emparan, por lo que con toda seguridad, internamente se oponía al monarca y al favorito; la España que luego se alió con Napoleón y vio ocupar su territorio por los franceses con la excusa de invadir a Portugal, por lo que se produjo el Motín de Aranjuez; la España, en fin, de las grandes contradicciones que, mal que bien, se reflejaban en la tranquila y hermosa ciudad de Caracas mientras esperaba bajo la luz caleidoscópica de su montaña cinética. En enero de 1809 recibió el nombramiento de capitán general de Venezuela y viajó de nuevo a la América española a sustituir a don Manuel de Guevara Vasconcelos, que ejerció su cargo entre 1798 y 1807, y a quien Emparan, en más de una oportunidad, se enfrentó con energía desde Cumaná. Fue Guevara y Vasconcelos el que hizo ejecutar a José María España el 8 de mayo de 1799, y el que hizo acuñar la primera moneda caraqueña, para evitar la práctica de las fichas o señas de los pulperos, y el que gobernaba Caracas cuando por vez primera un venezolano (Francisco de Ibarra, nacido en Guacara en 1726) fue Arzobispo de Caracas.
También le tocó enterrar al Arzobispo Ibarra, muerto en 1806. Igualmente fue Guevara y Vasconcelos el encargado de recibir las primeras vacunas que se aplicaron en Caracas, y el que dispuso que se repeliera el intento de invasión por Ocumare de don Francisco de Miranda, ese mismo año de 1806. Guevara y Vasconcelos terminó de morir en octubre de 1807, y se encargó del gobierno el Teniente de Rey Juan de Casas, que como segundo había prohibido la sola mención de Miranda en Caracas y como gobernador encargado le encomendó a Andrés Bello que tradujera del Times de Londres las graves noticias acerca de lo sucedido en Bayona, en Francia, en donde Napoleón Bonaparte, muy a su estilo, convirtió una conferencia entre él, Carlos IV, María Luisa y Fernando VII en un golpe de mano, mediante el cual impuso a su hermano José, “Pepe Botella”, como rey de España.
Esa fue la causa de que los españoles empezaran a formar Juntas, con el apoyo de los ingleses, que aprovechaban para enfrentarse a Napoleón. En Caracas ello generó la llamada “Conspiración de los Mantuanos” (1808), cuando los mantuanos o blancos criollos trataron de constituir una Junta de Gobierno que rigiera la Capitanía General de Venezuela y desconociera la autoridad de la España invadida por Bonaparte. Eso ocurrió al llegar a La Guaira un buque francés, el “Serpent", cuyo capitán pretendió que Casas reconociera la autoridad francesa y el encargado, simplemente, no tomó decisión alguna.
Un militar español y José Félix Ribas se enfrentaron a un marino francés y mucha gente salió a las calles a manifestar en favor de Fernando VII y contra Napoleón, especialmente de la clase de los mantuanos o grandes cacaos. Casas, como dice Luis Alberto Sucre, “creyó que por medio del engaño podría dominar la situación": Por una parte se negó a cumplir las órdenes que traían los marinos franceses, pero por la otra no quiso aceptar que se formara una Junta de Gobierno. El Cabildo Municipal de Caracas apoyó a los mantuanos y Casas no pudo resistir y debió autorizar que se proclamara el apoyo a Fernando VII.
Súbitamente apareció en La Guaira un buque inglés que apresó al de los franceses. Los mantuanos conspiraban en la Cuadra de los Bolívar, y uno de ellos habló claramente de expulsar no ya a los franceses, sino a los franceses y los españoles, lo cual fue utilizado por Casas para reprimir a los blancos criollos, enviar algunos a las bóvedas de La Guaira e invitar a otros a que se fueran de la ciudad y se quedaran en sus haciendas, a la vez que, con una nueva demostración de dualidad, consultaba al Ayuntamiento sobre la posibilidad de crear una Junta igual a la de Sevilla. El 27 de julio el Ayuntamiento aprobó la idea y el propio Casas se vio postulado para presidirla, pero no se atrevió a seguir adelante con la iniciativa.
Fue entonces cuando se trajo una imprenta a Caracas para editar un periódico que contrarrestara los rumores. Y fue en esos días cuando los mantuanos jóvenes se deslindaron en materia de ideas de la generación anterior: los mayores creían en la conveniencia de preservar, en efecto, los derechos de Fernando VII, que era una forma, además, de combatir las tendencias revolucionarias francesas, pero los mantuanos jóvenes ya empezaban a orientarse hacia una revolución que no podía ser muy lejana a la francesa, querían la Independencia total, la creación de una auténtica república en tierras americanas, y, lo que es más importante, la eliminación de los privilegios de clase. Es la primera (y única) vez en la historia en que una clase se suicida en aras del progreso social, lo cual es muy diferente a que sea eliminada por las otras.
La verdadera Conspiración de los Mantuanos hizo crisis en 1808, con la actuación destacada de Antonio Fernández de León (que después sería el Marqués de Casa León, cambiaría de bando y se convertiría en nuestra versión tropical de Judas) y del marqués del Toro y José Félix Ribas. Apareció entonces un documento con cuarenta y cinco firmas, entre ellas la del Conde de Tovar, en la que se pedía la creación de una Junta Suprema de Caracas.
La reacción no se hizo esperar: Fernández de León fue enviado a España (de donde regresaría convertido en Marqués de Casa León), el Marqués del Toro, José Tovar y Ponte, José Félix Ribas, Mariano Montilla, Pedro Palacios Blanco, Juan Nepomuceno Ribas, Luis López Méndez y Nicolás Anzola fueron juzgados y, finalmente, sobreseídos.
Todo quedó en un sobresalto que, aunque se hiciera en defensa de España, tiene que ser considerado uno de los hitos del sinuoso camino que llevaría a la emancipación de Venezuela y de la América española. En mayo de 1809, don Juan de Casas hizo entrega de la agónica autoridad española en Caracas a Emparan, que llegó en esta segunda oportunidad a las costas venezolanas acompañado por un pequeño séquito, en el que venían Fernando Rodríguez del Toro, pariente de Simón Bolívar y de todos los grandes cacaos, y el intendente Vicente Basadre, otro de los deuteragonistas del 19 de abril de 1810.
Empezaba un período de verdadero cambio en tierra venezolana, un período de agitación e inestabilidad que duraría casi un siglo. Emparan tuvo que enfrentar un durísimo período de agitación política, de conspiraciones y hasta de alzamientos militares (con lo cual se iniciaba una tradición desafortunada que, con sus altibajos, se mantendrá hasta la década de 1990); período que, en su caso, culminará ese Jueves Santo 19 de abril de 1810, cuando con el intendente Basadre y un puñado de sus seguidores es sacado de la sala del Ayuntamiento, ya depuesto (o renunciado) y es llevado en calidad de preso a su propia casa en la esquina de Las Madrices. Desde sus ventanas, cuenta Basadre, se oían canciones patrióticas.
Una de ellas, que era un arrorró, hoy día nos resulta conocidísima. Lo más importante de esa canción es que llama a los venezolanos a acabar con las cadenas (que en ese caso eran las impuestas por la Revolución Francesa) y a que todos los pueblos sigan el ejemplo “que Caracas dio”, que terminó siendo el de rechazo a la dependencia y a la tiranía, venga de donde venga.
El 21 de abril, seis días antes de que la Junta de Caracas emitiera un manifiesto dirigido a todos los Cabildos de la América española en el que los exhortaba a cumplir lo que pedían esas palabras del que después se convirtió en el Himno Nacional de Venezuela y mucho más todavía, don Vicente de Emparan y Orbe, que había permanecido como prisionero, custodiado por tres guardias armados mientras varios de sus compañeros de gobierno esperaban en las mazmorras de la Cárcel Real (esquina de Principal) o de La Guaira, se encontró con ellos y salió, rumbo a Filadelfia, a bordo del bergantín “Pilar".
Desde Filadelfia haría lo imposible por evitar que los mantuanos, ahora al frente de un gobierno autónomo, tuvieran éxito en su gestión. Dio cuenta a la Regencia de la Rebelión de Caracas y le escribió directamente al embajador español que actuaba entonces en Londres para exigirle que impidiera, a toda costa, que los ingleses enviaran armas a los rebeldes mantuanos, que poco tiempo antes eran sus amigos.
En Filadelfia es posible que se haya encontrado con don Eusebio Escudero, el último gobernador de Cumaná, expulsado también por los mantuanos rebeldes encabezados por don Vicente de Sucre y Urbaneja, el padre del futuro Mariscal de Ayacucho, cuando, el 27 de abril, el mismo día de la firma del acuerdo de la Junta de Caracas en que se exhortaba a todos los americanos españoles a iniciar el proceso irreversible de Independencia política, los cumaneses se pronunciaron por seguir a Caracas (aun cuando declaraban que serían autónomos, nunca subordinados). Deben haber escuchado Emparan y Escudero, con cierta rabia, la campana de la Libertad.
Emparan murió en el Puerto de Santa María, en España, el 3 de octubre de 1820. Había vivido setenta y tres años, que para su tiempo era mucho, y no alcanzó a enterarse de que dos años y diez meses después, el 3 de agosto de 1823, el general Francisco Tomás Morales (que vivió diez años menos que él, pues nació en1781 y murió en 1844) firmaría la Capitulación del ejército español en la casa que había sido residencia oficial de los antiguos gobernadores españoles de Maracaibo, conocida hoy como Casa de Morales o de la Capitulación y ubicada justo al lado de la actual Gobernación del Zulia. El 24 de julio las fuerzas patriotas habían triunfado en el Lago de Maracaibo, y faltaba poco, muy poco, para que el cumanés Antonio José de Sucre sellara la victoria de la Independencia americana en el Campo de Ayacucho.
uno@eduardocasanova.com

domingo, 7 de diciembre de 2008

Presidentes de Venezuela

Con el Himno Nacional de Venezuela:¡Gloria al Bravo Pueblo¡

viernes, 5 de diciembre de 2008

Elías Pino Iturrieta // Veinticuatro horas de república




En el énfasis de unas agallas ha tomado cuerpo un proyecto de coronación
Hacia finales del siglo XIX, cuando el país experimentaba lo que parecía un derrumbe definitivo de sus ideales en medio de una ordalía de hombres de presa, el presidente Ignacio Andrade resumió la situación en una frase susceptible de mostrar la descomposición de toda una época: "Hemos vivido minutos de república".

Es una lástima que las palabras del atormentado mandatario no se hubieran limitado a la caracterización del tiempo de sus calamidades. Pese al agua que desde entonces ha circulado bajo los puentes y a los progresos del sistema político, ocurre ahora un fenómeno de retrogradación que nos conduce a episodios indicativos de una áspera pendiente que parecía superada por el avance de la convivencia civilizada. La convivencia civilizada cobró vida hasta expresarse en vicisitudes proverbiales durante el día electoral del pasado 23, cuando la ciudadanía acudió en orden a manifestar su voluntad. En la apacible jornada se condensaba una pericia en el manejo de los usos de la democracia, capaz de enorgullecer a cualquier colectividad del planeta.

Un episodio semejante se patentizó durante el siguiente día, cuando una parte del pueblo celebró sin alardes su victoria mientras otra soportaba la derrota sin estridencias. Lo parejo de los resultados no invitaba a la exaltación, como tampoco a derramar lágrimas de sangre, para que predominara un talante de contención a través del cual se sentía la satisfacción de las cosas bien hechas, el corolario de la madurez, el equilibrio de unos hombres capaces de acceder después de muchos sacrificios hacia una cumbre.

Aquello fue lo más parecido a las vivencias de "calma y cordura" aconsejadas en trances de incertidumbre por el presidente López Contreras, pero el gozo se fue al foso en un desgraciado santiamén. Chávez hizo una primera referencia ajustada a lo que había sucedido. No contuvo el verbo ante los eventos de la víspera, pero se limitó a comentarios relativamente prudentes que perderían la mesura al día siguiente. Modificó entonces en términos absolutos su apreciación de las elecciones, hasta extremos capaces de generar justificada alarma. Ahora no apreció filas organizadas de votantes, sino huestes dispuestas a ganar o a perder la batalla de Curamichate. En lugar de una masa de ciudadanos deseosa de exhibir las prendas de su civismo, topó con las tropas que marcharon a jugarse la vida por un caudillo en La Mata Carmelera.

Los electores dejaron de existir en su patético entendimiento de los hechos, para transfigurarse en lo más parecido a los realengos de Guanarito que estrenaron el plomo de la Guerra Federal. Un colosal trastocamiento cambió la concordia por la pugnacidad, la coherencia por las chamusquinas, los sufragios por sables afilados y amenazantes.

Dejó así de existir un capítulo de normalidad en la evolución de las instituciones, para que se inaugurase un clima de tensiones sin vínculos con lo que ocurrió de veras. Porque no se trató de un palabrerío vano, sino de un mensaje capaz de encontrar seguidores y de generar situaciones de ilegalidad y rapiña como las que sugería su discurso.

El traslado apresurado e irresponsable hacia la obediencia del poder central de dependencias adscritas a la administración estadal, la purga de archivos que los funcionarios salientes deben respetar escrupulosamente y aún el saqueo de las oficinas que deben ocupar los triunfadores que no gozan de su simpatía, se han repetido después de las arengas del Presidente. "Vamos con todo", fue la consigna de su partido durante la campaña electoral, pero ahora, luego de los partes de guerra, como que la han cambiado por otra más consonante con lo que viene pasando: "Nos vamos con todo", es decir, con escritorios, sillas, archivadores, escaparates, lámparas, piezas de ornato y hasta inodoros, si se ofrece la oportunidad.

Escenas propias de la revuelta Legalista, jugarretas parecidas a las de El Taita Crespo contra El Brujo Guerra, tropelías como las de El Agachado, cuando está a punto de terminar el 2008 mientras conjugan con deleite en Miraflores el verbo retroceder.

Sólo en las horas de oscurana que lamentaba Ignacio Andrade pudieron producirse situaciones semejantes de arbitrariedad y expoliación, de burla de las reglas mínimas del republicanismo y de la simple decencia. Ha sido como saltar, apenas en un par de jornadas, del imperio de los códigos al dominio de los gamonales, de la cohabitación moderna a una hacienda a cargo de un rudimentario caporal en cuyas agallas se discierne el destino de la sociedad.

En el énfasis de esas agallas ha tomado cuerpo un proyecto de coronación, pero carecerá de sustento si los venezolanos están satisfechos de no ser en la actualidad lo que fueron en sus peores épocas.


Ignacio Andrade

36º Presidente de Venezuela
Mandato 28 de febrero de 189820 de octubre de 1899
Precedido por
Joaquín Crespo
Sucedido por
Cipriano Castro
Nacimiento
31 de julio de 1839Mérida, Mérida, República de Venezuela
Fallecimiento
17 de febrero de 1925, Macuto, Estado Vargas.
Partido político
Partido Liberal
Cónyuge
Maria Isabel Sosa Saa
Profesión
Militar y político
Firma

Ignacio Andrade (Mérida, Estado Mérida, 31 de julio de 1839 - Macuto, Estado Vargas, 17 de febrero de 1925), fue un militar, político y Presidente constitucional de los Estados Unidos de Venezuela durante el periodo 1898-1899.
Pese a su extensa carrera política y su impecable educación, nunca llegó a obtener el liderazgo y preeminencia política de personajes como Joaquín Crespo y José Manuel Hernández, hecho éste que se evidenció en la cantidad de conjuras y movimientos insurreccionales que tuvo que afrontar en su rol de Presidente de la República (1898-1899). Fue su padre el general José Escolástico Andrade Pirela, zuliano de Los Puertos de Altagracia, miembro del Ejército Libertador presente en las batallas de Carabobo, Junín y Ayacucho; su madre, Juana Troconis, era merideña. El lugar y fecha de su nacimiento no se han podido precisar porque su fe de bautismo no ha sido localizada. Por tal motivo, en el fragor del proceso electoral de 1897 (en el que se buscaba el sucesor presidencial de Joaquín Crespo), se comentó con insistencia que Andrade había nacido en el Estado Zulia e incluso la Cancillería venezolana publicó una biografía suya en una revista española de 1897, afirmando que: «...nació en Maracaibo el 31 de julio de 1839...». Asimismo, sectores opositores a la candidatura de Ignacio Andrade llegaron a comentar que éste no podía aspirar a la presidencia de la República, por haber nacido en Colombia. Sin embargo, su partida de defunción, localizada en el Registro Principal de Caracas, señala que: «... según informaciones aportadas por su hijo José Andrade, de 35 años de edad, el general Andrade era natural de Mérida[. ..] y había fallecido a los 85 años de edad...»
Presidente del estado Falcón (1883-1885), contrajo matrimonio con María Isabel Sosa Saa (14.2.1885). Senador por el estado Falcón, que comprendía entonces los territorios actuales de Falcón y Zulia (1886), ejerció los cargos de gobernador del Distrito Federal (octubre 1892), ministro de Instrucción Pública (marzo 1893), diputado por el Gran Estado Miranda (abril 1893), ministro de Obras Públicas (junio 1893) y presidente del Gran Estado Miranda (1894-1897). Desempeñándose en este último cargo, fue propuesto como el candidato oficial del gobierno de Joaquín Crespo para las elecciones a realizarse el 1 de septiembre de 1897. De acuerdo con la Constitución de 1893 la votación fue directa y secreta. Andrade obtuvo 406.610 votos contra el favorito de la oposición, el general José Manuel Hernández, conocido como «el Mocho», quien sólo consiguió 2.203 en unos comicios tildados de fraudulentos. En consecuencia, el triunfo electoral de Andrade se produjo dentro de un clima político de crispación, el cual desembocó en el movimiento insurreccional liderado por el Mocho Hernández, conocido como La Revolución de Queipa. Durante el desarrollo de las acciones bélicas que comenzaron el 23 de febrero de 1898 y se extendieron hasta el 12 de junio del mismo año, se produjo un suceso inesperado que afectó de manera negativa a la correlación de fuerzas que rodeaban a Andrade, la muerte de Joaquín Crespo. En efecto, como consecuencia de la desaparición del escenario político de Crespo tras su deceso en la Mata Carmelera, el 16 de abril de 1898, una gran cantidad de caudillos vieron despejado el camino hacia el poder, incluyendo al propio general Ramón Guerra, quien en su cargo de Ministro de Guerra había capturado al Mocho Hernández, y luego se alzó en contra del gobierno de Ignacio Andrade. Aparte de los movimientos insurreccionales que tuvo que afrontar Andrade, durante su gestión administrativa se experimentaron dificultades económicas, la desconfianza de ciertos círculos políticos y una epidemia de viruela. Finalmente, Andrade fue derrocado el 19 de octubre de 1899 por Cipriano Castro y la Revolución Liberal Restauradora, la cual triunfó sin que las fuerzas gubernamentales hicieran un mayor esfuerzo por detenerlas. Una vez fuera del poder, Ignacio Andrade salió exiliado hacia Puerto Rico, donde escribió unas líneas acerca del movimiento que lo derrocó, tituladas ¿Porqué triunfó la Revolución Restauradora?, publicadas 30 años después de su muerte (1955).
Luego de ser amnistiado (19.11.1903), sirvió al régimen de Juan Vicente Gómez, quien paradójicamente había formado parte del movimiento revolucionario que lo expulsó del poder; desempeñándose como ministro de Relaciones Exteriores (1916-1917) y de Relaciones Interiores (1917-1922), en los gabinetes ejecutivos de Victorino Márquez Bustillos.

Cargos políticos [editar]
Presidente del estado Falcón (1883-1885)
Senador por el estado Falcón (1886)
Gobernador del Distrito Federal (1892)
Ministro de Instrucción Pública (1893)
Diputado por el Estado Miranda (1893)
Ministro de Obras Públicas (1893)
Presidente del Estado Miranda (1894-1897)
Ministro de Relaciones Exteriores (1916-1917)
Ministro de Relaciones Interiores (1917-1922).